martes, 9 de julio de 2013

EL NUEVO DUEÑO ► ¿Puede Silicon Valley salvar el mundo? | Internacional | EL PAÍS

¿Puede Silicon Valley salvar el mundo? | Internacional | EL PAÍS

¿Puede Silicon Valley salvar el mundo?

Derrotar la pobreza mundial es la última tendencia en empresas emergentes



AFP

No contentos con dominar las ofertas públicas de venta en Wall Street, los empresarios de Silicon Valley están empezando a aplicar su actitud positiva, inasequible al fracaso y reforzada por la tecnología al reto de la pobreza mundial. ¿Y por qué no? Si podemos asistir a las lecciones de matemáticas de Khan Academy gracias a los ordenadores baratos y fáciles de usar proporcionados por la gente de Un portátil para cada niño, ¿quién va a preocuparse por las complejidades de la reforma educativa? Con una lámpara iluminada por la electricidad generada por un balón de fútbol en cada cabaña, ¿quién necesita centrales alimentadas por carbón y redes eléctricas? Y cuando hasta la gente de los campos de refugiados puede ganar más dinero transcribiendo historiales de dentista externalizados en el primer mundo, ¿quién va a dedicarse a la fabricación, las carreteras y los puertos necesarios para exportar mercancías? No es extraño que el tema más solicitado últimamente en las charlas TED sea cómo resolver la cuestión de la filantropía en la era digital; hasta el momento, más de 100 charlas ya sobre África y los temas de desarrollo.

En un discurso de 2003, el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, desafió a los empresarios de Silicon Valley a extender su mirada al extranjero, a “aportar más de su extraordinario dinamismo y su capacidad de innovación al mundo en vías de desarrollo”. Los magnates californianos, tanto viejos como nuevos, se han mostrado a la altura del reto. Los más famosos de estos tecnofilántropos, el fundador de Microsoft Bill Gates y su mujer Melinda, donan asombrosas sumas de dinero cada año y cuentan con la mejor investigación científica que el dinero puede proporcionar, en un auténtico proyecto empresarial para tratar de erradicar la polio y la ceguera de los ríos y para aumentar los ingresos de los pequeños agricultores en África y el sur de Asia. Otros prefieren un evangelismo tecnológico más explícito, rayando en el utopismo. En 2011, el financiero Bob King donó 150 millones de dólares para fundar el Instituto Stanford de Innovación en las Economías en Desarrollo, que “pretende llevar a cabo una masiva transformación en las vidas de las personas que viven en la pobreza, mediante el espíritu emprendedor y la innovación”. Eric Schmidt, el presidente de Google, y Jared Cohen, antiguo funcionario del Departamento de Estado norteamericano, que hoy dirige el grupo de pensamiento y acción Google Ideas, predicen en su nuevo libro, The New Digital Age, que el hecho de conectar a la red a los 5.000 millones de personas en el mundo que aún no tienen internet supondrá un enorme impulso para el desarrollo mundial. La “mejora de la eficacia y la productividad será profunda”, escriben, “sobre todo en los países en vías de desarrollo, en los que el aislamiento tecnológico y las malas políticas han impedido el crecimiento y el progreso durante años”. Schmidt incluso se atreve a predecir que todo el mundo tendrá internet de aquí a 2020. Si Cohen y él tienen razón sobre el poder que da estar conectados a la red, a los países pobres les esperan unos años increíbles.


La humanidad está iniciando un periodo de transformación en el que la tecnología tiene la posibilidad de elevar los niveles de vida de todos los hombres, mujeres y niños del planeta

The New Digital Age es una muestra de conservadurismo reaccionario en comparación con la visión que se expone en Abundance: The Future is Better Than You Think, del presidente y consejero delegado de la X Prize Foundation, Peter Diamandis, y el periodista Steven Kotler. “La humanidad”, escriben, “está iniciando un periodo de transformación radical en el que la tecnología tiene la posibilidad de elevar enormemente los niveles de vida de todos los hombres, mujeres y niños del planeta. De aquí a una generación, podremos suministrar bienes y servicios antes reservados a los ricos a todos los que los necesiten… La abundancia para todos está al alcance de nuestra mano”. No es extraño, pues, que hoy haya en Silicon Valley tantas nuevas empresas dedicadas a luchar contra la pobreza, con la misma ambición global de sus homólogas dedicadas a obtener beneficios. Por poner un ejemplo, Nuru International, con sede en Palo Alto, pese a no contar más que unos fondos de 3 millones de dólares anuales proporcionados por “inversores de Silicon Valley”, presume en su página web de que su modelo de formación y dotación de los líderes locales “está concebido para ser el primer modelo de desarrollo integrado, autosuficiente, capaz de ampliarse por sí solo y de acabar
con la pobreza extrema en remotas áreas rurales en un futuro no muy lejano”.

La tecnología, por supuesto, ha transformado ya enormemente la calidad de vida de muchos de los más pobres del mundo. Pensemos en la vacuna de la viruela (que ha salvado a cientos de millones de personas una muerte precoz), los casi 7.000 millones de teléfonos móviles, la radio o incluso la humilde bicicleta. Y no hay duda de que los nuevos titanes tecnológicos han aportado una dosis muy necesaria de energía, ideas y dinero a un campo dominado por burócratas, expertos en presupuestos y economistas. Google, la empresa de Schmidt, ha hecho ya cosas maravillosas por el desarrollo, por ejemplo, con los primeros mapas digitales de buena calidad de las calles africanas.

Pero incluso el mejor espíritu emprendedor y los artilugios más imaginativos tienen un límite a lo que pueden conseguir. Todas las transformaciones tecnológicas de los últimos 200 años no han conseguido borrar, ni de lejos, la pobreza mundial. Más de la mitad del planeta sigue viviendo con menos de 4 dólares al día, y 2.400 millones de personas tienen menos de 2 dólares al día. Y eso, después de una década en la que se ha producido la mayor reducción de la pobreza de la historia. Más aún, millones y millones de personas siguen muriendo cada año por enfermedades fáciles y baratas de prevenir o tratar, como la diarrea y la neumonía. Y todo esto no se debe a la falta de investigación científica; muchas veces, ni siquiera a la falta de dinero. Se debe a que los padres no se atienen a costumbres saludables tan sencillas como lavarse las manos, los burócratas de los gobiernos no pueden o no quieren cubrir las necesidades básicas de agua y servicios sanitarios, y las restricciones arbitrarias a la inmigración impiden que los pobres vayan a vivir a lugares con mejores oportunidades.

Ningún iPhone, por más que esté lleno de las últimas aplicaciones, va a cambiar esa situación.

Los gurús de la tecnología, como tantos predicadores de épocas anteriores, son demasiado optimistas sobre lo que sus aparatos pueden conseguir en los lugares más pobres del mundo. En este sentido, se unen a una larga lista de fracasos históricos. Nada menos que Marx y Engels estaban seguros de que la locomotora iba a reunir al proletariado en una fuerza nacional que lucharía por la revolución social y, gracias a ello, el mundo se convertiría enseguida en un paraíso de los trabajadores. En tiempos más recientes, en medio de las protestas de la Primavera Árabe, el columnista Thomas Friedman y muchos otros expertos se derretían a propósito del poder de Twitter y Facebook a la hora de derrocar dictadores y promover la democracia. Internet, declaró el santón tecnológico del Departamento de Estado, Alec Ross, se había convertido en “el Che Guevara del siglo XXI” (dado que el Che Guevara fracasó en tres de las cuatro revoluciones en que participó, quizá esa afirmación es acertada).


Los gurús de la tecnología son demasiado optimistas sobre lo que sus aparatos pueden conseguir en los lugares más pobres del mundo.

Pero Friedman y Ross no son los únicos ni los peores culpables de exagerar el poder de internet para provocar el cambio. Un informe reciente del Banco Mundial insinúa que un 10% de aumento del acceso a la banda ancha equivale a un aumento del 1,38% en el crecimiento del PIB en los países de rentas bajas y medias. A primera vista, esa cifra tan sospechosamente exacta sugiere que, si un país obtiene acceso a banda ancha en todas partes, podrá superar a China. El informe ha servido de argumento a la Comisión de Banda Ancha y Desarrollo Digital de la ONU para afirmar que el acceso a internet de alta velocidad es fundamental para cumplir los objetivos de desarrollo de reducir a la mitad la pobreza global, disminuir la mortalidad maternoinfantil y garantizar la escolarización primaria universal. El hecho de que el análisis del Banco Mundial hiciera referencia a un crecimiento del PIB anterior a que hubiera banda ancha en la mayoría de los países analizados no se menciona, pero no cabe duda de que es un síntoma de la locura que rodea a las tecnologías y el deseo de la gente de creer que por fin hemos dado con el Santo Grial del crecimiento, a partir de unas pruebas de lo más endebles.

El eslabón débil entre el avance de las tecnologías y la reducción de la pobreza mundial no puede soprender a nadie. La mayoría de las tecnologías se inventaron en el mundo rico para solucionar problemas del mundo rico. Es decir, que están diseñadas para que las utilicen sobre todo profesionales del conocimiento, muy preparados y que trabajan en lugares con sólidas infraestructuras físicas e institucionales. Eso sirve de poco en países como Liberia, donde el analfabetismo campa por sus respetos, junto con la corrupción y los apagones. Las tecnologías de los países ricos no se trasladan así como así a los países pobres.

Las excepciones a esta regla suelen producirse por casualidad, más que de forma deliberada. Un ejemplo es el teléfono móvil, en principio pensado como un juguete para los yuppies, no una herramienta de masas mucho más barata que un teléfono fijo, pero que ahora utiliza por lo menos el cuádruple de personas en los países en vías de desarrollo que en el mundo industrializado. Desde Kenia hasta Filipinas, los empresarios locales han adaptado los móviles para que funcionen con un sistema de prepago que no exige que los usuarios tengan cuenta bancaria y para que proporcionen servicios baratos financieros y de comunicación mediante los mensajes de texto y la banca móvil.

Por desgracia, unos resultados mucho más habituales del empeño en impulsar el desarrollo a través de las altas tecnologías son los tractores herrumbrosos de los campos etíopes y los quioscos de internet vacíos y sin usuarios en las áreas rurales. Pese a ello, la nueva generación de activistas tecnológicos parece decidida a ignorar las enseñanzas del pasado. Entregan premios, galardones y donaciones a proyectos de vanguardia que quedan muy bien en presentaciones de PowerPoint pero muchas veces se estrellan contra la realidad.

Por ejemplo, la innovación que la revista Popular Mechanics calificó de “idea brillante”: el Soccket. Se trata de un balón de fútbol que cuesta 99 dólares, con un dispositivo electrónico que, después de que se haya jugado con el balón durante 15 minutos, puede alimentar una lámpara LED tres horas. Dos de los inventores --alumnos de Harvard cuando pusieron en marcha el proyecto-- fueron elegidos Científicos del año de su universidad en 2012. En la reunión de 2011 de la Clinton Global Initiative, el expresidente Bill Clinton dijo que el balón era “extraordinario… una solución original que nos ofrece una manera de llevar la electricidad y mejorar la calidad de vida, la capacidad de trabajo y la capacidad de aprendizaje”. En abril, la revista Inc incluyó a la empresa fabricante de Soccket en su lista de las 25 empresas más audaces. La compañía de seguros State Farm y Western Union han patrocinado donaciones de balones en Latinoamérica y África, y TED ha dicho que la idea es “un invento de posibilidades revolucionarias para el mundo en desarrollo…”


Se trata de un balón de fútbol que cuesta 99 dólares, con un dispositivo electrónico que, después de que se haya jugado con el balón durante 15 minutos, puede alimentar una lámpara LED tres horas.

