martes, 31 de marzo de 2015

INEQUIDADES AL PLATO ▼ LA POBREZA NO CABE DEBAJO DE LA ALFOMBRA ▼ Pobreza y desigualdad en América Latina (1980-2014) >> Contrapuntos >> Blogs Sociedad EL PAÍS

Pobreza y desigualdad en América Latina (1980-2014) >> Contrapuntos >> Blogs Sociedad EL PAÍS



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Anotaciones y controversias sobre la educación y el desarrollo en Latinoamérica y el Caribe. Un recorrido por la realidad educativa latinoamericana, sus avances y sus persistentes desigualdades. Aportes para entender las contradicciones en las que anida el futuro de esta región, en un complejo contrapunto de conquistas y derrotas, de frustraciones y desencantos, de sueños y esperanzas.


SOBRE EL AUTOR

Pablo Gentili
Pablo Gentili. Nació en Buenos Aires y desde hace más de 20 años ejerce la docencia y la investigación social en Río de Janeiro. Ha escrito diversos libros sobre reformas educativas en América Latina y ha sido uno de los fundadores del Foro Mundial de Educación, iniciativa del Foro Social Mundial. Es Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). Coordina el Núcleo de Política Educativa de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET) y el Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas (UMET/FLACSO/UERJ).


Pobreza y desigualdad en América Latina (1980-2014)

Por:  | 30 de marzo de 2015
Por, Gerardo Caetano, profesor de la Universidad de la República, Uruguay /Gustavo de Armas, especialista en política social de UNICEF, Oficina Uruguay

La persistencia de las desigualdades en América Latina, 3 

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Pobreza en República Dominicana / Foto: Orlando Barria.

En estos últimos meses han surgido a la luz pública distintos Informes internacionales que vuelven a poner en el centro de la atención mundial la gravedad inusitada que ha cobrado la desigualdad en el contexto global más actual. Según Oxfam, el año pasado el 1% más rico del planeta era dueño del 48 por ciento de la riqueza del mundo. Pero las tendencias tienden a agravarse: en el 2016 ese 1% tendrá más del 50% y en el 2019 más del 54%. Si desagregáramos los grandes segmentos, nos encontraremos con asimetrías incluso más irritantes: en el 2014, el 20% del 99% concentraba el 46.5 % de ese restante 52, al tiempo que las ochenta personas más ricas del planeta poseen actualmente lo mismo que los 3.600 millones de personas más pobres. En ese contexto escandaloso, la situación de América Latina, a pesar de haber mejorado en la última década, sigue manteniendo guarismos muy preocupantes. Según el Banco Mundial y el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), América Latina es la segunda región más desigual del planeta (52,9 de coeficiente de Gini), apenas por debajo del África Subsahariana (56,5) y seguida desde bastante lejos por Asia (44,7) y por Europa del Este y Asia Central (34,7). Por su parte, el recientemente publicado Panorama Social de América Latina 2014 de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) ha registrado un estancamiento en la baja de la pobreza: el porcentaje de personas con ingresos inferiores a la Línea de Pobreza fue 28.1 en el 2013, al igual que en el 2012, y se proyecta que baje apenas en una décima porcentual para el 2014 (Gráfico 1).
Como bien ha advertido la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena: “... la recuperación de la crisis financiera internacional no parece haber sido aprovechada suficientemente para el fortalecimiento de políticas de protección social que disminuyan la vulnerabilidad frente a los ciclos económicos. (…) Ahora, en un escenario de posible reducción de los recursos fiscales disponibles, se requieren mayores esfuerzos para apuntalar dichas políticas, generando bases sólidas con el fin de cumplir los compromisos de la agenda de desarrollo post-2015.”
Registros o análisis similares podrían multiplicarse, pero todos convergerían en el señalamiento acuciante de que la desigualdad sigue alcanzando niveles muy severos en el continente latinoamericano, pese a los logros sociales verificados en la última década en la región. Asimismo, todos esos datos fundarían con solidez la constatación de que esos niveles de desigualdad, que expresan una larga historia, siguen configurando en América Latina uno de los principales retos para abatir la pobreza, sustentar el crecimiento económico soberano y afirmar la democracia.

Períodos
Pero vayamos a lo que nos enseña el análisis de estos temas en el pasado reciente de la región. Si se examina la evolución de la pobreza y la indigencia (definidas como posesión de ingresos insuficientes para acceder a determinadas canastas de bienes y servicios, y no a partir de un conjunto amplio e integral de dimensiones) durante los últimos treinta años en América Latina y el Caribe se podrán advertir o identificar, con cierta facilidad, cuatro períodos claramente diferenciados.
El primero de los períodos corresponde a los años ochenta del siglo pasado: la llamada “década perdida”. Como se puede apreciar en el Gráfico 1, entre 1980 y 1990 la incidencia de la pobreza aumentó de 40.5% a 48.4%, lo que implicó, merced al crecimiento poblacional registrado en esos años, pasar de 136 a 204 millones de habitantes viviendo en hogares con ingresos inferiores a la Línea de Pobreza.
La última década del siglo pasado constituye la segunda etapa en esta periodización. En esos años, en particular durante su primer lustro, se registró una reducción muy moderada de la pobreza: de 48.4% a 43.8% entre 1990 y 1999. Esta leve caída en los niveles de pobreza y de indigencia (de 22.5% a 18.5%) se produjo en el contexto de crecimiento económico posterior a la “década perdida”, en una etapa signada por procesos de apertura económica y reformas de signo liberal. Cabe consignar que este descenso coincidió con el incremento de la desigualdad en la distribución del ingreso en varios países de la región.
Al analizar esta segunda etapa de nuestra periodización no puede omitirse el señalamiento del vínculo profundo e insoslayable entre desigualdad y pobreza. En América Latina las altas tasas de pobreza han sido históricamente el resultado de los altos niveles de desigualdad en la distribución del ingreso, no de una “pobreza económica” o de una insuficiencia productiva. En esta línea, el Banco Interamericano de Desarrollo señaló ya hace varios años sobre el vínculo entre desigualdad y pobreza en América Latina (BID 1998: 18 y ss.): “Uno de los rasgos más destacados de la mala distribución (del ingreso) en América Latina es la enorme brecha que hay entre las familias que pertenecen al decil de más altos ingresos y las demás. Una implicación muy grave de la concentración del ingreso en América Latina es la extensión de la pobreza en la región. (...) Si América Latina tuviera la distribución del ingreso que corresponde a su nivel de desarrollo de acuerdo con los patrones internacionales, la incidencia de la pobreza sería la mitad de lo que es realmente; (...) si el ingreso en América Latina se distribuyera como en los países del Sudeste de Asia, la pobreza sería una quinta parte de lo que es en realidad. Incluso tomando el patrón distributivo de África, se encuentra que para los mayores niveles de desarrollo que tiene América Latina, debería tener la mitad de los pobres que tiene realmente.”
Entre fines de los años noventa y los primeros del primer decenio del siglo XXI se puede ubicar la tercera fase en este recorrido. En esa etapa se produce en la región considerada como conjunto un estancamiento en la reducción de la pobreza, en tanto algunos países padecen un crecimiento significativo de la pobreza y de la indigencia a causa de profundas crisis económicas que cierran en forma dramática el ciclo y los modelos de los años noventa.
Finalmente, el cuarto período se inicia a comienzos de este siglo con una sostenida reducción de la pobreza y de la indigencia, tanto en términos relativos como absolutos, que ha seguido hasta nuestros días. Como se puede apreciar en el Gráfico 1, entre los años 2002 y 2014 se observa una reducción de los porcentajes de pobreza (de 43,9 a 28) y de indigencia (de 19.3 a 12). Este comportamiento asume otra valoración si se considera en términos absolutos: en dicho período la región pasó de 225 millones a 167 millones de personas en situación de pobreza, y de 99 millones a 71 millones en situación de indigencia (Gráfico 1).
Gráfico 1
Población bajo la Línea de Pobreza (Mét.CEPAL) en América Latina.
Años seleccionados entre 1980 y 2014. En porcentajes y valores absolutos.
 1.1
1.2Fuente: CEPAL (2015) / Nota: [i] proyección a 2014.

