jueves, 30 de abril de 2015

CONVENIENCIAS DE POCOS... DRAMAS DE MUCHOS ▼ Anegados ‘por el bien común’ | Planeta Futuro | EL PAÍS

Anegados ‘por el bien común’ | Planeta Futuro | EL PAÍS



Anegados ‘por el bien común’

Las presas en el río Mekong provocarán un gran daño ambiental y obligarán a desalojar a miles de personas. De poco sirven sus quejas ni las de las organizaciones ecologistas



Un hombre pesca en el río Mekong a su paso por Pakse (Laos).

Un hombre pesca en el río Mekong a su paso por Pakse (Laos). / PABLO LINDE


Los pescadores de Phluk aprenden a domar el Mekong siendo niños. Un bautismo vital para descifrar la única fórmula mágica de supervivencia en este rincón del mundo. Por eso, cuando la corriente del río Sesan arrastra la canoa contra los manglares, Son Wen no se inquieta, simplemente estira el brazo hasta agarrar una de las ramas. Después moja su mano en el agua y con los dedos todavía húmedos alivia el sudor de su rostro. “Esta es nuestra casa y no queremos irnos”. Todos en Phluk, una pequeña comunidad rural a las remotas montañas camboyanas de Stung Treng, apenas a un par de horas de la frontera con Laos, saben que en unos meses, quizá un año, tendrán que marcharse. La construcción de una nueva presa hidroeléctrica, Lower Sesan 2, provocará que sus casas y sus tierras queden anegadas. De poco sirven sus quejas, ni las protestas de los ecologistas. Pronto Phluk será otro pueblo más sacrificado en nombre del progreso.
El de Phluk no es un caso aislado en la orilla del Mekong. La construcción de 11 grandes presas hidroeléctricas y varias decenas más de pequeñas infraestructuras a lo largo de la cuenca baja del río, que comparten Vietnam, Camboya, Laos y Tailandia, está provocando la desaparición de centenares de pueblos y el desplazamiento de más de 100.000 personas. Sólo en la ribera del Sesan, uno de los principales afluentes del Mekong, más de 5.000 personas serán desalojadas y aproximadamente 22.000 verán en los próximos años cómo la pesca mengua hasta poner en riesgo su forma de vida.
La proliferación de estas instalaciones, apunta Ame Trandem, responsable en el sudeste asiático de la ONG International Rivers, “pone en riesgo la seguridad alimentaria de cientos de miles de personas” en la cuenca del Mekong, de la que dependen 60 millones de habitantes. Según un estudio del doctor Guy Ziv publicado en 2012 en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), si las 78 presas que están proyectadas hasta 2030 —al menos 51 de las cuales están ya en ejecución— son construidas, la producción pesquera en la zona caería más de un 50% y 100 especies de peces podrían desaparecer. Además, el flujo de nutrientes que alimenta el delta del Mekong se vería interrumpido, disminuyendo enormemente la fertilidad de una zona que alberga el 90% de la producción de arroz de Vietnam. Sería un desastre con consecuencias “catastróficas” para la pesca y la biodiversidad de la zona, concluye el doctor Ziv.

La batería del sudeste asiático

El Mekong es uno de los ríos más grandes del mundo. Sus más de 4.800 kilómetros enlazan la meseta tibetana con el Mar de China Meridional. Los primeros proyectos para aprovechar su potencial energético datan de los años cincuenta, pero las guerras y la inestabilidad en la zona impidieron su ejecución hasta 1990, cuando el Gobierno chino comenzó la construcción de una cascada de presas en el Lancang. Cinco de ellas, de gran capacidad, estaban ya operativas a finales de 2012 y otra decena permanecen en estudio.
Con el fin de siglo, Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam se unieron también a la carrera energética, obviando las recomendaciones de laMekong River Commission (MRC), el organismo creado en 1995 para velar por el desarrollo sostenible de las capacidades hidroeléctricas de la cuenca baja del Mekong. Según los preceptos fundacionales del MRC, los cuatro gobiernos debían aprobar conjuntamente cualquier nueva infraestructura en la zona. En la práctica, sin embargo, los Ejecutivos están actuando unilateralmente.
En 2010 el Gobierno de Laos comenzó los trabajos para levantar unainstalación hidroeléctrica de 1.285 megavatios en Xayaburi, un proyecto apoyando por Tailandia —Ch. Karnchang, una de las principales constructoras del país, es la adjudicataria de las obras, financiadas por seis bancos tailandeses—, pero que suscitó las quejas de los representantes de Camboya y Vietnam, alarmados por sus consecuencias medioambientales y económicas. Los estudios científicos advierten de que la presa bloqueará las rutas migratorias de al menos 23 especies, incluido el icónico pez gato del Mekong, destruirá el ecosistema del río e impediría el flujo de nutrientes al delta vietnamita. Pese a los requerimientos del MRC, el Ejecutivo de Thongsing Thammavong no ha detenido las obras. En su ambicioso plan para convertir a Laos en la “batería del sudeste asiático”, Xayaburi es sólo el primer paso: otras ocho grandes presas hidroeléctricas están proyectadas en el país, a las que se sumarán otras dos en Camboya.
Las 247 familias que residen en Phluk serán forzosamente recolocadas debido a la construcción de la presa hidroeléctrica en el río Sesan. / PABLO L. OROSA
Ambos gobiernos aluden a las ingentes necesidades energéticas del sudeste asiático, cuya demanda podría aumentar más de un 80% hasta 2035 según un estudio de la International Energy Agency (IEA), para justificar estos proyectos. Se espera que las 11 presas hidroeléctricas del Mekong generen el 8% de la electricidad del sudeste asiático en 2025. Estas infraestructuras, aseguran los medios oficialistas en Laos, supondrán además unos ingresos extraordinarios que abrirán la puerta al rápido desarrollo económico del país. Las organizaciones internacionales recelan del proyecto laosiano. “Muchos de estos ingresos públicos desaparecerán en su camino entre las presas hidroeléctricas y la sociedad. Laos carece de instituciones y de la capacidad necesaria para manejar los impuestos de manera efectiva, y su Gobierno sufre de una corrupción rampante”, destaca International Rivers en uno de sus últimos informes. Para muchos analistas, detrás de estas costosas infraestructuras se esconde el interés económico de la élite dirigente. “Las centrales hidroeléctricas sólo aportarían entre el 6% y el 8% de la demanda energética prevista en la región para 2025. Alternativas ya existentes podrían enfrentar esta demanda de una manera más responsable”, señala International Rivers en este mismo informe. De hecho, diversos estudios aseguran que una adecuada inversión en energías renovables y de cogeneración podría reducir la factura energética en Tailandia alrededor de un 12% en 2030, ahorrando al país 67.000 millones de dólares.