Realmente es fantástico que un balón de fútbol que solo pesa 60 gramos más que el reglamentario pueda encerrar una batería y un dispositivo capaz de generar electricidad cuando se mueve. Claro que por 10 dólares se puede comprar una lámpara alimentada por energía solar. No está claro por qué nadie va a pagar 10 veces más por una lámpara cuya fuente de energía hay que patear durante media hora y luego proporciona menos luz. (Alison Dalton Smith, que trabaja para la empresa creadora del Soccket, ha reconocido en un correo electrónico que “El Soccket es más caro que otras soluciones de iluminación, sin duda”, pero añade que “el fútbol es el deporte más popular del planeta, por lo que esta mezcla de necesidad y diversión hace que la gente lo considere una prioridad”.) Antes del Soccket, estuvieron las PlayPumps, una innovación celebrada por Laura Bush y el cofundador de AOL, Steve Case, que podía usar la energía generada por unos niños en un tiovivo para suministrar agua. Las PlayPumps costaban cuatro veces más que una bomba de agua normal. Los cooperantes decían que se rompían y eran difíciles de arreglar. Y, según un análisis de The Guardian, los niños tenían que “jugar” 27 horas al día para poder cumplir el objetivo de suministrar agua a 2.500 personas por cada bomba.

En defensa de los jóvenes, inteligentes y comprometidos empresarios responsables del Soccket, hay que decir que otros investigadores de más edad han cometido errores mayores y más costosos. Nicholas Negroponte, del MIT, dirige el proyecto Un portátil para cada niño, cuya página web asegura que, con la distribución de ordenadores portátiles de 100 dólares, “hemos visto a dos millones de niños que estaban marginados aprender, triunfar y empezar a transformar sus comunidades”. Sin embargo, en 2012, dos estudios independientes --uno en Nepal y otro en Perú-- llegaron a la conclusión de que los niños que utilizaban los ordenadores sacaban escaso o ningún provecho en cuando a la mejora del lenguaje, los conocimientos matemáticos y la asistencia a la escuela.

Hay incluso ideas que tienen verdaderas posibilidades pero en las que se depositan demasiadas esperanzas. Un ejemplo es Samasource, en San Francisco. Se trata de una organización sin ánimo de lucro que acepta trabajos de transcripciones, comprobaciones de datos y otros similares, y los divide en fragmentos lo bastante pequeños como para que puedan asumirlos mujeres y jóvenes desaventajados en 11 centros de trabajo de cinco países. La tecnología digital permite a Samasource no solo enciar el proyecto al otro lado del mundo, sino dividir tareas aparentemente complejas y difíciles en trozos muy pequeños. El año pasado recibió sendos premios de la secretaria de Estado Hillary Clinton y el Club de Madrid. Y tal vez sea un proyecto muy prometedor. Pero todavía es pronto para decirlo. Su página web asegura que ha pagado más de 3 millones de dólares en salarios a más de 3.700 personas. Pero en este tiempo, Samasource ha recaudado más de 12 millones de dólares en donaciones, lo cual quiere decir que recauda 4 dólares por cada 1 que paga. (Pam Smith, responsable de marketing en Samasource, dice que la proporción actual es de aproximadamente 1 dólar de gastos administrativos por 1 dólar en salarios. Asimismo dice que Samasource ofrece educación y tiene un sólido historial de estudiantes graduados que consiguen empleo permanente.) Por ahora, no obstante, sigue siendo un programa de creación de empleo muy caro.

Todo el mundo comete errores, al fin y al cabo. Y cuando se trabaja con nuevas tecnologías y nuevos métodos, tenemos que contar con muchos fracasos. Los empresarios de tecnología están acostumbrados a una cultura del fracaso; 10 ideas que acaban en la basura por cada una que llega a su multimillonaria oferta pública de venta. Pero la ventaja del sistema en el que operan es la prueba de mercado. En general, las malas ideas fracasan (aunque a veces después de la multimillonaria oferta pública de venta). Pero, al trasladar ese modelo al desarrollo, hemos llevado la tolerancia de este tipo de empresarios por el fracaso y su afición a promocionar planes demenciales a un terreno en el que la prueba de mercado se diluye de forma considerable. Las ideas obtienen fondos de la plataforma Kickstarter y de organizaciones benéficas en función de su atractivo para los donantes y los filántropos de Occidente, más que los consumidores africanos. Y de ahí que se lancen proyectos como Soccket, PlayPump y Un portátil para cada niño.


Cuando se trabaja con nuevas tecnologías y nuevos métodos, tenemos que contar con muchos fracasos. Los empresarios de tecnología están acostumbrados a una cultura del fracaso

¿Qué se puede hacer, entonces, para aprovechar las innovaciones tecnológicas, separar las buenas ideas de las malas y espolvorear un poco de polvos mágicos de Silicon Valley sobre las regiones más pobres del mundo? La respuesta, según el economista de Harvard Michael Kremer, está en la disciplina de mercado y las pruebas rigurosas. Kremer es un "genio" galardonado con una beca MacArthur, cuyo nombre sale a relucir en las especulaciones sobre futuros aspirantes al Premio Nobel. En su opinión, los remedios tecnológicos pueden mejorar radicalmente las vidas de los pobres del mundo, pero los mercados no pueden suministrar las innovaciones necesarias sin apoyo.

Los pobres no tienen el poder adquisitivo para crear una demanda de las innovaciones --por ejemplo, vacunas contra la malaria o nuevas variedades de patata-- que podrían mejorarles la vida. Así que Kremer ha buscado maneras de crear un mercado de nuevas tecnologías que los pobres necesitan pero para las que no pueden cerar ese mercado porque son demasiado pobres. Su primera idea nació de su investigación con Rachel Glennerster, del MIT, sobre vacunas. Se dieron cuenta de que los miles de millones de dólares que se gastaban anualmente en investigación y desarrollo de nuevos fármacos para los países ricos ignoraban en gran parte las enfermedades que matan a la gente en los países pobres. Y el dinero invertido por los organismos de cooperación en la investigación básica dedicada a esos países no estaba dando resultados. Por ejemplo, las agencias de cooperación de Estados Unidos había gastado millones de dólares en la investigación de la vacuna de la malaria sin ningún éxito. El problema, opinaban Kremer y Glennerster, era que el modelo del gobierno obligaba a escoger proyectos ganadores desde el principio, decidir qué laboratorios y qué compañías financiar de antemano, antes de tener ningún resultado. Y era imposible saber de dónde iban a salir las mejores ideas.

¿Por qué no garantizar un mercado para la vacuna una vez creada?, sugerían Kremer y Glennerster. Los donantes no escogerían un laboratorio ni una estrategia para empezar, sino que financiarían la solución ganadora; de esa forma, ofrecerían un incentivo para que muchos laboratorios distintos probasen enfoques diferentes. Aspiraban a que estos “compromisos de mercado por adelantado” animasen a las grandes farmacéuticas a dirigir parte de su I+D a las olvidadas enfermedades tropicales.

En 2009, la GAVI Alliance --un grupo de grandes donantes de ayuda, entre ellos muchos gobiernos de países ricos y fundaciones benéficas-- asumió la propuesta de Kremer y Glennerster. Creó un fondo de 1.500 millones de dólares para financiar fármacos asequibles que permitieran tratar la principal causa de muertes prevenibles por vacuna entre los niños menores de cinco años en todo el mundo: Streptococcus pneumoniae, que causa enfermedades como la neumonía y la meningitis. Todavía no se había desarrollado una vacuna apropiada para las vetas de neumonía en los países en vías de desarrollo. Pero GAVI garantizó un mercado a las farmacéuticas que intentaran fabricarla, y entre todos lo consiguieron. Hoy, la vacuna se administra en todo el mundo. La GAVI Alliance calcula que el método del “mercado adelantado” para estimular la investigación sobre vacunas podría prevenir hasta 1,5 millones de muertes infantiles de aquí a 2020. El Banco Mundial ha estudiado un mecanismo semejante para estimular la investigación con el fin de aumentar la producción de las pequeñas explotaciones en los países en vías de desarrollo. ¿Por qué no establecemos compromisos o premios así para todo?

La respuesta, dice Kremer, es que “también hay innovaciones tecnológicas importantes que no se pudieron predecir de antemano porque la descripción del problema era media solución”. Menciona el ejemplo del Post-it. Habría sido imposible ofrecer un premio o garantizar un mercado para el Post-it porque “no sabíamos que lo necesitábamos hasta que alguien lo inventó”, dice. Lo mismo ocurre con el interfaz de usuario que emplean los PC y los Mac en todo el mundo. O, como dice el personaje de Mark Zuckerberg a los gemelos Winklevoss en la película La red social, “Si vosotros fuerais los inventores de Facebook, habríais inventado Facebook”.

En lenguaje económico, el mercado inteligente de las vacunas de Kremer es un “mecanismo de extracción”; en este caso, la promesa de un mercado lleva a los innovadores a resolver un problema concreto. Pero para eso es necesario especificar con gran precisión el problema que se desea resolver. Si no sabemos qué problema queremos arreglar, entonces podemos utilizar el mecanismo de financiación que colocó Facebook en mil millones de pantallas: el capital riesgo. Ese es un “mecanismo de inserción”, con el que los inversores respaldan ideas prometedoras hasta que están lo bastante desarrolladas como para comercializarlas o fabricarlas a escala.

Los mejores cerebros de Silicon Valley deberían entenderlo; al fin y al cabo, es la cuna del capital riesgo. Lo malo es que hay pocos en el mundo tecnológico con el rigor suficiente para saber cuándo están apoyando una buena idea y cuándo un fiasco. Todas las empresas nuevas creen que tiene la próxima idea multimillonaria hasta que les desengaña el mercado. Lo mismo ocurre cuando esas empresas se lanzan a la filantropía de desarrollo; salvo que ahí no hay un mercado que les desengañe. Por supuesto, la tecnología y la innovación pueden ser un factor importantísimo para mejorar la calidad de vida de los pobres en el mundo, pero lo sorprendente es que la estrategia más apropiada para sacar el mácimo provecho a esa innovación no se haya incubado en la moderna Palo Alto, sino en las entrañas de una burocracia supuestamente rígida en Washington, D.C.


Hay pocos en el mundo tecnológico con el rigor suficiente para saber cuándo están apoyando una buena idea y cuándo un fiasco

Bajo la dirección de Rajiv Shah, la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, normalmente discreta y poco aficionada a los riesgos, ha creado un fondo de capital riesgo, Development Innovation Ventures (DIV), con el propósito de respaldar soluciones de desarrollo y probarlas para ver si funcionan. Y han contratado a Kremer para que ayude a dirigirlo. Hasta ahora, DIV es muy pequeño: el equipo de Kremer no ha concedido más que unas 40 subvenciones, por valor de poco más de 10 millones de dólares en total. Pero aspiran a ofrecer un modelo de capital riesgo público-privado que cree un efecto contagio y atraiga el respaldo de donantes gubernamentales y empresas privadas.

