lunes, 4 de noviembre de 2013

PRELUDIO || Gitanos, el presagio de otras infamias | Internacional | EL PAÍS

Gitanos, el presagio de otras infamias | Internacional | EL PAÍS
[1/3]

Gitanos, el presagio de otras infamias

Artistas e intelectuales franceses alertan de la amnesia y los nuevos síntomas racistas

La persecución a los romaníes antecedió a las dos guerras mundiales



Prisioneros en el campo de Montreuil-Bellay en 1944. La imagen pertenece a la colección de Jacques Sigot, publicada en la web de Kkris Mirror.

Montreuil-Bellay es un pequeño pueblo cercano a Saumur, una de las capitales de la provincia de Maine y Loira. Aquí habita desde hace siglos la vieja Francia, la Francia profunda del terruño, la blanca Francia de la flor de lis que bebe vino embotellado hace medio siglo y come mantequilla y champiñones. Es la Francia que vota a Marine Le Pen, la Francia avara de ‘Eugenia Grandet’, la novela de Balzac; la belicosa Francia de la Escuela de Caballería y el Museo de los Tanques de Saumur. La Francia que lleva a sus hijos a escuelas integristas y que obedece las consignas del châtelain, el señor del castillo, que manda más que los alcaldes.

En este feudo medieval del rey René y de los Anjou, plagado de almenas resplandecientes que parecen sacadas del juego Exín Castillos, sucedió hace 75 años una historia ejemplar o espantosa, según se mire. La historia avergonzó tanto a la gente del Loira que nadie habló de ella durante cuatro largas décadas.

El 6 de enero de 1940, el capitán del Ejército republicano español Manuel G. Sesma, nacido en Fitero (Navarra), llegó a Montreuil-Bellay desde el campo de Gurs al mando de la Octava Sección de la 184ª Compañía de Trabajadores Españoles, formada por 250 personas. Sesma había salido de España en febrero de 1939, con los 450.000 refugiados del primer éxodo republicano.

En 1983, el capitán le contó a Jacques Sigot, maestro de escuela e historiador local, que los españoles levantaron en menos de seis meses 19 kilómetros de vía férrea “moviendo con las manos unas vías que pesaban 0,7 toneladas”. Aquel terreno iba a albergar al personal de un arsenal de pólvora, pero el avance alemán hizo cambiar de idea a los franceses, que en junio de 1940 ordenaron a los republicanos construir un campo de concentración para “individuos sin domicilio fijo, nómadas y extranjeros que tengan el tipo romaní”.

Unos 6.500 gitanos vivieron en 30 campos de concentración franceses

Los españoles solo tuvieron tiempo de levantar la cárcel subterránea, “que tenía celdas de 1,30 metros x 1”, y algunos barracones, según cuenta Sesma en el libro de Sigot Montreuil-Bellay, un camp de concentration pendant la Seconde Guerre Mondiale.

Los alemanes entraron en Montreuil-Bellay el 21 de junio de 1940, y tras alambrar el solar, lo usaron para retener a soldados franceses y a civiles extranjeros. Entre el 8 de noviembre de 1941 y el 16 de enero de 1943, el lugar se convirtió en el mayor campo de concentración de gitanos de Francia. “El campo estaba custodiado por la Gendarmería”, escribe Sigot, “y en junio y julio de 1944 fue bombardeado, antes de ser liberado en septiembre de 1944. Los gitanos volvieron un mes después y estuvieron hasta el 16 de enero de 1945, cuando fueron trasladados a Jargeau y a Angulema”.

Muchos gitanos nacieron aquí, y murieron más de 100. Pero su historia permaneció silenciada hasta que Sigot descubrió las ruinas en los años ochenta y un puñado de militantes progitanos decidió combatir la amnesia histórica colocando placas conmemorativas para recordar que en Francia hubo al menos 30 campos de concentración de gitanos parecidos a este.

