miércoles, 13 de abril de 2011

FINAL EN CÁMARA LENTA | Continúa el traslado de agua radiactiva en Fukushima entre réplicas del terremoto · ELPAÍS.com

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Continúa el traslado de agua radiactiva en Fukushima entre réplicas del terremoto
El presidente de Tepco anuncia que han comenzado a trabajar en las indemnizaciones a las personas afectadas por la crisis nuclear
AGENCIAS - Tokio - 13/04/2011


Un día después de que el Gobierno japonés haya reconocido que el desastre de la central nuclear de Fukushima, provocado por el terremoto y posterior tsunami que ocurrió hace un mes, es similar a la catástrofe de Chernóbil, no hay cambios significativos en la situación pero continúan los trabajos para mejorarla.

El plan de traslado de agua radiactiva, que comenzó con el vertido al mar de miles de toneladas la semana pasada para liberar espacio para almacenar otra más contaminada, continúa hoy. Los trabajadores de Tokyo Electric Power (Tepco), empresa gestora de la central, han trasladado esta madrugada (hora española) alrededor de 200 toneladas de agua al condensador del edificio de turbina donde, en operaciones normales, el vapor de agua con el que se genera electricidad vuelve a pasar a estado líquido, informa Efe citando a la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón (NISA).

Para mañana jueves se espera que se depositen en este compartimento unas 700 toneladas de esta agua, que se cree que proviene del núcleo del reactor 2, donde las barras de combustible se han fundido parcialmente, lo que dificulta los trabajos en la central. Estos trabajos se unen al traslado de otras 60.000 toneladas de agua contaminada también de los reactores 1 y 3 a otro lugar donde pueda contenerse temporalmente.

Mientras tanto, la temperatura ha vuelto a subir en el reactor 4 a niveles inusuales, ya que si bien lo normal son 20 ó 30 grados, la temperatura en el reactor marcaba los 90. Esto ha hecho que se le haya tenido que inyectar agua para refrigerar las piscinas de combustible, según ha comunicado la NISA.

Y todo esto tiene lugar mientras se suceden las frecuentes réplicas del terremoto de hace un mes, que activan un protocolo de seguridad que incluye la evacuación del personal y el corte del suministro eléctrico, algo que entorpece las labores de refrigeración. La última réplica, que ha tenido lugar la pasada madrugada (hora española; diez de la mañana, hora japonesa), ha sido de magnitud 5,8 y su epicentro se ha localizado en la provincia de Fukushima, aunque no se han detectado anomalías en la planta.

Niveles de radiactividad más altos y planes de compensación a las víctimas

Hoy ha vuelto a comparecer el presidente de Tepco, Masataka Shimizu, aunque no ha aportado mucha más información de la ya conocida. Shimizu ha explicado que la compañía ha comenzado a preparar los planes para la compensación a los afectados por el accidente nuclear, aunque no se ha decidido todavía tomar ninguna acción concreta. "Mi mayor responsabilidad en este momento es resolver la situación en la planta de Fukushima 1, apoyar plenamente a las personas evacuadas y garantizar el suministro eléctrico poniendo fin a los cortes lo antes posible", ha dicho en una rueda de prensa recogida por Europa Press.

Por otro lado, hoy se ha sabido que los vertidos al mar han hecho que la concentración de yodo radiactivo a 15 kilómetros de la costa de Minamisoma, dentro del área de evacuación decretada por el Gobierno japonés, sea 23 veces mayor a lo permitido. Esto se une al anuncio de ayer del ministro de Ciencia y Tecnología japonés, sobre la detección de pequeñas cantidades de estroncio en la tierra y plantas de hasta 20 kilómetros de la central. Este metal es altamente radiactivo y puede provocar leucemia y se une a otros elementos encontrados en las mediciones de los alrededores de la central, como el yodo, el cesio y el plutonio.

