lunes, 24 de agosto de 2009

un aporte distinto a la tradición, los recuerdos y la historia


Cada uno de los sectores limitados por piedras era una casa. A la derecha, Christian Vitry
Foto: LA NACION / Sebastián Ríos

Salta / El fin de un pueblo a 3100 metros de altura
Resuelven un misterio arqueológico
Tastil, un importante centro urbano prehispánico, desapareció sin causa aparente; ahora se conoce la explicación

Noticias de Ciencia/Salud: Lunes 24 de agosto de 2009 | Publicado en edición impresa
Sebastián Ríos
Enviado especial

SANTA ROSA DE TASTIL, Salta.- A 3100 metros de altura, el viento sopla pausado, pero con fuerza. Sin embargo, el paisaje de la quebrada no acusa recibo: los enormes cardones y los pequeños arbustos permanecen inmóviles. Lo mismo ocurre con las piedras dispuestas prolijamente sobre el terreno, que constituyen los restos de unas 300 viviendas pertenecientes a la cultura tastil, cuya desaparición ha sido un misterio de la arqueología local.
Entre los siglos X y XV, en lo que es hoy el sitio arqueológico de Santa Rosa de Tastil, ubicado sólo 100 kilómetros al oeste de la ciudad de Salta, vivieron unas 3000 personas; fue uno de los centros urbanos más grandes del noroeste argentino prehispánico. Pero a la llegada del inca a estas tierras -lo que se estima que ocurrió alrededor de 1480-, este importante centro de intercambio comercial se encontraba deshabitado, o al menos eso es lo que plantearon los arqueólogos que estudiaron el sitio en la década del setenta.
Pero el hallazgo de más de cincuenta sitios incas en los alrededores de Tastil, en los que se mezclan la arquitectura y la cerámica incaicas con la propia de la cultura tastil, junto con el de un camino típicamente inca que atraviesa esa ciudad, revela que la decadencia de la ciudad fue el resultado directo de su anexión al Imperio Inca.
"Fueron los incas los que ocasionaron el despoblamiento de Tastil, porque no les interesaba mantener una ciudad con una densidad tan grande de habitantes. Lo que les interesaba era el sector productivo, asociado a ese centro de comercio, y la gente de Tastil para que lo trabajara", dijo a LA NACION el licenciado Christian Vitry, investigador del Museo Arqueológico de Alta Montaña (MAAM), de Salta, que realizó los estudios que reescriben la historia del fin de la cultura tastil.
Intereses contrapuestos
Antes de la llegada de los incas, en el mercado de Tastil se intercambiaban productos de distintas regiones. Las primeras excavaciones, realizadas en la década del 70 por investigadores de la Universidad de La Plata, arrojaron restos de una amplia variedad de productos: moluscos del Pacífico; semillas de plantas y maderas del Chaco; cerámicas de los Valles Calchaquíes, de Humahuaca y de Lerma, entre otros.
Pero lo que los incas vieron en Tastil fue la posibilidad de contar con mano de obra capaz de explotar las riquezas naturales de los alrededores. "Los incas sacan a la gente del poblado y la llevan a trabajar a las zonas de cultivo, ganadería y minería, que estaban a una distancia de entre 5 y 15 kilómetros de Tastil, todas en la quebrada del Toro, en un eje que vinculaba la Puna con el valle de Lerma", explicó Vitry.
Para establecerse en sus alrededores, prosiguió el arqueólogo, crearon un camino con una sucesión de postas y tambos, de centros administrativos y pequeños poblados, que desestructuraron la organización de Tastil: "Cambian el esquema, que era radial y concéntrico, con centro en Tastil, por un esquema de una administración lineal que dependía de otro centro mucho más grande [el del Imperio Inca]".
Con su trabajo en los centros agrícolas, mineros y ganaderos, los antiguos pobladores de Tastil pagaban tributo al inca. Claro que ya no vivían en el poblado original, sino en pequeños campamentos alrededor de los sitios productivos dominados por las nuevas autoridades.
"Evidencia de ello es que en los sitios incas, donde hay estructuras con características arquitectónicas incaicas, existen pequeñas aldeítas o campamentos con la misma arquitectura y cerámica de Tastil -dijo Vitry-. El despoblamiento de Tastil fue un proceso que no debió durar mucho tiempo. Quizá no haya sido abrupto, pero el resultado final es que la gente terminó trabajando fuera del poblado, bajo el dominio inca."
Hoy, el sitio arqueológico de Santa Rosa de Tastil -declarado en 1997 monumento histórico nacional- y los sitios arqueológicos satélites albergan los restos de dos culturas desaparecidas, pero de peso en su tiempo. Los tastiles, por ejemplo, legaron uno de los centros de arte rupestre más importantes de la Argentina, con más de 700 bloques de piedra grabados con petroglifos de camélidos, figuras antropomórficas y geométricas.
De la presencia inca en Tastil se destaca el camino que cuenta con un sofisticado sistema de puestos de observación. "Dispuestos sobre lomadas, a 50, 100 o 200 metros de distancia entre uno y otro, esos puestos permitían establecer comunicación visual sin que los que por abajo transitaban por el camino se dieran cuenta", explico Vitry.
A través de los puestos de observación, concluyó, "un mensaje podía ser transmitido de un extremo a otro de los 70 kilómetros del camino en cuestión de minutos."

abrir aquí: [recomendación del BLOG: NO PERDÉRSELO... viene acompañado por una sorpresa destinada a buscadores, investigadores, inquietos y curiosos]
Salta / El fin de un pueblo a 3100 metros de alturaResuelven un misterio arqueológico

Tastil, un importante centro urbano prehispánico, desapareció sin causa aparente; ahora se conoce la explicación

lanacion.com | Ciencia/Salud | Lunes 24 de agosto de 2009


el dispreciau dice: estuve no menos de dos docenas de veces en SANTA ROSA DE TASTIL, así es que la siento como mi segunda casa... lugar de divinidades si las hay... este es un aporte a la reflexión y aunque nos tape el delirio de los pocos, bien vale refrescarse en estas cosas. Agosto 24, 2009.-

sin municiones


Claves políticas de la semana
Los K gastan sus últimos cartuchos
Por Martín Dinatale

Especial para lanacion.com
Noticias de Política: Lunes 24 de agosto de 2009 | 01:31 (actualizado a las 01:30)

Hay una orden presidencial que empezó a materializarse en los últimos días y que se potenciará en las próximas semanas sin interrupción hasta el 10 de diciembre. El mandato lo impartió Cristina Kirchner a los jefes de bancada del Senado y de Diputados, Miguel Pichetto y Agustín Rossi, respectivamente. "Apuren todas las leyes que haya que apurar con estas mayorías porque después se vendrá el desierto y nos tirarán anchoas", le dijo un destacado legislador kirchnerista a la tropa. La frase no es de la Presidenta pero ilustra con claridad aquel mandato de la Casa Rosada: gastar todos los cartuchos ahora.

Algo de esto se vio la semana pasada en el Senado con la aprobación contra reloj de la ley de prórroga de las facultades delegadas y se verá en los próximos días con el debate en Diputados de la ley de superpoderes, que ya tiene media sanción de la Cámara alta. También habrá un fuerte avance con el proyecto de presupuesto 2010. Hay quienes especulan incluso que el Gobierno podría girar la iniciativa al Congreso antes de la fecha prevista por ley: estos es el 15 de septiembre. También el kirchnerismo busca avanzar en el nombramiento de la senadora María Perceval en la Defensoría del Pueblo que dejó vacante Eduardo Mondino y que tantos dolores de cabeza le ocasionó al Gobierno. Los legisladores apurarán a la vez el nombramiento de juzgados vacantes.

La estrategia kirchnerista es mucho más que una carrera contra el tiempo y las matemáticas. Se sabe que el 10 de diciembre se renuevan las mayorías parlamentarias y el oficialismo perderá escaños en ambas cámaras. Pero este no sería un contratiempo si se tratase de un Gobierno acostumbrado a la búsqueda de consensos y acuerdos legislativos. La estrategia no es la del consenso sino la de la división. Esta semana se verá claramente cuando los diputados kirchneristas avancen con el proyecto de ley de arrendamiento que divide a la Comisión de Enlace rural.

Las presiones que habría recibido la senadora Roxana Latorre para firmar el dictamen que habilitó al oficialismo el tratamiento de la prórroga de las facultades delegadas formó parte de esta estrategia de gastar todos los cartuchos. El senador Carlos Reutemann lo repitió en los últimos días: "Los Kirchner no tendrán piedad de nada", deslizó a sus allegados el ex piloto de Fórmula uno que tuvo que sacrificar a un soldado para mantener creíble y en vigencia su profecía antikirchnerista.

Un destacado senador del PJ admitió que a los Kirchner se le hará muy difícil remontar carrera en los dos años de mandato que le quedan a Cristina Kirchner. Algo similar deslizó ayer públicamente el gobernador ultrakirchnerista de Tucumán, José Alperovich, quien vaticinó "dos años muy difíciles para las cuentas provinciales" y reclamó 60 millones de pesos a la Nación para pagar salarios.