Cabe el interrogante respecto a si el relativo estancamiento que se observa en el mejoramiento de los indicadores de pobreza e indigencia a partir de 2012 representa el inicio de una nueva etapa en este recorrido, en un marco global de crisis económica y de incertidumbre, o si simplemente implica una desaceleración de una tendencia que aún se sostiene, en términos de mejora en los niveles de bienestar de los estratos de menores ingresos de la población. En cualquier hipótesis, los logros sociales obtenidos no resultan suficientes y deben profundizarse en forma decidida en los próximos años.

Comparaciones y tendencias
El descenso de la pobreza que se registra en la región en los últimos diez años – y que en algunos países, como Chile, se inicia ya en los años noventa – se manifiesta con mayor claridad en aquellos países que experimentaron profundas crisis económicas y sociales a comienzos de la década pasada. En este sentido, se destaca la trayectoria de Uruguay, donde la pobreza se reduce casi a una cuarta parte entre 2004 y 2013: de 20.9% a 5.7%. Otros países donde se observan también caídas sostenidas y muy significativas – y que por su peso demográfico determinan el comportamiento de la región como conjunto – son Brasil (de 38.7% en 2003 a 18% en 2013), Perú (de 54.7% en 2001 a 23.9% en 2013), Chile (de 20.2% en 1999 a 7.8% en 2013), Colombia (de 49.7% en 2002 a 30.7% en 2013) y Venezuela (de 48.6% en 2002 a 32,1% en 2013). Más allá del impacto que tiene en la región la trayectoria particular de algunos de sus países (obviamente, Brasil merced a su peso poblacional), la conclusión más relevante que se desprende de los datos presentados es que prácticamente en todos los países de la región (al menos en los 18 sobre los que se presenta información) se advierte, en mayor o menor grado y con algunos altibajos, una disminución de la pobreza y de la indigencia en la primera década de este siglo.
Pese a la sostenida reducción de la pobreza de ingresos o monetaria a lo largo de la última década, el panorama actual en la región dista de ser satisfactorio. A excepción de los países del Cono Sur, donde los niveles de pobreza han disminuido a un dígito, en la mayor parte de los países latinoamericanos la pobreza aún afecta a una tercera parte de sus habitantes, al tiempo que en muchos de estos países la indigencia o pobreza extrema supera el dígito (Gráfico 2).
Gráfico 2
Personas bajo las Líneas de Pobreza y de Indigencia (Met.CEPAL) en América Latina (16 países selec.). Año 2013 o anterior más próximo. En porcentaje.
2
Fuente: elaboración propia a partir de datos de CEPAL (enlace). Información revisada al 05/FEB/2015. Nota: [i] áreas urbanas.

Cabe acotar, además, que en muchos países de la región la reducción de la pobreza por ingresos no implico o no se tradujo, necesariamente, en mayor acceso a servicios y públicos de calidad (salud y educación, en especial) ni en mejoras significativas en otras dimensiones clave para el bienestar y el desarrollo de los ciudadanos (hábitat, vivienda, saneamiento, etc.). Por esa razón, cuando se examina la evolución de la pobreza, medida con índices multidimensionales que trascienden la variable ingreso, si bien se advierte una evolución positiva en la mayoría de los países de la región durante los últimos años, la magnitud y el ritmo de la mejora resulta menor que cuando se analiza la evolución de la pobreza medida exclusivamente como carencia de ingresos.
Como ya se indicó, la reducción de la pobreza y la indigencia en estos últimos diez años ha sido acompañada por la disminución en los niveles de concentración de ingreso, en un marco de crecimiento sostenido y en muchos casos, a tasas inéditas para la historia reciente. En 16 de los 18 países sobre los que CEPAL presenta datos de la evolución del Gini se registra una caída en los niveles de concentración del ingreso o desigualdad desde comienzos de este siglo. En muchos países latinoamericanos la disminución de los niveles de concentración del ingreso ha sido muy pronunciada en términos relativos (partiendo, no obstante, de valores iniciales muy altos, que situaban a esos países entre los más desiguales del orbe). Por mencionar solo algunos de los países de mayor magnitud: en Brasil la reducción del Coeficiente de Gini fue de 0.639 en 2001 a 0.553 en 2013; en México de 0.542 en 2000 a 0.492 en 2012; en Argentina de 0.578 en 2004 a 0.475 en 2012; en Perú de 0.545 en 1999 a 0.444 en 2013; en Venezuela de 0.500 en 2002 a 0.397 en 2011. En todos esos países – partiendo de guarismos iniciales disímiles – el Coeficiente de Gini se contrajo casi un punto, en períodos que rondan un decenio. Al igual que con la pobreza, y más allá de similitudes o familiaridades dentro de la región, el panorama continental con respecto a la desigualdad es variopinto: de hecho, en una región que sigue siendo de las más desiguales del planeta, algunos países registran en la actualidad niveles de desigualdad –inferiores a 0.4 en el Coeficiente de Gini– que los acercan, por primera vez en muchas décadas, a los niveles de desigualdad que históricamente han exhibido los países más desarrollados, en particular los europeos (Gráfico 3). 
Gráfico 3
Concentración de ingreso en América Latina (16 países seleccionados), medida por Coeficiente de Gini. Año 2013 o anterior más próximo.
3
Fuente: elaboración propia a partir de datos de CEPAL (enlace). Información revisada al 05/FEB/2015. Nota: [i] áreas urbanas.