“No sabemos cuando lo van a inundar todo

En Phluk viven 247 familias. 933 personas. Aquí todos precisan de la pesca y la agricultura para sobrevivir. “Yo nací aquí hace 50 años. Es mi hogar, como lo era de mis antepasados. Nosotros no nos queremos ir”. El que habla es Mr. Mai, una de las voces más respetadas de la comunidad. En cuestión de minutos tres varones se incorporan a la conversación. Todos repiten la misma idea: Phluk es su casa. Sin embargo, en la aldea no todos piensan igual. “Hay algunas discrepancias”, reconoce Mai, sin perder de vista a otro grupo de hombres que observan la escena desde la vereda. La empresa constructora de la presa hidroeléctrica, una joint venture formada por el Cambodia Royal Group, la compañía china Hydrolancang International Energy y una empresa subsidiaria de Electricity of Vietnam, lleva meses intentando convencer a los habitantes de Phluk de que acepten las compensaciones y dejen sus viviendas. “Nos ofrecen una pequeña casa, con baño, y un terreno para cultivar. Además, nos pagarían la gasolina para un año”, explica Mai. “Esto no es suficiente. Comenzar a cultivar una nueva tierra es muy costoso”. “Aquí", añade, “llevamos generaciones trabajando las tierras y éstas son fértiles”. Además, ni Mai ni Son Wee quieren dejar atrás a sus antepasados, enterrados en un cementerio cercano. “Buscaré una colina donde resguardarnos durante la época lluvias, pero cuando ésta pase volveremos al pueblo. Este es nuestro hogar”, repite Mr. Mai, amparado en la mirada cómplice de su esposa que sentada en las escaleras alimenta a sus dos hijas con una fuente de bananas fritas.


Todas las viviendas de Phluk quedarán anegadas tras la construcción de la presa. / PABLO L. OROSA
Puede que cuando Mai regrese a Phluk su casa sea inaccesible. Una vez concluyan los trabajos, que se prolongarán durante cinco años, el agua se alzará hasta cuatro metros, anegando la superficie y la entrada a la vivienda, sustentada por zancos de madera a varios metros del suelo. “No sabemos cuando va a ser, cuando lo van a inundar todo”, reconoce Mai. Con cada pregunta, el brío de su discurso se torna en una sombría congoja. Aproximadamente 5.000 personas serán desalojadas y al menos cuatro pueblos serán sumergidos para levantar la presa Lower Sesan, cuyos 400 megavatios de potencia eléctrica —durante la estación seca su capacidad podría verse reducida a 100— serán exportados a Vietnam. Con su puesta en funcionamiento, el Gobierno de Camboya prevé recaudar además 29,5 millones de dólares anuales en impuestos.
La producción pesquera en la zona caerá más de un 50% y 100 especies de peces podrían desaparecer
A  Mai las cifras del proyecto, con un coste de 816 millones de dólares, le bailan en la cabeza. La única realidad que a él le preocupa es que “cada vez hay menos pescado” para alimentar a la comunidad. A su lado, Son Wee no deja de señalar los bancos de peces del Sesan que hasta hace unos meses estaban repletos. “Antes había suficiente pescado para todos, ahora muchos peces se quedan atrapados arriba”, afirma. “Allí”, dice apuntando a una zona de aguas mansas protegidas por un frondoso manglar, “no pescamos. Es la zona de cría”. Aunque carecen de cualquier título científico, los pescadores de Phluk llevan siglos cuidando del río. No les hacen falta informes para intuir la catástrofe medioambiental que les sobreviene.
La construcción de la presa de Stung Treng será, según un estudio, la que suponga un mayor impacto en la biomasa marina de todas las proyectadas en los afluentes del Mekong. Las poblaciones de peces se reducirán un 9,3%, poniendo en riesgo la supervivencia de más de 50 especies, mientras que el flujo de sedimentos caerá entre un 6% y 8%. Además, la presa alterará el sistema hidrológico del Mekong y del lago Tonle Sap, la mayor reserva de agua dulce del sudeste asiático.