La cuenta regresiva comenzó el 29 de junio. Los Kirchner no tomaron nota de esto. Por el contrario, apretaron el acelerador a fondo. La maquinaria oficialista en el Congreso se forzará una vez más hasta diciembre, hasta gastar todos los cartuchos.

abrir aquí:
Claves políticas de la semanaLos K gastan sus últimos cartuchos

Por Martín Dinatale

lanacion.com | Política | Lunes 24 de agosto de 2009


el dispreciau dice: se han dilapidado todas las oportunidades de reivindicar el sentido común... Agosto 24, 2009.-

El capitalismo autoritario de Kirchner
Por Rosendo Fraga
Especial para lanacion.com

Noticias de Política:Lunes 24 de agosto de 2009 | 01:32 (actualizado a las 02:24)

El modelo económico de Kirchner no es el estatismo, el populismo o el socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez.

Mirando el mundo, lo más parecido al modelo kirchnerista es el "capitalismo de amigos" en la Rusia de Putin, aunque como modelo se manifiesta en forma más extrema.

En este país, hay propiedad privada, pero el empresario que enfrenta al estado puede hasta ir preso, además de perder su propiedad como ha sucedido con varios magnates surgidos tras la caída del muro.

Hace tres meses, en Rusia se prohibió la difusión de los datos de desempleo; algo que tiene cierta analogía con la negación de la realidad del Indec de Guillermo Moreno. Un par de meses atrás, Putin, en su condición de primer ministro y hombre fuerte del régimen, obligó al hombre más rico del país a acompañarlo a la televisión y ante las cámaras lo obligó a reabrir una empresa que había cerrado por la crisis global.

Putin no estatizó la empresa cerrada, sino que obligó a su dueño a reabrirla manteniendo él la propiedad.

Este modelo que puede ser denominado también como "capitalismo autoritario", analizado en la perspectiva académica, es el modelo económico de los regimenes fascistas europeos del siglo XX.

En la Alemania nazi o la Italia fascista no se anuló la propiedad. Incluso, la fábrica alemana más importante de armamentos (Krupp) fue privada durante toda la Segunda Guerra Mundial.

Pero era un capitalismo en el que el gobierno fijaba no sólo las reglas de juego, sino también los márgenes de ganancia y el empresario que enfrentaba al poder perdía su empresa.

Es así como el "capitalismo autoritario" vigente en Rusia, se asemeja al modelo capitalista del fascismo.

En la Argentina, la política que desarrolló Guillermo Moreno desde la Secretaría de Comercio se inscribió claramente en la dirección de este tipo de modelo. La transacción con Repsol-YPF para que un grupo afín al Gobierno adquiriera una parte de la empresa es también una manifestación de ello. El rol de la AFIP y la Oncca en las exportaciones del agro va en el mismo sentido.

Para Kirchner la estatización es un recurso de última instancia -lo usó en el caso de Aerolíneas Argentinas tras fracasar en lograr un inversor privado local- y la nacionalización, en cambio, es un objetivo a lograr. De hecho, ésta se da a través de grupos privados locales afines al oficialismo.

El conflicto del Gobierno con el grupo Clarín por el fútbol y ahora por la fusión de los cables, la pugna por el control de Telecom y el enfrentamiento con el grupo Techint son manifestaciones de este modelo. La Asociación de Empresarios Argentinos (AEA), el Instituto para el Desarrollo de Ejecutivos en la Argentina (IDEA), la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Comisión de Enlace advirtieron públicamente en los últimos días, con diversas pero coincidentes expresiones, sobre las consecuencias de estas situaciones.

Pero también lo expresan las declaraciones de la Presidenta al proponer que se elabore un "padrón de ricos"- en realidad, no hace falta hacerlo porque basta con ver la lista de los mayores contribuyentes a la AFIP- para mejorar la distribución del ingreso.

Es así como el modelo económico de Kirchner, el "capitalismo autoritario", es diferente al de Chávez, cuyo socialismo del siglo XXI es una combinación de estatismo y populismo. Sin embargo, encuentra analogías y coincidencias con el de Putin en Rusia.

abrir aquí:
El capitalismo autoritario de Kirchner

Por Rosendo Fraga

lanacion.com | Política | Lunes 24 de agosto de 2009


el dispreciau dice: cuando las cosas fáciles se convierten en difíciles por impericia y negligencia... se termina el margen de maniobra y todo se transforma en un caos... y este modelo de gestión está viciado de nulidad tanto por impericia propia como las muchas ajenas que lo rodean y se expresan a la manera de leche hirviendo. Pareciera que todos se han puesto de acuerdo para enseñar cuán inhábiles son para conducir y cuán incapaces son para reflexionar, pensar, planificar, elucubrar, proponer, concertar, etc. Al no haber diálogo cierto y serio, todo ha pasado a formar parte de las entelequias del poder... pero los que vivimos y padecemos las paradojas somos los ciudadanos que tenemos voto (inservible) y nuestra voz está consumida por las mezquindades y los mesianismos de la clase política... Agosto 24, 2009.-

domingo, 23 de agosto de 2009

EL ETERNO CROMAGNÓN... Y EL VACÍO TAN TEMIDO


El triunfo a cualquier precio
Joaquín Morales Solá
LA NACION
Noticias de Opinión: Domingo 23 de agosto de 2009 | Publicado en edición impresa

Ganan y pierden al mismo tiempo. El poder estructural que han conquistado los Kirchner en los últimos días es proporcional al crecimiento del mal humor social contra ellos mismos. Pierden porque ganan sin renunciar a ninguno de los antiguos métodos del kirchnerismo. Lograron extender, sin muchas concesiones, las facultades delegadas del Congreso, pero contra esos excesos de poder también se pronunció la sociedad el 28 de junio. Le cooptaron a Carlos Reutemann su aliada más cercana, pero están por convertir en mártir al más serio competidor del kirchnerismo por la voluntad del peronismo. Ganan, pero ¿a cambio de qué y de cuánto?

El Gobierno logró su propósito de estatizar las transmisiones de fútbol. El Estado colocó sobre sus espaldas enormes erogaciones por el término de diez años. A los Kirchner les gusta redistribuir el dinero de los otros. ¿Cómo hará un gobierno futuro para explicar que no podrá seguir pagándoles los salarios a los jugadores de fútbol, los deportistas mejor remunerados del mundo?

Cristina Kirchner se enamora de sus propias ideas después de cambiar opiniones con ella misma. Pronunció quizá la frase más insensible y frívola sobre los desaparecidos que se haya dicho en 25 años de democracia y proviniendo, desde ya, de un dirigente de la democracia. Comparó la situación de los desaparecidos con la del fútbol codificado. ¿Cómo decirle a una madre que le secuestraron un hijo de 17 años en la década del 70 que aquello fue lo mismo que no ver ahora por televisión abierta un partido entre Independiente y Racing?

Tales superficialidades revelan que el matrimonio presidencial tenía la cabeza en otra parte cuando sucedía la dictadura militar. Muestra también que ni siquiera estuvo pendiente de los esfuerzos de la democracia en los años 80 para revisar el pasado.

Esos vacíos existenciales y políticos permitieron en su momento discursos injustos de Néstor Kirchner y los desenfrenos actuales de su esposa. La Presidenta parece convertir a veces el atril en una mesa de café, donde son posibles los desvaríos de la inteligencia sin alterar el equilibrio de nadie.

De Reutemann a Cobos
Dicen que Julio De Vido anduvo detrás de Roxana Latorre hasta que consiguió su sacrificio para la causa kirchnerista. La senadora tenía el talento de una empleada todoterreno de Reutemann. Nunca en su vida hizo una campaña electoral ni cultivó una idea propia; ganó porque ganaba Reutemann y opinaba porque opinaba Reutemann. Sin embargo, Latorre le habilitó al Gobierno con su firma la posibilidad de tratar las facultades delegadas. Le abrió las puertas al kirchnerismo para que siguiera fijando las retenciones, justo el tema que alejó a Reutemann de Kirchner definitivamente. Nadie le hizo más daño a Reutemann que su más cercana colaboradora.

Kirchner viene conspirando contra Reutemann desde antes de las elecciones. Cree que es el único dirigente que podría abroquelar al peronismo; supone que todos los otros peronistas tienen sólo pequeñas parcelas de liderazgo. En rigor, Kirchner no habría motorizado la deserción de Latorre para vincularlo a Reutemann con él. Eso es poco creíble. Pero lo está sometiendo al senador al increíble esfuerzo de explicar por qué no pudo mantener unido un bloque de dos personas. ¿Así quiere ser presidente?, zumbaban en Olivos mientras celebraban el infortunio de Reutemann.

Latorre es como una agencia de empleos políticos; tiene gente propia en la Anses, en la AFIP y en la Oncca. Eso es lo que la torna vulnerable. Hay que ser justos: no hubiera existido la habilidad de Kirchner sin la deslealtad de Latorre. ¿Conocía el Gobierno esas debilidades de la senadora? El Gobierno sabe muchas cosas, aunque a veces se le escapan las más elementales.

Un ejemplo: un funcionario de tercera categoría fue despedido por orden expresa de la Presidenta porque contó en Facebook los tormentos de una interminable demora de un vuelo de Aerolíneas Argentinas con rumbo a Miami. Otro: los Kirchner consiguen ahora adhesiones parlamentarias entregando beneficios a unos, recursos a otros y promesas de empleos a legisladores que perderán el cargo y el sueldo el 10 de diciembre. Latorre cayó presa de su antigua voracidad por cubrir cargos con amigos, clientes y favorecedores.