A estos anuncios se une la prohibición del Gobierno hoy de distribuir shiitake (un tipo de seta japonesa) procedente de 16 localidades de la provincia (prefectura) de Fukushima, un nuevo golpe para el sector agrícola de la región. No obstante, la prohibición sólo afecta a los cultivos al aire libre, pero no a los cubiertos, informa Efe.

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REPORTAJE: Catástrofe en Japón
Un Chernóbil a cámara lenta
Japón asume al fin la gravedad de Fukushima - La empresa admite que la radiación puede superar la de 1986
RAFAEL MÉNDEZ | Tokio (Enviado Especial) 13/04/2011


El sector crítico con la energía nuclear había hecho suya una frase: "Fukushima es un Chernóbil a cámara lenta". Ayer, más de un mes después del tsunami que dañó gravemente cuatro de los reactores de la central nuclear, el Gobierno japonés vino a reconocer algo así al calificar el accidente como un 7 en la escala internacional INES.

El 7 es el nivel máximo y solo Chernóbil (Ucrania, 1986) lo había alcanzado. Aunque Tokio se empeñó en demostrar las diferencias con la central soviética, la compañía eléctrica dueña de Fukushima, Tepco, admitió que la fuga radiactiva, para la que no ve fin, puede acabar superando la de Chernóbil.

El 22 de marzo, 11 días después del terremoto, el Instituto francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear dio su cálculo de cuánto había emitido la nuclear. Estimó que la emisión de cesio 137 fue de 10.000 terabequerelios (un 1 seguido de 16 ceros) mientras que la de yodo 131 fue de 90.000 terabequerelios. Eso, afirmó, suponía un 10% de lo que emitió Chernóbil.

Tokio no dio hasta ayer su cálculo sobre la magnitud del escape. Y sus conclusiones son similares a las que Francia dio 20 días antes. Japón calcula que la emisión de yodo 131 ronda los 140.000 billones de bequerelios y la de cesio 137 los 9.000 terabequerelios.

Lo importante no es la primera cifra, sino el número de ceros: 17 para el yodo y 16 (o casi) para el cesio. En Chernóbil, la fuga, medida en bequerelios, tuvo 18 ceros para el yodo y 17 para el cesio. De ahí que los dos países cifren el escape en el 10% de Chernóbil.

Con el cálculo de la fuga, Japón elevó la gravedad del accidente hasta el 7, el máximo. Ese nivel es obligado cuando hay "liberación grave de materiales radiactivos con amplios efectos en la salud y el medio ambiente". La calificación no es arbitraria, sino que debe evaluarse así cuando hay emisión de "decenas de miles de terabequerelios de yodo 131", lo que ocurre en Fukushima.

El cambio de criterio lo hizo público en rueda de prensa televisada Hidehiko Nishiyama, subdirector de la agencia japonesa de seguridad nuclear (NISA). El infatigable Yukio Edano eludió ayer la pregunta y se remitió a la comparecencia posterior de Nishiyama, otra de las caras de esta crisis.

Nishiyama puso todo el énfasis posible en desmarcar el accidente del de Chernóbil. Para ello dio cinco argumentos: que la fuga es solo un 10% de la de la central soviética; que aquí no hay muertos por la fuga radiactiva mientras que en Chernóbil murieron 29 trabajadores directamente por la radiación mientras que en Japón solo 21 trabajadores han recibido más de 100 milisievert (la dosis máxima anual para un empleado nuclear); porque la explosión en Fukushima ha sido de hidrógeno y no del núcleo del reactor, y porque en Fukushima pueden seguir los trabajos para intentar controlar la central mientras que en Chernóbil no se podía entrar. "En Fukushima por supuesto que no ha pasado esto", dijo Nishiyama, que pareció apuntar a un mal diseño de la escala INES.

Sin embargo, en otra rueda de prensa, la compañía Tepco lanzó un mensaje mucho menos comedido: "La fuga radiactiva no ha terminado y nuestra preocupación es que pueda superar la de Chernóbil". Nadie aventura que Japón vaya a controlar pronto Fukushima. Ayer, una réplica del seísmo de magnitud 6 en la escala de Richter provocó un incendio y humo en uno de los reactores, que fue rápidamente sofocado.