Un coste a largo plazo

La cuenca baja del Mekong es la mayor fuente de alimentos del sudeste asiático continental. Más de 60 millones de personas dependen del río, del que obtienen el 80% de sus necesidades diarias de proteínas. De hecho, esta zona alberga la mayor pesquería continental del mundo que genera un negocio directo —sin contar la venta en mercados o el transporte— de entre 3.900 y 7.000 millones de dólares. Más allá de su valor económico, remarca Ame Trandem, el Mekong supone la única alternativa para garantizar la seguridad alimentaria en la zona. Un informe de WWF y la Australian National University constató que no existe suficiente tierra y agua disponible en el área del Mekong para criar el ganado necesario para remplazar las proteínas aportadas por la pesca.
Son Wen observa preocupado como las máquinas avanzan en la construcción de la presa. / PABLO L. OROSA
Además de reducir entre un 26 y 42% el potencial pesquero del Mekong, la construcción de las once presas hidroeléctricas dañará también la fertilidad de los humedales, cuya productividad depende de los nutrientes arrastrados por el río desde el norte. Apenas el 25% de los sedimentos que históricamente ha recibido el delta del Mekong seguirán llegando. Al tiempo, miles de hectáreas de bosque están siendo taladas, en muchos casos de forma ilegal, y al menos la mitad de los huertos cultivables de la ribera del río quedarán destruidos.
La seguridad alimentaria de dos millones de personas está en juego a la orilla del Mekong. Algunas comunidades, como la de Kbal Romeas, apenas a una hora de Phluk, han comenzado a organizarse para paralizar o al menos modificar el diseño de la presa. Quieren que el Gobierno escuche sus demandas, resumidas por escrito en una carta abierta: “Lower Sesan traerá incluso más desesperanza que el régimen de Pol Pot, pero el Gobierno insiste diciendo que esto es 'desarrollo'. Nosotros creemos que el desarrollo debería hacer a la gente de Camboya más feliz”.
Mr. Mai amarra el cabo a uno de los árboles, mientras Son Wen sortea el último latigazo del Mekong. La jornada ya ha concluido por hoy, aunque el sol brilla todavía sobre los sempiternos cúmulos del horizonte. Amenaza tormenta. “Será mejor resguardarse”, nos azuza Mr. Mai. Cuando todo se inunde, no habrá forma de escapar.

HISTORIAS DE DESPLAZADOS, EXPULSADOS Y OLVIDADOS ▼ Medio siglo añorando la selva | Planeta Futuro | EL PAÍS

Medio siglo añorando la selva | Planeta Futuro | EL PAÍS



Medio siglo añorando la selva

Hace 50 años que el Gobierno de Camerún obligó a los pigmeos baka a abandonar su centenaria vida en la jungla e incorporarse a la sociedad



Una mujer pigmea y su hijo en las selvas de Camerún.

Una mujer pigmea y su hijo en las selvas de Camerún. / JUANJO PÉREZ




Thomas es uno de los 50.000 pigmeos baka que un día habitaron las selvas de Camerún. Ahora vive en Akonetyé, un pequeño asentamiento 44 kilómetros al sur de Djoum, cerca de la frontera con Gabón. Aunque era muy pequeño cuando se trasladó con su familia hasta este paraje que hoy preside una franja de negro asfalto, todavía le queda algún recuerdo de aquellos años, hace ahora medio siglo. Y todos tienen que ver con la vegetación que antes les cobijaba. "Nosotros, como pueblo, no podemos olvidar la selva aunque queramos. Para un baka es algo fundamental. Incluso cuando un niño está a punto de nacer, la madre se desplaza bosque adentro para que el alumbramiento tenga lugar en ella", cuenta.
Fue en 1950, durante la administración colonial, cuando empezó el traslado al que Thomas se refiere. "Durante esa década, los colonos querían controlar el tamaño de las poblaciones locales para su explotación como fuerza de trabajo", explican desde la delegación en Yaoundé de la ONG Plan. "Y en los sesenta, esta vez de la mano del Gobierno, se trató de erradicar cualquier rebelión identificando a las poblaciones que pudieran ser políticamente controladas e incluso educadas", añaden.
Por si fuera poco, desde esa misma década el Gobierno camerunés ha tratado de forzar dicha expulsión mediante la construcción de parques nacionales, zonas de safari y concesiones forestales que hacen que los baka sean considerados criminales si permanecen en buena parte de lo que antes era su tierra, según la ONG Survival International.
Mike Hurran, investigador de Survival, asegura que compañías privadas de conservación, madereras y de safaris colaboran en el fortalecimiento de esta ley forestal. "Las empresas privadas son culpables porque no se han tomado la molestia de comprobar que los fondos que están aportando al Ministerio de Vida Salvaje (MINOF) no están impidiendo el abuso hacia los baka", dice Hurran. Pero también hay políticas gubernamentales como un decreto forestal que ilegaliza todo tipo de caza en zonas protegidas —incluso la considerada "tradicional"— yendo en contra del Convenio sobre la Diversidad Biológica del que Camerún forma parte desde 1994. "Los baka tienen que solicitar permisos de caza incluso para zonas fueras de las oficialmente protegidas, y son caros y difíciles de obtener", apunta Hurran.
Otro de los afectados que mira hacia atrás con con nostalgia es Jean. En su caso, la acelerada incursión en la sociedad le hizo acabar en un lugar que hoy se conoce como Assok, situado a escasos kilómetros de la frontera congoleña. Jean calcula que tiene unos 57 años, aunque confiesa entre densas bocanadas de humo que no lo puede asegurar con exactitud porque cuando él nació no había actas. "Todo era distinto. Íbamos desnudos, cazábamos y pescábamos. La selva nos proveía de todo lo que necesitábamos. Nunca tuvimos ningún problema".
Todo era distinto. Íbamos desnudos, cazábamos y pescábamos