Las ruinas del campo de Montreuil-Bellay fueron declaradas patrimonio nacional en 2012. Pero no son nada fáciles de encontrar. Además de la cárcel subterránea, solo quedan los cimientos y el suelo de uno de los barracones, y tres tramos de escaleras de piedra. La cárcel tiene forma de cueva –troglodita, las llaman aquí- y en las rocas hay algunos nombres grabados: Duval, Reinhard… “Quizá fueran primos de primos del gran guitarrista Django Reinhardt”, explica Kkrist Mirror, un dibujante de cómic y activista progitano nacido en Saumur, que en 2008 publicó el libro Tsiganes, que narra en blanco y negro la historia de Montreuil-Bellay.


Viñeta del cómic 'Tsiganes', de Kkris Mirror.

Mirror, que ha venido desde su casa de Brézé en su Harley-Davidson, cuenta que el campo “llegó a albergar a 1.018 gitanos en agosto de 1942. Había casi 100 barracones, iglesia y escuela”. El dibujante y guionista tenía sus razones para interesarse por el asunto. “Desde pequeño viví el trauma de mi padre, que estuvo internado en un ampo alemán durante la guerra. Se escapó vivo de milagro, y yo empecé a dibujar su historia a los diez años. Luego supe que al lado de nuestra casa hubo un campo de concentración, organizado no por alemanes sino por franceses. Y más tarde me enteré de que mis vecinos –el charcutero, el carpintero…- habían trabajado en él como guardianes para evitar ser enviados al ST0 –el Servicio de Trabajo Obligatorio- en Alemania. Entonces decidí hacer el libro”.

Mirror es uno de los artistas e intelectuales que en 2010, como réplica a los ataques de Nicolas Sarkozy contra los romaníes, montaron una plataforma para rescatar la memoria de la persecución. El padrino de la iniciativa fue el cineasta romaní Toni Gatlif (que ha contado la historia en películas como Liberté y Latcho Drom), y también colaboraron el autor de cómics Emmanuel Guibert y el fotógrafo Alain Keler, autores de ‘Un viaje entre gitanos’, que resume los diez años que Keler pasó con los romaníes europeos.

“En Francia las persecuciones de gitanos comenzaron mucho antes de la ocupación alemana”, escribió en 2010 la historiadora Marie Christine Hubert. “Ya en septiembre y octubre de 1939, la circulación de nómadas fue prohibida en varias provincias. Y en Indra-Loira los gitanos fueron expulsados. La ocupación nazi agravó aun más las cosas. Los gitanos de Alsacia y Lorena fueron expulsados en julio de 1940 hacia la zona ‘libre’”.

Esos gitanos compartieron campos con los republicanos españoles en Argelès-sur-Mer, Barcarès o Rivesaltes antes de ser llevados en noviembre de 1942 al campo de Saliers (Bouches-du-Rhône), “especialmente creado por el Gobierno de Vichy para los gitanos. En cada provincia, los gitanos fueron censados, reagrupados y vigilados”, recuerda Hubert.

Los prejuicios contra los gitanos han recorrido Europa en paralelo al antisemitismo

La infamia no fue exclusiva del Loira, ni de Francia. El fantasma de la gitanofobia ha recorrido Europa en paralelo al antisemitismo y a la islamofobia desde que llegaron los primeros gitanos de la India hace diez siglos. El miedo al que viaja en carromatos, duerme al raso y le canta a la luna es parte de las raíces –cristianas- de Europa. Y hoy, igual que en la Edad Media, los gitanos son noticia –o rumor- en Grecia, Francia, Irlanda, Suecia, Rumanía o España por los mismos bulos y leyendas de hace 500 años: si tienen una hija rubia es porque roban niños —aunque apenas haya antecedentes judiciales que lo sostengan—. Si no, como dijo el ministro del Interior, Manuel Valls, es que “son culturalmente distintos y no se quieren integrar”.