DIV está dedicando dinero y grandes energías intelectuales a unas ideas que hasta ahora parecían sobre todo pura propaganda tecnológica. Por ejemplo, ¿y si una aplicación capaz de funcionar en un teléfono barato pudiera salvar las vidas de millones de niños cada año? Eso es lo que afirma CommCare, una empresa emergente que acaba de recibir 1 millón de dólares de DIV para experimentar con una nueva aplicación “m-health” (“salud móvil”) para llevar la moderna medicina a las zonas rurales de India a través del móvil. En 2005, el gobierno indio se propuso desplegar a un “activista acreditado de salud social”, es decir, un trabajador de salud comunitario, a cada pueblo del país: 750.000 profesionales en total. En su mayoría son mujeres jóvenes que tienen que saber leer y que deben vivir en los pueblos en los que trabajan, pero que suelen tener poca a o ninguna formación sanitaria. La idea de CommCare es utilizar la tecnología móvil para convertir a esa masa de profesionales de la salud poco preparadas en un ejército de especialistas en diagnóstico.

En teoría, conseguir que las trabajadoras de salud comunitarias se presenten con rapidez, hagan las preguntas necesarias y den las respuestas correctas podría tener unas consecuencias extraordinarias. Cada año mueren casi siete millones de niños menores de cinco años por causas que serían fáciles de prevenir utilizando métodos de intervención eficaces y baratos que ya existen. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica unos protocolos explícitos y sencillos de entender para afrontar las enfermedades infantiles y evitar esas muertes, y CommCare pone esos protocolos al alcance de las trabajadoras de salud. Las primeras pruebas en India y Tanzania demuestran que el sistema aumenta de manera considerable la oportuidad de las visitas de estas trabajadoras y au adhesión a los protocolos de la OMS.


“La tecnología tiene grandes ventajas, pero también es importante disponer de un mecanismo que permita no gastar el dinero en proyectos inútiles”

Pero recordemos el caso del balón eléctrico: el problema no siempre es la escasez de innovaciones tecnológicas. Advierte Kremer: “La tecnología tiene grandes ventajas, pero también es importante disponer de un mecanismo que permita no gastar el dinero en proyectos inútiles”. Por eso DIV tiene una estrategia de financiación por fases y la segunda fase consiste en pruebas rigurosas para asegurarse de que la idea da resultado.

Quizá la prueba más rigurosa es la prueba de mercado. “Si el mercado pide algo, por lo menos es señal de que se trata de una tecnología útil”, dice Kremer. “Alguien está dispuesto a pagar por ella”. Solar Sister, por ejemplo, es una beneficiaria de subvenciones de DIV que diseña placas solares para suministrar luz y recarga de teléfonos móviles a hogares rurales de Sudán del Sur, Tanzania y Uganda. Tres cuartas partes de la población a la que se dirigen los esfuerzos de la organización no tienen ninguna fuente de energía a partir del anochecer, aparte de quemar leña y hierba. Aunque la financiación inicial de DIV, de 1 millón de dólares, permitirá a Solar Sister formar a 3.000 agentes de ventas para comercializar una reserva inicial de 315.000 luces solares, la supervivencia del proyecto a medio plazo dependerá de que encuentre clientes de pago.

No obstante, para muchas innovaciones en salud y educación, las pruebas de mercado no sirven porque se trata de servicios suministrados por los gobiernos. En ese caso, la investigación tiene que sustituir a las opiniones del mercado para saber qué funciona y --como en el caso de Un portátil para cada niño-- qué no.
Otro ejemplo es la innovación de William Jack y James Habyarimana, de la Universidad de Georgetown, que querían mejorar la seguridad de las carreteras en Kenia. De acuerdo con las tendencias actuales, en Kenia, para 2030, los accidentes de tráfico matarán a más personas que la malaria. Y los minibuses lanzaderas, o matatus, son quizá los vehículos más letales que circulan. Jack y Habyarimana pensaron que colocar pegatinas en el interior de los autobuses que animaran a los pasajeros a quejarse si el conductor iba demasiado rápido podría ayudar a mejorar la situación.

En vez de dar dinero a ciegas para una idea bonita, DIV financia la investigación para determinar si esa idea da resultados, pero además su financiación depende de esos resultados. Por consiguiente, para probar si la idea de las pegatinas podía salir bien, Jack y Habyarimana utilizaron el mismo método que emplean las farmacéuticas para probar nuevos medicamentos: una prueba controlada aleatoria. A principios de 2008, reunieron a 2.300 conductores de matatus y les ofrecieron pequeñas compensaciones económicas a cambio de no quitar las pegatinas. Luego compararon las cifras de accidentes de 2007 y 2008 y compararon los minibuses que tenían pegatinas y los que no. Los resultados fueron asombrosos: una cosa tan tonta produjo una reducción del 60% en las reclamaciones a seguros por muertes o lesiones, por solo 7 dólares al año por cada vida salvada. Eso indica que ampliar el sencillo programa de pegatinas podría tener una enorme repercusión en la seguridad de las carreteras de Kenia con un coste mínimo.

Este tipo de pruebas rigurosas es lo que separa la visión del cambio gradual que propone Kremer del bombo y platillo de Silicon Valley. Unos remedios técnicos que introducen mínimas mejoras en la salud comunitaria, o establecen mercados para farolas solares, o consiguen que unos cuantos conductores más se detengan en los semáforos en rojo, no van a convertir Lesotho en Luxemburgo. Pero quizá salven unas cuantas vidas.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia
© Foreign Policy 2013

lunes, 8 de julio de 2013

UN DÍA COMO HOY...


el dispreciau dice:
- los dispreciaus tenemos derecho a decir lo que pensamos, por ende tenemos derecho a exponer nuestras ideas, y consecuentemente, si alguien lo desea, también a ser escuchados o leídos... porque para ello somos dispreciaus... a veces por pesaus, y otras tantas por renegaus...
- la azul y blanca no es una bandera más, es nuestra, es el estandarte de cada uno de los nacidos en este suelo llamado ARGENTINA...
- esta ARGENTINA, fue pensada y creada por personas que no corrían detras de figurar en la historia... léase, la fundación de la ARGENTINA, fue realizada por personas comprometidas con ellas mismas, consigo mismas, con sus ideas, con sus convicciones, y con la "visión" de un futuro para todos...
- esas mismas personas, como ser un Moreno, un Belgrano, un San Martín, un Güemes, y tantos otros de buena estirpe y mejor semilla, se dedicaron a pensar un país... "a cambio de nada"... esto es, sólo a cambio de un mañana para muchos... así forjaron sus formaciones y sus ideas, transformándolas en hechos genuinos... no en utopías, no en entelequias, no en discursos vacíos, mucho menos en histerias, sólo en hechos... y ARGENTINA pintó para ser grande...
- acotación: ningún patriota genuino y auténtico facturó por crear la patria, y la mayoría de ellos dejaron sus vidas rodeados de limitaciones y pobrezas, ya que sus propias convicciones les indicaban qué estaba bien y qué estaba mal, atendiendo a sus legítimas consciencias y siendo fieles a sus creencias...
- un día como hoy, hace mucho tiempo ya, Tucumán se vistió de patria, y fue piedra fundamental del mañana necesario de argentinos que aún no veían la luz del día, cuyos padres no estaban en los planes de nadie, cuyos abuelos no habían nacido aún... alguien supo en su alma, en su espíritu, que algún día esta ARGENTINA sería suelo y sueño de muchos, no importaba cuantos...
- en el 2016, ARGENTINA alcanzará sus 200 años de existencia fundacional genuina, es decir estamos a tres años de alcanzar dos siglos de tránsito celeste y blanco...
- en este 2013, ARGENTINA, aquella que prometía ser grande, está investida de histerias, de discursos vacíos, exhibiendo un divorcio entre la sociedad y el estado ausente, enseñando un crecimiento de las ignorancias y de las marginaciones, una instalación de la pobreza como argumento de vida "subsidiada", viendo cómo se manipula mediáticamente las razones de los unos versus las razones de los otros, sustentado ello sobre argumentos ridículos, que restan valor y crean incertidumbre...
- en este mismo 2013, ARGENTINA está rodeada por un mundo que fabrica conflictos de cualquier índole, con tal de justificar acciones aberrantes, discriminatorias y hasta genocidas... alcanza con abrir cualquier diario para encontrarse con noticias que pesan en el alma y producen vergüenza ajena, que no aportan nada a nadie, pero que contribuyen a instalar la zozobra en el inconsciente colectivo...
- los argentinos, mortales, anónimos, desconocidos, simples laburantes u olvidaus como algún amigo del alma, o dispreciaus como quien suscribe, merecemos mejor suerte... por ende no nos merecemos las histerias del poder, los vacíos del poder, los conflictos entre los poderes, partidos políticos que sólo existen para aportar impunidad a sus miembros activos, inseguridad social y cárceles liberadas, escuelas con programas arrasados por las inconsciencias sociales de unos pocos en uso y abuso del poder, hospitales que son entelequias sociales donde sus integrantes (recursos humanos) hacen lo que pueden con lo que tienen...
- los argentinos, mortales, anónimos, desconocidos, asumiendo el "ejemplo" de nuestros políticos, hemos aprendido a perseguir, a esquivar, a negar, a burlar, a salvarnos como podemos, a no creer en nada ni en nadie, a buscar culpables de cualquier cosa, a transferir responsabilidades propias, a negar lo evidente, a ningunear a nuestro prójimo... y dicha costumbre, se ha hecho carne y ha sido aceptada como "necesaria"...
- la clase política argentina está en deuda con la sociedad argentina... porque sus aseveraciones no han sido ciertas, y si han sido ciertas, lo han sido en la menor de sus medidas, para pocos...
- a su vez, la sociedad argentina está en deuda con sus hijos, porque siempre espera que sea el otro el que de el primer paso y se ensarte en las tormentas que nos caracterizan... por ende, la sociedad argentina se ha vaciado de ideas políticas, liberando las artes a personas que se caracterizan por sus miserias humanas antes que por sus aportes sociales genuinos...
- en este 2013, ARGENTINA está, una vez más, enfrentada... entre los unos versus los otros... cercada por las pobrezas crecientes, atrapada por las ausencias del estado, capturada por una justicia para pocos con recursos suficientes, transformada en una máquina de impedir insoportable e inadmisible...
- claro está, lo primero que se piensa es que la culpa es de Cristina, como antes lo fue de Néstor, y antes fue de la consecuencia de la inoperancia gestada durante la década infame de los años noventa, y antes fue de los radicales, siempre presurosos por ocupar puestos políticos para luego no hacer nada, y antes de ellos fue por los aventureros militares con la gesta de Malvinas, donde el pecho lo pusieron patriotas sin "costo", sin "nombre", y hasta sin rostro... y antes de ello fue por otros militares traidores a cualquier patria y a cualquier convicción, que supieron confundir ideologías con ideas, exterminando a una generación de iluminados, inconveniente para los intereses extranjeros crecientes... y antes lo fue de los atropellos de los sesenta, y antes de los cincuenta, y antes... es decir, siempre hay y hubo culpables de negligencias, impericias, vacíos, mentiras, incapacidades por acción o por omisión... 
- el peronismo, consciente o insconscientemente le ha hecho mucho daño a la ARGENTINA... ni qué hablar del resto de los impresentables que se postulan a cualquier cosa con tal de ganarse una silla y vivir sin hacer nada...
- ¿sirve?, no sirve... y los resultados están a la vista de cualquiera que tenga ojos, que tenga oídos, o que se haya dado cuenta que no se puede vivir del aire (indigencia inducida)...
- un día como hoy... hace muchos años, un siglo y casi otro, un montón de gentes que no pretendían estar en historia alguna, por sus hechos, por sus convicciones, hicieron que ARGENTINA fuese posible, tangible, que figurase en los mapas, que tuviese una historia mejor o peor... no tenían, no tuvieron propiedad intelectual por sus aportes, por ende no facturaron ni cobraron por sus derechos de autor, y nada ni nadie les reconoció el esfuerzo de cruzar la "patria incipiente" a lomo de caballo... esa misma gente, desconocía que Usted iba a estar leyendo estas líneas, y también desconocía que a mi se me iba antojar escribirlas... sin embargo, aquellas ideas sirvieron para que nosotros hayamos nacido bajo esta bandera y en este suelo llamado ARGENTINA...
- omitamos por un momento quiénes ostentan el poder político... somos muchos los argentinos que llevamos la azul y blanca en cada célula... somos muchos los anónimos que merecemos un país en serio... por ello, sólo por ello, honremos el suelo que nos ha visto nacer, porque el futuro de los argentinos aún no ha sido construído, aún está por verse, aún espera ser hecho, y no depende de las carencias ni tampoco de las miopías políticas, depende de los ciudadanos que queremos que ARGENTINA sea grande, tal lo pensaron aquellos que se fueron sin un centavo en sus bolsillos, sin dejar herencias suculentas a nadie, y sin ser, por ello, portadores de apellidos revestidos de vacíos y oportunismos...
- ARGENTINA será grande por sus gentes... únicamente por ellas.
JULIO 09, 2013.-