Jean, pigmeo baka
Tal y como recuerda el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de OHCHR, los pigmeos están considerados población indígena de Camerún. Es decir, ellos fueron los primeros pobladores del territorio. Y este matiz es importante porque el artículo 26 de laDeclaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas establece que "tienen derecho a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado o utilizado, o adquirido".
Así, los pigmeos de Camerún han tenido que adoptar otras costumbres más sedentarias y alejadas de sus tradiciones, como la recolección de los alimentos a través de un huerto que crece tras sus casas. "Cuando llegamos a este sitio no había nada y tuvimos que limpiar la zona y construir todo desde cero", asevera Jean.
Para los baka, el método tradicional de construcción de viviendas también pasaba por el abastecimiento directo de la selva. Las mujeres cortaban finos troncos que, pacientemente, colocaban en unos surcos cavados a golpe de machete y reblandecidos con agua. Una vezplantada la ristra de tallos, estos se doblaban para entrelazarse entre sí y se coronaban con grandes hojas de palma que hacían las veces de techado.
Este tipo de viviendas ha pasado a utilizarse como cocinas y también como alojamiento temporal si una familia tiene algún visitante inesperado. "Algo así como una tienda de campaña", explica Samson, de unos 40 años y también vecino de Akonetyé, mientras observa como su mujer, Julie, atraviesa la carretera cargada con un ramillete de estos troncos.
Ella cruza casi sin mirar, como si quisiera ahorrarse la visión que monopoliza el tránsito de vehículos por esta serpiente de asfalto. A excepción de alguna moto que transporta a los vecinos de una a otra población, los principales usuarios de la carretera son los intermitentes camiones que trasladan enormes troncos desde la selva hasta la ciudad costera de Douala para su posterior exportación. Si los pigmeos no habían tenido suficiente con ser expulsados de su tierra, también están obligados a ver el goteo incesante de vehículos que desmantelan lo que hasta hace medio siglo llamaban hogar. Cabe recordar que el artículo 10 del Convenio sobre la Diversidad Biológicaestablece que "cada parte contratante, en la medida de lo posible y según proceda, protegerá y alentará la utilización consuetudinaria de los recursos biológicos, de conformidad con las prácticas culturales tradicionales que sean compatibles con las exigencias de la conservación o de la utilización sostenible".
A nosotros no nos gustan los problemas, nos gusta la justicia

Jean, consejero baka
Jean golpea ligeramente uno de los muros de adobe que conforman las viviendas actuales y empieza a enumerar los sinsentidos que encuentra a su nueva forma de vida, como el hecho de que tengan que pedir permiso al Gobierno para plantar su huerto o que sus viviendas, en realidad, no les pertenezcan. "Es decir, que si yo tiro abajo este muro resulta que puedo ir a la cárcel ¡por romper mi propia casa!". El anciano es, además, el primer consejero de los baka. Se encarga, entre otras cosas, de mediar entre sus convecinos cuando surge alguna disputa que perturba la tranquilidad. "A nosotros no nos gustan los problemas, nos gusta la justicia". Por ese motivo dejó de beber hace años, para poder ganarse el respeto de los demás y, de paso, poder dedicar ese dinero a su familia.

La dependencia del alcohol

Si hay un problema grave que afecta a los pigmeos es el alcoholismo. No es difícil que en cada rincón de los poblados yazcan abandonados restos vacíos de sachets, unas pequeñas bolsas que contienen cinco centilitros de whisky o ginebra: más de 40 grados de alcohol concentrados en inocentes saquitos de plástico que los baka beben sin titubear desde primera hora de la mañana.
Aunque la cercanía de la carretera facilita el acceso a estos licores, el problema con la bebida no es un efecto directo del desplazamiento forzoso ya que antes su lugar lo ocupaba el vino de palma. El alcohólico líquido blanco que se obtiene de la destilación directa de la planta goza de gran presencia en la región de África central y los bakacontinúan consumiéndolo mediante viejos recipientes de plástico cuando no tienen sachets a mano.
"Empiezan a beber desde jóvenes, como una forma de demostrar su hombría, pero pronto se convierte en una actividad social y eso dificulta su control", explica Desirée, un estudiante camerunés que trabaja con ellos desde hace años a través de la ONG Zerca y Lejos. Incluso los niños tienen un contacto muy temprano con el alcohol ya que las mujeres no cesan de beber ni durante el período de lactancia.
La expulsión de la selva tuvo —y tiene— también consecuencias muy directas en la salud de los bakaporque han comenzado a padecer enfermedades que nunca antes habían experimentado. La falta de acceso a los servicios sanitarios y lejos de los lugares donde encontraban los ingredientes necesarios para elaborar sus remedios tradicionales a los que estaban acostumbrados solo empeora sus circunstancias.
Hurran confirma este notable deterioro en la salud de los baka y lo achaca a causas como el cambio en la dieta o incluso la percepción más directa del sol que sufre la piel. "Una mujer me dijo que estaban casi obligados a beber alcohol para olvidar sus problemas".
Empiezan a beber desde jóvenes como una forma de demostrar su hombría, pero pronto se convierte en una actividad social y eso dificulta su control

Desirée, cooperante en la ONG Zerca y Lejos
Julie, de 21 años, amamanta a su segundo hijo mientras explica con preocupación que el primero todavía no camina aunque ya debería. También Salomé sostiene en brazos a su bebé, aquejado desde hace días de una enfermedad que desconocen y que no saben cómo tratar. La última noche la volvieron a pasar en vela, yendo y viniendo por el poblado, probando uno y otro remedio sin éxito. Confiesan que, esta vez, ni siquiera han intentado ir al hospital. Saben que una vez allí sufrirán la discriminación de una exclusión social étnica y que tampoco podrán hacer frente al sistema de pago que la asistencia sanitaria requiere en Camerún. Así que continúan probando remedios naturales, de momento sin éxito.
Este aterrizaje forzoso en un sistema capitalista que no acaban de comprender ha convertido a algunos pigmeos en auténticos buscavidas, capaces de engañar incluso a miembros de su propia comunidad por rapiñar un par de miles de CFAS (menos de tres euros) o hacerse con algún sachet extra. Por eso la figura de consejero de los baka que ejerce Jean se ha vuelto tan importante en el poblado. Custodiado por cuatro adolescentes que aparentan mucha más edad de la que tienen, el sabio expone el razonamiento de sus veredictos finales, que son acatados casi sin rechistar cada vez que surge alguna disputa interna.
En los días especiales, el poblado entero se reúne frente a la choza del consejero para cantar y bailar durante horas acompañando la caída del sol. Una suerte de caos sonoro —al que todo el mundo parece encontrar el ritmo sin problemas— se apodera de la pequeña explanada. Danzan en círculo guiados por el grito agudo de una de las mujeres y seguido por el resto de manera imperturbable. En un lateral, cuatro hombres se sientan junto a sendos bidones de gasolina vacíos que su palmeo decidido convierte en improvisados djembés.
Y es entonces cuando Alphonse, sobrino de Samson, saca el abalé y los decibelios de los cánticos se elevan. Este instrumento local consiste en una especie de riñonera trasera hecha con pelos de rafia y coronada por un cilindro metálico agujereado cuyo contenido granulado crea un sonido a medio camino entre el cencerro y las maracas cuando el portador lo agita al son de sus caderas.
Mientras el baile va ganando fuerza, siempre hay alguien que se encarga de seguir repartiendo los pequeños sachets de mano en mano, de una forma que se antoja hasta clandestina. Como si en el fondo supieran que algo en ese gesto no está del todo bien. "Es la motivación", se apresura a matizar Alphonse. "Es necesaria si queremos seguir bailando hasta el anochecer".
Aún faltan horas para que se ponga el sol. Parece que el ritmo de lossachets continuará su pulso a la música todavía un rato más.