Al abordar la evolución de la desigualdad en los últimos diez años, resulta pertinente y oportuna la comparación con la primera mitad de los años noventa del siglo pasado. Si bien en la primera mitad de los años noventa varios países de la región registraron un descenso en los niveles de pobreza (aunque de menor cuantía que la observada en la pasada década) y tasas de crecimiento de cierta magnitud, en los primeros años de este siglo la disminución de la pobreza y la indigencia ha ido acompañada tanto por el crecimiento económico –aún mayor que el observado hace dos décadas– como por la reducción de la desigualdad, uno de los males endémicos de la región. En otras palabras, y evitando propiciar un relato autocomplaciente, se podría afirmar, al menos a la luz de la información disponible hasta el momento, que los últimos diez años registran una trayectoria virtuosa, especialmente si se la compara con el recorrido de las últimas tres décadas del siglo veinte. Aunque todavía no en los niveles exigibles, se ha podido combinar crecimiento económico, reducción de la pobreza y disminución de la desigualdad en la distribución del ingreso. En otras palabras, y pese a que los ritmos todavía resultan lentos habida cuenta de los desafíos que enfrenta el continente y de las asignaturas pendientes que arrastra desde hace décadas, en algunos países de la región ha comenzado a perfilarse el tan mentado y tantas veces esquivo objetivo de crecer con equidad.

Claves de desigualdad
La reducción de la pobreza, la indigencia y la desigualdad en la distribución del ingreso que ha experimentado la mayor parte de los países de la región no ha permitido, empero, acortar otras brechas que históricamente han definido algunos de los perfiles más notorios de la región. Así, las asimetrías con relación al ingreso y, por ende, al riesgo de caer en situación de pobreza entre grupos étnicos, áreas geográficas (el mundo rural versus el urbano), grupos de edad y género se mantienen desafiantes en la región. Como se puede apreciar en el Gráfico 4, en todos los países de la región (al menos en los 18 sobre los que se presenta información) la incidencia de la pobreza en los niños y adolescentes menores de 15 años es claramente mayor que en el conjunto de la población.
Gráfico 4
Niños (menos de15 años) y población total bajo la Línea de Pobreza (Met.CEPAL) en América Latina (16 países seleccionados). Año 2013 o año previo más próximo. En porcentajes.
4
Fuente: elaboración propia a partir de datos de CEPAL (enlace). Información revisada al 05/FEB/2015. Notas: [i] áreas urbanas.

Algunos de los países que exhiben más bajos índices de pobreza muestran, empero, la mayor brecha entre los niños y el conjunto de la población: en Uruguay, por ejemplo, la incidencia de la pobreza en los niños es más del doble que en el conjunto de la población, en tanto que en los restantes países del Cono Sur se advierten también asimetrías severas. En dichos países lograr un descenso de la pobreza en el conjunto de la población aún mayor que el registrado en los últimos años descansa, fundamentalmente, en la posibilidad de reducir significativamente la pobreza infantil.
Aún más notoria resulta la inequidad entre grupos de edad en el acceso al bienestar si se compara a las personas menores de 15 años con las de 65 o más años de edad, es decir, si se compara los dos grupos de población que teóricamente constituyen el núcleo más sensible de los regímenes de bienestar y, en particular, de los sistemas de seguridad social. Alrededor de 2013, en los 13 países de la región, con información disponible sobre pobreza por edad en las bases en línea de la CEPAL, el porcentaje de pobreza entre los niños menores de 15 años era 4.1 veces mayor al registrado entre las personas de 65 o más años (promedio simple entre los 13 países).
La concentración de la pobreza en las generaciones más jóvenes es una expresión de las persistentes inequidades entre grupos de población en el acceso al bienestar y, por lo tanto, en el ejercicio de sus derechos, particularmente, de sus derechos económicos, sociales y culturales. Pero este fenómeno también resulta indicativo de la oportunidad que no se está aprovechando plenamente en un tiempo de bonanza, al menos en América del Sur, de invertir y sustentar cambios sensibles en la educación pública, en el desarrollo de capacidades y competencias desde la más temprana infancia y con particular énfasis en las franjas más vulnerables de la población.
Otra de las expresiones o manifestaciones de inequidad refiere a la condición étnica de los ciudadanos latinoamericanos. A diferencia de lo que acontece con el clivaje de edad, el panorama dentro de la región puede resultar variopinto con relación a las brechas entre indígenas y afrodescendientes, por una parte, y el resto de la población, por otra, con relación a la incidencia de la pobreza. Empero, en muchos países se observan considerables asimetrías en perjuicio de los primeros. De acuerdo a datos procesados por CEPAL, en todos los países de los que se dispone información en sus bases de datos en línea, la incidencia de la pobreza es mayor en los indígenas que en el resto de la población, en algunos casos, significativamente más alta (Gráfico 5).
Gráfico 5
Personas bajo la Línea de Pobreza (Met.CEPAL) en América Latina (10 países seleccionados) por ascendencia étnico-racial. Año 2013 o año anterior más próximo. En porcentajes.
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Fuente: elaboración propia a partir de datos de CEPAL (enlace). Información revisada al 05/FEB/2015

Otro de los clivajes estructurales que determina las distintas posibilidades que tienen las familias de acceder a los bienes y servicios requeridos para satisfacer sus más básicas necesidades es el área geográfica a la que pertenecen: más específicamente, la dicotomía entre las áreas rurales y urbanas. Tradicionalmente, en América Latina –y en algunas otras regiones del mundo– las personas que residen en las áreas rurales o semiurbanas disponen de menores oportunidades para acceder a ingresos, bienes y servicios.
Los datos presentados en el Gráfico 6 muestran la persistencia de esta asimetría o disparidad entre áreas rurales y urbanas. Al mismo tiempo resulta interesante señalar que en los países con más bajos niveles de pobreza y, a la vez, mayores índices de urbanización, se constata una mayor incidencia de la pobreza en las áreas urbanas que en las rurales (Uruguay y Chile) o, a lo sumo, una relativa paridad entre ambas áreas (Costa Rica).
Gráfico 6
Personas bajo la Línea de Pobreza (Met.CEPAL) en América Latina (14 países seleccionados) por área geográfica de residencia. Año 2013 o año anterior más próximo. En porcentajes.
6
Fuente: elaboración propia a partir de datos de CEPAL (enlace) Información revisada al 05/FEB/2015