DENIGRACIÓN COMO POLÍTICA DE ESTADO ► ¿Cobrar solo por existir? | Sociedad | EL PAÍS

¿Cobrar solo por existir? | Sociedad | EL PAÍS

¿Cobrar solo por existir?

Una iniciativa legislativa popular (ILP) reclama una renta mínima garantizada

Navarra y País Vasco son las únicas comunidades que podrían financiarlo

Suiza tiene recursos suficientes para pagarla, pero sus ciudadanos se opondrían


El 21,6% de la población española está en riesgo de caer en la pobreza. / SAMUEL SÁNCHEZ

Justo cuando el Banco de España se descuelga con la idea de que haya trabajadores que cobren por debajo del salario mínimo profesional (645,3 euros), otras voces reivindican la introducción de una renta básica garantizada de carácter universal. O sea, unos ingresos mínimos para garantizar una vida digna que recibirían todas las personas por el simple hecho de existir.

La idea, que empezó a analizarse con detalle en círculos académicos a mediados de los años ochenta, dio un gran paso en 1986, cuando se creó la red mundial Basic Income Earth Network, que agrupa a economistas, políticos y activistas de decenas de países. En España está viva desde 2001 y trabaja con el nombre de Red Renta Básica (RRB). Y en Europa diversas organizaciones se han propuesto recoger un millón de firmas para pedir a la Comisión Europea que elabore un estudio de viabilidad. Sus defensores sostienen que es factible y que sería la mejor manera de desterrar la pobreza. En el otro extremo, los detractores de la medida cuestionan no solo que sea posible financiarla sino, además, que resulte deseable desde el punto de vista económico, social e, incluso, moral.

La RRB define esta renta básica como un ingreso que paga el Estado a cada ciudadano de pleno derecho. Se abonaría con carácter universal, independientemente de los ingresos, ahorros o propiedades del ciudadano. Y no supondría la supresión de otras prestaciones públicas. Un modelo que, a priori, solo podrían implementar las sociedades más ricas.



EL PAÍS

En un país como Suiza se calcula que implantar una renta básica de 2.500 francos (unos 2.000 euros) costaría en torno a 200.000 millones de euros (un tercio de la riqueza nacional). Es decir, que podría llegar a financiarse. Sin embargo, además de dinero hace falta voluntad política y ciudadana. Y ambas cosas están ausentes. Según Samuel Bendahan, economista de la Universidad de Lausanne (Suiza), “en caso de que hubiera un referéndum es muy improbable que los suizos aceptaran, porque temen que esta medida arruine la economía del país [al detraer muchos recursos para este fin]”. “El miedo es un factor muy presente en los suizos cuando tienen que tomar decisiones políticas”, señala Bendahan, quien defiende la viabilidad de la renta básica, “aunque sea en cuantías pequeñas”.

Katja Kipping, presidenta del partido alemán Die Linke (La Izquierda), también es una firme defensora de esta propuesta en el Parlamento germano. En su opinión, “la renta básica universal es una utopía real”. Y debe ser “uno de los pilares para una nueva Europa social y democrática”.


Sus detractores la critican por razones morales, además de financieras

La implementación de un ingreso universal de este tipo tendría enormes implicaciones en el tejido económico de un país. La más obvia a la que los expertos apuntan es que mucha gente optaría por dejar su actual puesto de trabajo. Bendahan lo reconoce, y asegura que es algo positivo: “Si hubiera una renta básica que cubriera lo esencial, la gente no tendría que optar por trabajos que detesta”. Un mal de muchos que el economista define como “una forma moderna de esclavitud”. En su opinión, esto transformaría radicalmente el mercado laboral porque los empleos más desagradables y que nadie desea pasarían a estar muy bien remunerados.

Además, se podría pedir a los ciudadanos que, en aras del bien común, ejerciesen algunas labores especialmente difíciles, como algunas relativas a la defensa o la seguridad.

Barbara R. Bergmann, profesora emérita en Economía de la Universidad de Maryland, anota otra derivada que considera positiva: “Los países ricos necesitamos frenar el crecimiento económico para tener derecho a pedir a las naciones más pobres que limiten sus emisiones (contaminantes). La renta básica universal puede funcionar como una forma de compensar la caída de ingresos de los ciudadanos en los países desarrollados”.
En opinión del escritor y activista leonés Ramiro Pinto “la renta básica sería a la economía lo que el voto es a la democracia”. Pronunciamientos teóricos que probablemente apoyarían muchos ciudadanos, pero que son difíciles de aterrizar en un modelo económico concreto.

El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (agrupados en el colectivo Gestha, que reúne a 8.000 profesionales y que en la práctica funciona como un gabinete de estudios fiscales) ha echado cuentas para intentar averiguar si la idea sería sostenible vía impuestos en España. Y no parece fácil. Según explica José María Mollinedo, secretario de Gestha, “la renta básica universal debería evitar la pobreza material y proporcionar la oportunidad de participar en la sociedad. Esto significa que tendría que estar, como mínimo, al nivel del riesgo de pobreza según los estándares de la Unión Europea”. En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula que el umbral de la pobreza el año pasado se situaba en 7.508,6 euros. Esa sería, pues, la cantidad anual que debería garantizar el Estado a todos los habitantes. ¿Una quimera?


Un experto cree que la medida alzaría el salario del empleo menos deseado

Con la actual arquitectura impositiva del país, los números no salen. Al menos a Gestha. Financiar esos 7.508,6 euros para todos costaría a las arcas públicas 353.351 millones, una cantidad muy por encima de los ingresos vía impuestos (210.712 millones) recaudados por el Estado y las comunidades autónomas. ¿Y si fuese una renta básica limitada solo a quienes están por debajo del umbral de la pobreza? Los técnicos de Hacienda creen que esto tampoco sería posible, salvo en algunas comunidades.

Navarra y el País Vasco sí podrían garantizar esa renta a sus conciudadanos más desfavorecidos. Primero, porque estos territorios tienen una tasa menor de riesgo de pobreza y, en segundo lugar, gracias a sus regímenes forales. El porcentaje total de tributos que habría que dedicar a tal fin parece, de hecho, asumible: un 12,9% en Navarra, 13,5% en Álava, 14,1% en Bizkaia y 15% en Gipuzkoa.

El catedrático de Economía Aplicada de la Facultad de Economía de la Universidad de Barcelona Jordi Arcarons cree que “se pueden generar tablas de ganadores y perdedores”. “Las capas sociales que tienen más rentas y declaran más ingresos son las que deben hacer el mayor esfuerzo de pago”.

En el camino hacia una mayor redistribución de la renta, Cataluña es la que maneja una propuesta más avanzada. Ya en 2005 la Red Renta Básica trazó una propuesta de financiación que planteaba dar 5.414 euros anuales a los mayores de 18 años y 2.707 a los menores. Daniel Raventós, profesor titular de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, recuerda que “el resultado fue que aproximadamente el 70% de la población con menos ingresos se beneficiaba de la renta básica universal, un 15% quedaba igual y el 15% más rico perdía”. Los expertos Jordi Arcarons, Lluís Torrens (profesor de la escuela de negocios IESE y analista en gestión pública) y el propio Raventós ultiman un estudio que actualiza esas cifras y del que EL PAÍS avanza algunos resultados.


En Cataluña, unas 340.000 personas no reciben ninguna clase de ayuda

El objetivo que plantean es financiar una renta básica de 7.968 euros anuales (indicador oficial de “suficiencia económica” establecido por la Generalitat, que es algo superior al umbral de la pobreza) para los adultos y de 1.594 euros para los menores. Según sus cálculos, la población sujeta a tributación por el IRPF (directa o indirectamente el 80% de los catalanes) debería pagar un tipo único nominal del 49,58%, pero solo sobre los ingresos obtenidos al margen de la renta básica universal. La combinación de un tipo único y una renta básica da lugar a un modelo “altísimamente progresivo”, apunta Daniel Raventós, en el que pagan más quienes más ingresan.

Veamos dos ejemplos. Una persona gana 7.968 euros de renta básica al año y cobra 25.000 euros anuales. En este caso, tributaría al 49,58% solo sobre 25.000 euros. Si añadimos la renta básica se ve que ha pagado a un tipo efectivo (real) inferior a ese 49,58%. Pero si gana 500.000 euros en vez de 25.000, ambos tipos, nominal y efectivo, son muy parecidos.

Según Raventós, “la manera de financiar la renta es a través de la reforma del IRPF y el ahorro que suponen las prestaciones que se suprimen. Y en ningún caso se toca un euro de partidas como educación o sanidad”. “Además”, añade, “la mayoría de la población saldría ganando respecto a la situación actual. Solo entre un 10% y un 15% de las personas más ricas perderían con esta propuesta de reforma. Y entre un 70% y un 80% de la población situada en los niveles inferiores saldría ganando. Dicho de otra manera: habría una gran redistribución de los sectores más ricos al resto de los ciudadanos”.