NO ABANDONARÁS A TU PRÓJIMO ▼ Desperdiciar alimentos: una canallada con soluciones | Planeta Futuro | EL PAÍS

Desperdiciar alimentos: una canallada con soluciones | Planeta Futuro | EL PAÍS



Desperdiciar alimentos: una canallada con soluciones

Un encuentro propone remedios para evitar tirar comida a la basura en un planeta donde más de 800 millones de personas pasan hambre





Un grupo de personas busca alimentos en la basura a las puertas de un centro comercial en Madrid. / LUIS MAGÁN


En un mundo que tira comida (hasta un tercio de la que produce,según el Banco Mundial) el hambre de hoy es, como dice el escritor Martín Caparrós, “la más canalla de la historia”. Porque, al contrario de lo que ha sucedido en otras épocas, se puede evitar. Mientras que más de 800 millones de personas en el mundo sufren esta canallada, los cubos de basura, tanto de países pobres como ricos, siguen alimentándose con toneladas de alimentos: recién recogidos de los campos, envasados, cocinados y crudos, por problemas de precios, de estética, de ineficiencias del sistema o de falta de concienciación. Por causas que son solucionables, porque hoy no existe un problema de producción, como se temían los investigadores unas décadas atrás, sino de reparto.
Una treintena de expertos en la materia —de ámbitos académicos, de consumidores, institucionales, de la industria…— se reunieron en Oviedo la semana pasada para encontrar e implementar algunas de estas soluciones. El II Encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición de España presentará sus conclusiones definitivas en junio. Pero en su clausura, el pasado 22 de abril, ya esbozaron algunas de las líneas en las que se basarán.
Para buscar soluciones, comenzaron identificando las causas del desperdicio de los alimentos. Son múltiples y están en toda la cadena, desde el campo hasta la nevera del consumidor. Niki Charalampopoulou, miembro de la ONG Feedback Global, puso algunos ejemplos que muestran el absurdo en el que la industria de la alimentación cae a menudo. El primero: una empresa de pan de molde en el Reino Unido comercializaba su producto sin la impopular última rebanada, que es en su mayor parte corteza. Pero es inevitable producirla, así que cada día tiraba a la basura 14.000 de estas últimas (o primeras) rebanadas. Su organización le propuso que la reciclase en comida para los cerdos. A partir de ese momento comenzaron a ahorrar 100.000 libras (unos 140.000 euros) al año. Segundo ejemplo: una cadena de supermercados comercializaba las judías verdes en unos envases algo más pequeños que el promedio del producto. Esto hacía necesario cortarla por arriba y por abajo para que quedasen perfectamente emparejadas. El resultado era tirar a la basura casi un 10% del alimento, lo que se pudo paliar, en parte, ajustando el envase. Tercero: los agricultores tienen que tirar de media entre un 20% y un 30% de sus cosechas por motivos estéticos (manchas, imperfecciones, no tener el tamaño adecuado) o ajustes de precios (mucha mercancía en el mercado puede abaratarlos demasiado y la industria decide desecharlos).
Charalampopoulou asegura que con pequeñas decisiones pueden producirse grandes ahorros de alimentos en estos procesos. Su organización propone lo que llaman The pig idea (la idea del cerdo), que se resume en destinar a estos animales la comida sobrante. Pero aquí hay un problema legislativo. En Europa está prohibido alimentar a los marranos con excedentes o con cualquier producto hecho con proteína animal, como consecuencia de la crisis de las vacas locas. “Como resultado, importamos 40.000 toneladas de soja que se produce en Sudamérica y que deforesta la Amazonia”, lamenta la activista.
Las exigencias en Europa sobre seguridad alimentaria también se sometieron a debate en el encuentro. Aunque la conclusión fue que se deben minimizar los riesgos para los consumidores, hubo consenso en que son demasiado estrictas y en que es necesario estudiar flexibilizarlas cuando esto haga posible grandes ahorros de alimento.
Siguiendo por el final de la cadena, “existe una falta de concienciación por parte de los ciudadanos, que no perciben el desperdicio como algo negativo, sino incluso como un símbolo de estatus”, explicó Gimena Llamedo, directora de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y coordinadora de una de las cuatro mesas de trabajo que simultanearon tareas en el encuentro. Fue una conclusión compartida por las otras tres, que coincidieron al señalar que la mayoría de los ciudadanos no tiene conciencia del impacto social y ambiental que supone tirar tanta comida. “Hay una confusión entre valor y precio”, señaló Juan Luis Núñez, presidente del Banco de Alimentos de Asturias. Porque en una sociedad donde los alimentos son baratos, tirarlos se considera una pequeña pérdida de dinero, pero no se tienen en cuenta otros factores. "Tenemos que dar un paso más y pensar en problemas de cambio climático, energéticos, en la huella energética de los productos que consumimos. No es bueno para el mundo crear productos que viajan tontamente por el mundo y desperdiciando energía", denunció Santiago Menéndez de Luarca, representante permanente de España ante la FAO. En su opinión, "el hambre junto a la estupidez humana" son los dos grandes generadores de conflictos de la humanidad. El lado positivo es que la solución a la primera está al alcance de nuestra mano.
También existen problemas técnicos que se refieren a los envases. Por un lado, está su tamaño, adaptado normalmente a estándares familiares en una sociedad (en este caso, la española), donde un hogar medio está compuesto por 2,5 miembros y donde una cuarta parte de ellos están formados por una sola persona, según los últimos datos del INE. Roberto Ortuño. director de Asistencia Tecnológica y Servicios Analíticos del Centro Tecnológico AINIA, aboga por los envases "proporcionables" [sic], que se puedan adaptar a las necesidades de cada consumidor: “Las unidades de venta muy pequeñas son ineficientes. Con las muy grandes sucede que suele sobrar gran cantidad de alimento que se desperdicia. Si permiten laporcionabilidad, le damos al consumidor la posibilidad de consumir solo partes y que el resto se mantenga cerrado. Por otro lado, en los productos tipo salsas, alrededor de 10% de se queda en el envase. Estamos trabajando con plásticos de poca adherencia o sistemas más complicados con alguna válvula que permite el vaciado. Así se puede conseguir que la mitad del producto que se tiraba no se desperdicie”.
Pequeños gestos como renunciar a ciertos criterios estéticos, pueden servir para aprovechar miles de toneladas de comida