“¡Y pensar que yo voté en 2012 por los socialistas!”, exclama Kriss Mirror. “Da mucha pena ver que el racismo antigitano sigue saliendo gratis y es rentable políticamente. Es lamentable porque los gitanos suelen ser la primera señal de alarma de que algo terrible va a pasar. Cuando los republicanos llegaron a Montreuil-Bellay, Francia no estaba en guerra y todavía no existía Vichy. Las leyes raciales las aprobó la III República. El decreto es del 6 de abril de 1940. Pero la primera ley racial del siglo XX se aprobó en 1912, dos años antes de la I Guerra Mundial. Y todavía sigue vigente”.

¿El racismo antigitano es rentable? La frase tiene una parte de verdad: a menudo concede enormes réditos de popularidad a quienes lo practican, y rara vez se oyen noticias de denuncias o detenciones por agresiones verbales o físicas a gitanos. La impunidad es uno de los sellos de esta fobia barata, que tan cara puede salir —en imagen y votos— cuando los señalados pertenecen a minorías más cohesionadas y mejor integradas.

Pero la idea de que el racismo anti-gitano renta es un doble filo para la democracia y el Estado de Derecho. El 16 de julio de 1912, Francia colocó a la comunidad gitana, a la que llamó “nómada”, en un estado de excepción que dura todavía: les negó el carné de identidad normal, y les obligó a portar un permiso de circulación antropométrico. Un siglo después, el año pasado, el Consejo Constitucional estableció que ese carnet es discriminatorio e inconstitucional. Pero la mayoría de gitanos franceses sigue usando esos papeles.


Campo de Montreuil-Bellay, en 1944.

Según la historiadora Marie Christine Hubert, “el nomadismo de los gitanos siempre fue combatido por las autoridades francesas, que pensaban que los gitanos realizaban tareas de espionaje”. La ley de 1912 respondió a esa paranoia regulando el ejercicio de las profesiones ambulantes y prohibiendo la circulación de nómadas. Eso permitió identificar y controlar a los gitanos no sedentarios: fue el paso previo a su exterminio masivo.

Francia y Alemania, enemigos íntimos en tantas guerras, vivieron la misma obsesión al mismo tiempo. Ian Hancock, profesor de la Universidad de Texas, ha escrito que la cacería de gitanos en Alemania fue el primer anuncio de lo que vendría: “Durante la República de Weimar, que instauró la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la policía de Bavaria y, después, la de Prusia, abrieron oficinas especiales para controlar a los gitanos. Los fotografiaban y tomaban sus huellas como si fueran delincuentes comunes. En 1920, se les prohibió entrar en los parques y los baños públicos. En 1925, fueron enviados a campos de trabajo. En 1935, los nazis rescataron leyes antigitanas de origen medieval para oprimirlos más”.

El III Reich exigió a los gitanos cumplir un requisito que duplicaba el exigido a los judíos para clasificarlos como no arios: si solo dos de sus bisabuelos eran parcialmente gitanos, no podrían salvarse. A día de hoy, las cifras del Holocausto gitano -Porrajmos, la devoración, en caló- siguen siendo aproximativas, aunque según escribió Simon Wiesenthal a Elie Wiesel en 1984, “los gitanos fueron asesinados (en una proporción) similar a la de los judíos; en torno al 80% (murieron) en el área de países ocupados por los nazis”.

Según algunos revisionistas, las detenciones masivas evitaron que los gitanos franceses murieran como en Austria y Alemania —donde el 90% fueron desaparecidos—, o, en menor medida, en Polonia, Hungría, Italia, Yugoslavia y Albania. Vichy impidió que fueran enviados a las cámaras de gas como ocho millones de judíos y (cerca de) un millón de romaníes europeos. Para Hubert, se trata de una verdad a medias: “Si bien los gitanos de Francia escaparon a la Auschwitz Erlass del 16 de diciembre de 1942, que ordenó la deportación y el exterminio de todos los gitanos del Gran Reich, en 1943 hubo hombres deportados desde el campo de Poitiers –cerca de Saumur- y muchas familias de las provincias del Norte y Paso de Calais fueron detenidas y exterminadas por los alemanes”.

