jueves, 18 de enero de 2018

LA NUEVA EPIDEMIA ▼ Reino Unido designa una secretaria de Estado para luchar contra la soledad | Blog Mundo Global | EL PAÍS

Reino Unido designa una secretaria de Estado para luchar contra la soledad | Blog Mundo Global | EL PAÍS



Reino Unido designa una secretaria de Estado para luchar contra la soledad

Theresa May ha anunciado este miércoles el nombramiento de Tracey Crouch para luchar contra una epidemia social que en el país afecta a nueve millones de personas

Tracey Crouch haciéndose un selfie en el lanzamiento del Servicio Nacional Ciudadano (NCS por sus siglas en inglés) en la Academia Harris, en Beckenham.

Tracey Crouch haciéndose un selfie en el lanzamiento del Servicio Nacional Ciudadano (NCS por sus siglas en inglés) en la Academia Harris, en Beckenham. CORDON PRESS





La soledad en Reino Unido es un asunto de Estado. Este mal, que afecta a nueve millones de británicos, según un estudio reciente, tendrá su propio departamento en el Gobierno. Y Tracey Crouch, diputada tory de 42 años, será la flamante secretaria de Estado para la soledad. La primera ministra, Theresa May, ha anunciado este miércoles el nombramiento de Crouch, que dirigirá un departamento del Gobierno con responsabilidad en las políticas relacionadas con la soledad.
“Para demasiada gente, la soledad es la triste realidad de la vida moderna”, ha dicho May. “Quiero confrontar este desafío para nuestra sociedad y que todos nosotros actuemos para atender a la soledad que padecen los mayores, los cuidadores, aquellos que han perdido a seres queridos, gente que no tiene a nadie con quien hablar o compartir sus pensamientos y experiencias”.
El informe concluye que la soledad está a menudo asociada a enfermedades cardiovasculares, demencia, depresión y ansiedad, y puede ser tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al día. Hasta 200.000 personas mayores en Reino Unido no han tenido una conversación con un amigo o un familiar en más de un mes. El Gobierno solo, advierte el informe, no puede resolver un problema que requiere una “acción concertada”. “Los empleadores, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil, las familias, las comunidades y los individuos tienen un papel que desempeñar”, añade.
La medida responde a un exhaustivo informe de una comisión parlamentaria que sigue la labor emprendida por Jo Cox, la joven diputada laborista asesinada a manos de un activista de extrema derecha en la recta final de la campaña del referéndum del Brexit. La soledad es uno de los temas a los que Cox dedicó su carrera política.
La creación de la secretaría de Estado forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno que, siguiendo las recomendaciones de la Comisión de Jo Cox, recopilará estadísticas, trabajará en un método para medir la soledad y financiará a colectivos que trabajen con la conectividad de las personas. “Estoy segura de que, con la ayuda de voluntarios, activistas, empresas y mis compañeros del parlamento, podremos alcanzar un progreso suficiente en el combate de la soledad”, ha dicho Crouch.
La “epidemia” de soledad tiene que ver, explica la Comisión, con el debilitamiento de una serie de instituciones que tradicionalmente tejían conexiones entre las personas, como los sindicatos, la iglesia, la familia, los pubs y los centros de trabajo. Incluso los cajeros de los supermercados, uno de los últimos bastiones de para conversar de las personas mayores solas, se están sustituyendo por máquinas automáticas.
“Cuando la cultura y las comunidades que antes nos conectaban unos con otros desaparecen, podemos quedar abandonados y excluidos de la sociedad”, explicaba la diputada laborista Rachel Reeves, presidenta de la Comisión de Jo Cox, en diciembre pasado. “En las últimas décadas, la soledad ha pasado de desgracia personal a epidemia social. Cada vez más de nosotros vivimos solos. Trabajamos en casa. Pasamos más tiempo del día solos que hace 10 años. A veces parece que nuestro mejor amigo es el teléfono móvil”. Reeves se aventuró a decir que William Beveridge, uno de los padres del Estado de bienestar británico, habría añadido, si viviese ahora, la soledad como el sexto de “los grandes males de la sociedad”, junto con la indigencia, la enfermedad, la ignorancia, la suciedad y la ociosidad.
La soledad, además, tiene un coste económico para el Estado. Diez años de soledad de una persona mayor, según un reciente estudio de la London School of Economics, suponen para las arcas públicas un sobrecosto económico de 6.000 libras (6.800 euros), en sanidad y presión a los servicios públicos locales. Aseguran que el Estado debería contemplar la soledad como un asunto de salud pública, igual que la obesidad o el tabaquismo. El estudio llama a combatir el estigma de la soledad y concluye que prevenirla es un buen negocio: cada euro invertido en prevenir la soledad, indican los expertos, genera tres euros de ahorro.