Muchas soluciones están en mano de la industria. Otras en la política. Pero para los ciudadanos empieza por ellos mismos. Como explica Ortuño, hay una percepción distorsionada del problema del derroche de alimentos: "En las encuestas, los consumidores dicen que no tiran comida, pero los cubos de basura están llenos de ella".

13 propuestas para tirar menos comida

P. L.
Las cuatro mesas de trabajo del II Encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición de España acordaron una una treintena de propuestas para reducir el desperdicio de alimentos que se irán puliendo hasta alcanzar un documento final. Cada una de ellas aportó una mirada al problema, algunas con soluciones más concretas, otras que se quedan en el limbo de las buenas intenciones. Estos 13 puntos son un resumen de las recomendaciones:
  • Necesidad de un papel más activo de las administraciones públicas, coordinación entre ellas y con la industria, así como Incorporar criterios ambientales en las políticas públicas.
  • Revisión, actualización y mejora de marcos normativos, desde las directivas europeas hasta las ordenanzas municipales.
  • Incorporar la reducción de los desperdicios en los pliegos de condiciones de los procesos de compras públicas.
  • Desarrollo de políticas de incentivos a aquellos actores de la cadena alimentaria que asuman mayores compromisos en la reducción de los desperdicios. Por ejemplo, reconfigurar o exigir unos criterios éticos, sanos y sostenibles en los servicios de restauración y alimentación que externalizan en los espacios públicos (escuelas y hospitales).
  • Apoyar programas de sensibilización en torno a una compra racional y formación de los consumidores, así como buscar la complicidad de los medios de comunicación. 
  • Recopilar y difundir las buenas prácticas, especialmente en los municipios que son un buen laboratorio de experiencias.
  • Dedicar esfuerzos al análisis del problema, al diagnóstico, a la identificación de información relevante y de las causas.
  • Mejor regulación de las prácticas de publicidad de alimentos y prohibir la publicidad engañosa que fomente el desperdicio.
  • Favorecer las donaciones de alimentos a entidades sociales. Para ello, conseguir la exención del IVA a los productos que sean donados.
  • Promover los grupos de consumo y su contacto directo con productores locales y cooperativas.
  • Mejorar la innovación en transportes, logística, envasado, vida útil de los alimentos y software.
  • Mejora en el etiquetado; por ejemplo, que se pueda incluir y entender otras informaciones como el coste ecológico y coste energético (además del precio del producto).
  • Elaboración de un marco teórico o borrador de un Tratado de Seguridad y Soberanía alimentaria, y la obligatoriedad de su cumplimiento. De forma ambiciosa, incluir el derecho a la alimentación en la Constitución Española.

miércoles, 29 de abril de 2015

LO PEOR QUE LE PUDO PASAR AL PLANETA HUMANO ▼ Putin: Existe otra Rusia | Opinión | EL PAÍS

Putin: Existe otra Rusia | Opinión | EL PAÍS



Existe otra Rusia

El que fuera un gran imperio debe realizar todavía una transición que ya experimentaron otras grandes naciones a lo largo de la historia. Y a pesar de lo que sucede en Moscú, hay personas preparadas para hacerla.