¿El kirchnerismo tiene mala información sobre el proyecto presidencial de Reutemann? No, tal vez. Eduardo Duhalde está equivocado, en cambio, si cree que con empujones le sacará al senador una definición sobre su ambición presidencial. Reutemann detesta ser visto como el solista preferido de un hábil director de orquesta, que es como entrevé a Duhalde.

Sucede, también, que Reutemann no quiere ser sólo el candidato del peronismo. Si fuera así, su mejor candidato sería Duhalde, el consumado conocedor de estructuras, de sindicalistas, de barones y de baronías. Es lo que ha dicho. Reutemann imagina, por el contrario, una coalición electoral más amplia que debería incluir al peronismo. Viene con la larga ilusión, por ejemplo, de conformar una fórmula presidencial con Gabriela Michetti. Una alianza de esa naturaleza estaría en condiciones, supone, de pasar por encima de las viejas y más duras estructuras.

En alguna bifurcación de su camino podría encontrarse con Cobos, que también anda a la pesca, en su caso, de peronistas. El proyecto del vicepresidente es, en última instancia, asumir la jefatura de una concertación multipartidaria, parecida a la que alguna vez lideró Néstor Kirchner. ¿Acaso no lo pescaron intercambiando mensajes de texto y acordando reuniones con Alberto Fernández? ¿No suele verse también con frecuencia con Francisco de Narváez y con Felipe Solá?

Cobos vislumbra -y no vislumbra mal- que el peronismo no tiene muchos líderes y que algunos peronistas podrían colgarse de su saco triunfador. El problema de Cobos es otro: ¿hasta cuándo podrá ser el líder opositor y ocupar la vicepresidencia de la Nación? ¿Cuándo aparecerá el riesgo de una colisión entre la institución y la política? Los desmentidos rumores de su renuncia forman parte de esas dificultades.

Cobos, Michetti y Reutemann son las figuras con mejor imagen de la política nacional, según varias encuestas. ¿No es eso, por sí solo, un aviso de que una amplia mayoría social se ha tornado antikirchnerista? El estilo de los tres, aunque cada uno con sus particularidades, es exactamente contrario al de los Kirchner. No le temen al diálogo, ni a la búsqueda de acuerdos con personas distintas, ni a los beneficios del sosiego público y privado.

Un artículo maldito
El actual control del Estado en sólo cuatro manos tiene sus riesgos; uno de ellos consiste en que todos los demás creen que alguien se ocupará de sus obligaciones. Los senadores y diputados kirchneristas no podían creer lo que ocurrió cuando advirtieron que habían aprobado (por unanimidad en el Senado) un proyecto de De Narváez para eximir a amplias y productivas zonas bonaerenses del pago de retenciones. ¿Cómo era aquello de que el Congreso no podía decidir sobre las retenciones?, estalló un opositor cuando los oficialistas acababan de votar.

Estupefacción de kirchneristas. Culpas que se echaban unos a otros. Convertían a De Narváez, sin quererlo, en un héroe campesino. La Presidenta, dicen, se apresta a vetar el artículo maldito de una ley que nadie leyó.

La furia rural la acompañará hasta su último día de presidenta. Pero los Kirchner tampoco se privaron ni se privarán de otro placer preferido del último año: combatir a los ruralistas como si fueran un ejército extranjero y enemigo.

Ganaban y perdían. El mismo día en que los Kirchner se quedaban con facultades delegadas, con el fútbol, con varias deserciones ajenas y con la conducción de la guerra contra los campesinos, la ciudad era un averno para los transeúntes de la calle. Pobladores de villas de emergencia y productores agropecuarios desquiciaron el espacio público. ¿Cuánto le costará al próximo gobierno restaurar una idea de la disciplina social y laboral o una cierta noción del orden público? Esas ya largas anarquías explican sólo en parte que las conquistas del kirchnerismo sean cabalmente simétricas a sus capitulaciones.

abrir aquí:
El triunfo a cualquier precio

Joaquín Morales Solá

lanacion.com | Opinión | Domingo 23 de agosto de 2009


el dispreciau dice: ARGENTINA y su sociedad, no así su clase política, se hallan (nos hallamos) en caída libre, pero curiosamente los problemas no comienzan cuando el periodismo los descubre, siempre lo hacen muchísimo antes desde planos la mayoría de las veces prolijamente ocultos. Cuando nuestro país regresó a la democracia, el PJ manipuló las circunstancias que habilitaban a la escasa gobernabilidad de la que disponía Alfonsín, repitiendo viejos errores como los esgrimidos en la época de Frondizi y aún con Arturo Illia (con realidades diferentes pero sustratos semejantes)... Las consecuencias abrieron el camino a la vigencia de una década infame, la de los años noventa donde nuestro país fue desmantelado induciendo un apocalipsis que transitamos hoy como se puede, en una especie de "sálvese quien pueda" donde cada individuo hace lo que puede para sostenerse con dignidad. ¿Cuánta pobreza hay en Argentina?... veamos, si hablamos por los recursos económicos, cerca del 40%, poco más o poco menos, estamos en condición de pobres, marginados, indigentes, etc. ya que eso de la canasta básica es una vil mentira de las estadísticas para despejar las culpas de los responsables, nada más que eso... Hay que padecer lo que cuesta vivir para darse cuenta cuán mal están las cosas en la Argentina. Ahora, si hablamos de capacidades nuestro país está en una situación deplorable ya que rápidamente se comprueba que no hay conducción alguna en ningún estamento, esto es, no la hay en el ámbito político, tampoco en el empresario, mucho menos en el económico-financiero donde todos operan a la manera de los depredadores lo cual se traduce que "la estrategia es buscar una presa, siempre... jamás construir para el futuro"... detrás de ello no queda nada ya que la educación, la salud, y las fuentes laborales son una utopía mediante la cual nos engañamos pretendiendo sobrevivir un día más en la esperanza que mañana quizás cambie la realidad, sin asumir que la realidad sólo se modifica mediante el esfuerzo colectivo y la inteligencia de grupo, en este caso social... pero Argentina ya carece de una sociedad estructurada, por el contrario ésta está tan destartalada como el país y se demuestra a través del poder del hampa, de la delincuencia, el crecimiento de la inseguridad y la anarquía inducida por razones de estado... el ciudadano al saberse indefenso apela a lo que sea para sobrevivir, sin darse cuenta que su piso se ha transformado en un eterno Cromagnón... donde todo es mentira, menos los muertos... Agosto 23, 2009.-

DÉCADA INFAME


Foto: ARTE DE TAPA: SILVINA NICASTRO / FOTO: MAXI AMENA
La Argentina mira desde el andén. Y el tren se va.

Economía y sociedad
¿Adiós al tren?
Aunque muchos argentinos añoran la época en que los trenes unían todo el país, hoy los especialistas coinciden en que el sistema ferroviario desmantelado por Menem ya no volverá a ser viable. Rescatar del colapso a los trenes suburbanos de pasajeros y apostar a hacer crecer el transporte de carga son las prioridades que señalan. Las razones políticas de la decadencia y el omnipresente papel de Moyano
Por Diego Cabot

Noticias de Enfoques: Domingo 23 de agosto de 2009 | Publicado en edición impresa



Como una muchacha que despide a su novio; como el jefe de Estación que no saca la vista del último vagón hasta que se convierte en un punto sobre los rieles. Así está la Argentina, impávida e impotente, frente a un tren que se va y no volverá jamás a ser lo que fue.

El debate sobre la necesidad de volver a tener una red ferroviaria ha vuelto a instalarse dentro de la agenda política que los dirigentes le deben a la sociedad. Desde que el ex presidente Carlos Menem cerró gran parte de la red en los años 90, el debate -y por qué no la polémica- quedó flotando. El discurso kirchnerista, demonizador -si los hay- de aquellos años, se comprometió a volver a poner en marcha la red que unía a la Argentina. Hizo muy poco, casi nada. Y el debate volvió a surgir.

Románticos de los rieles, políticos en campaña, especialistas en transporte, economistas que estudian su eficiencia productiva, intendentes ansiosos, funcionarios, ingenieros, trabajadores ferroviarios... Hoy, son muchos los sectores que mantienen el reclamo de actualizar el tendido ferroviario para ponerlo en funcionamiento otra vez. Pero la gran mayoría de los especialistas concuerda en que nada será como antes. Difícilmente, coinciden, la Argentina vuelva alguna vez al modelo ferroviario que ya cumplió 150 años.

Y mientras tanto, los trenes de larga distancia corren a cuentagotas y con tremendos déficit operativos. Por caso, la línea que recorre Córdoba recauda uno de cada 40 pesos que gasta para circular. Los trenes metropolitanos, con una estructura similar a la que tenían cuando fueron privatizados en 1993, año en que transportaron 212 millones de personas, llevaron, en 2008, 410 millones de pasajeros. No se hicieron las obras estructurales, como los paso a nivel, por ejemplo, o la electrificación de ramales como el que une la Capital Federal con La Plata. Y sigue en vigencia una tarifa que apenas sirve para pagar un cuarto de los costos. Lo demás son millonarios subsidios: el año pasado fueron 3300 millones de pesos aproximadamente; este año, los subsidios a la operación subieron un 50% y bajaron un 37% las inversiones. Y los trenes de carga, que están en manos privadas, son continuamente boicoteados por el gremio de camioneros, los preferidos del Gobierno en esta contienda.