Por qué las mentes más brillantes necesitan soledad

Soledad, una nueva epidemia

CON LO POCO || Ruanda: El país africano con más cobertura sanitaria que Estados Unidos | Planeta Futuro | EL PAÍS

Ruanda: El país africano con más cobertura sanitaria que Estados Unidos | Planeta Futuro | EL PAÍS

OPINIÓN

El país africano con más cobertura sanitaria que Estados Unidos

Ruanda sigue siendo pobre, pero en los últimos 15 años sus avances sanitarios concitaron atención mundial

En Ruanda el Día Mundial contra la Diabetes es el evento más importante a la hora de promover la lucha contra la enfermedad.

En Ruanda el Día Mundial contra la Diabetes es el evento más importante a la hora de promover la lucha contra la enfermedad. 



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Piense en un país donde un 90% de la población tiene cobertura de salud, más del 90% de los pacientes con VIH siguen un régimen farmacológico estable y el 93% de los niños están vacunados contra enfermedades infecciosas comunes, entre ellas el virus del papiloma humano. ¿Adivina dónde está esta tierra encantada de equidad médica? ¿Escandinavia? ¿Costa Rica? ¿Narnia?
Le doy una pista: es en África. Para más precisión: Ruanda.
En mi país natal la atención a la salud es un derecho garantizado a todos, no un privilegio reservado a ricos y poderosos. Ruanda sigue siendo pobre, pero en los últimos 15 años sus avances sanitarios han concitado la atención mundial, y con razón. En 2000, la esperanza de vida al nacer era solo 48 años; hoy es 67. La ayuda internacional hizo su parte, pero nuestros avances se deben, sobre todo, a innovaciones no financieras.
Para empezar, Ruanda estableció un modelo de gestión colaborativo y comunitario que nos permite hacer más con la misma cantidad de fondos. Además, nuestros servidores públicos están orientados a la solución de problemas y exhiben un nivel de ingenio que produjo muchas soluciones locales a diversos desafíos de desarrollo humano, como la seguridad alimentaria y el suministro adecuado de agua potable y vivienda.
Pero, tal vez, el factor más importante de nuestro impresionante progreso sanitario ha sido la agenda nacional de equidad, que fija objetivos de ayuda a los necesitados y mide el avance hacia su concreción. Desde que implementamos esta estrategia, Ruanda consiguió disminuir el porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema desde el 40% de la población en 2000 a 16,3% en 2015.
En Ruanda, el 90% de la población tiene cobertura de salud, más del 90% de los pacientes con VIH toma antirretrovirales y el 93% de los niños están vacunados
Aparte de los beneficios obvios, estos avances importan porque, como señaló hace poco Unicef, la inversión en servicios sociales para niños vulnerables es el doble de efectiva cuando se la dirige a los más pobres. Es decir, Ruanda pudo hacer tanto en tan poco tiempo porque invertimos en los sectores más desfavorecidos y eso aumenta la tasa de rendimiento.
En la búsqueda de la equidad sanitaria, Ruanda priorizó la accesibilidad. En 2016, nuestros programas de cobertura médica alcanzaban a nueve de cada diez ruandeses. La mayoría de la población está inscrita en un programa de salud comunitario, conocido como CBHI por sus siglas en inglés, que aumentó el acceso a la atención médica de los ciudadanos ruandeses más vulnerables eximiéndolos del pago de aranceles.
Eso llevó a que Ruanda tenga hoy un nivel de cobertura alto según criterios internacionales, algo notable en un país que hace una generación sufrió los horrores del genocidio. Compárese con la situación en Estados Unidos: si bien la Ley de Atención Médica Accesible de 2010 redujo la proporción de estadounidenses sin seguro médico, al mismo tiempo, los asegurados tienen que pagar cada vez más por primas y otros gastos no cubiertos. Tal vez a Estados Unidos le convendría adoptar un programa similar al CBHI, para seguir reduciendo las barreras financieras contra el acceso a la atención médica.