Si bien la pobreza sigue teniendo una mayor incidencia en las áreas rurales que en las urbanas, los países de la región no escapan a la tendencia global a la concentración – al menos en términos absolutos – de la pobreza en las grandes áreas urbanas. En este sentido, cabe señalar que la pobreza en las grandes urbes o áreas metropolitanas suele estar asociada a procesos de segregación residencial y exclusión sociocultural. En la medida que la pobreza se asocia a procesos de segregación espacial y fragmentación del espacio público urbano, su reducción demanda o reclama perspectivas de análisis más complejas y abordajes multidimensionales en materia de política pública.
Finalmente, con relación a las inequidades de género, un análisis global de la incidencia que la pobreza tiene en mujeres y varones no permite observar diferencias de mayor significación. No obstante, prácticamente en todos los países de América Latina y el Caribe sobre los cuales se presenta información en el siguiente gráfico, la incidencia de la pobreza es mayor en las mujeres que en los varones. Desde luego, una apertura por edades o territorial podría mostrar brechas aún mayores. En cualquier caso, la reducción de las disparidades laborales entre mujeres y varones (de acceso y salariales), así como de las disímiles cargas de trabajo no remunerado (el cuidado de niños y adultos mayores), entre otras brechas que aún deben ser acortadas, sigue siendo una de las llaves para que la probabilidad de caer en situación de pobreza de ingreso no afecte en mayor grado a las mujeres.
Gráfico 7
Personas bajo la Línea de Pobreza (Met.CEPAL) en América Latina (países seleccionados) por género. Año 2013 o año anterior más próximo. En porcentajes.
7
Fuente: elaboración propia a partir de datos de CEPAL (enlace). Información revisada al 05/FEB/2015. Nota: [i] áreas urbanas.

Dos líneas de reflexión y una definición prioritaria
Los datos examinados hasta el momento permiten extraer al menos dos conclusiones. En primer término, luego de varias décadas, América Latina y el Caribe han experimentado en la última década como región (albergando trayectorias más o menos positivas) un período favorable, en tanto se han conjugado un crecimiento económico sostenido, una reducción de la pobreza y la indigencia significativa y un descenso entre  moderado y significativo de la desigualdad en la distribución del ingreso. En segundo lugar, la región sigue exhibiendo inequidades evidentes en el acceso al bienestar social y, por tanto, en la probabilidad de caer en situación de pobreza y de indigencia, que merecen especial atención al momento de formular e implementar políticas públicas destinadas a reducir en forma significativa la pobreza.
La constatación de estas persistentes disparidades entre niños y adultos, entre quienes residen en las áreas rurales y quienes viven en las ciudades, entre indigencias y afrodescendientes y el resto de la población, y entre mujeres y varones (clivaje que también se reproduce al interior de esos grupos), plantea la necesidad de construir una agenda integral y renovada de políticas orientadas a superar la pobreza, basada tanto en la mejora global de los niveles de bienestar de la población como – y quizás en mayor medida – en la consistente reducción de las desigualdades que aún la fragmentan.
Avanzar en los logros de los objetivos que tal agenda debería incorporar, implica operar de manera progresiva – esto es, contemplando acciones afirmativas y de discriminación positiva – en la distribución del ingreso, la formación de capacidades y activos en las personas y la generación de oportunidades para su desarrollo. Esas acciones deben sustentarse en una resignificación radical de los vínculos entre democracia, derechos humanos y combate a la pobreza. Incluso el crecimiento económico y la sustentatibilidad del desarrollo soberano exigen una mayor igualdad. Sobre este particular y de cara a las perspectivas de desaceleración económica a nivel global, como ha señalado con acierto la CEPAL, en América Latina no puede postergarse la “hora de la igualdad”.

Referencias
Banco Mundial (2003): Inequality in Latin America and the Caribbean: breaking with History. Banco Mundial: Washington.
CEPAL (2010): La hora de la igualdad. Brechas por cerrar, caminos por abrir. CEPAL: Santiago de Chile.
CEPAL (2015): Panorama Social de América Latina 2014. CEPAL: Santiago de Chile.
Oxfam Internacional (2015): “Riqueza: tenerlo todo y querer más". Enero.
Gasparini-Cicowiez-Sosa Escudero (2014): “Pobreza y desigualdad en América Latina: conceptos, herramientas y aplicaciones”. CEDLAS: La Plata. Documento de Trabajo Nº 171.

Gerardo Caetano es Doctor en Historia por la Universidad de La Plata, Argentina. Coordinador Académico del Observatorio Político, Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República. Director Académico del Centro de Formación para la Integración Regional (CEFIR). Docente e investigador. Investigador en el máximo nivel del Sistema Nacional de Investigadores del Uruguay. Presidente del Consejo Superior de FLACSO e integrante del Comité Directivo de CLACSO. Miembro de la Academia Nacional de Letras y de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay. Miembro Correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia de la Historia en Argentina.
Gustavo de Armas es Candidato a Doctor y Magíster en Ciencia Política por la Universidad de la República. Especialista en Política Social de la Oficina en Uruguay de UNICEF. Profesor Adjunto e Investigador del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República e Investigador del Sistema Nacional de Investigadores de Uruguay. La selección y presentación de la información que figura en este texto, así como las opiniones expresadas, son responsabilidad exclusiva del autor y, por tanto, no reflejan necesariamente ni comprometen la posición de las organizaciones a las que pertenece.

lunes, 30 de marzo de 2015

TODOS LOS MILAGROS SON MATEMÁTICAMENTE "CAUSALES" ▼ Krugman: “La gente está cansada de esperar el milagro mexicano” | Internacional | EL PAÍS

Krugman: “La gente está cansada de esperar el milagro mexicano” | Internacional | EL PAÍS



Krugman: “La gente está cansada de esperar el milagro mexicano”

El premio Nobel de economía considera que el país cuenta con herramientas suficientes para amortiguar la caída del petróleo