La demografía del país, las distancias, los movimientos poblacionales, las economías regionales y, obviamente, la tecnificación de otros medios de transporte son algunos de los motivos que salen a la luz cuando se argumenta sobre si volverá o no aquel viejo tendido. Pero más allá de esto, que con matices sostienen quienes estudian el asunto, surge un común denominador: la falta de políticas a largo plazo, la nula planificación y la puesta en marcha de políticas espasmódicas que asignan recursos sin tener en claro para qué.

¿Cuál es el destino que le cabe al ferrocarril en la Argentina? Hay dos muy claros sobre los que no hay discusión: el de principal medio de transporte urbano de pasajeros, en las grandes ciudades, y el de carga, en gran parte del país. Luego sí vienen los bemoles que tienen que ver con el transporte de pasajeros de larga distancia.

Otro país
El gran cambio que hubo desde que los ingleses pensaron y trazaron la actual red ferroviaria es la estructura demográfica. "Nuestro país se caracteriza por una bajísima densidad poblacional. Más de una tercera parte de sus habitantes (13 millones) se encuentra concentrada en el Area Metropolitana de Buenos Aires, existen dos núcleos urbanos de poco más de un millón de habitantes (Rosario y Córdoba) y sólo tres que superan el medio millón (Mendoza, La Plata y Tucumán). La mayor parte de ellos están separados por distancias importantes", explica el ingeniero Roberto Agosta, máster en ingeniería de la Universidad de Berkeley y director del Departamento de Transporte de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Según Agosta, todo eso es una limitación que no existía cuando se creó la gran red ferroviaria.

Pablo Bereciartua también es ingeniero especialista en transporte. Es director del Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo Sostenible del ITBA. "Es una utopía pensar en reeditar una red de pasajeros como aquella original. Actualmente, la Argentina es un país con una muy alta tasa de urbanización. El 92 por ciento de la población es urbana. El país es un extenso territorio con muy pocas ciudades habitadas. Según cálculos y proyecciones de las Naciones Unidas, esa tendencia a la urbanización crecerá, podría llegar a un 95 por ciento, y la Argentina será uno de los países más urbanos del planeta. La función del tren sería unir esos nodos y darle movilidad al capital humano. Antes el tren hacía punta en medio de la nada. Ahora las ciudades están establecidas", dice.

El ingeniero ferroviario Elido Veschi es el hombre que le habla al oído a Pino Solanas, el candidato que hizo del lema "Un tren para todos" un latiguillo de su mensaje. Dice que el tren tiene que cambiar y que seguramente el rol que le tocará cumplir no es el mismo que en el siglo XIX. "Tiene que estar manejado por el Estado. Nosotros proponemos un sistema de vías libres por las que puedan circular trenes de municipios, cooperativas, además de los del Estado y los de cargas. Claro que será distinto, pero el tren tiene que volver", argumenta.

Que la Argentina actual ya no es la misma que aquella de mediados de siglo pasado no es novedad. Mario Justo López, abogado, profesor de la UBA e historiador, relata en el libro 150 años de política ferroviaria que, desde su aparición en la Argentina, el ferrocarril produjo una transformación radical en la sociedad y en la economía. "Los trenes desalojaron al único transporte de cargas terrestre hasta entonces: la carreta", explica. Las empresas ferroviarias estaban en manos de sociedades anónimas que, en su mayoría, pertenecían a capitales ingleses. Según López, "producto de una ausencia de políticas planificadas, las empresas ferroviarias fueron, desde su inicio, compañías autónomas en las que los directorios tomaban sus decisiones en atención al beneficio de sus accionistas".

Así fue como la red de trenes creció al punto de contar con 43.000 kilómetros de vías en su mejor momento, con un ritmo de extensión, entre 1890 y 1914, de alrededor de 1000 kilómetros por año. Pero en la década del 30, la red encontró un competidor feroz: los caminos, que se construyeron, en la mayoría de los casos, en forma paralela a las vías. El Estado cambió su prioridad y dedicó recursos y subsidios a la inversión vial. El ferrocarril nunca más tuvo el impulso, el empuje y la inversión que había tenido durante esos primeros 60 años de vida.

A partir de la década del 40, con la nacionalización de los trenes durante el gobierno de Perón, el gran invento argentino, el colectivo, empezaba a hacer de las suyas en las ciudades. El ferrocarril sufría una enorme sangría de pasajeros hacia ese medio más dúctil que, además, al estar muchas veces manejado por sus dueños, llevaba tranquilidad al Gobierno en época de crispación sindical. También las rutas, el asfalto, los automóviles, los aviones y los camiones le quitaban pasajeros de larga distancia al tren y le disputaban el transporte de carga.

La falta de inversión estructural en una red tan grande y costosa de mantener empujaba al tren a tener cada vez menos pasajeros. Sin embargo, pese a que el servicio era cada vez menos utilizado, la empresa Ferrocarriles Argentinos no paraba de crecer. Según relata Jorge Tartarini en uno de los capítulos del libro 150 años de política ferroviaria , la compañía estatal, que llegó a tener un total de 215.000 empleados, en el momento previo a la privatización en los 90 tenía 93.000 empleados, un déficit operativo de 450 millones de dólares por año, un patrimonio de alrededor de 30.000 millones de dólares, una extensión de vías de 35.746 kilómetros, 1806 estaciones, 52 millones de metros cuadrados de edificios, 4350 galpones de carga, 635 lugares de encomiendas y equipajes, con 36.000 inmuebles, 74 talleres mecánicos y 1240 galpones de repuesto.

Mientras, los gremios ferroviarios crecieron y su poder aumentó. No importó la decadencia de los ferrocarriles y de los trabajadores. José Pedraza, hombre fuerte de la poderosa Unión Ferroviaria, hijo de un empleado del ferrocarril, se convirtió en un adinerado dirigente: vive en un exclusivo barrio de Villa Sarmiento, en una casa que compró en 1998 en 700.000 dólares. Por eso, cuando se analiza la viabilidad económica de los trenes en manos del Estado no se puede dejar de lado el factor sindical: ¿qué posibilidad de éxito puede tener así cualquier empresa, con dirigentes que fogonean reclamos desorbitados, cosechan prebendas y se vuelven millonarios?

Después de ser privatizado, el servicio se dividió entre pasajeros y carga. De pasajeros sólo quedaron los servicios urbanos en el área metropolitana de Buenos Aires. Todo lo demás desapareció. Sólo algunas provincias mantuvieron algún servicio de larga distancia. El tren de carga se concesionó a cinco compañías: hoy son el único sector del ferrocarril que no recibe subsidios directos.

Dónde poner el foco
Ahora recrudeció el debate del regreso del tren. ¿Se podrá unir nuevamente el país a través de sus vías?

Los estudiosos ponen el foco en el tren de pasajeros. "La Argentina necesita y debe desarrollar un tren urbano y aprovechar el enorme potencial que tienen los trazados existentes. Hay 800 kilómetros de vías subutilizadas para ingreso y egreso de Buenos Aires", dice Juan Pablo Martínez, ingeniero ferroviario, ex funcionario de Ferrocarriles Argentinos, profesor de la UBA y actualmente miembro de la consultora especializada en transporte ACyA. Bereciartua y Agosta coinciden. "Hay que sostener e incrementar los servicios del Area Metropolitana de Buenos Aires y desarrollar un programa de inversiones a mediano plazo que aproveche las ventajas que brinda la buena ubicación de las estaciones ferroviarias", dice Agosto. Al igual que Martínez, consideran que sería posible "incorporar servicios regionales para distancias algo superiores a 100 kilómetros". De esta manera, coinciden, la estructura ferroviaria dará apoyo a las expansiones de las metrópolis.

Veschi señala que el transporte urbano de pasajeros tiene un gasto muy ineficiente y que "esa ineficiencia la paga el Estado". Actualmente, los trenes que corren desde la Capital Federal hasta el conurbano han dado señales de colapso. De hecho, funcionan sin contratos, o mejor, con contratos que nunca se rediscutieron después de la crisis de 2001, y no cuentan con un plan estructural de inversiones. La línea Sarmiento, por caso, tiene 52 pasos a nivel en sus 36 kilómetros de extensión entre Once y Moreno. La falta de cruces de avenidas y calles a distinto nivel atenta contra la seguridad y con la calidad del servicio. "No se pueden poner más trenes porque las barreras estarían bajas todo el tiempo", dice Martínez. Además, cualquier accidente en la vía retrasa todo el ramal. Aún está fresco el recuerdo del episodio de 2005 en Haedo, o el de Castelar el año pasado, cuando los pasajeros incendiaron vagones hartos del maltrato que recibían como usuarios. Así está el transporte urbano: colapsado, sin planes de inversión claros y con los usuarios saturados de años de hacinamiento.

El tren de pasajeros de larga distancia es, quizá, el modelo ferroviario más añorado. Pero lo cierto es que los especialistas, salvo Vechio, no lo ven posible en su modelo anterior. "Tengo algunos reparos con el tren de pasajeros de larga distancia, que no funcionó en ningún lugar de América. Ni en Estados Unidos, ni en México ni en Brasil. Eso es por la estructura de país", dice Martínez. "Acá hay que pensar en lo que puede funcionar, en algunos corredores que pueden ser Buenos Aires, Rosario y Mar del Plata... Pero no mucho más".