EULOGIA MERLE


Rusia ha perdido un imperio y todavía no ha encontrado su papel. Los únicos que pueden decidir cuál debe ser son los propios rusos, y tardarán tiempo en hacerlo. Desde luego, la nueva Rusia no nacerá el próximo 9 de mayo, cuando Vladímir Putin y el Kremlin celebren el 70º aniversario del fin de la Gran Guerra Patriótica. Es posible que no aparezca hasta el 9 de mayo de 2025, o incluso de 2045, pero no debemos abandonar nunca la esperanza en esa otra Rusia, y debemos mantener la fe en todos esos rusos que están trabajando para conseguirlo.
La expresión "perdió un imperio y aún no ha encontrado su papel" la utilizó por primera vez un antiguo secretario de Estado norteamericano, hablando del Reino Unido. Los británicos saben como nadie lo incómodo que resulta perder un imperio y construirse un nuevo papel. Algunos dirían que Gran Bretaña todavía no lo ha logrado. El propio destino del imperio original, el que unió las cuatro naciones de las Islas Británicas —Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda, aunque de esta última hoy solo queda una parte— en un supuesto Reino Unido, está todavía por resolver, y es un tema importante en las elecciones generales.
Sin embargo, estas islas tan complicadas estaban rodeadas de agua, de modo que la mayor parte del imperio británico estaba en “ultramar”. El imperio ruso, por el contrario, era un imperio terrestre que fue creciendo trozo a trozo con los siglos. Como afirma el historiador Geoffrey Hosking en su libro Russia: People and Empire, el problema histórico de los rusos es que nunca han sabido distinguir con claridad entre la nación y el imperio. Es más, “la construcción de un imperio fue un obstáculo para la formación de una nación”.
Además, mientras que el imperio británico se disolvió a lo largo de 20 años, de manera paulatina, el imperio ruso soviético se desmanteló en poco más de dos años, entre 1989 y 1991, en una de las desintegraciones más espectaculares de la historia.
Sería un hecho histórico extraordinario si, después de él, no hubiera habido una reacción confusa e indignada por parte de muchos rusos. Una reacción que, con los gobernantes actuales, ha adquirido un cariz peligroso. Debemos afrontar ese peligro con energía, pero además debemos preguntarnos de qué forma pensamos y hablamos sobre Rusia. Una forma equivocada es la de quienes ya son conocidos en toda Europa como Putinversteher (literalmente, “los que comprenden a Putin”). Son los que confunden a Putin con Rusia y cometen el típico error de creer que “comprender todo es disculpar todo”.
Los hombres de negocios alemanes son especialmente propensos a esa confusión. El escritor ruso Vladimir Voinovich, autor de dos de las mejores novelas satíricas en la literatura europea del siglo XX, me contó una vez la historia de un banquero alemán que le invitó a cenar en los años ochenta. Un chófer le llevó en un Mercedes del tamaño de un tanque a la villa del empresario. Este le agasajó con una cena de lo más lujosa durante la que explicó al escritor, entonces en el exilio, que había que saber entender el trauma sufrido por la pobre Rusia, que durante toda su historia había sufrido la invasión de los mongoles, los polacos, los franceses y, la peor de todas, los alemanes. Había que verstehen, comprender. Hasta que Voinovich no pudo aguantar más. “Le pregunté: ‘¿Entonces, ¿cómo es tan grande?”
Hoy, Voinovich sigue siendo satírico pero es además un valeroso representante de la otra Rusia. Ha criticado la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania. En una entrevista reciente con una página web rusa, dijo que Rusia necesita una revolución, no violenta ni como la revolución naranja de Ucrania, sino “una revolución en la mente de las personas... Putin no es el único culpable, es toda la sociedad, porque le deja hacer lo que quiere”.
El asesinato de Nemtsov ha impulsado los intentos de unir a una oposición fragmentada



Voinovich expresa una verdad complicada. Existe otra Rusia. Es la que representan el asesinado Boris Nemtsov y las personas que depositan flores en el puente en el que murió, que ya llaman Puente de Nemtsov. El crimen y la atmósfera de intimidación violenta han asustado a algunos, por supuesto, pero unos cuantos valientes han reforzado su actitud desafiante. El bloguero y opositor Alexei Navalny acusó directamente al régimen de Putin de la muerte de Nemtsov. El asesinato ha impulsado los intentos de unir a una oposición fragmentada, con una nueva alianza electoral entre los partidos fundados por Nemtsov y Navalny.
Pero la otra Rusia también son los activistas que el domingo 19 hicieron una “marcha por la paz y la libertad”; el grupo de tratro Teatr Doc; Lena Nemirovskaya, que inspira a tantos desde su puesto al frente de la acosada Escuela de Estudios Políticos de Moscú; Pavel Durov, fundador de la principal red social rusa, Vkontakte, que hoy vive en el extranjero; Mijail Jodorkovski, el oligarca convertido en preso político y luego en activista exiliado; y muchos más, cada uno a su manera. Cuando Thomas Mann llegó exiliado de la Alemania nazi a Estados Unidos, dijo: “Donde yo esté, está Alemania”. Todos estos rusos tienen derecho a decir: “Donde yo esté, está Rusia”.
Ahora bien, cuando Jodorkovski dice a su público en Londres: “Putin no es Rusia; somos nosotros”, está haciendo una declaración de principios, no describiendo la realidad. La verdad es que Putin, por lo que vemos, tiene un inmenso apoyo popular y, en ese sentido, Putin también es Rusia. Los alemanes saben como nadie que a las naciones a veces les pasa eso, y luego se despiertan con una resaca monumental.
La verdad es que Putin, tiene un inmenso apoyo popular, y en ese sentido, también es Rusia



Para desentrañar qué debe ser Rusia y trazar una nueva línea entre la nación y el imperio, hay que desarrollar una relación nueva con unos vecinos que hablan la misma lengua y comparten gran parte de la cultura y la historia. En los últimos años, Putin se ha apropiado indebidamente del término “mundo ruso” (russkiy mir) y lo ha convertido en un eslogan político que viene a decir que “si hablas ruso, perteneces a Rusia”. Pero no tiene por qué ser así, y la mayoría de los vecinos no lo desean. Estuve visitando Minsk hace tres semanas, y el ministro bielorruso de Exteriores explicó a nuestro grupo que su visión a largo plazo es que Bielorrusia se convierta en una especie de Suiza. Quizá les queda aún un poco lejos... pero está claro lo que quiere decir. Suiza tiene muchos germanohablantes y, aun así, no tiene por qué formar parte de Alemania.
Lo mismo ocurre, desde luego, en los mundos de habla española, francesa, portuguesa e inglesa. Existen lazos culturales, económicos y políticos muy estrechos, pero no queremos pertenecer al mismo Estado o imperio. Yo tengo más primos canadienses que británicos. La relación entre Gran Bretaña y Canadá es tan especial, por lo menos, como la que hay entre Rusia y Ucrania. En mi caso, como en el de muchos rusos y ucranianos, es literalmente familiar. Pero en Londres nadie propone (para alivio de mis primos canadienses) la anexión de Toronto y la restauración de la Norteamérica británica. Nuestros países se llevan mucho mejor separados. Lo mismo les sucederá a los rusos y sus primos. Si los países de habla española, francesa, portuguesa e inglesa fueron capaces de hacer la transición de su complejo pasado imperial a las afinidades electivas de hoy, el mundo ruso puede hacerla también. Y un día lo hará.
Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, donde dirige en la actualidad el proyecto freespeechdebate.com, e investigador titular de la Hoover Institution en la Universidad de Stanford. Su último libro es Los hechos son subversivos: Escritos políticos de una década sin nombre.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