El Premio Nobel de Economía Paul Krugman / EFE


El académico estadounidense Paul Krugman no es muy optimista con el futuro cercano de la economía mexicana. “¿Cuándo se dará este milagro mexicano? La gente ya se está cansando de esperar. No hablamos de un desempeño terrible de la economía pero no es el que se esperaba. Dudo que se vaya a producir ese milagro”, señaló este viernes en una conferencia organizada por la Cámara Nacional de la Industria mexicana.
Krugman, premio Nobel de Economía en 2012, vino a enfriar el ya de por sí borroso eslogan del Mexican moment, que acompañó el ascenso al gobierno de Enrique Peña Nieto hace dos años. El ambicioso paquete de reformas emprendido al poco de llegar al poder —cambios en las legislaciones energética, financiera, fiscal, telecomunicaciones y educativa— despertó un aplauso mayoritario entre la comunidad internacional. Los profundas medidas liberalizadoras en sectores clave de la economía del país alentaron eufóricos pronósticos de crecimiento para México. Tasas del 5% y del 6% que, apenas dos años y medio después, se han visto reducidas a menos de la mitad.
“Quieren un verdadero despegue del crecimiento económico, siguen esperando que México se convierta en un país como Corea del Sur. Pero esto no sucede”, subrayó el académico. La economía mexicana cerró 2014 con un tímido avance del 2,1%. Y en los tres primeros meses de este año, el Banco de México ya ha ejecutado su primer tijeretazo a las expectativas de crecimiento hasta una horquilla de entre 2,5% y 3,5%.
Siguen esperando que México se convierta en un país como Corea del Sur. Pero esto no sucede”
Los cambios en tres de las grandes patas productivas —energética, financiera y telecomunicaciones— han probado ser de recorrido largo y necesitan más tiempo para probar sus efectos. A su vez, México ha sufrido desde finales del año pasado dos embates externos. Eldesplome del precio del petróleo, que acumula un descenso de más del 60% desde junio; y la depreciación del peso con respecto al dólar.
Krugman, crítico confeso de las medidas de austeridad y políticas de ajuste en el gasto público, cuestionó la efectividad del acuerdo de libre comercio firmado entre EE UU y México en 1994: “Llevamos 20 años de liberalización del mercado y claramente se ve que eso no basta” Reconoció sin embargo que “el mayor atractivo de México es estar cerca de EE UU”.
La oportunidad de aprovechar el tirón de la industria estadounidense fue subrayado además por el académico como una medida de protección ante la caída del petróleo. “México es mucho menos vulnerable a los precios del petróleo en comparación con el pasado. Es ahora un país con un sector exportador más diversificado, orientado a manufactura más que una petroeconomía”. En lo que va de año, las industria manufacturera mexicanas se ha visto muy beneficiadas de la revitalización de las exportaciones a EE UU –destino del 80% del total–  y ante la debilidad de la demanda interna, suponen uno de los principales motores de México. 

VIVIR ENDEUDANDO A LOS PRÓJIMOS IMPLICA HIPOTECAR EL FUTURO DE TODOS ▼ Paul Krugman: Amanecer en el Estados Unidos demócrata | Economía | EL PAÍS

Paul Krugman: Amanecer en el Estados Unidos demócrata | Economía | EL PAÍS



TRIBUNA

Amanecer en el Estados Unidos demócrata

Los conservadores nunca lo van a admitir, pero sus creencias son falsas







Barack Obama da un discurso sobre economía en Birmingham (Alabama). / JONATHAN ERNST (REUTERS)


Durante el año pasado, a la economía estadounidense le han sucedido dos cosas imposibles (o, al menos, se suponía que eran imposibles, según la ideología que impera en la mitad de nuestro espectro político). Primero, ¿se acuerdan de que, supuestamente, la reforma sanitaria iba a destruir una cantidad ingente de puestos de trabajo? Bueno, pues durante el primer año de plena aplicación de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, el conjunto de la economía estadounidense sumó 3,3 millones de puestos de trabajo (el mayor aumento desde la década de 1990). Y segundo, medio millón de esos trabajos corresponden a California, que le ha arrebatado a Texas el primer puesto de la creación de empleo.
¿Han sido las políticas del presidente Obama la causa del crecimiento del empleo nacional? ¿Ha sido Jerry Brown —el gobernador de California, defensor de la reforma y recaudador de impuestos— el responsable de la prosperidad de su estado? No, y pocos progresistas dirían lo contrario. Lo que hemos visto tanto a escala nacional como estatal es, sobre todo, un proceso natural de recuperación, ahora que la economía por fin empieza a curarse de las burbujas inmobiliaria y de deuda que se formaron durante la era Bush.
Pero el reciente crecimiento del empleo tiene, no obstante, importantes repercusiones políticas; repercusiones tan incómodas para gran parte de la derecha que esta se encuentra sumida en un estado de negación desesperada y se dedica a afirmar que la recuperación es una especie de bulo. ¿Por qué no pueden afrontar las buenas noticias? La respuesta tiene, en realidad, tres dimensiones: elsíndrome del trastorno de Obama, o STO; la reaganolatría; y el timo de la confianza.
No hay mucho que decir sobre el STO. A estas alturas, la derecha ya tiene la idea fija de que el presidente es malvado e incompetente, que todo lo que toque este demócrata ateo, keniano, marxista e islámico —pero sobre todo demócrata— tiene que salir desastrosamente mal. Cuando llegan buenas noticias sobre el presupuesto, la economía uObamacare (que, por cierto, está logrando reducir rápidamente el número de personas sin seguro con un coste muy inferior al esperado), hay que negarlas.
En un sentido más profundo, la ideología conservadora moderna depende por completo de la idea de que los conservadores, y solo ellos, son los que poseen la clave secreta de la prosperidad. En consecuencia, solemos ver a los políticos de la derecha haciendo declaraciones como la siguiente, del senador Rand Paul: "¿Cuándo fue la última vez que en nuestro país se crearon millones de puestos de trabajo? Fue durante el mandato de Ronald Reagan".
En realidad, si por crear "millones de puestos de trabajo" entendemos dos millones o más en un año, esto ha ocurrido 13 veces desde que Reagan dejó la presidencia: ocho veces con Bill Clinton, dos con George W. Bush y tres veces, hasta ahora, con Barack Obama. Pero ¿qué más dan los números?
Aun así, ¿acaso los progresistas no tienen fantasías similares? Lo cierto es que no. La economía sumó 23 millones de puestos de trabajo con Clinton, frente a los 16 millones de Reagan, pero en la izquierda no hay nada comparable al culto por el Santísimo Ronald. Esto se debe a que los liberales no tienen necesidad de afirmar que sus políticas generarán un crecimiento espectacular. Lo único que tienen que reafirmar es la viabilidad: que es posible hacer cosas como, por ejemplo, garantizar la cobertura sanitaria a todo el mundo sin destruir la economía. Los conservadores, por otro lado, quieren paralizar esa clase de medidas y, en su lugar, rebajarles los impuestos a los ricos y recortar las ayudas a los menos afortunados. Así que deben afirmar que las políticas progresistas destruyen empleo y, además, que portarse bien con los ricos es un elixir mágico.
Lo que nos lleva al último punto: el timo de la confianza.
La economía política se enfrenta continuamente al enigma de por qué los intereses corporativos se oponen tan a menudo a las políticas que combaten el paro. Después de todo, el hecho de impulsar la economía mediante unas políticas de expansión monetaria y fiscal es bueno tanto para los beneficios como para los sueldos, aunque muchos particulares y empresarios ricos exijan, en vez de eso, austeridad y restricciones del crédito.
Los republicanos afirman que los políticos deben abstenerse de criticar lo que hace la gente de negocios. ¿Quién iba a imaginar que eran almas tan sensibles?