Agosta opina algo similar. "Hay que concentrar los servicios de pasajeros interurbanos en el mejoramiento del corredor Rosario/Buenos Aires y Buenos Aires/Mar del Plata. De forma progresiva, y a medida que el tráfico lo justifique, el corredor podría recibir mejoras en la infraestructura hacia Córdoba y Tucumán".

Para Bereciartua se debería unir las grandes ciudades con trenes que corran a 130 kilómetros y Veschi sostiene que se puede armar una red abierta, con trenes más rápidos que los actuales y que sólo sería necesario utilizar bien los recursos que actualmente se les asignan a los ferrocarriles. "Sin coimas y sobreprecios", agrega.

La puja con Moyano
Y la tercera pata de la cuestión es el transporte de cargas. "Ese es un gran potencial que hay que aprovechar y que está subutilizado", concuerdan, palabras más, palabras menos, todos los especialistas. ¿Por qué está en esas condiciones? Una de las principales razones es que en medio del desarrollo del ferrocarril de cargas se han instalado el líder camionero Hugo Moyano y sus muchachos. Actualmente, la gran mayoría de la producción se transporta en camiones que son mirados con simpatía desde el poder central. Por así decirlo, la pelea entre trenes y camiones, la ganan los de Moyano. A modo de ejemplo, sobre 500 millones de toneladas de producción, 375 millones se transportan en camiones, 100 millones por ductos y alrededor de 25 millones en tren. Sólo el 15% de la cosecha de granos se transporta en tren. En Estados Unidos, sólo el 7% se mueve en camión, mientras que en Brasil, el ferrocarril lleva tres de cada 10 granos que se cosechan.

En el sector ferroviario relatan una postal de estos días, a la vera de una vía que termina en un puerto, donde se instaló una planta de silos en plena pampa productiva. El plan era transportar todo por tren dado que es más barato, más ecológico y más eficiente. Pero llegaron los muchachos del sindicato de camioneros. Pidieron hablar con el encargado, mientras algunos camiones habían quedado, casualmente, estacionados sobre la vía misma. La negociación terminó poco después. Del total de la producción, una mitad iría por tren y la otra, por camión. ¿Poder de disuasión? Quizás. Lo cierto es que así se maneja la política ferroviaria de carga de estos días. Con vientos que favorecen a Moyano y a su gente. Mientras el ferrocarril, que alguna vez fue símbolo de progreso y que en el mundo es el ícono de la eficiencia, espera que la veleta se dé vuelta. Entonces habrá cambiado el viento, y quizás ya no haya más camiones que, mientras se negocia en las oficinas, estacionen sobre la vía.
© LA NACION


abrir aquí:
Economía y sociedad¿Adiós al tren?

Aunque muchos argentinos añoran la época en que los trenes unían todo el país, hoy los especialistas coinciden en que el sistema ferroviario desmantelado por Menem ya no volverá a ser viable. Rescatar del colapso a los trenes suburbanos de pasajeros y apostar a hacer crecer el transporte de carga son las prioridades que señalan. Las razones políticas de la decadencia y el omnipresente papel de Moyano

lanacion.com | Enfoques | Domingo 23 de agosto de 2009


el dispreciau dice: da pena recorrer la Argentina y comprobar, paso a paso, que aquello que se construyó con el esfuerzo de nuestros antepasados fue destruido por la avaricia, la impericia y la desvergüenza de un hombre que atropelló con sus actos a toda la sociedad argentina, con la inmensa suerte que, por tratarse de un país generoso... recibe perdones y olvidos, disimulos y omisiones fundados en la injusticia que nos guía y controla... Nuestro país está prolijamente desconectado... ¿quién lo pidió?... ¿Bush?... puede ser, puede que sí o tal vez que no... pero la realidad es que un país extenso con poblaciones dispersas ha quedado desactivado mediante un plan estratégico: "arrasarnos"... pero ya no son sólo vías muertas las que se ven donde uno vaya, gentes empobrecidas, fuentes laborales destruidas, recursos abandonados, mentiras estampadas... todo eso convive con las pobrezas asegurando que nada cambie de cara al futuro. El sindicalismo comprado en la poca dignidad que lo caracteriza ha demostrado una vez más que en nuestro país todo se compra y todo se vende a pesar de quién sea y en caso que la víctima sea toda la sociedad, también... Ahora los trenes se utilizan para burlar las necesidades de los muchos que deben penar por rutas atestadas de camiones porque viajar por vía aérea es una utopía destinada únicamente a los "pudientes"... Las rutas también dan pena, son peligrosas, no tienen banquinas, son de trocha única por mano, no hay suficientes estaciones de servicio que permitan transitar tramos largos, pero curiosamente reciben suculentos peajes para no dar ningún servicio a cambio... todo prolijamente diseñado para desmantelar... Ahora es tarde. Argentina demandará no menos de 4 generaciones con sentido común y en su sano juicio para restaurar algo de lo mucho que se perdió, cosa muy improbable por cierto ya que detrás de ello, el haber desmantelado la educación y la salud, asegura la imposibilidad de remontar ese barrilete que se denomina "mañana necesario"... cuánta desidia!. Agosto 23, 2009.-

sábado, 22 de agosto de 2009

HOMENAJE A LAS ALMAS DE MALVINAS


1 de 9 - En 1982, junto a su tripulación; hoy, en el astillero Storni, con lo que queda del submarino San Luis - Foto: LA NACION

Historias con nombre y apellido
Viaje al fondo de los mares del Sur
Jorge Fernández Díaz
LA NACION

Noticias de Información general: Sábado 22 de agosto de 2009 | Publicado en edición impresa


A las siete y media de la mañana, Alejandro Maegli estaba a punto de entregar la guardia y meterse en la cama cuando de pronto el sonarista del submarino le dijo una frase que lo dejó helado: "Señor, tengo un rumor hidrofónico".

El teniente de fragata pegó un respingo queriendo creer que el operador se había equivocado.

A veces las ballenas o el krill producen "rumores biológicos" y pueden confundir al más experimentado de los técnicos del sonar. Pero el ruido venía del Noreste y sus características se iban confirmando con el correr de los minutos. Maegli era jefe de comunicaciones y tenía la obligación de despertar al comandante. Lo hizo: "Despiértelos a todos, uno por uno, y colóquelos en sus puestos de combate", le ordenó el capitán.

A Maegli se le puso la piel de gallina. En ese momento sólo podía sospechar lo que iba a ocurrir. Pero no podía saber con certeza que comenzaría la primera batalla submarina del Atlántico Sur, que venían hacia ellos helicópteros ingleses a ras del mar, seguidos de cerca por los buques de la Royal Navy, y que los esperaban veintitrés horas de miedo, suspenso, persecución y explosiones.

Era el 1° de mayo de 1982 y el submarino ARA San Luis tendría su bautismo de fuego en la Guerra de las Malvinas.

Maegli es hoy contralmirante y director del Area Material Naval, y tiene a su cargo la difícil decisión de reparar o sacar de servicio para siempre a esa nave llena de fantasmas que espera en silencio, roja por la pintura antióxido, en una dársena del puerto de Buenos Aires. ¿Cómo resolver con la cabeza un asunto del corazón?

Alejandro encontró su vocación en Mar del Plata a los cuatro años, durante una visita escolar. Un submarino reposaba en silencio, pero traía consigo ecos de aventuras, y Alejandro se metió luego en la Escuela Naval con el único propósito de surcar bajo el agua los mares del mundo. Hizo una experiencia en un buque barreminas. "Para ser oficial barreminas no hay que ser loco, pero te ayuda bastante", dice el refrán. Y después sirvió en un buque de apoyo. Finalmente, ingresó en la Escuela de Submarinos, que es muy exigente, y aprendió de memoria, uno por uno, los múltiples mecanismos internos de esa nave.

La primera vez que entró en el San Luis todo se le venía encima. Parecía realmente un lugar de confinamiento. El submarino es un cilindro que mide 50 metros desde el timón a la proa, 11 metros desde la quilla hasta el tope de la vela y 5 metros con veinte centímetros de lado a lado: ése es el diámetro de un caño donde deben vivir, trabajar, dormir y recrearse treinta y cinco hombres durante semanas y, a veces, meses de misión submarina. Travesía en la que se habla en voz baja, se come poco "porque la navegación te quita el hambre", y donde luego de la vibrante marcha en superficie y las maniobras de inmersión sobreviene una extraña serenidad espacial.

El submarino había sido comprado a Alemania en los años setenta, había llegado desarmado a la Argentina y había sido montado pieza por pieza en Buenos Aires. Pero para la época de Malvinas presentaba algunos problemas: no podía desarrollar velocidades de inmersión superiores a los 14 nudos y uno de los cuatro motores diesel que permiten cargar las baterías a través de un snorkel no funcionaba. Así y todo, Maegli no estaba tan preocupado por estas limitaciones como por su mujer, que estaba a punto de dar a luz. En marzo de 1982, ese padre primerizo, que apenas tenía 27 años, tuvo que zarpar en misión de adiestramiento y subirse por las paredes del submarino esperando la buena nueva. Estaban haciendo ejercicios con tres corbetas cuando llegó la noticia de que había nacido su hija María Inés. Los festejos a bordo fueron discretos, pero afectuosos.