Otra derivada sería que su aplicación eliminaría —escribía Daniel Raventós en El diario.es— todos los subsidios condicionados (por ejemplo, las rentas mínimas de inserción) que existen en nuestras comunidades autónomas, reduciría costes administrativos, racionalizaría y ordenaría las prestaciones, pensiones y rentas que actualmente funcionan (con cuantías por debajo del umbral de la pobreza) y que son un verdadero laberinto burocrático. Además, a menudo estas prestaciones son incompatibles con otras fuentes de ingresos provenientes del trabajo asalariado. Por esto, la renta básica superaría las conocidas “trampas de la pobreza y el paro”, que dan por sentado que al no ser acumulativas las fuentes de renta, las personas no tienen mucho estímulo para acceder a un puesto de trabajo si esto representa la pérdida de la prestación.

Planteamientos como este parecen difíciles de materializar, especialmente en un momento en el que las arcas públicas arrastran importantísimos déficits. Pero hay quienes sostienen que sí es factible implementar alguna variante menos ambiciosa. En concreto, la llamada renta garantizada de ciudadanía, que aspira a asegurar una prestación económica a toda persona que tenga unos ingresos inferiores al umbral de la pobreza. Impulsada por diversas entidades sociales y colectivos, el pasado 15 de abril se puso en marcha una campaña para presentar una iniciativa legislativa popular (ILP) reclamando que esta renta se aplique en Cataluña. Hacen falta 50.000 firmas para llegar al Parlament y los promotores tienen un plazo de 120 días prorrogables para conseguirlas.

Los organizadores de esta iniciativa se muestran confiados en que lograrán recabar las rúbricas necesarias y señalan que se trata de una medida especialmente urgente en Cataluña, una comunidad en la que 340.000 personas no perciben ninguna clase de ayuda. En una reciente mesa redonda titulada Lucha contra la pobreza: por una renta garantizada ciudadana hacia la renta básica, organizada por el colectivo ciudadano ATTAC, se escucharon voces a favor de un ingreso que permita “rescatar a muchas personas de la situación de pobreza e indignidad” en la que están.
Laia Ortiz, diputada de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), asegura que se trata de “una revolución en la forma en la que percibimos el Estado de bienestar”. Ortiz recurre al artículo 24.3 del Estatuto de Autonomía de Cataluña para señalar que “las personas o familias que se encuentren en una situación de pobreza tienen derecho a acceder a una renta garantizada de ciudadanía que les asegure los mínimos de una vida digna, de acuerdo con las condiciones que legalmente se establecen”. En este caso, 664 euros por 12 pagas (la recibirían los mayores de 18 años), que es el mínimo para superar el límite de pobreza en ese territorio.

Una idea que también esgrime Juan López de Uralde, portavoz de Equo, partido de base ecologista que recoge en su programa electoral una renta social mínima de 500 euros mensuales para quien carezca de ingresos. “Es una forma de evitar la marginación y la pobreza”. ¿Y cómo financiarlo? “Usando fórmulas imaginativas. Por ejemplo, una modificación al alza de la tasa Tobin [grava las transacciones financieras]”, asevera. ¿Una utopía imposible de alcanzar? “Se puede lograr”, asegura el político.


el dispreciau dice: las carencias políticas y las ausencias de los estados, han asumido y dado por bueno que, denigrar al ciudadano es un gesto político de avanzada... pues bien, NO... es todo lo contrario, así como no es bueno comprar audiencias para llenar vacíos, tampoco es bueno dar dádivas para someter las voluntades de las gentes, aislándolas de sus propias vidas, de sus propias ideas, de sus propios deseos, y hasta de sus íntimas e intrínsecas necesidades. No se puede vivir subsidiado por los seres humanos necesitan dejar su huella, así como también necesitan saber del valor de su sombra... traducido, denigrar al ciudadano como política de los estados, como receta del FMI, como gestión estratégica de la renovada Bruselas nazi, no aporta nada al mundo humano, resta valores ciudadanos, y esencialmente quiebra los derechos humanos y ciudadanos alcanzados mediante las tragedias gestadas en la Europa durante estos últimos quinientos años (para no ir más lejos). Terminemos entonces con la mentira de la globalización... y asumamos que los estados políticos han dejado de existir cediéndoles el poder a los modelos corporativos que viven a expensas de premisas tales como: "mercados para pocos", "lavados para menos", que consisten en fabricar pobres y excluidos, que facilite la "tragedia del sometido". Señores, hemos llegado al final del modelo, al final del sistema y al final de la estrategia... los cuales han vencido y no se verán renovados, porque no han aportado valor y sólo han restado resultados a los propios seres humanos. Se terminó. JULIO 08, 2013.-


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ATATURK KEMAL ▲ El voto de los jóvenes | Opinión | EL PAÍS

El voto de los jóvenes | Opinión | EL PAÍS

TRIBUNA

El voto de los jóvenes

Protestas juveniles por cuestiones puntuales derivan en grandes movilizaciones


La rebelión de los jóvenes crece en Brasil, en Turquía, en sectores de la China, y llega hasta las costas chilenas. El voto de los jóvenes podría cambiar todas las situaciones aparentemente fijas, cristalizadas, encuestadas. Es la gran incógnita, la gran posibilidad de cambios auténticos en las sociedades actuales. Observo el fenómeno y me acuerdo de un diálogo entre Fidel Castro y Jean-Paul Sartre, en los primeros años de la revolución cubana. Fidel Castro, durante una manifestación multitudinaria en la Plaza de la Revolución, le dice al escritor francés que le daría al pueblo, el que canta sus consignas frente a la tribuna donde están ellos, todo lo que le pidan.
“¿Y si le piden la luna?”, pregunta Sartre.
“Les daría la luna”, contesta, impertérrito, el Comandante en Jefe.

La presencia de los jóvenes en la política de hoy es un enigma y un desafío que no podemos desdeñar
Los jóvenes tienden, en todas partes, a pedir la luna, y obtienen respuestas diferentes. Ahora bien, a pesar del lado utópico del tema, tienen razones que no se pueden excluir de una sola plumada, que conviene atender. Su presencia en la política de hoy es un enigma y un desafío que no podemos desdeñar, que exige lucidez y a la vez imaginación. Es posible que la diferencia entre los políticos normales y los verdaderos hombres de estado ande cerca de estos dilemas, de algunas preguntas esenciales y de sus difíciles respuestas.
Los jóvenes rebeldes de Turquía, los que se reunían en un parque de Estambul, en las cercanías de un puente que une a Europa con el Asia, o que los separa, protestaban en un comienzo por un tema de urbanismo, por la defensa de un espacio verde. A poco andar, la protesta adquiría un dinamismo autónomo y llegaba mucho más lejos. Había pancartas con el retrato de Kemal Ataturk, el fundador de la Turquía moderna. El conflicto era, y sigue siendo, de una complejidad extraordinaria. Ataturk, el creador de un estado moderno, secularizado, defensor de los derechos de las mujeres al estudio, al trabajo, se convertía en símbolo juvenil, frente a un gobernante de inclinaciones autoritarias y que favorece un regreso lento del islamismo.
¿Era posible que protestaran en contra del presente, a favor de un pasado más abierto, más libre, de fuerzas creadoras mayores? He viajado a Turquía en años recientes, he estudiado la figura extraordinaria de Kemal Ataturk, le he seguido la pista, para decirlo de alguna manera, y las fotos de los jóvenes que se manifestaban a favor del parque simbólico me han parecido extraordinarias: lucha a favor de la enseñanza libre, de los derechos femeninos, de la naturaleza, de la cultura. No podemos dar la luna, pero tampoco podemos impedir su contemplación nocturna, gratuita, liberada de amarras mentales provenientes del pasado.

Los jóvenes rebeldes de Turquía defendían unos árboles, pero también exhibían el retrato de Ataturk
El levantamiento del Brasil, otra gran nación emergente, fue provocado por un ligero aumento en las tarifas del transporte. Conozco el Sao Paulo de estos días y sé lo que significa trasladarse desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, desde las poblaciones de la periferia hasta los barrios comerciales, universitarios. Pero la rebelión de los jóvenes tuvo un crecimiento inmediato, contagioso. Llegó más lejos en cuestión de horas.
Los jóvenes turcos comenzaron por defender algunos árboles y en pocos días pusieron en cuestión la política general del gobierno. La rebelión de los estudiantes paulistas se extendió por el enorme territorio brasileño con una rapidez asombrosa: puso en cuestión la inversión desorbitada en los próximos campeonatos deportivos, el exhibicionismo oficial, la corrupción. ¿Por qué invertir en la construcción y reconstrucción de estadios en desmedro de la educación, de los hospitales, de la seguridad pública? Los jóvenes del país del fútbol no aceptan que lo sea en forma exclusiva, carnavalesca, desproporcionada. El país del fútbol y del carnaval siempre ha querido ser más que eso. La crítica tradicional de los poetas, de los intelectuales, la de los protagonistas de la Semana de Arte Moderna de la década de los veinte en la misma ciudad de Sao Paulo, confluye ahora y se encauza en la de los estudiantes de estos días.
Los jóvenes se asombran de que el gobierno de Dilma Roussef conozca tan poco sus problemas concretos, de todos los días, y de que sea tan tolerante con la corrupción. Romário de Souza Faria, diputado de la mayoría y ex jugador de la selección internacional de fútbol, critica los preparativos del campeonato del mundo, un mega-evento que no resuelve todos los problemas del país, que “corre el riesgo de agravarlos”.

La rebelión de los estudiantes de Brasil se extendió a gran velocidad
Son rebeliones juveniles que despiertan cuestiones de fondo, que plantean las preguntas más serias. Me pregunto qué pasa en Chile, por qué esa tendencia casi imparable, ¿ese nuevo romanticismo?, de los encapuchados, de las tomas, de las barricadas. Todos estamos de acuerdo en que la violencia es peligrosa, negativa, destructiva. La destrucción de un establecimiento educacional por algunos estudiantes es como la destrucción de instrumentos de trabajo por los obreros. Es un disparate esencial. Y, sin embargo, hay que conocer las razones de fondo, hay que desmontarlas, des-construirlas (para emplear un término de filósofos franceses).
La idea de crear una educación igualitaria y gratuita me parece impresionante en apariencia, pero un tanto superficial, irreflexiva. Es como la frase del Comandante Castro al autor de El muro. Si hay que bajar niveles de algunos establecimientos de calidad superior, igualar por lo bajo, me opongo de manera terminante. Nunca, por ningún motivo, podremos aceptar que se rebajen niveles de excelencia en nombre de una igualdad futura. Los núcleos de calidad excepcional son contagiosos, desde los años clásicos de la cultura griega, y el problema de una sociedad seria consiste en elevar los demás niveles en toda la medida de lo posible.
¿Votarán, entonces, en las votaciones decisivas que se acercan, los centenares de miles de jóvenes chilenos que tienen derecho a voto y que se mantienen tercamente alejados de las urnas electorales? Para mí, la situación es enigmática. Los políticos maduros tienen razón en exigir que las medidas nuevas estén financiadas, dominadas por el sentido de lo posible. Pero deben entender, también, que no todo se reduce a una cuestión de números: que la imaginación es una necesidad, que el vuelo de las ideas, que los discursos convincentes, en lugar de los silencios oportunistas, son obligatorios.
Jorge Edwards es escritor.