Sin embargo, como muchos observadores han señalado, si las empresas admitiesen que las políticas gubernamentales pueden crear empleo, estarían restándole valor a uno de sus argumentos políticos preferidos: la afirmación de que, para alcanzar la prosperidad, los políticos deben salvaguardar la confianza en las empresas absteniéndose de criticar lo que hace la gente de negocios (entre otras cosas).
En el caso de las políticas económicas de Obama, este tipo de pensamiento conduce a lo que a mí me gusta llamar la teoría de la recuperación lenta basada en "¡Mamá! ¡Me está mirando con mala cara!". Con esto me refiero a la insistencia en que la recuperación no se ha visto entorpecida por factores objetivos como el recorte del gasto y el exceso de deuda, sino porque la élite empresarial se sintió herida cuando Obama dio a entender que algunos banqueros habían actuado mal y ciertos ejecutivos ganaban demasiado dinero. ¿Quién iba a imaginar que los magnates y los potentados eran unas almas tan sensibles? En cualquier caso, esa teoría no se sostiene frente a la realidad de que la recuperación por fin ha empezado a traducirse en creación de empleo, aun cuando esto debiera haber sucedido antes.
Así que, como he dicho al principio, el hecho de que ahora haya buenas noticias en el Estados Unidos demócrata —una importante creación de empleo tanto en el país como en los estados que no han acatado la ortodoxia liberalizadora de las rebajas de impuestos— es un gran problema para los conservadores. Jamás lo admitirían, pero los acontecimientos han demostrado que sus más preciadas creencias son falsas.
Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía en 2008
© The New York Times Company, 2015.
Traducción de News Clips.

EL PRECIO DE LAS MISERIAS HUMANAS ▼ 2 ▼ LA IMPORTANCIA DE CREERSE MÁS QUE LOS DEMÁS ▼ “Yo tengo diez mansiones” | Internacional | EL PAÍS

“Yo tengo diez mansiones” | Internacional | EL PAÍS



TRIBUNA

“Yo tengo diez mansiones”

Macondo es muy real y los Buendía siguen sucediéndose unos a otros



La frase pertenece a Beatriz Rojkés, Senadora argentina por Tucumán. Acompañada por la Ministra provincial de desarrollo social, Beatriz Mirkin, la Senadora se encontraba en el sur de la provincia, visitando zonas inundadas. A viva voz los afectados expresaban sus quejas a las funcionarias, aparentemente por la escasa ayuda recibida. El enfado de los damnificados crecía junto con el malhumor y la incomodidad de la Senadora. “Acá nos inundamos. Usted vive en una mansión allá [en la capital provincial], pero mírenos a nosotros”, le recriminó un hombre.
La respuesta no se hizo esperar: “Yo tengo diez mansiones, no una, pero estoy acá. Yo podría estar ahora en mi mansión, pedazo de animal, vago de miércoles”, concluyó Rojkés. En youtube se hizo viral y hasta surgió un hashtag, #YoTengoDiezMansiones.
La Senadora Rojkés es esposa del Gobernador de la provincia, José Alperovich. La Ministra Mirkin es prima del Gobernador. Los Alperovich son miembros importantes del oficialismo a nivel nacional; la Senadora fue tercera en la línea de sucesión. En el poder desde 2003, Alperovich reformó la constitución provincial para quedarse más tiempo del estipulado, tres períodos consecutivos. Luego de rumores de otra reforma para permitir la reelección indefinida, como sucedió en otras provincias y como lo intentó la propia Fernández de Kirchner, la idea fue desechada. No sorprendería ahora que la candidata a la gobernación sea su esposa. El poder y sus enroques; sus puertas giratorias, en realidad, porque el enroque solo ocurre una vez.
Pero Tucumán es más que anécdota. Es un prístino retrato de las formas patrimoniales de dominación, comunes en América Latina y otras latitudes, capaces de reproducirse tanto a nivel local como nacional. El diálogo citado, que no fue diálogo, revela ese microcosmos del patrimonialismo. Algunos verán populismo en la escena, pero es un error. El populismo es una relación de dominación jerárquica, donde el poder también circula de arriba hacia abajo, pero que está envuelto en un lenguaje de horizontalidad de la relaciones sociales, el viejo mito de la igualdad.
En la escena tucumana no hay horizontalidad alguna, ni en las relaciones de poder ni en el discurso. Para la Senadora, no hay razón para ocultar que es más rica de lo que el subalterno inundado suponía, diez veces más rica. Es que allí reside su legitimidad. Su presencia en esa región no es por obligación institucional sino por abnegación, precisamente porque podría estar en cualquiera de sus diez mansiones, todas con piso seco y techo firme. La Senadora pierde los estribos porque se ha metido en el barro con generosidad paternalista y el necesitado es incapaz de apreciarlo, le responde con ingratitud. Cuando el poder es tan asimétrico, el pobre hasta puede perder su condición humana—“pedazo de animal”—simplemente por ser ingrato.
Son los atributos de un orden político que Juan Linz llamó “sultanismo”. Con el Imperio Otomano como metáfora y Max Weber como inspiración, la noción describe un sistema de dominación donde el límite entre lo público y lo privado es tan poroso que ambas esferas se fusionan. El sultán administra la cosa pública igual que como administra su plantación, su hacienda…o su concesionaria de automóviles, como Alperovich. El Estado es la extensión de los dominios del sultán, de sus activos.
Como tal, el nepotismo se convierte en el principio organizador de la administración de ese Estado por necesidad. El nepotismo existe en todo tipo de régimen político, pero en el sultanismo tiene otro valor estratégico, es mucho más que la práctica de repartir cargos entre parientes. Es el instrumento más importante de dominación, la garantía de concentración endogámica del poder del Estado y de su reproducción en el tiempo, su perpetuación. Las relaciones de parentesco naturalizan la discrecionalidad y la arbitrariedad del sultán.
El Estado de Derecho se debilita hasta esfumarse. La dominación es personalista, se hace dinástica, cuasi monárquica, solo que no es una monarquía constitucional sino absolutista. La noción deaccountability—el responder por la legalidad y legitimidad de los actos de gobierno—es aquí ficticia. El sultán solo le rinde cuentas a Dios y ello no ocurre en la tierra.
En ese régimen el poder despótico captura intereses e identidades, los transforma en rehenes de sus impredecibles caprichos. Lo hace por medio del clientelismo, la distribución a discreción de premios y castigos. Las redes clientelares crecen, pero no como política social de un Estado redistribuidor, sino como arbitraria manipulación para beneficio del poder. La pobreza no necesariamente disminuye, o no se sabe porque no se mide, lo cual es común a estos regímenes. Es que en realidad tampoco importa.
En esta brevísima historia, el lector encontrará rasgos que van, en el espacio, de Trujillo a Marcos y de Ceaușescu a Stroessner y los Duvalier, por nombrar algunos ejemplos. Pero también van, en el tiempo, de los Somoza a los Ortega, de Batista a los Castro y de Juan Vicente Gómez a Chávez, también como ilustración. El sultanismo no ha muerto, está vivo y goza de buena salud. Macondo es muy real y los Buendía siguen sucediéndose unos a otros.
Son todos lugares donde el poder causa la peste del insomnio y la peste del olvido. Es esa amnesia que explica la repetición, porque las personas hasta olvidan leer su propia historia. Solo les queda esperar cien años para poder descifrar su propio destino. Hasta entonces, seguirán gobernadas por los propietarios de mansiones, los sultanes.