A mediados de mes llegó otra orden: debían suspender los simulacros y retornar a Mar del Plata. Un amigo se lo encontró en tierra. Partía al día siguiente en el submarino Santa Fe. "Flaco -le dijo a Maegli en un susurro-me voy a Malvinas." Alejandro sospechaba que algo grande se avecinaba, pero no tenía tiempo de meditar demasiado: corrió a ver a su mujer y a conocer a su hija, y los acontecimientos del 2 de abril lo sorprendieron como a casi todos nosotros. Sintió entonces una íntima contradicción: alegría patriótica mezclada con angustia y extrañeza. Hacía pocos meses había confraternizado con los oficiales del submarino inglés HMS Endurance, que había hecho escala en Mar del Plata. El Endurance atacaría luego, con torpedos y el apoyo de helicópteros, al submarino Santa Fe.

Recibieron la orden de alistarse contra reloj y hacerse a la mar el 11 de abril. Salieron de noche, con órdenes secretas. Cuando abrieron el sobre descubrieron, tragando saliva y con los ojos bien abiertos, que debían patrullar el "Area Enriqueta", frente a Puerto Deseado. La luna brillaba en la dársena: navegaron hasta la altura de cabo Corrientes y se sumergieron. Maegli preparó las cartas de navegación y leyó la consigna: "Autorizado uso de armas en defensa". No podían atacar a nadie, porque las negociaciones diplomáticas no se habían agotado. Pero ese despacho lo obligó a procesar psicológicamente el hecho de que por primera vez no se trataba de un entrenamiento: era la guerra.

Pasaron varios días haciendo recorridos y subiendo el snorkel media hora para obtener energía y oxígeno: ésos eran los momentos de mayor vulnerabilidad de la nave. Luego todo fue esperar y madurar la idea del combate. Salvo, claro está, cuando sucedió lo imprevisto: una avería en la computadora de control de tiro. Llevaban a bordo 10 torpedos alemanes y 14 estadounidenses. Pero sin esa computadora, la única alternativa era lanzarlos de manera manual. Trataron de repararla, pero no tenían a bordo los elementos con qué hacerlo, y el 27 de abril recibieron otro mensaje: "Destacarse y ocupar «Area María». Todo contacto es enemigo".

Eso significaba que debían desplazarse a una zona cercana a la isla Soledad y que allí no había buques argentinos. Cualquier "rumor hidrofónico" tenía entonces que ser, forzosamente, una nave inglesa, y la orden era dispararle, sin dudar.

El 1° de mayo Maegli juntó a todo su equipo de informaciones de combate. Se sentaron alrededor de una mesa minúscula y él descubrió que le temblaban las piernas y que no podía levantar la cara. Cuando la levantó vio que sus camaradas estaban en idéntica actitud de pánico. Vadeó como pudo ese pantano y comenzó la reunión de análisis. Luego se colocó los auriculares: el blanco venía hacia ellos y el comandante ordenaba preparar tubos de torpedos y movimientos submarinos para encontrar la mejor posición de tiro. En un momento, el sonarista oyó explosiones y hélices de helicópteros. Se aproximaban tres helicópteros antisubmarinos con los sonares desplegados y largando cargas de profundidad a ciegas. A medida que analizaban los sonidos y señales se daban cuenta de que los Sea King avanzaban abriéndoles camino franco y seguro a varios buques británicos de guerra. Cuando estaban a 9000 yardas, Maegli le dijo a su capitán: "Señor, datos de blanco ajustados". El comandante gritó: "¡Fuego!" Y el torpedo salió disparado con trepidaciones y ruidos escalofriantes. Llevaba consigo un cable de guía a través del cual se podía teledirigir su dirección. Pero a los pocos minutos un oficial informó que el cable se había cortado. El torpedo seguía ahora corriendo, aunque de manera autónoma, y estaba programado para ir ascendiendo con el objeto de asegurar el impacto. El problema es que, al hacerlo, se hacía visible. En cinco minutos absolutamente todos los buques ingleses desaparecieron del sonar, y el torpedo se perdió en la nada.

No era difícil para los helicopteristas ingleses ver el trazado del disparo y calcular la posición del San Luis. A Maegli se le secó la boca. Pasarían de cazadores a presas en segundos; los ingleses, a gran velocidad; los argentinos, en cámara lenta.

El capitán ordenó evasión a toda máquina y el sonarista dijo: "Splash de torpedo en el agua". Les habían disparado y ya se sentían los sonidos de alta frecuencia que el proyectil inglés emitía al acercarse. "Máxima profundidad", ordenó el comandante. Y a continuación mandó lanzar falsos blancos. Se usaban señuelos, pastillas gigantes que en contacto con el agua hacían burbujas y confundían con sus ecos apócrifos. Los llamaban "Alka Seltzer". Después de expulsar los dos señuelos, el sonarista informó de algo que galvanizó a todos: "Torpedo cerca de la popa". Maegli pensó: "Cagamos, nos está persiguiendo, nos va a reventar". El sonarista agregó: "Torpedo en la popa".

Diez segundos y un año después, el operador dijo, con su voz metálica: "Torpedo pasó a la otra banda". Una alegría silenciosa, un cierto alivio recorrió el cilindro: el torpedo inglés había pasado de largo y se perdía en el mar. Se habían salvado por un pelo.

En ese instante mismo comenzó el hostigamiento. Los Sea King se acercaron lanzando sus cargas y sacudiendo el océano. Tiraban todavía sin tener la posición exacta del San Luis, que bajaba y bajaba. Pescaban con bombas a unos quinientos metros del mentón del teniente Maegli. El submarino fue reduciendo su velocidad y se asentó con un golpe en el fondo de arena. Cada veinte minutos los helicópteros llegaban y soltaban sus explosivos, reemplazándose los unos a los otros en la tarea durante horas y horas. Las ondas expansivas no llegaban y entonces el máximo problema era el oxígeno. Sin poder sacar el snorkel, el dióxido de carbono subía y el peligro aumentaba. El comandante ordenó que la tripulación abandonara sus puestos de combate y se metiera en la cama: había que gastar lo menos posible. Meterse en la cama y dormir en un submarino que está en el fondo del mar y al que le siguen disparando debe ser una de las experiencias más inquietantes de la vida. A pesar de ella, Maegli pensó: "El problema no es el miedo sino cómo controlarlo", y se quedó dormido.

Veintitrés horas después del primer "rumor hidrofónico", el sonarista anunció que el área estaba despejada. El San Luis emergió a plano de periscopio, sacó el snorkel y la antena, y recibió la triste información de que habían hundido al Santa Fe en las Georgias. El teniente pensó en su amigo y en los oficiales del Endurance, y luego no pensó más que en hacerse fuerte y seguir haciendo su trabajo. "Ya teníamos callosidades en el alma, ya éramos diferentes", dice hoy, al recordar aquel bautismo de fuego.

Cinco días más tarde, en un teatro de operaciones infestado de naves enemigas, los sensores acústicos volvieron a detectar "ruido hidrofónico". "Posible submarino", dictaminó el operador. Y el comandante ordenó de nuevo que todos ocuparan sus puestos de combate y que el San Luis avanzara hacia el blanco, que tenía un extraño comportamiento zigzagueante. "Blanco alfa muy cerca", dijo el operador. Estaba a unos 1500 metros. Dispararon un torpedo antisubmarino de recorrido corto y escucharon una detonación tremenda. Pero nunca pudieron determinar a qué le habían pegado.

En la madrugada del 11 de mayo, Maegli estaba nuevamente de guardia cuando el sonar detectó una fragata misilística que venía del Este, y al rato otra del Norte. Todos estaban en sus puestos. Y allí, provisionalmente en pausa de combate, les sirvieron un memorable arroz con tomate que los submarinistas comieron con los músculos en tensión, como si fuera lo último que probarían antes de morir. Luego comprendieron que los dos buques británicos convergían sobre el estrecho de San Carlos y el capitán ordenó atacar el blanco más cercano a la costa. "¡Fuego!", volvió a gritar, a una distancia de 5200 yardas. Tardó tres minutos en cortar cable. Pero todos los tripulantes acompañaban mentalmente la corrida del torpedo. Hasta que, de repente, Maegli escuchó un clanc. Un alarmante ruido de chapa. El sonarista informó que los blancos huían a toda máquina. El proyectil había pegado en el casco, pero no había explotado. El proyectil, una vez más, no estaba en buenas condiciones. Los dos buques ingleses venían de hundir con artillería al ARA Islas de los Estado, un barco argentino que transportaba municiones y combustible de avión. Habían muerto más de veinte hombres en ese naufragio.

Cuando el capitán comunicó al Comando de Operaciones Navales las fallas del torpedo y les recordó las dificultades en el sistema de tiro, recibió una directiva terminante: volver a casa. Regresaban a Puerto Belgrano de noche y en silencio: no habían logrado hundir ningún buque y aunque habían provocado, tal como confesaron luego los ingleses, una verdadera psicosis en el mar y habían logrado retardar con su amenaza submarina el desembarco en las islas, llevaban un regusto amargo. "La prevención, el desgaste de energía y el temor que genera un submarino es terrible", me explica el contralmirante Maegli; se nota que aquella amargura no se le ha borrado de la boca.

Atracaron en secreto en la base naval y comenzaron a realistar el San Luis, metiéndolo a dique. El teniente llegó estresado, barbudo y con la misma ropa con que había salido de Mar del Plata a su departamento de casado, y durante una semana no respondió preguntas ni salió de la cocina de dos por dos: sólo se sentía seguro en lugares reducidos.