Eduardo Gallego, profesor de Ingeniería Nuclear en Madrid, explicó que "las cantidades liberadas de yodo 131 serían equivalentes a un 6% del total acumulado en el reactor número 2 o en el 3. La mayor parte debe de provenir del 2, cuya contención es-tá dañada". Y añadió: "Del cesio 137, el porcentaje liberado sería equivalente a un 3% del acumulado en el combustible del reactor 2 o del 3. Es muy probable que una parte se haya liberado también desde las piscinas de combustible gastado". Es un porcentaje pequeño, que a la vez implica que, hasta que Japón no controle Fukushima, queda mucho dentro de los cuatro reactores dañados.

Tras los mensajes confusos, el primer ministro japonés, Naoto Kan, negó de nuevo en un discurso televisado que hayan ocultado información: "Lo que puedo decir de la información que me llega -por supuesto el Gobierno es muy grande y no tengo toda la información- es que ninguna información ha sido eliminada u ocultada tras el accidente".

Kan pidió a los japoneses no afectados que mantengan su vida diaria, que compren productos de la zona azotada por el tsunami y pidió unidad para superar la peor crisis desde la II Guerra Mundial.

FUKUSHIMA
- El accidente de Fukushima ha causado hasta ahora emisiones radiactivas estimadas entre un 7% y un 12% de las provocadas por Chernóbil, pero los reactores afectados siguen filtrando radiación. La central japonesa cuenta con estructuras de contención y las explosiones registradas en los primeros días las han afectado pero no destruido. A diferencia de Chernóbil, donde decenas de trabajadores murieron en pocas semanas, en Japón no se han registrado muertos por radiación.



Escala de sucesos nucleares

- Nivel 1. Anomalía.

- Nivel 2. Incidente.

- Nivel 3. Incidente importante, con nivel de radiación superior a 10 veces el límite establecido.

- Nivel 4. Accidente con consecuencias de alcance local.

- Nivel 5. Accidente con consecuencias de mayor alcance.

- Nivel 6. Accidente importante, con liberación significativa de materiales radiactivos.

- Nivel 7. Accidente grave, con liberación de material radiactivo con amplio efecto sobre la salud y el medioambiente.


CHERNÓBIL
- El desastre de Chernóbil provocó una contaminación radiactiva grosso modo diez veces superior a la ocasionada hasta ahora por Fukushima. El accidente fue especialmente grave porque la central carecía de estructura de contención. Además, el reactor afectado sufrió una fuerte explosión, que disparó la contaminación a gran altura y distancia. El incendio posterior a la explosión ardió durante diez días, echando una pluma de radiación al aire sin freno.

Un Chernóbil a cámara lenta · ELPAÍS.com


el dispensador dice: poco queda por agregar... los anónimos luchan y trabajan denodadamente mientras el suelo no deja de moverse, lo cual agrava el esfuerzo de las tareas. Fukushima no es Chernobyl, si bien son hechos semejantes existen profundas diferencias en los sucesos y las radiaciones de aquí no deben ser comparadas con las de allá... las de allá (Chernobyl)aún viven en el aire y prometen estallar para recordar al mundo que nada se hizo más allá del sarcófago. No se resolvió el problema, apenas se colocó debajo de la alfombra. Fukushima está demandando genio, conocimientos que no existen ni tampoco tienen tiempo ni lugar. Lo que sigue es muy incierto, tan incierto como las consecuencias esperables y sus asimetrías con aquellas otras que nadie desea pero se hacen presentes. Que el suelo se esté desgranando no es buena señal y que las aguas del océano estén recibiendo radiaciones tampoco. Los efectos flotarán en mundo humano durante mucho tiempo para recordarnos a todos el precio cierto que tienen las desidias y las omisiones así como los presupuestos que imponen las conveniencias en desmedro de las gentes y sus genuinas necesidades. Abril 13, 2011.-

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