Los datos de Hubert indican que “al menos 6.500 personas vivieron entre 1940 y 1946 en 30 campos de concentración franceses en razón de su pertenencia real o supuesta al pueblo gitano. Sus bienes fueron expropiados y sufrieron la mayor precariedad material y moral”. En Montreuil, los vecinos pagaban entradas para poder verlos, según cuenta Mirror en su libro. Hubert: “Los niños recibían una educación católica en los campos. Y en casos extremos, eran separados de sus padres y entregados al Servicio Social o a instituciones religiosas para extraerlos definitivamente de un medio que se juzgaba pernicioso”.

La duda es: ¿quién ha robado niños a quién a lo largo de la historia?

Como ha pasado hoy con la llegada de los socialistas al poder, la Resistencia, la Liberación y la paz no fueron de gran ayuda para los tsiganes. Los últimos estuvieron encerrados en el campo de Alliers, cerca de Angulema hasta mayo de 1946, nueve meses después de la Liberación.

Montreuil-Bellay había cerrado mucho antes, recuerda Kkrist Morris: “Cuando trasladaron a los gitanos, el director del campo, un petainista convertido en resistente, decidió encerrar a las prostitutas de la zona y se puso a regentar el burdel. La epidemia de sífilis fue tan brutal que las mujeres de los pueblos exigieron que se cerrara el campo”.

La reparación oficial a los presos del bronce nunca llegó. “Nadie ha sido indemnizado por haber sido encerrado en los campos franceses, y tampoco hubo compensación moral porque esa realidad no dejó el menor rastro en la memoria colectiva”, ha escrito Hubert.

Quizá por eso, la persecución dura todavía. Entre la indiferencia general, los prejuicios atávicos alentados por los medios, la comprensible renuencia de un pueblo masacrado a exigir justicia –ya sea de forma individual o colectiva-, y el consenso infernal que suscitan entre los políticos de las democracias neoliberales, los gitanos siguen siendo el perfecto chivo expiatorio, la primera señal de alarma de que algo muy profundo no va bien.

[4]
el dispreciau dice: los conflictos se ven venir, así como las catástrofes se respiran antes que sucedan... y eso está cursando por estas horas en el mundo humano... hay conflictos crecientes en occidente, tanto como los hay en oriente medio o en el lejano... y la catástrofe potencial ya se respira, se percibe que flota en el aire... desde luego, nadie sabe cómo ello se traduce, pero siempre hay una chispa oportunista que enciende una mecha olvidada y de pronto, todo se enciende con forma de tragedia... y ella es, en sí misma, irreversible... Europa, la medieval que cursa por estas horas, disfrazada de "unión" (con minúsculas), está cocinando una peligrosa sopa, ya registrada por la historia del siglo pasado... una sopa que desembocó en dos guerras globales donde todos perdieron, y aquellos que contaron lo que quisieron, perdieron más aún al ocultar sus segundas intenciones... esas mismas que ahora están dando lugar a una desintegración de la civilización humana... reinan los narcos... reinan los traficantes... reinas los piratas del subdesarrollo... reina la degradación humana en cualquiera de sus formas... reina la delincuencia... reina la corrupción... reinan las hipocresías... reinan los cinismos... es decir, reinan los desprecios... todo ello, mientras los supuestos líderes políticos, lavan sus manos diciendo que nada ocurre, que todo está bien, y que el mundo crece... mientras que las gentes anónimas, los mortales, observan cómo todo se derruye y se oxida, llevándose puestos los futuros, los destinos, los escasos bienes, las tranquilidades, y además, las promesas de "normalidades" cada vez más lejanas. Traducido: estamos en el preludio de un conflicto global, que por primera vez, coincide con el anuncio de una catástrofe global... cabe preguntarse: ¿qué llegará primero?... ¿el conflicto?... ¿la catástrofe?... sí es seguro que la intolerancia en cualquiera de sus formas ya es parte de la expresión occidental y oriental, de manera simultánea... y con ella, viene la discriminación que aporta leyes para luego evitarlas, esquivarlas, no cumplirlas... y en medio de ello, la sociedad humana se va fragmentando, más y más, sin darse cuenta que ya ha entrado a una trayectoria de colisión con algo, que aunque no se vea o se niegue, está bloqueando cualquier salida. Así como los tsunamis siguen a los terremotos, así ciertas conductas humanas, esencialmente políticas que esconden intereses perversos, derivan en conflictos seguidos de tragedias... y mientras ello sucede, ningún responsable hace nada para evitarlo, antes bien y por el contrario, aporta vientos propicios a que la catástrofe ocurra... y en este punto estamos... avanzando minuto a minuto hacia un abismo prometedor de males mayores... de los que no se regresa...
suena el preludio... pero ya se sienten los acordes de una sinfonía con notas quebradas...
NOVIEMBRE 04, 2013.-