Nunca el San Luis pudo volver al teatro de operaciones. Trajeron a dos expertos para repararlo, pero tardaron cuarenta días y eso dejó al submarino y a su tripulación fuera de la guerra. El 14 de junio los tapó la tristeza. Maegli siguió prestando servicio en el San Luis, y en 1983 lograron que los técnicos alemanes revisaran los mecanismos, explicaran las razones de los desperfectos en sus torpedos y en el sistema de tiro que habían fabricado, y pudieran hacerse las modificaciones necesarias.

Alejandro siguió una larga carrera de perfeccionamiento profesional. Fue comandante del ARA Salta -gemelo del San Luis-, director de la Escuela de Submarinos y agregado de Defensa en Canadá. Un amigo de Ottawa le regaló un libro donde figuraban las grandes batallas submarinas de la historia. Un historiador británico, especializado en el tema, narraba las dramáticas aventuras de un submarino argentino que había escapado de milagro al acecho de la Royal Navy: el San Luis. Maegli no quiso leerlo así como no quiere visitar el submarino rojo que duerme en un astillero de la Costanera Sur a la espera de ser convertido en un museo o regresar al mar. "Es viejo, pero no es anticuado -lo defiende el director de Material Naval de la Armada argentina-. Si me preguntás qué quiero te respondo algo muy simple: sólo un buen final."

Volvió al astillero para hacerse unas fotografías. Pero lo hizo a regañadientes. Las ánimas vestían de rojo. Costó hacerlo subir al puente del San Luis. Maegli finalmente subió y recordó en un pestañeo el momento exacto en el que se abrió la escotilla y salió a la luz después de 37 días sumergidos en el Atlántico Sur sin ver el océano ni el cielo ni el sol. Maegli asomó su cara agotada de 1982 y respiró profundamente. Lo sorprendió en ese momento el olor puro del mar. El imborrable olor de la vida.

El personaje
ALEJANDRO MAEGLI
Testigo fundamental de una batalla submarina

Quién es: durante la Guerra de las Malvinas fue jefe de comunicaciones del submarino San Luis. Hoy es contralmirante y director ejecutivo de la Dirección General del Material Naval. Tiene tres hijos: Alejandro, María Leonor y María Inés.

Qué le pasó: el San Luis intentó pelear con torpedos que no funcionaban, y fue perseguido y atacado por la Royal Navy. El San Luis era comandado por un ídolo de Maegli, el capitán Fernando Azcueta.

abrir aquí:
Historias con nombre y apellidoViaje al fondo de los mares del Sur

Jorge Fernández Díaz

lanacion.com | Información general | S?do 22 de agosto de 2009


el dispreciau dice: las decisiones políticas siempre son cuestionables pero la invasión y posterior permanencia de tropas argentinas en las Islas Malvinas fue una estupidez monumental que se llevó la vida de un montón de patriotas que se entregaron por su bandera... no por el acto en sí mismo, sino por no medir las consecuencias estratégicas de pretender mojarle la oreja al imperio británico sin contar con los recursos necesarios y fundándose en la utopía que las mentiras del siglo XIX podrían ser repetidas... como siempre, los hechos nos atropellaron cruelmente por la simple impericia militar de un grupúsculo de insconscientes con grado militar adquirido en los Casinos de Oficiales. Hoy la historia aparece como plana y se nutre de anécdotas, pero las almas que perecieron dejando sus cuerpos en las Islas o en el Océano Atlántico del sur, merecen nuestro recuerdo, nuestra reverencia, nuestro respeto y esencialmente... nuestro silencio. Todo lo que siguió después (el regreso, la inserción, la vida rutinaria, etc.) ha sido, es y será una vergüenza que enseña crudamente nuestra mediocridad social. Agosto 22, 2009.-

viernes, 21 de agosto de 2009

ACUMULANDO PENAS...



La SENADORA NACIONAL María Eugenia Estenssoro me ha hecho llegar el siguiente mensaje:

Crónica de la sesión - 20 de agosto
Por Maria Eugenia Estenssoro / 21 de August de 2009
Delegar es abdicar


En las reuniones de Comisión previas, cuando se trataron los proyectos de Superpoderes y de delegación de facultades del poder Legislativo, el oficialismo preguntaba “¿es que no nos van a dejar gobernar?”. Nosotros aclarábamos que la gobernabilidad no estaba en tela de juicio sino la forma en se llevaría a cabo.
La sociedad reclama que el Congreso recupere sus atribuciones pero anoche, lamentablemente, el oficialismo logró imponer su mayoría en el Senado para aprobar una nueva ley de “superpoderes” y prorrogar por un año más las facultades legislativas delegadas en el Ejecutivo.

Los llamados superpoderes refieren a la posibilidad del Ejecutivo de modificar partidas presupuestarias, de un área a otra, de una finalidad a otra, sin pasar por el Congreso. El Parlamento pierde así una de sus facultades esenciales: definir, aprobar y modificar el Presupuesto Nacional, conocido como “la ley de leyes”, que expresa el conjunto de políticas públicas y prioridades de inversión del gobierno nacional y la transferencias de dinero a las provincias.
Como si fuera una burla hacia los ciudadanos, el gobierno propuso acotar al 5 % del presupuesto general la facultad discrecional de desviar fondos para fines no aprobados por ley. La trampa es grosera: las modificaciones de los llamados superpoderes apenas alcanzaron el 4 % del presupuesto de años anteriores. Años que, además, se caracterizaron por un fuerte crecimiento de la recaudación fiscal.


Conclusión: con la aprobación del proyecto el gobierno no cedió nada y con sus “superpoderes” continuará pisoteando la Constitución y la República.

Las “facultades delegadas” son un conjunto de leyes sancionadas desde finales del siglo XIX hasta 1994, que permitieron que el Ejecutivo asuma funciones legislativas propias del Parlamento como, por ejemplo, fijar los derechos a las exportaciones e importaciones, más conocidos como retenciones. Si bien el artículo 75, inciso 1, de la Constitución Nacional establece que corresponde al Congreso “legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de importación y exportación, los cuales, así como las avaluaciones sobre las que recaigan, serán uniformes en toda la Nación“, el artículo 755 del Código Aduanero delegó en el Ejecutivo la facultad de establecer su monto. La reforma constitucional de 1994 quiso fortalecer el Congreso y estableció un plazo de 5 años para poner fin a este tipo “legislación delegada” que fue debilitando su rol en cuestiones importantes. Pero por quinta vez desde 1999 el Congreso prorrogó esta derogación.

Habrá que esperar al 10 de diciembre, cuando cambie la composición de ambas cámaras, para que el Congreso pueda recuperar su rol como un poder independiente de la República.

Cómo fue la votación:

Ausentes: Roberto Urquía, Elida Vigo y Haide Giri, por el oficialismo y Norberto Massoni.

A favor de la prórroga: José Pampuro, Eric Calcagno, Elena Corregido, Fabio Biancalani, Daniel Filmus, Silvia Giusti, Marcelo Guinle, Fabián Ríos, Isabel Viudes, Blanca Osuna, Pedro Guastavino, Adriana Bortolozzi, José Mayans, Guillermo Jenefes, Liliana Fellner, César Gioja, Marina Riofrío, Silvia Gallego, Rubén Marín, Teresita Quintela, Ada Maza, Marita Perceval, Mónica Troadello, Luis Viana, Eduardo Torres, Marcelo Fuentes, Nancy Parrilli, Miguel Angel Pichetto, Daniel Pérsico, Ana Corradi de Beltrán, Nicolás Fernández, Jorge Banicevich y José Miranda. Horacio Lores, Ada Iturrez de Capellini, María Rosa Díaz, José Martínez y Mario Colazo.

En contra: Ernesto Sanz, Oscar Castillo, María Teresita Colombo, Roy Nikisch, María Rosa Sánchez, Arturo Vera, Luis Naidenoff, Gerardo Morales, Juan Carlos Marino, Pablo Verani, Emilio Rached, Alfredo Martínez, Ramón Saadi, y los peronistas disidentes Chiche Duhalde, Carlos Menem, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero, Adolfo Rodríguez Saá, Liliana Negre de Alonso, Roberto Basualdo, Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Samuel Cabanchik, María Eugenia Estensoro, Carlos Rossi, María José Bongiorno, Juan Agustín Pérez Alsina, el socialista Rubén Giustiniani, y los tucumanos Carlos Salazar y Delia Pinchetti.

Este post fue publicado por Maria Eugenia Estenssoro, el Friday 21 de August de 2009 a las 0:59, bajo la sección TAREA COMO SENADORA NACIONAL (2007-2013), Todas.