EL PESO DE LAS MISERIAS HUMANAS ▼ 1 ▼ Lo que los presidentes deben saber | Internacional | EL PAÍS

Lo que los presidentes deben saber | Internacional | EL PAÍS



MIEDO A LA LIBERTAD

Lo que los presidentes deben saber

Ser presidente es ser consciente de que cada abuso va construyendo la autopista de la corrupción





En los países latinoamericanos, ser presidente lo es todo. En unas sociedades tremendamente injustas, el sueño de los niños de tocar el cielo con las manos y llegar donde nunca nadie llegó consiste en ser presidente.
Sin embargo, los presidentes latinoamericanos están en crisis. Especialmente, en aquellos países con mandatarios que llegaron al poder con un fuerte capital heredado de sus antecesores como en Argentina, Brasil y Venezuela.
No es el caso de Michelle Bachelet, hija de un héroe militar asesinado tras un golpe de Estado fraguado por sus propios colegas. Sufrió el exilio (el interior y el exterior) y pese a todo, ha llegado a ser presidenta de Chile. Lo único que no estaba previsto en el muy moderado, democrático, civilizado y casi alemán Chile es que una mujer siempre es una mujer, con todo lo que eso implica.
No se trata de pedir a los gobernantes que se vuelvan inhumanos y que pasen por encima del fruto de su vientre o que controlen todas sus acciones (como en el caso del hijo de Bachelet). Tampoco por llevar la banda presidencial son inmunes a las ambiciones de una esposa que quiere enseñar su particular Casa Blanca en las revistas más mundanas del planeta, como le ha ocurrido a Peña Nieto en México.
Con cada presidente no nace una nueva moral ni un nuevo campo de juego para cometer no sólo fallos, sino atentados contra el buen gusto.
Ser presidente es ser consciente de que cada abuso va construyendo la autopista de la corrupción
El heredero de Chávez, el presidente venezolano Nicolás Maduro —y ya es mucho decir—, está lejos de ser Bokassa. Es decir, no hay ningún jefe de Estado que guise y se coma a sus enemigos políticos.
Los presidentes, figuras troncales del sistema político latinoamericano, se han convertido en el mejor barómetro para saber si estamos bien o mal. Sobre todo, en un escenario de dificultades políticas y económicas como las que vivimos.
Es evidente: estamos mal. Los presidentes roban o dejan robar y no han entendido que cuando se ocupa ese cargo no se puede mirar hacia otro lado. Por ejemplo, ¿cómo es posible presidir un país como México y dormir tranquilo cuando faltan, al menos, 30.000 compatriotas? ¿Cómo Cristina Kirchner, habiendo sido primera dama y ahora presidenta de Argentina por designio de su marido, puede usar Twitter como si fuera el boletín oficial del Estado para gobernar a golpe de tuitazos?
No sé en qué lugar se enseña a los dioses. No sé cómo se les recomienda a estos ungidos por el más allá, pero que gobiernan en el más acá, que deben llevar mucho cuidado con lo que hacen.
Necesitamos una escuela para presidentes. No es creíble que, además del éxito de su dieta y de saberse cuidar, una mujer como Dilma Rousseff pueda transitar sin saber gobernar y dilapide los logros de su mentor Lula da Silva.
Ser presidente hoy significa ser consciente de que se gobierna sobre el vacío y que con cada abuso se va construyendo la autopista de la corrupción que aniquila nuestros países. Ser presidente hoy significa que, así como Daniel Ortega construye un Ejército a su uso y semejanza, el bienestar o la desgracia de nuestros pueblos no puede basarse en ser primo hermano de Dios, como le pasaba a Fidel Castro, para oprimir a su pueblo sin ningún complejo ni culpa durante 40 años.
Es urgente comenzar a enseñar a nuestras madres, a las madres de América Latina, que ser presidente no es igual a ser un dios durante el mandato, sino que significa garantizar que dejarán una situación menos mala que la que se encontraron al llegar.
Y eso significa enseñar a sus hijos que si quieren ser presidentes su primera obligación será limitarse y saber que durante el tiempo que gobiernen no podrán mirar hacia otro lado.
Ojalá —ya que estamos en plena Semana Santa y en el Pesaj (o Pascua) judía—, existiera el arrepentimiento o el paso del ángel de la muerte que los liberara. Sin embargo, la realidad es que ser presidente suele conllevar tal grado de inconsciencia y alejamiento del mundo de los demás mortales que no se pueden arrepentir de lo que ni siquiera entienden que están haciendo.
Y no considero necesario pedirle a Dios que nos mande una bendición en forma de presidente mediocre.

domingo, 29 de marzo de 2015

LOS DUEÑOS DEL FRAUDE GLOBAL ▼ La fraudulenta superioridad de los economistas | Internacional | EL PAÍS

La fraudulenta superioridad de los economistas | Internacional | EL PAÍS



EL OBSERVADOR GLOBAL

La fraudulenta superioridad de los economistas



“La arrogancia de los economistas ha sido rigurosamente confirmada por una investigación publicada en una de sus revistas especializadas. The Journal of Economic Perspectives revela que el 77% de los alumnos de doctorado en economía de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos piensa que ‘la economía es la ciencia social más científica’. Sin embargo, tan sólo el 9% de los entrevistados opina que hay consenso con respecto a cómo responder preguntas básicas de la ciencia económica”.
Esto lo escribí en un artículo publicado hace diez años. Allí también ofrecí ejemplos de la sorprendente brecha que había entre lo poco que sabían y lo muy superiores que se sentían los economistas con respecto a otros científicos sociales como politólogos o sociólogos. Y en vista de su vasta ignorancia sobre temas básicos de la ciencia económica, sugerí que “a los economistas les convendría cambiar su arrogancia intelectual por una actitud más humilde y ver qué pueden aprender de otros”. Eso no pasó. Y no porque la ciencia económica haya llenado los vacíos de conocimiento que la plagaban una década atrás.
La misma revista en cuyos datos basé mi columna hace diez años acaba de publicar un artículo titulado (irónicamente) La superioridad de los economistas. En él se demuestra que una década después, y a pesar de la catastrófica crisis mundial que no fueron capaces de prevenir y sobre cuyas razones y soluciones aún debaten ferozmente, los economistas siguen creyendo que su ciencia es superior a todas las demás. Si bien hay incipientes intentos de recurrir a otras disciplinas para enriquecer sus teorías, la realidad es que los economistas estudian —y citan— predominantemente a sus colegas.
No fueron capaces de prevenir la crisis ni hay acuerdo sobre sus causas