[2/3]
Halladas en Munich 1.500 obras de arte robadas durante el nazismo | Cultura | EL PAÍS

Halladas en Munich 1.500 obras de arte robadas durante el nazismo

Un piso de Munich escondía piezas de maestros del siglo XX consideradas "arte degenerado"



Hitler, ante obras de “arte degenerado” que ordenó retirar de los museos alemanes / Administración Nacional de Archivos y Registros de Estados Unidos
El piso particular de Cornelius Gurlitt, muniqués de 80 años, encerraba un tesoro y una sorpresa para los agentes de Aduanas: 1.500 obras pintadas por lo más granado del periodo de entreguerras del siglo XX. Lienzos de Pablo Picasso, Emil Nolde, Henri Matisse, Max Beckmann o Max Liebermann. Según publica el semanario Focus, el valor de esta pinacoteca privada ronda los mil millones de euros. Son obras confiscadas o robadas por los nazis en los años treinta y cuarenta del siglo pasado.

La propaganda del régimen calificaba de “arte degenerado” los trabajos de los artistas que entonces encarnaban la vanguardia. Siempre según la revista, los cuadros están ya en una cámara acorazada del servicio bávaro de Aduanas, donde la experta berlinesa Meike Hoffmann investiga su procedencia original. El padre del anciano, Hildebrand Gurlitt, fue un marchante de arte que tras la Segunda Guerra Mundial aseguró haber perdido gran cantidad de obras en los bombardeos de Dresde. El hijo del coleccionista las guardó en secreto durante más de 50 años en un apartamento del barrio de Schwabing. Demasiada confusión alrededor del origen de estas obras, que presumiblemente se irá despejando en próximos días.

Los funcionarios de Aduanas dieron con el tesoro artístico en primavera de 2011, después de que el anciano les llamara la atención durante un viaje en tren entre Múnich y Suiza. Llevaba 18 billetes de 500 euros en los bolsillos. Su apartamento estaba lleno de basura, comida en descomposición, latas caducadas y cuadros polvorientos de tremendo valor artístico y económico. El registro de su vivienda y la confiscación de las piezas duró varios días en los que el hombre no opuso ninguna resistencia.

Según uno de los agentes citado por Focus, dijo que los investigadores “se podrían haber ahorrado todo el esfuerzo” porque él ya estaba “a punto de morirse”. Según Focus, sigue vivo y se enfrenta a cargos de evasión fiscal. Gurlitt se mantenía con lo que sacaba vendiendo su tesoro con cuentagotas. Consultada por diversas agencias informativas el domingo, la Fiscalía de Augsburgo ni confirmó ni desmintió la noticia.