Mi reflexión como ciudadano dispreciau es la que sigue:
21 de August, 2009 - 9:25

CERASALE VÍCTOR NORBERTO dijo:

Mi estimada Señora SENADORA NACIONAL María Eugenia Estenssoro: entiendo que a los argentinos nos caracteriza tanto la ingenuidad como la mediocridad. Esta democracia, transitada por Usted como autoridad legislativa y por mi persona como ciudadano, nos coloca ante una realidad construida prolijamente durante los años noventa e institucionalizada (desinstitucionalizada sería la palabra apropiada para la conclusión) durante la gestión del FPV-PJ. El país hoy, el suyo tanto como el mío, conviviendo bajo la misma bandera, es un nodo de incoherencias y paradojas donde las conductas de la oposición no son diferentes ni tampoco diferenciadoras de quiénes dicen conducirnos políticamente… Todo se dirige hacia el mismo lugar bajo los mismos criterios y el común denominador por estas horas es la “pobreza” que impera en los discursos, en las acciones, en las concreciones y también, por qué no decirlo, en las actitudes de los unos y los otros… Su presencia, tal como la de otros distinguidos, tiene voz, quizás desde luego voto, pero no tiene entidad de cara al futuro nacional, que se ve ensombrecido por intenciones oscuras, estimablemente peligrosas para el futuro social y ni qué hablar para el institucional. Perdone Usted las frecuentes redundancias en las que incurro pero más vale ser profundamente claros en los conceptos.
Cuando se conoció el resultado eleccionario de junio de 2009, percibí que la estrategia política del FPV-PJ sería dilatar las reacciones de modo de fortalecer los criterios que venía imponiendo como método de manipulación e inducción, como siempre sacando la mano izquierda para doblar a la derecha más utópica. Más aún, cuando se toma en cuenta que la oposición en nuestro país es una entelequia del poder conformada por radicales, socialistas, propios peronistas disidentes por carencias de poder, etc. esencialmente pobres de democracia, carentes de república, tanto como aquellos que ocupan Balcarce 50… Todos sustentados por negociados de la oportunidad (te doy, me das) y donde el factor dominante es que lo del pueblo es del gobierno y lo del gobierno es sólo de los estamentos del poder… De la misma manera, cuando en un matrimonio el eje se sostiene en “lo tuyo es mío, y lo mío es sólo mío”, la unión sucumbirá indefectiblemente ante las miserias del que pretende dominar. Socialmente es semejante. El Estado es algo semejante a un socio usurero al que todo le viene bien, aún cuando ponga cara de “feliz cumpleaños” y diga “tudo bom”, “tudo legal”, recitando luego a los azorados empleados que: “como Ustedes saben estábamos por cerrar porque los negocios van mal, pero hemos decidido ponerlos a todos en blanco”… ¿quiere Usted más incoherencia que esa?… ¿qué clase de mensaje da el Estado Nacional cuando sus mejores agentes están contratados por izquierda sosteniendo la Ley de Menem por la cual los empleados de planta no pueden ser despedidos aún cuando hayan cometido atrocidades?…
Lo antedicho vale y rige todos los ámbitos de nuestra mentida democracia y nuestra destruida república. ARGENTINA hoy es una utopía social y cultural donde los muchos sobrevivimos en el día a día, al tiempo que pocos se rien de nosotros en la cara y también a nuestras espaldas, es decir, siempre.
Lo de ayer no es distinto a lo transitado ante y tampoco será distinto a los dos años que siguen sencillamente porque, tal le expresé antes, la oposición conforma un más de lo mismo con otros rostros.
Este gobierno, entre otras cosas, se caracteriza por el atropello y la manipulación, que recibe además la colaboración cuidadosamente acordada con ciertos medios gráficos, radiales y televisivos, al igual que lo que se observa en Venezuela. Una vez que instala la conducta social, lo demás lo obtiene induciendo acciones que propiciarán una realidad a su medida.
Los poderes delegados es una más de las tantas conductas antidemocracia o si Usted quiere antirepública.
Como ciudadano no creo ni en lo unos ni en los otros ya que todo está dicho y las conductas son indicador de las intenciones más que de las capacidades. El Vicepresidente se representa a sí mismo. Los legisladores hacen la suya y el ejecutivo tiene un guiño permanente de la justicia comprada o vendida según se quiera, pretenda o entienda. Léase, ARGENTINA es la entelequia que le expresé al inicio.
Más allá de ello la aplaudo a Usted por su gestión en soledad, es una de las pocas personas rescatables que han pasado por el Congreso Nacional en los últimos años, que guarda su dignidad tanto como su reputación. Mientras tanto, la historia se continuará escribiendo entre discursos y miserias humanas en una extraña mezcla que hoy contiene y controla la marginación de mucho más de un tercio de la sociedad argentina… y por favor, que le quede claro, con Duhalde o sin él, con Reutemann o sin él, con Cobos o sin él, con el Radicalismo o sin él, con la Coalición Cívica o sin ella, con la Dra. Carrió o sin ella, con Macri o sin él, con De Narváez o sin él… ya que finalmente todos se burlan de los ciudadanos, de una u otra formas.
Un cordial saludo
CERASALE

jueves, 20 de agosto de 2009

de incoherencias y paradojas...


El análisis
La oposición vuelve a mostrar su exigüidad política
Joaquín Morales Solá
Para LA NACION

Noticias de Política: Jueves 20 de agosto de 2009 | Publicado en edición impresa

Carlos Reutemann estaba ayer estupefacto y desorientado. Una relación política y personal de 20 años se había destruido frente a sus narices. La senadora Roxana Latorre fue su compañera de representación senatorial por Santa Fe casi desde siempre. Latorre era algo más (o algo menos) que senadora: era la operadora política de Reutemann en el Senado. Cuando cualquier senador hablaba con ella, sabía que estaba escuchando también la posición de Reutemann.
"Los socialistas se están riendo de mí. Eso es lo que consiguió", se lamentaba Reutemann. El senador se enteró de que algunos dirigentes socialistas subrayaban la confirmación de sus pronósticos: "Dijimos que Reutemann se amigaría con Kirchner después de las elecciones. Y eso es lo que ha hecho", decían. Reutemann sentía que volvía a lo peor de la dura campaña electoral santafecina, cuando debió jurar mil veces por día que nunca se reconciliaría con Kirchner. "Fue una campaña muy cruel como para volver a vivirla", se lamentaba.
¿Qué llevó a Latorre a habilitar con su firma el tratamiento en el Senado para hoy mismo de la delegación de facultades al Ejecutivo? Ella dijo que había nueve votos en la Comisión de Asuntos Constitucionales y que se necesitan ocho para abrirle las puertas del recinto al proyecto oficial. Según ese relato, ella no tuvo la culpa de la habilitación, porque de todos modos el Gobierno tenía el número suficiente de firmas en la comisión.
Es una verdad a medias y, por lo tanto, una probable mentira. El voto de Latorre fue el que habilitó el tratamiento del proyecto en la sesión de hoy. Mucho después se sumó la firma del senador peronista Rubén Marín, pero Latorre ya le había abierto paso a la iniciativa del oficialismo. Marín, un viejo zorro del peronismo, esperó que el proyecto tuviera las firmas necesarias para agregar la suya. Marín viene diciendo que él no apoyará fácilmente al Gobierno en la conflictiva relación de éste con el campo. Marín es senador por La Pampa. "En mi provincia no hay chimeneas; hay sólo producción agropecuaria", suele repetir.
Para peor, Latorre firmó "en total disidencia" el dictamen. Lo que el oficialismo necesitaba era su firma, no su opinión. ¿Para qué puso la firma si estaba en total disidencia? Si el Gobierno no necesitaba su firma, como ella asegura ficticiamente, ¿para qué firmó si estaba en total disidencia? Reutemann bramó ayer cuando se enteró, además, de que Latorre había hecho un proyecto en disidencia sobre las retenciones, que tampoco había consultado con su jefe político. Una influencia importante en Latorre habría sido la del senador Nicolás Fernández, santacruceño y amigo íntimo del matrimonio presidencial.
La delegación al Ejecutivo incluye las facultades de fijar retenciones. Reutemann se puso el año pasado a la cabeza de la sublevación de senadores peronistas en la crisis por la resolución 125, que terminó con el desempate de Julio Cobos. En rigor, Cobos y Reutemann fueron los grandes arquitectos de aquella estrepitosa derrota del kirchnerismo. "¿Acaso debo explicar ahora que no tengo nada que ver con el gobierno de los Kirchner?", se lamentaba ayer Reutemann.
Una pregunta no puede dejar de hacerse: ¿por qué los ganadores deben explicar las deserciones cuando se esperaba que la fuga de legisladores se produjera en el bando derrotado? La explicación de Latorre es muy parecidas al discurso oficialista. Pudo haber una cooptación. Otra más. ¿Todo es producto sólo de la habilidad del kirchnerismo? ¿O hay también mucho de exigüidad política de sus opositores? Lo primero es, forzosamente, consecuencia de lo segundo.

abrir aquí:
El análisisLa oposición vuelve a mostrar su exigüidad política

Joaquín Morales Solá

lanacion.com | Política | Jueves 20 de agosto de 2009


el dispreciau dice: la clase política argentina está dominada por un factor común: su incoherencia, esa que la hace impresentable... pero cuando nos preguntamos como sociedad, por qué nunca podemos salir de esta inercia que nos tiene atrapados en la mediocridad, la respuesta suele ser simple: "la oposición es mucho más pobre que aquellos que conducen o dicen hacerlo, por lo tanto, la mediocridad tan mentada siempre nos atrapa para ahogarnos en las incapacidades manifiestas"... y así la vamos pasando, zafando de varaduras pero sin avanzar un ápice porque estamos encallados en un arrecife de necedades, donde las soberbias actúan al modo de las mareas y así, debemos enfrentarnos cada día a los mareos propios del poder y sus deficiencias. ¿qué se le va a hacer, no?. Las miserias están a la orden del día... Agosto 20, 2009.-