el dispreciau dice: lo peor que le pudo pasar al planeta humano fue la caída de la ex-Unión Soviética... porque ello derivó en que la idea del imperio, con eterna sede en Bruselas, retomara entidad y con ello, fuerza... adquiriendo identidad nazi a partir de la conformación de la mentida des-unión europea... una des-unión donde pocos son los beneficiados y demasiados los negados y olvidados...
encima de ello, el rol de los Estados Unidos de Norteamérica desde aquella caída hasta hoy, viene siendo errada, es decir, sobran intereses de pocos y escasean las necesidades de muchos, siendo Estados Unidos el responsable político de la debacle de la América Méxicana, de la América Central y de la América del Sur, por nombrar apenas un lado del problema...
léase... ni Estados Unidos con toda su sapiencia, ni Rusia con toda la propia, se dieron cuenta que era necesario crear un planeta humano globalizado pero unificado a pesar de China y sus emperadores siniestros... ello habilitó a todas las tragedias que se vienen expresando desde 1992 a la fecha... sin solución de continuidad, incluso enfrentando intereses rusos y americanos, que confluyen para algunas cosas, y se estrellan para las importantes...
como sea, Rusia no puede prescindir de Estados Unidos de Norteamérica y éste último no puede hacerlo de Rusia, ya que juntas suman "inteligencia" acorde a los tiempos por venir, esto es enfrentar la idea de una Tierra perteneciente a un espacio donde, justamente, el "espacio" es el gran desconocido de las partes... y curiosamente, es el que más puede incidir, afectar y/o modificar la identidad humana como raza y como potencial futuro de existencias...
Rusia tiene consigo un pensamiento ajedrecístico peculiar... esto es que guarda un sentido matemático de los razonamientos políticos y de cualquier otra índole... Rusia busca y necesita de aliados... pero no necesita ni de mentes ni de pensadores, porque aún en disidencias, los tiene y de categoría... más aún, recién ahora, con Putin, la entidad rusa está tomando consciencia del rol que ocupan en el planeta humano como entidad global...
Estados Unidos de Norteamérica tiene consigo un pensamiento utilitario... donde hay amigos y enemigos... donde los amigos cumplen un rol integrativo pero no necesariamente integrador... donde los enemigos no siempre son los que las inteligencias detectan, ya que muchos de ellos son, lamentablemente, norteamericanos de pura cepa... léase, EEUU busca alianzas (no aliados porque no los necesita) para retroalimentar su pensamiento estratégico que, sin que ellos se hayan dado cuenta, ha dejado de ser "americano" (o de limitarse a lo "americano") para ser obligatoriamente "universal"... esto es que va allende la Tierra como entidad humana...
Alemania ha pretendido copiar a americanos y rusos... pero el intento le ha salido mal, ya que una vez en la historia reciente, ha quedado descolocada al ser usada por Bruselas para pagar los platos rotos del mesianismo del imperio medieval europeo interpretado por unas pocas familias (no más de cuatro) judías pero de consciencia nazi, la misma que antes fue, pero que esta humanidad no reconoce aún...
Gran Bretaña juega el papel de la protegida de Estados Unidos de América y con eso le alcanza... ha perdido integración... ha perdido integridad... ha perdido liason... y ha perdido rol... tiene valores, pero de no ser por la protección de Estados Unidos de Norteamérica, estaría desintegrada hoy mismo y en completo estado de indefensión... 
Francia, el otro componente importante, otrora un polo cultural planetario definitorio para el pensamiento evolutivo occidental... ha cedido y hasta perdido dicho espacio por falta de estadismos, de pensadores y agregadores de valores, tal supo tener a lo largo de su historia...
finalmente, el Vaticano tiene un rol que sólo podrá ser salvado y/o recuperado por Francisco... ya que no hay capacidades internas para cambiar el curso de una FE en trayectoria de colisión... su sociedad con la roña italiana... su sociedad ancestral con las redes de trata... y su sociedad ancestral con los lavarropas de los "lava culpas" de occidente, la ha dejado muy mal parada de cara a cualquier historia... por ende, o los sacerdotes salen a la calle a hacer valer la FE íntima de cada fiel, o la Iglesia se desintegrará del mismo modo que lo hizo el imperio romano... por impericia de partes y negligencia de actores...
traducido: el planeta Tierra es único... único como entidad espacial para la raza humana y sus hechos... único para poder desarrollar una civilización que deje de ser terrestre para pasar a compartir "hechos" universales, asociándose con entidades no humanas, invisibles a los ojos, inaudibles a los oídos humanos, pero suficientes per se para desarrollar civilizaciones que por ahora el planeta humano no puede distinguir por falta de ciencias concretas y por exceso de ciencias de conveniencias sionistas...
Putin y Obama tienen en sus manos sentar un cambio en el pensamiento humano... pueden tomar la iniciativa o fundirse en ella... la disyuntiva está en querer tomar el rol que les compete y crear una Tierra única, o librarla a la hoguera de los infiernos... por ahora, cursa lo segundo... es de esperar que el espejo refleje el destello que de vuelta la historia y establezca el paradigma de lo primero. ABRIL 29, 2015.-