el dispreciau dice: no es un juego de palabras, hay gentes que agregan valor a la sociedad a la cual pertenecen, mientras que hay otras que se empecinan en asaltar los valores dejados por esos elegidos... los jóvenes se están viendo a sí mismos con futuros hipotecados, sin alternativas de vida, dominados, esclavizados, sometidos y hasta negados, porque lo han visto en los ojos y en los rostros de sus padres, y no están dispuestos a ceder sus vidas al "desconcierto" político reinante, ni tampoco entregar sus dignidades a poderes sin "cabeza"... es bueno lo que está sucediendo en el mundo humano, donde la indignación se está alzando contra las miserias humanas enquistadas en los poderes... ya que no sirve una Europa medievalizada para salvar bancos quebrados, como tampoco sirve una primavera árabe transformada en un verano sofocante... o bien, como no sirve un sueño americano para pocos corruptos disfrazados de "iluminati" que se han transformado en la pesadilla del planeta Tierra... como tampoco sirve la utopía de una China con una sociedad esclava de un falso comunismo y un peor socialismo de líderes vacíos de contenidos y de almas... como tampoco sirven los modelos esteriotipados de estados ausentes y recaudores de esfuerzos ajenos, ejes de usos y abusos de los infames miembros de una clase política mundial perimida, sin ideas, y cuyo único principio es la depredación de las voluntades ajenas. El fútbol no salvará al mundo... la corrupción diseminada, tampoco. JULIO 08, 2013.-

domingo, 7 de julio de 2013

ÚLTIMO MODELO ► El Papa Francisco: “Me duele ver a un cura o a una monja con el último coche” | Sociedad | EL PAÍS

El Papa Francisco: “Me duele ver a un cura o a una monja con el último coche” | Sociedad | EL PAÍS

El Papa Francisco: “Me duele ver a un cura o a una monja con el último coche”

El Papa a los seminaristas: "Si viene la tentación, pensad en los niños que mueren de hambre"


El papa Francisco ha asegurado ante 6.000 seminaristas y novicias congregados en el Vaticano que le duele ver a un cura o a una monja "con el último modelo de coche", y ha apuntado que han de ser "coherentes" con la pobreza.

"Cuando vemos que el primer interés de una institución parroquial o educativa es el dinero, esto es una gran incoherencia", ha señalado el pontífice a lo largo de su discurso, de una hora de duración, en el que también indicó que el coche "es necesario", pero insistió en que es mejor un vehículo "humilde". "Si os viene la tentación de un buen coche, pensad en los niños que se mueren de hambre", ha añadido.

En su homilía, el Papa dio la bienvenida a los seminaristas y a las monjas y les recordó que si la Iglesia es "la esposa de Cristo", ellos constituyen "el momento del noviazgo, la primavera de la vocación, la estación del descubrimiento, de la prueba y de la formación".

El Pontífice resaltó ante su audiencia que la evangelización "se hace de rodillas" e instó a los seminaristas y a las monjas a ser "siempre" personas de oración.

Además, subrayó que la difusión del Evangelio "no está asegurada ni por el número de personas, ni por el prestigio de la institución, ni por la cantidad de recursos disponibles". "Lo que cuenta es estar imbuidos del amor de Cristo, dejarse conducir por el Espíritu Santo, e injertar la propia vida en el árbol de la vida, que es la Cruz del Señor", ha concluido.


Francisco contra el dinero oscuro | Internacional | EL PAÍS

Francisco contra el dinero oscuro

La fiscalía italiana halla indicios de operaciones ilegales en el banco vaticano

El Papa levanta el veto a que se investiguen las cuentas de la Iglesia


El papa Francisco saluda a Benedicto XVI, este viernes en el Vaticano. / EFE

En la historia del banco de Dios, de su tormentoso pasado de banqueros ahorcados bajo puentes de Londres, hijas de funcionarios del Vaticano raptadas misteriosamente y capos de la Mafia enterrados en una cripta de Roma reservada a cardenales, hay una fecha reciente que, vista ahora, a la luz de las últimas detenciones relacionadas con el Instituto para las Obras de Religión (IOR), se revela crucial. Aquel día, 24 de mayo de 2012, el banquero Ettore Gotti Tedeschi, presidente del IOR desde septiembre de 2009, fue despedido. Pero no de cualquier manera, sino a través de un comunicado con olor a ira y azufre que buscaba destruirlo personal y profesionalmente. Daba a entender el comunicado que Gotti Tedeschi, de 67 años, padre de cinco hijos, representante del Banco Santander en Italia, supernumerario del Opus Dei y antiguo colaborador de Benedicto XVI, había perdido la cordura y podría estar involucrado en la fuga de los documentos secretos de Joseph Ratzinger. De hecho, su expulsión del paraíso se produjo un día después de la detención de Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa.
Por aquellas fechas, la atención mediática estaba centrada sobre la novela en tiempo real que se desarrollaba junto a la cúpula de San Pedro. El guion y el reparto lo merecían —un papa solo y enfermo traicionado por su ayuda de cámara, el fiel Paoletto, acusado y después condenado por robar y difundir unas cartas que reflejaban las guerras de los hombres de Dios por el poder y el dinero—, así que el banquero defenestrado se fue en silencio a su casa y sus asuntos. “No cuento la verdad por no herir al Papa”, fue su único comentario. Pero, triste y asustado, decidió elaborar un informe repleto de datos —correos electrónicos, fotocopias de su agenda, apuntes a mano— en el que explicaba por qué había fracasado en su intento de adecentar el banco del Vaticano. El banquero sospechaba que detrás de algunas de las cuentas cifradas del banco se ocultaba el dinero sucio de empresarios, políticos y hasta de jefes de la Mafia. Gotti Tedeschi tenía pensado entregar el documento a su secretaria para que, en el caso de que fuese asesinado, se lo hiciera llegar a tres amigos: su abogado, un periodista y el mismísimo papa Ratzinger. Pero por esas casualidades que tan bien se trenzan en Italia, agentes de los Carabinieri aparecieron por el despacho y la casa de Gotti Tedeschi para hacer un registro sobre otro asunto y, ya que estaban allí, se llevaron 47 archivadores con documentación del Vaticano. El banquero, aliviado porque quien llamara a su puerta fuese la policía y no un sicario —“pensé que veníais a matarme”, llegó a decir a los agentes—, decidió colaborar con la fiscalía de Roma: “Todo comenzó cuando pedí información sobre las cuentas que no pertenecían a religiosos…”.
Las primeras confidencias de Gotti Tedeschi a los fiscales —que según es costumbre los periódicos italianos empezaron a difundir casi en tiempo real— provocaron una reacción furibunda del Vaticano, que por segunda vez en pocos días perdía el oremus y amenazaba con querellas a todo aquel —y metía en el saco a banqueros, fiscales y periodistas— que no respetase “las prerrogativas soberanas reconocidas a la Santa Sede por la normativa internacional”. Y aquí, por fin, está el quid de la cuestión. Aquella curia vaticana que había conseguido inmovilizar el tímido afán reformista del propio Ratzinger —“un pastor rodeado por lobos”, lo definió L’Osservatore romano— pretendía seguir gestionando sus asuntos con total opacidad. Los intentos de los policías y los magistrados italianos por intentar arrojar un poco de luz sobre las cuentas secretas del IOR se habían estrellado tradicionalmente con el no rotundo del Vaticano y su red de intereses, defendida a capa y espada por destacados representantes de organizaciones religiosas ultraconservadoras —Comunión y Liberación se lleva la palma— muy bien incrustadas en el Gobierno, sea del color que sea, y en los llamados “poderes fuertes”. De hecho, la desgracia de Gotti Tedeschi llegó cuando intentó que las finanzas vaticanas se adecuaran a los requisitos internacionales contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, sobre todo después de que, en 2010, la fiscalía de Roma bloqueara 23 millones de euros por sospechas de blanqueo. Sus choques con el director general del IOR, Paolo Cipriani, se hicieron cada vez más frecuentes hasta que, por fin, el Vaticano tuvo que decidir si encender la luz o dejarla apagada. El comité de vigilancia del banco, manejado por Carl Anderson, líder de la poderosa sociedad de los Caballeros de Colón y exmiembro del Gobierno de Reagan, dejó fuera de la circulación a Gotti Tedeschi y apostó por Cipriani. El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, estuvo de acuerdo y Joseph Ratzinger no movió un dedo a favor de su amigo.


El expresidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi. / TIZIANA FABI (AFP)
La detención del mayordomo y el despido del banquero devolvieron la paz al Vaticano. Al otro lado del Tíber, aunque a trompicones, gobernaba el católico Mario Monti, así que todo volvía a la normalidad en las relaciones entre los dos Estados. Una normalidad que incluía escenas como la vivida en el aeropuerto romano de Ciampino el pasado mes de febrero. Un abogado llamado Michele Briamonte, investigado por asuntos relacionados con el IOR, y un sacerdote, Roberto Lucchini, asistente del secretario de Estado Tarcisio Bertone, aterrizaron a bordo de un jet privado y ya se dirigían a la salida cuando agentes de la Guardia de Finanzas —la policía fiscal italiana— les pidieron que abrieran sus maletines. Se negaron, hubo un tira y afloja, blandieron sus pasaportes diplomáticos —a los que luego se supo que no tenían derecho— y salieron del trance sin problemas. La normalidad también consistía en que un alto prelado de la Santa Sede, Nunzio Scarano, fuese conocido como monseñor 500 euros por su disponibilidad de billetes púrpuras. Nadie, al menos en público, se atrevía a poner el grito en el cielo porque, además de la cartera llena, dispusiera de pisos de 400 metros y varias cuentas corrientes sin que sus compañeros en el APSA (el organismo que gestiona buena parte de las propiedades inmobiliarias y de depósitos de capitales de la Santa Sede) se extrañaran. Simplemente porque la normalidad no extraña.