Los autores del artículo, Marion Fourcade, Etienne Ollion y Yann Algan, examinaron las 25 publicaciones científicas más respetadas en Economía, Ciencias Políticas y Sociología. Encontraron que, entre 2000 y 2009, en todos los artículos publicados en The American Economic Review (AER), la más importante, el 40% de las referencias son a artículos publicados en las otras 24 principales revistas de economía. Tan solo el 0,3% de los artículos citados provienen de las revistas de sociología y el 0,8%, de las principales revistas de ciencias políticas. Es decir, que en todos los textos publicados en las 50 revistas más importantes de otras disciplinas durante toda una década, los economistas solo encontraron cerca de un 1% de artículos dignos de ser citados.
Y hay más. A la pregunta “¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación de que ‘el conocimiento interdisciplinario es mejor que el conocimiento obtenido de una sola disciplina?”, la mayoría (57%) de los profesores de economía de EE UU que fueron sondeados estuvo en desacuerdo. En cambio el 75% de los profesores de sociología y el 72% de los politólogos encuestados dijeron que trabajar interdisciplinariamente era mejor.
Pero el desdén de los economistas por las ideas de otros campos no es universal. Hay disciplinas que les atraen mucho. Las finanzas y los negocios, por ejemplo. Mientras que las citas de los economistas a otras disciplinas vienen disminuyendo, las referencias a artículos publicados en revistas académicas especializadas en finanzas han experimentado un vertiginoso crecimiento. Analizando el lugar de empleo de los autores de artículos publicados en la principal revista estadounidense de economía (AER), Fourcade, Ollion y Algan encontraron que en los años cincuenta tan solo el 3,2% de los autores trabajaban como profesores en facultades de negocios. Pero en la década que se inició en el año 2000 el porcentaje aumentó al 18%.
Luigi Zingales, un respetado economista, advierte de que la cercanía de sus colegas al mundo de los negocios y las finanzas puede amenazar su independencia y condicionar su agenda, conclusiones y recomendaciones.
Zingales encontró, por ejemplo, que cuando los autores de artículos académicos no trabajan en facultades de negocios, sus textos son significativamente menos propensos a justificar los elevados sueldos que cobran los ejecutivos, y con frecuencia tienen una posición crítica al respecto. Dos tercios de los sociólogos estadounidenses sondeados opinan que las empresas privadas obtienen ganancias excesivas, mientras que solo un tercio de los economistas lo cree así. Casi ningún profesor de finanzas encuestado estuvo de acuerdo.
La crisis económica que aún vive el mundo y la incapacidad de los economistas para ofrecer soluciones sobre las cuales hay un significativo consenso revela que su instrumental teórico necesita urgentemente una inyección de nuevas ideas, métodos y supuestos sobre la conducta humana. Es difícil que esto ocurra mientras prevalezca la arrogante insularidad intelectual de la elite que actualmente rige de manera férrea y miope las investigaciones económicas.
Twitter @moisesnaim


el dispreciau dice: debe quedar claro, el capitalismo, sus economistas, sus hombres de las mentidas ciencias económicas, han llevado al mundo humano a una tragedia global sin precedentes, pretendiendo mostrarse como mesías, cuando en verdad no son más que delincuentes con toga de soberbia académica que desconocen las variables geométricas de las matemáticas tridimensionales...

debe quedar también claro, el comunismo, sus políticos, sus economistas, sus hombres de las mentidas ciencias económicas, han llevado al mundo humano a una tragedia global  sin precedentes, pretendiendo mostrarse como mesías, cuando en realidad no son más que asesinos seriales de sociedades indefensas, esclavizadas para la conveniencia política del poder de pocos...

el fraude tiene un montón de ángulos, pero sus mentores son pocos y sus ejecutores son muchos, todos funcionales a los intereses corporativos imperiales aliados de un modelo medieval donde los pobres no comen, y los ricos, además de comer, amarrocan moneda para depreciar la vida de los otros, emulando las ideas sionistas retrógradas del imperio belga y en especial de Bruselas como gran mentor de la tragedia humana desde el medioevo hacia aquí... siempre utilizando a idiotas de turno, llámese Vaticano y sus cardenales salvajes asociados a las mafias no sólo italianas... llámese corporaciones de cualquier cosa... llámese lavadores de activos financieros... llámese traficantes de esclavos y reyes de las tratas disfrazadas... llámese políticos simil-Hitler que han sucedido a los estadismos siguientes al fin de la guerra fría, que ha dado como consecuencia un montón de políticos inescrupulosos e inmorales a los que las sociedades humanas les importan un bledo y menos que un bledo... dando sobradas muestras de perversidades e irresponsabilidades contrarias a cualquier estado de derecho...

desde luego, no pocos economistas de los buenos, han puesto al descubierto la maldad que hay detrás de los manipuleos de Bruselas y sus campos de concentración monetarios, esos que hipotecan futuros, embargándolos con deudas impagables que destrozan sociedades y culturas enteras, para el beneficio de pocos... lamentablemente, los banqueros inmorales no escuchan razones porque ellos corren tras el sionismo del desprecio, el mismo que representa y expresa la Israel de estas horas, una Israel que no sólo va en contra del judaísmo como hito cultural de la historia humana, sino que avanza en contra de los valores que siempre defendió la cultura judía... indudablemente, los beneficios son muchos para pocos agraciados, mientras que las calamidades son tragedias para la mayoría de la humanidad caída del sistema...

fin de fiesta... las facultades de economía deberían ser clausuradas hasta que la mesura regrese a las mentes matemáticas... no de las monedas y sus víctimas propiciatorias... sino de las necesidades sociales destrozadas para conveniencia de pocos... 

traducido: este modelo no da para más, con o sin políticos, con o sin economistas... Argentina y su drama de los años noventa (infamias si las hubo)... Grecia y el suyo (drama), bien actual, son apenas muestras de lo que está ocurriendo en el mundo humano gracias a los modelos hitlerianos de las mentidas y traidoras economías de la Europa medieval que vende Bruselas. MARZO 29, 2015.-

perdón Axel, esto no te incluye ni te involucra...