Proveer dicho acceso fue un elemento central del diseño del suministro de atención médica de Ruanda, para lo que se apeló al envío de trabajadores de salud comunitarios a las 15.000 aldeas del país. Estos profesionales locales hacen de puntos de conexión con el sistema, que redujo los tiempos de espera y los costes financieros, al tratar a los pacientes en forma directa (a menudo, en sus hogares).
El programa de trabajadores comunitarios también sería útil en Estados Unidos, un país lleno de jóvenes educados que, en esa función, podrían hacer de puentes entre los establecimientos médicos y los pacientes y mejorar así el capital social del país y su situación sanitaria. Como demuestra la experiencia ruandesa, esos programas no solo amplían el acceso a la salud, sino que también permiten un abaratamiento de costes, al reducir las hospitalizaciones innecesarias.
Y son probadamente transferibles. Desde 1997, el Brigham and Women’s Hospital de Boston da apoyo a la comunidad VIH de esa ciudad, por medio del programa Prevención y Acceso a Atención y Tratamiento (PACT), una iniciativa basada en el modelo de trabajadores comunitarios implementado en las zonas rurales de Haití por Partners In Health, una organización médica sin fines de lucro que integra a esos trabajadores al sistema de atención primaria y mental.
Ruanda tiene un nivel de cobertura alto según criterios internacionales, algo notable en un país que hace una generación sufrió los horrores del genocidio
Gracias a esa iniciativa, el seguro público Medicaid ahorró dinero en ingresos, y los gastos de atención hospitalaria se redujeron 62%. Otras ciudades estadounidenses pueden y deben incorporar modelos similares a sus programas de tratamiento de afecciones crónicas.
La innovación fue el punto de partida del renacimiento sanitario ruandés, y el pensamiento progresista lo mantiene andando. Por ejemplo, en todo el país hay centros sanitarios encargados de vacunar y tratar enfermedades que exceden las capacidades de los trabajadores comunitarios de las aldeas, y que han extendido los servicios de obstetricia a la mayoría de las ruandesas.
Para ampliar todavía más el acceso, cada distrito de Ruanda tiene un hospital, y cada región del país cuenta con un hospital de derivación o de enseñanza con especialistas capaces de manejar casos más difíciles. Algunos centros todavía padecen escasez de personal, pero el Gobierno trató de cubrir los restantes mediante una iniciativa que emplea a profesores de más de 20 instituciones estadounidenses para que colaboren con la capacitación de nuestros especialistas clínicos.
En poco más de dos decenios, gracias a las soluciones locales y a la colaboración internacional, Ruanda redujo enormemente la carga de enfermedades sobre su pueblo y economía. En el futuro, nuestro objetivo es educar a los líderes del mañana para que sigan ampliando el sistema sanitario equitativo que hemos creado. Esa es la misión de la Universidad para la Equidad Sanitaria Global, una nueva institución con sede en la Ruanda rural, que ha hecho de la justicia, la colaboración y la innovación sus principios rectores.
Como médica ruandesa, participante en la creación del sistema sanitario de mi país desde sus albores, estoy orgullosa de lo que pudimos hacer en tan poco tiempo. No fue magia: fue una fórmula. Por medio de la cooperación global continua, otros países, incluso los desarrollados, pueden aprender cómo aplicarla.
Traducción: Esteban Flamini. Copyright: Project Syndicate, 2017. www.project-syndicate.org
Agnes Binagwaho es exministra de salud de Ruanda, es vicerrectora de la Universidad para la Equidad Sanitaria Global. En 2017 ingresó a la Academia Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Writer offers $300 to any journo who asks Donald Trump about ‘Wakanda’ (think ‘Black Panther’); Twitterati offer to crowdfund

Writer offers $300 to any journo who asks Donald Trump about ‘Wakanda’ (think ‘Black Panther’); Twitterati offer to crowdfund

After Donald Trump's shithole remark, comedian and writer Sara Benincasa has a proposition for journalists. She has promised $300 to any reporter who asks Trump about Wakanda. Yes, the fictional country from Marvel’s Black Panther comics.