Sospechas fundadas

Hasta que, hace una semana, monseñor Scarano fuese detenido junto a un exagente de los servicios secretos y un intermediario financiero acusados de intentar transportar desde Suiza a Italia alrededor de 20 millones de euros. Y aquello sí sorprendió, pero no tanto por los delirios de riqueza de un sacerdote corrupto, sino por la actitud del papa Francisco. Al contrario que sus predecesores, Jorge Mario Bergoglio no miró para otro lado. La detención se produjo 48 horas después de la creación de una comisión de investigación sobre el IOR, y apenas un par de días antes de la destitución del ya mencionado Paolo Cipriani, el director general del banco, y de su segundo, Massimo Tulli. Pero si estos gestos inéditos en sí no bastaran —las operaciones de autolavado suelen olvidarse de llegar al fondo de la suciedad—, Francisco tampoco se movió para aliviar la situación de prisión de monseñor Nunzio, que a estas horas sigue encerrado en la prisión de Regina Coeli. Desde allí habrá sabido que la fiscalía de Roma acaba de terminar un informe de 25 páginas en las que confirma las sospechas de Gotti Tedeschi: “Existe la fuerte posibilidad de que el modo de operar del banco del Vaticano —que no realizó controles suficientes— permitiese que algunos utilizasen sus cuentas para operaciones ilegales”. La investigación exculpa a Gotti Tedeschi, pero sí acusa de la poca transparencia a Paolo Cipriani y a Massimo Tulli.
¿Qué ha cambiado para que el Vaticano y los fiscales italianos actúen casi al compás? Apenas nada. Que el nuevo Papa va diciendo en público que “San Pedro no tenía cuenta en el banco”, que “jamás vio un camión de mudanza detrás de un entierro” y que quiere “una Iglesia pobre y para los pobres”. La limpieza de las sentinas siempre es dura y peligrosa. Gotti Tedeschi vivió convencido de que lo iban a matar y cada vez son más las voces que, en privado, se muestran preocupadas por la seguridad del Papa. Jorge Mario Bergoglio dijo ayer que las estructuras de la Iglesia son viejas y hay que renovarlas: “No tengáis miedo”.
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el dispreciau dice: lo que diré no gustará, pido perdón por herir algunas sensibilidades...
1. la Iglesia Católica se ha desprendido de los fieles y los viene negando desde los fundamentalismos de la inquisición, tal vez desde antes, pero se ha ido exacerbando en sus prejuicios favoreciendo a los pocos del poder oscuro, ninguneando a los muchos que caminan bajo el Sol de cada día.
2. hay curas pobres y condescendientes con sus circunstancias, pero hay curas ricos que se burlan de los fieles hasta en sus misas, viven como reyes y hacen de la solidaridad un escudo para "usar y abusar" de las pobrezas de los otros.
3. hay curas sanos, con el alma limpia, jugosa en cuanto a principios y mucho más en sus convicciones, mientras que hay curas enfermos, que usan a la religión como excusa para abusar de los niños, para abusar de las feligreses, o para usar a las gentes de sirvientes.
4. la Iglesia Católica mueve mucho dinero, pero ese dinero no llega a quienes lo necesitan, antes bien llega a aquellos que son oportunistas y socios del poder de turno, jugando al doble mensaje, apoyándose en las segundas intenciones. Ello ha dado pié al crecimiento de otras iglesias paralelas que se han transformado en brutales negocios, donde los pobres acuden a descargar sus penas, y donde unos pocos viven sin hacer nada por el prójimo, negándolos cada vez que pueden.
5. se observa en muchas iglesias católicas que se prohibe a los fieles tocar las imágenes, lo cual impulsa que esos mismos fieles huyan de los templos y construyan los propios en sus lugares íntimos... ninguna de las dichas iglesias representan a los principios del Cristo, tampoco representan a los principios filosóficos de la FE, antes bien son costos de caza que ciertos curas compran y venden, según sus avaricias.
6. se observa en muchas iglesias católicas que no hay libros para que los fieles dejen sus mensajes a la Virgen o al propio Jesús... ¿cuál es la razón?... ¿qué motivos hay para ello?... si ése fue uno de los principios de la comunidad en sus orígenes?... evidentemente, llevar el hábito no es sinónimo de la calidad de las almas, y sin calidad de las almas, el hábito es sólo una excusa.
7. La Iglesia rica, protectora de angurrias y avaricias, oportunista por excelencia y ventajera sobre las necesidades de los otros, es una iglesia inútil... no convoca... se viste de mentiras y expulsa a los necesitados... y si ello sucede, para qué la Iglesia?...
8. El mundo humano se ha vuelto una trampa, donde unos pocos dominan, someten y esclavizan a los muchos... las palabras empleadas por esos pocos conllevan un doble sentido y un doble discurso, de cuyo ejemplo deviene que "nada es creíble"... "te amo pero te engaño"... "te amo pero te traiciono"... "te amo pero te uso"... por mencionar sólo un ejemplo que circula con habitualidad por cualquier calle... un ejemplo que pone en evidencia que a estas alturas, las almas no se reflejan en los ojos.
9. Ningún cura, ningún obispo, ningún cardenal, ninguna monja, son más que los fieles que asisten a cualquier templo... ningún ser humano es más que el otro, aún cuando esté circunstancialmente revestido, investido y hasta vestido con alguna dosis de poder... 
10. El estudiar las escrituras, NO salva... el sabérselas de memoria, tampoco.
La mentira no fundó a la Iglesia católica...
JULIO 07, 2013.-


sábado, 6 de julio de 2013

REVUELTAS ► La rebelión de las clases medias | Opinión | EL PAÍS

La rebelión de las clases medias | Opinión | EL PAÍS

TRIBUNA

La rebelión de las clases medias

Las protestas en Brasil y Turquía repudian la corrupción de las élites


Un fantasma recorre el mundo: la revuelta de las clases medias. En el último episodio, las ciudades de Brasil y Turquía han sido escenario de un levantamiento contra las élites políticas y económicas protagonizado por jóvenes, convocado mediante las redes sociales y provocado inicialmente por un conflicto urbano, las tarifas de transporte en São Paulo o la remodelación de un parque en Estambul. Se trata en ambos casos de países con Gobiernos democráticos y economías robustas, de manera que las protestas no pueden atribuirse a la ausencia absoluta de libertad o a la desesperación de la miseria; pero sí son revueltas contra el autoritarismo y corrupción de las élites, así como frente a la creciente desigualdad social y la erosión de las expectativas de las clases medias emergentes. Asuntos propios de la Administración municipal, como una subida de 0,20 reales (siete céntimos de euro) en el billete de autobús o una licencia de construcción en el centro, han desencadenado perturbadoras crisis políticas, poniendo en cuestión la legitimidad de los Gobiernos de Dilma Rousseff y Recep Tayyip Erdogan, cuyo origen democrático no excluye la necesidad de refrendarse de continuo mediante el adecuado ejercicio del poder. De hecho, ha sido precisamente esta colisión entre la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio la que acaba de provocar la caída de Mohamed Morsi en Egipto.

En Brasil, la elevada inflación y el desplome de las tasas de crecimiento hacen imposible satisfacer las demandas sociales creadas por el auge económico de la última década, y la frustración ciudadana se vuelve contra unas élites percibidas como corruptas, al tiempo que cuestiona el coste colosal de eventos como el Mundial de fútbol, estimado en 10.000 millones de euros, y que ni siquiera promoverá, en muchas de las sedes del campeonato, las infraestructuras de transporte prometidas. Y en Turquía, donde el persistente conflicto kurdo y la guerra de Siria dificultan su proyección hacia Oriente Próximo y su ambición de servir de referencia para los países de la primavera árabe, la batalla urbanística del parque Gezi y la plaza de Taksim —con la población enfrentada a un proyecto tan rigurosamente legal como perfectamente representativo del actual boom inmobiliario— ha movilizado a las clases medias frente a los reflejos autoritarios y la deriva confesional del régimen, sea mediante la ocupación del parque en riesgo de desaparición, sea mediante la presencia silenciosa e inmóvil en la plaza Taksim de los hombres en pie, una acción de singular dramatismo que inició el coreógrafo Erdem Gündüz.

Hay quienes subrayan el carácter frecuentemente efímero de unas movilizaciones reacias a la organización estable

Con el carácter pacífico y festivo que caracterizó a los indignados de Europa y Estados Unidos, y en la estela de otros movimientos de protesta que han sacudido recientemente el globo, desde Indonesia o India hasta Bulgaria o Israel —y estos días trágicamente en Egipto, con el desenlace ya conocido—, la eclosión simultánea de los levantamientos en Brasil y Turquía ha hecho que periodistas como David Rohde escriban en The Atlantic sobre The revolt of the global middle class o revistas como The Economist dediquen su portada a The march of protest, juzgando 2013 un hito histórico comparable a los de 1968 y 1989, las revoluciones culturales de la insurrección juvenil y las revoluciones negociadas provocadas por el fin de la guerra fría.

En lo que respecta a las revueltas contemporáneas, muchos analistas destacan en ellas dos rasgos característicos: una mejor comprensión de la naturaleza del poder por parte de los jóvenes que las promueven, y un uso más eficaz de las nuevas tecnologías de la comunicación. Otros, sin embargo, subrayan el carácter frecuentemente efímero de unas movilizaciones reacias a la organización estable, hostiles a los partidos políticos, y que prefieren manifestar la protesta antes que ejercer la oposición; y ponen énfasis en la naturaleza ambigua de las redes sociales y los instrumentos de comunicación, que pueden servir tanto para difundir vídeos de denuncia y convocar concentraciones como para identificar a los participantes mediante el control de sus teléfonos móviles o a través de las herramientas informáticas de reconocimiento de rostros.

Brasil y Turquía están siendo laboratorios de la protesta digital, escenarios de la exigencia de una mejor vida urbana, y acaso también ejemplos de la rebelión de las nuevas clases medias contra las élites extractivas. Los que acuñaron el término, el economista turco Daron Acemoglu y el politólogo estadounidense James Robinson, ponen en duda que las demandas democráticas en Brasil y Turquía tengan origen en el auge económico experimentado por ambos países, en línea con su escepticismo respecto a la teoría de la modernización de Martin Seymour Lipset, que vincula automáticamente prosperidad y democracia. Para los profesores del MIT y Harvard (que también ponen en cuestión el protagonismo de las clases medias en el cambio político, subrayando por el contrario el papel de las movilizaciones de los marginados y excluidos), la democracia es en buena medida independiente de la prosperidad, y encuentra menos estímulos en el crecimiento que en la crisis. Si tienen razón, la actual catástrofe económica en España podría llevar en su seno la semilla de la regeneración política: tal como están las cosas, no sería el peor desenlace.
Luis Fernández-Galiano es arquitecto.

el dispreciau dice: el mundo humano es mucho más que una "clase media", y hoy por hoy reúne a más excluidos de todo, que incluidos en algo... los hechos de España, Portugal, Grecia, Italia, Irlanda, o bien los hechos de Brasil, Turquía, Siria, Egipto, están indicando que el modelo político mundial está en caída libre, siguiendo las contradicciones engendradas y sostenidos en el seno de los Estados Unidos de Norteamérica, donde afloran paradojas sociales que hablan de contención e integración para inmediatamente pasar a la negación y a la expulsión, dibujando un doble mensaje que ha sido dado por bueno por todo el sistema de poderes, a nivel mundial, siguiendo los criterios corporativos de "mercados para pocos" e inmediatamente "exclusión de los muchos". El aislamiento se ha vuelto característico y la marginación es una conducta de los estados ausentes, que la promueven y la inducen mediante los perversos mecanismos del poder, en forma de hipotecas de destinos y futuros, o bien en forma de esclavitudes disfrazadas de puestos de trabajo. Detrás de tanta barbarie cínica e hipócrita, las gentes, los anónimos, los ciudadanos desconocidos, claman por sus espacios y han comenzado a rebelarse en todo el mundo, hartos de tanta tragedia pre-fabricada. Las clases políticas y sus estados ausentes no logran darse cuenta, tampoco entender, mucho menos dimensionar las consecuencias tangibles e intangibles de estas reacciones en cadena... al ser incapaces de leer, mucho menos lo son de "medir"... e impulsan medidas que arrasan con las bases socio-culturales. Y las gentes, siempre las gentes, se hartan de tanta miseria humana escudada en la estupidez humana de aquellos que ostentan algo de poder circunstancial... tomando como ejemplo a la Revolución Francesa, indudablemente no habrá respeto para las autoridades que se han auto-erigido como dueñas de los destinos de los otros, argumentando que ellos sólo administran y que esas son sus responsabilidades, una vil mentira de ocasión que sirve a los efectos corruptivos de las miserias humanas en el poder. JULIO 06, 2013.-

INVERSIÓN ▼ La primera encíclica de Francisco advierte sobre la crisis de verdad | Sociedad | EL PAÍS

La primera encíclica de Francisco advierte sobre la crisis de verdad | Sociedad | EL PAÍS

La primera encíclica de Francisco advierte sobre la crisis de verdad

La base del texto corresponde a Benedicto XVI y se refiere al matrimonio como "una unión estable"


El papa Francisco da un discurso durante la audiencia general. / ALESSANDRO DI MEO (EFE)

La primera encíclica del papa Francisco es también la última de Benedicto XVI. La redacción de los cuatro capítulos de Lumen Fidei (La luz de la fe) refleja el marcado estilo de Joseph Ratzinger y, de hecho, Jorge Mario Bergoglio reconoce que su predecesor "ya había completado prácticamente" el texto: "Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo algunas aportaciones". La encíclica, que reclama la vigencia de la fe frente a la "verdad tecnológica", se refiere en un pasaje al matrimonio como una "unión estable [no utiliza la palabra indisoluble] de un hombre y una mujer", y añade:

"La bondad de la diferenciación sexual permite a los cónyuges unirse en una sola carne".