By: Trends Desk | New Delhi | Published: January 18, 2018 6:17 pm
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After US President Donald Trump made the “shithole countries” remark, Tweeple are in no mood to let him go. (Source: AP)

US President Donald Trump created a huge outcry on social media and offline after he referred to Haiti and African nations as “shithole countries”. As a response, people from various African nations started tweeting their achievements and triumphs, slamming the POTUS. Netizens lashed out at Trump, calling him “racist” and even lambasted him for his ignorance. However, this was not the first time Trump made a goof-up about Africa. Last year in September, he made up a fictional African nation called ‘Nambia’, which inspired Twitterati to come up with their list of fictional nations. Now, comedian and writer Sara Benincasa has a proposition for journalists. She has promised $300 (around Rs20,000) to any reporter who asks Trump about Wakanda. If you’re not sure what that is, then think of MarVel Universe and Black Panther, who is based out of there.
Benincasa called upon all ‘brave journalists’ asking them to record Trump on “Wakandan immigration”. Giving them tips to “practice a poker face”, and thanked them in advance for their “bravery.”

Estados Unidos: ¡no separen a familias solicitantes de asilo!

Estados Unidos: ¡no separen a familias solicitantes de asilo!

Amnistía Internacional

José llevando en brazos a Mateo



Te escribo con máxima urgencia, porque un padre y su hijo de apenas un año están viviendo una auténtica crueldad y necesitan miles de apoyos para que esta pesadilla acabe cuanto antes.

Mateo es un bebé de apenas un año de edad al que las autoridades fronterizas estadounidenses han separado de los brazos de José, su padre.

Esta barbaridad sucedió el 16 de noviembre. Como podrás imaginar, José está totalmente desesperado y angustiado porque le han arrebatado a su pequeño.

Esta injusticia no puede durar ni un día más: exige que Mateo sea devuelto a su padre.
Firma para que Mateo vuelva con su padre
Este padre coraje decidió huir de la violencia de las maras en El Salvador con su bebé de un año hacia Estados Unidos, pero unos funcionarios de frontera truncaron sus planes cuando José solicitó asilo para él y para su pequeño. Incluso le amenazaron diciéndole que su solicitud de asilo peligraba si no les entregaba a Mateo. José se negó en rotundo, pero se lo arrebataron de sus brazos violentamente y se lo llevaron. Este angustioso recuerdo es el último que tiene José del pequeño Mateo.

Mateo tiene que volver a estar con su padre. Este tormento no puede durar ni un sólo día más. José solamente buscaba un futuro seguro para su hijo, libre de violencia y miedo.

Por favor, firma y difunde esta petición entre todos tus contactos.

No hay tiempo que perder, Victor Norberto. José y Mateo necesitan miles de apoyos y desde Amnistía Internacional podemos conseguirlo.

Esteban Beltrán
Director de Amnistía Internacional.

PAN Y CIRCO PARA SOSTENER LA CONFUSIÓN ▼ CÓMO HACER PARA QUE NADIE TOME CONSCIENCIA ▼ Cambio climático: Los glaciares de Kenia se derriten | Planeta Futuro | EL PAÍS

Cambio climático: Los glaciares de Kenia se derriten | Planeta Futuro | EL PAÍS



Los glaciares de Kenia se derriten

El cambio climático es uno de los factores que inciden en la escasez de agua en los alrededores del Monte Kenia, generando conflictos entre pastores y agricultores



El Monte Kenia, la segunda montaña más alta de África. rn

El Monte Kenia, la segunda montaña más alta de África. 



Nanyuki (Kenia) 

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Se acercan tiempos duros para los dioses que habitan la cumbre del Monte Kenia, en el centro del homónimo país africano. Los glaciares en los que viven y que antaño cubrían el pico de la segunda montaña más alta del continente se están derritiendo. De seguir así, los mortales que residen en la región aledaña también se verán obligados a escoger otro nombre para Kirinyaga (Monte de Blancura). Mientras los seres divinos buscan nuevos hogares, el cambio climático y la escasez de agua están generando conflictos entre los humanos a los pies de la montaña, que se agravan debido al rápido incremento de la población y la impunidad de los que usan los recursos sin control.
De los 18 glaciares del monte que existían hace un siglo, solo quedan 10, según el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente. “Algunos creen que se debe a una maldición y, por eso, sienten que no deben hacer nada para frenarlo, ya que no está en sus manos. La actitud es que el agua es un don de Dios y no hay que preocuparse, porque él nos dará”, explica Stanley Kirimi, coordinador del Laikipia Wildlife Forum, una organización que aglutina a más de 6.000 miembros para una correcta gestión de los recursos medioambientales en la provincia.
Kirimi pasea al borde del río Nanyuki y se queja de la escasa lluvia de este año y de la prolongada sequía que, previsiblemente, durará hasta abril o mayo. A medida que los recursos hídricos menguan, crece la demanda. “A los problemas derivados del cambio climático y el incremento demográfico, se suman un número excesivo de granjas y el descontrol total en el uso de los recursos y en la tala de árboles. Tampoco hay un estudio serio sobre el subsuelo. Este río fluye hacia Somalia: si no lo hacemos bien, habrá mucha más gente que sufra por el camino”, insiste. “Sería suficiente organizarnos correctamente para evitar los conflictos y conservar agua en la temporada de lluvias”. Sin embargo, admite que esta solución es cara y solo las empresas se la pueden permitir.
La cumbre del Monte Kenia se esconde tras las nubes a las espaldas de Robert Myall. Este hombre nació aquí hace 62 años y desde entonces, asegura, el cambio ha sido enorme, pero en sentido negativo. “Venía con mi padre a pescar a este río de pequeño, pero ahora que tengo nietos no puedo hacer lo mismo”, lamenta. Por esa razón decidió involucrarse en un grupo de gestión del agua y contribuir a actividades de sensibilización dirigidas a pastores y campesinos que extraen agua del río pese a carecer de permiso para ello.
Sería suficiente organizarnos bien para evitar los conflictos y conservar agua en la temporada de lluvias
STANLEY KIRIMI, COORDINADOR DEL LAIKIPIA WILDLIFE FORUM
Cabras y ganado pastan libremente por la zona, lo que hace imposible asegurar la limpieza del agua. Algo que parece no importar mucho a los vecinos. “Para ellos es crucial disponer de agua, poco importa que sea sucia”, confirma el hidrólogo James Mwangi. “Antes la gente compraba tierras cerca del río para cultivar, pero hoy no sirven. Los caudales han pasado de perennes a temporales. No puedes confiar en ellas, hay que guardar reservas y la comunidad tiene que encargarse de gestionarlas”. Aunque el experto esté luchando para cambiar la situación de su entorno, indica que la estrategia debería implementarse a escala nacional. “Tenemos mucha agua, incluso inundaciones que lo destrozan todo, pero faltan inversiones públicas y compromiso político. La gente paga 50 céntimos por cada 1.000 litros de agua usada: es muy poco y no está incentivando la conservación”.
Mientras Amos Ekal, miembro de la Asociación de recursos hídricos de Nanyuki, habla de los efectos del cambio climático en los alrededores de la ciudad de Nalbor, un campesino a pocos metros de distancia irriga el terreno con agua extraída del río. Admite cándidamente que no paga por el servicio. Otra mujer lava la ropa directamente en el río, mientras por la carretera se suceden un par de camiones que recogen arena, otra actividad que a menudo se realiza de manera ilegal en la zona. Pasan un par de coches de guardias, pero nadie se para a realizar controles. “Se hace la vista gorda, porque todos necesitan agua”, según Ekal. “No podemos decir al campesino que deje de sacar agua, porque sabemos que la necesita”.
“Quiero arreglar unos contenedores para recoger agua pluvial, pero ahora mis finanzas no me lo permiten”, revela Richard Githaiga. Es profesor, pero también cultiva tomates, alubias y coliflores para llegar a fin de mes. Él nunca se ha inmiscuido en conflictos por el agua, pero asegura que entre sus vecinos ha habido más de un choque. “La mitad del año no hay suficiente agua aquí. A veces vienen a vernos y se limitan a confiscarnos las pompas. No nos ayudan”.
“El problema es que no se aplica la ley contra la extracción ilegal de agua”, admite George Kimathi Kobia, director de medioambiente, fauna y recursos naturales del Gobierno del condado de Meru. “Necesitamos estrategias e inversiones para construir diques, pero ellos también son ciudadanos y tienen derecho al agua, por eso no se aplica la ley de manera estricta”.