Durante la presentación, el cardenal canadiense Marc Ouellet definió la encíclica como "una catequesis a cuatro manos", y monseñor Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha justificado por qué no está firmada de forma conjunta: "No tenemos dos papas, solo tenemos un papa. En la encíclica hay mucho del papa Benedicto, pero hay todo del papa Francesco". No deja de ser curioso que, al contrario de lo que suele ser habitual, la Santa Sede no distribuyó una fotografía del Papa firmando la encíclica, pero sí de una imagen de Ratzinger y Bergoglio "de los dos protagonistas juntos" en el Vaticano.

Recuperar la conexión de la fe con la verdad es hoy aún más necesario
De los cuatro capítulos --el texto no llega al centenar de páginas--, el segundo aborda la relación entre la fe y la verdad: "Recuperar la conexión de la fe con la verdad es hoy aún más necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos. En la cultura contemporánea se tiende a menudo a aceptar como verdad solo la verdad tecnológica: es verdad aquello que el hombre consigue construir y medir con su ciencia; es verdad porque funciona y así hace más cómoda y fácil la vida". Y añade: "La verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto, es vista con sospecha".

Ya en la introducción, el Papa plantea la pregunta de si la fe es una luz ilusoria: "En la época moderna se ha pensado que esa luz podía bastar para las sociedades antiguas, pero que ya no sirve para los tiempos nuevos, para el hombre adulto, ufano de su razón, ávido de explorar el futuro de una nueva forma (...). El joven Nietzsche invitaba a su hermana Elisabeth a arriesgarse, a "emprender nuevos caminos... con la inseguridad de quien procede autónomamente". Y añadía: "Aquí se dividen los caminos del hombre; si quieres alcanzar paz en el alma y felicidad, cree; pero si quieres ser discípulo de la verdad, indaga". La encíclica sostiene que "poco a poco, sin embargo, se ha visto que la luz de la razón autónoma no logra iluminar suficientemente el futuro; al final, éste queda en la oscuridad, y deja al hombre con el miedo a lo desconocido".

Para sostener que la fe no habita en la oscuridad, la introducción de la encíclica --que ya se ha referido a Nietzsche, utiliza ahora una cita de Dante, quien en la Divina Comedia, después de haber confesado su fe ante san Pedro, la define como una "chispa,/ que se convierte en una llama cada vez más ardiente/ y centellea en mí, cual estrella en el cielo". La mano de Joseph Ratzinger se nota además en la profusión y carácter de las citas. Desde Martin Buber (1878-1965), un filósofo judío de origen austriaco, a Dostoievski en su obra El idiota.

el dispreciau dice: la sociedad humana se ha ido acostumbrando al "doble mensaje", a las "segundas intenciones", a las "ventajeadas", a las "traiciones", a aceptar como "buenos" los "anti-valores", a admitir que las "mentiras" movilizan a los corazones, a argumentar sin razones para justiciar propias razones... y los vínculos humanos se han ido quebrando, uno tras otro, progresivamente, resignando educaciones, resignando atenciones, resignando necesidades, y creando un temible abismo entre las personas, alentándolas a una eterna competencia que desconoce los valores individuales y los sociales, impulsando el mediatismo y la fama efímera como medios de vida y supervivencia genuinas. El mundo humano transita una "mentira global"... donde los poderes se ríen de los muchos y sus vivencias... donde la esclavitud se ha vuelto moneda corriente de la mano de los métodos corporativos que usan y abusan de las personas, animalizándolos, creando "alfas" hembras y machos para dominar el paisaje de las oficinas, transformando un culto a la falsedad entre las relaciones humanas, cada vez más deterioradas, cada vez más divorciadas, cada vez más soberbias... de allí que a nadie sorprenda el divorcio entre sociedad humana y estados ausentes, entre los muchos y las clases políticas cínicas y engreídas que corren los sentimientos humanos de la mano de los desprecios, los discursos vacíos, y las palabras oportunistas pronunciadas ante audiencias compradas. Sí, hay una profunda crisis de verdades y valores... y los humanos, sin darse cuenta, se ha ido quedando sin ojos... porque aún teniéndolos, los mismos ya no dicen nada. JULIO 06, 2013.-


El papa Francisco declara santos a Juan XXII y Juan Pablo II | Sociedad | EL PAÍS

El papa Francisco declara santos a Juan XXII y Juan Pablo II

La encíclica sobre la fe habla se refiere al matrimonio como una “unión estable”

El segundo milagro de Juan Pablo II. / ATLAS


El papa Francisco no solo no se va de veraneo a Caltel Gandolfo, sino que imprime a cada decisión un gesto de ruptura, si no radical, sí significativo con respecto al pasado. Este viernes ofreció dos. En su primera encíclica -- Lumen Fidei (La luz de la fe), escrita junto a Joseph Ratzinger—, Jorge Mario Bergoglio se refiere al matrimonio como una “unión estable” entre un hombre y una mujer. La sustitución de la palabra “indisoluble” no supone, según fuentes vaticanas, una restructuración del sacramento, pero sí un acercamiento a los católicos separados o divorciados que desean seguir en la fe de la Iglesia. El segundo gesto llegó con la decisión de elevar a los altares a Juan XXIII, “el papa bueno” a pesar de que aún no cuenta con el segundo milagro necesario. De esta forma, Francisco consigue que la vertiginosa canonización de Juan Pablo II, cuyos 27 años de papado están salpicados de sombras, se vea suavizada por la compañía y el ejemplo de Juan XXIII.

Nadie discute el carisma del polaco Karol Wojtyla (1920-2005), pero tampoco se puede olvidar que durante su pontificado el Vaticano no atajó el gran problema de la pederastia, encubrió hasta el final los desmanes de Marcial Maciel –el fundador de los Legionarios de Cristo— y las luchas de los distintos sectores de la curia en torno al poder y al dinero del banco se convirtieron en un mal endémico. Tan es así que Benedicto XVI, aunque hizo amago de poner orden en la Santa Sede –la expulsión de Maciel y la guerra a la pederastia son dos ejemplos--, termino renunciando al papado abrumado por los escándalos. De ahí que la decisión de Francisco de canonizar también a Angelo Roncalli (1881-1963) sea una manera muy diplomática de zanjar el asunto. Antes de fin año, en una ceremonia conjunta, la Iglesia concederá oficialmente la santidad a un papa indiscutible y a otro muy discutido.

El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, dijo que, con respecto a la canonización de Juan XXIII, el papa “tiene la capacidad de dispensar la necesidad de un segundo milagro”. En el caso de Juan Pablo II se le atribuye la curación en 2011 de una monja francesa que padecía la enfermedad de Parkinson y de una mujer costarricense. Además, Francesco también aprobó la beatificación de Álvaro del Portillo, el prelado del Opus Dei que sucedió a Josemaría Escrivá de Balaguer, y el reconocimiento como mártires de 42 religiosos “asesinados por odio a la fe” durante la Guerra Civil española.

El anuncio de la proclamación como santos de Juan XXIII y Juan Pablo II se produjo solo un par de horas después de la presentación oficial de la primera encíclica del papa Francisco, que es también la última de Benedicto XVI. La redacción de los cuatro capítulos de Lumen Fidei (La luz de la fe) refleja el marcado estilo de Joseph Ratzinger y, de hecho, Jorge Mario Bergoglio reconoce que su predecesor "ya había completado prácticamente" el texto: "Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo algunas aportaciones". La encíclica, que reclama la vigencia de la fe frente a la "verdad tecnológica", se refiere en un pasaje al matrimonio como una "unión estable [no utiliza la palabra indisoluble] de un hombre y una mujer", y añade: "La bondad de la diferenciación sexual permite a los cónyuges unirse en una sola carne".

La sustitución de la palabra “indisoluble” por la de “estable” al referirse al matrimonio se puede considerar como un gesto de cercanía hacia las familias católicas que, después de un divorcio, rehacen su vida pero ya al margen de la Iglesia. Según señalan fuentes del Vaticano, no significa, en ningún caso, que la Iglesia se esté planteando la indisolubilidad del matrimonio. “Se trata de tender un puente a las parejas, e hijos de esas parejas, que después de una ruptura quieren rehacer su vida sin perder el contacto con la Iglesia. No se trata de una cuestión jurídica, sino pastoral”.

El anuncio de la proclamación como santos de Juan XXIII y Juan Pablo II se produjo solo un par de horas después de la presentación oficial de la primera encíclica del papa Francisco

Durante la presentación, el cardenal canadiense Marc Ouellet definió la encíclica como "una catequesis a cuatro manos", y monseñor Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha justificado por qué no está firmada de forma conjunta: "No tenemos dos papas, solo tenemos un papa. En la encíclica hay mucho del papa Benedicto, pero hay todo del papa Francesco". No deja de ser curioso que, al contrario de lo que suele ser habitual, la Santa Sede no distribuyó una fotografía del Papa firmando la encíclica, pero sí de una imagen de Ratzinger y Bergoglio durante la inauguración de una estatua en el Vaticano.

De los cuatro capítulos --el texto no llega al centenar de páginas--, el segundo aborda la relación entre la fe y la verdad: "Recuperar la conexión de la fe con la verdad es hoy aún más necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos. En la cultura contemporánea se tiende a menudo a aceptar como verdad solo la verdad tecnológica: es verdad aquello que el hombre consigue construir y medir con su ciencia; es verdad porque funciona y así hace más cómoda y fácil la vida". Y añade: "La verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto, es vista con sospecha".

Ya en la introducción, el Papa plantea la pregunta de si la fe es una luz ilusoria: "En la época moderna se ha pensado que esa luz podía bastar para las sociedades antiguas, pero que ya no sirve para los tiempos nuevos, para el hombre adulto, ufano de su razón, ávido de explorar el futuro de una nueva forma (...). El joven Nietzsche invitaba a su hermana Elisabeth a arriesgarse, a "emprender nuevos caminos... con la inseguridad de quien procede autónomamente". Y añadía: "Aquí se dividen los caminos del hombre; si quieres alcanzar paz en el alma y felicidad, cree; pero si quieres ser discípulo de la verdad, indaga". La encíclica sostiene que "poco a poco, sin embargo, se ha visto que la luz de la razón autónoma no logra iluminar suficientemente el futuro; al final, éste queda en la oscuridad, y deja al hombre con el miedo a lo desconocido".