El marchante Hildebrand Gurlitt tenía licencia del régimen nazi para tratar con el arte “degenerado” que las autoridades retiraron de los museos alemanes en 1937. Disfrutaba de un salvoconducto para entrar y salir de los depósitos berlineses donde los esbirros de Hitler amontonaron más de 20.000 piezas requisadas de museos o colecciones públicas. Una vez iniciada la guerra, Gurlitt participó en intercambios artísticos para nutrir el gran museo que Hitler planeaba construir en la ciudad austriaca de Linz, a la que le ataban lazos sentimentales. Este quimérico Führermuseum iba a albergar la colección de arte más grande del mundo. Obviamente, sin ejemplares de los que los nazis llamaban arte “degenerado”.

Entre las obras encontradas en el piso del octogenario hay un matisse que perteneció al marchante francés Paul Rosenberg, quien ocultó unos 160 cuadros en una caja fuerte cuando tuvo que huir de los invasores nazis. Según el diario muniqués Süddeutsche Zeitung, también se han encontrado cuadros antiguos, algunos procedentes de colecciones privadas de judíos alemanes. El rotativo habla de un durero. El hallazgo podría suponer un drástico avance en las investigaciones para restituir a sus legítimos propietarios el arte robado por los nazis.

Los aliados consideraron que Gurlitt había sido él mismo una de las víctimas de los nazis. Tener una abuela judía le costó sendos puestos de trabajo en museos de Zwickau y Hamburgo. Esto no le impediría hacer negocios con el régimen. En 1945 dijo que tanto sus cuadros como sus archivos había ardido en las llamas de Dresde, su ciudad natal. Su hijo Cornelius ha vivido de lo que sacaba de venderlos en Suiza.
Halladas en Munich 1.500 obras de arte robadas durante el nazismo | Cultura | EL PAÍS


“Los viejos demonios han vuelto a Europa” | Cultura | EL PAÍS
[3/3]

“Los viejos demonios han vuelto a Europa”

La fama de provocador de Peter Sloterdijk no ha decaído desde que sacudiese a Alemania con una defensa de la manipulación genética de los humanos

Ahora ve al continente en un punto crítico y advierte de que “puede saltar por los aires”



Peter Sloterdijk, ayer en Santiago de Compostela, adonde acudió a recoger el premio Bento Spinoza. / ANDRÉS FRAGA
En el principio fue la ira. “Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles”, reza el verso inicial de La Ilíada, que para el filósofo Peter Sloterdijk (Kalrsruhe, 1947) equivale a la “primera palabra de Europa”. La ira y la indignación han sido una piedra angular del continente, y con él, de todo el mundo occidental. El recorrido histórico por las consecuencias políticas de esa energía humana dieron origen a un libro —Ira y tiempo, editado en España por Siruela— del más controvertido y seguramente más influyente, tras Jürgen Habermas, de los pensadores alemanes contemporáneos. Sloterdijk ha estado dos días en Santiago para recibir un singular premio por esa obra. El galardón, llamado Bento Spinoza en honor del gran filósofo de origen judío portugués, está organizado por el instituto compostelano Rosalía de Castro, cuyos alumnos, junto a los de otros cuatro colegios públicos gallegos, eligieron Ira y tiempo como el mejor ensayo. “Por una vez no me ha premiado un jurado gerontocrático”, bromeaba ayer, con una mezcla de ironía y sorpresa, el pensador alemán, que no oculta su inquietud por el futuro de una Europa a la que “vuelven los viejos demonios, ahora bajo la forma de nacionalismo económico”.

Muy popular en Alemania, donde es frecuente verle en televisión hablando de casi todo —desde fútbol a cómo dejar de fumar— su capacidad para la provocación es casi legendaria. Irrumpió de la forma más escandalosa en 1999, cuando algunos —entre ellos el propio Habermas— vieron resucitar los fantasmas del nazismo con su libro Normas para el parque humano que defendía las técnicas de mejora genética del homo sapiens. Hace tres años, un artículo suyo en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, en el que arremetía contra la “cleptocracia fiscal” de los Estados de bienestar europeos y propugnaba sustituir los impuestos por donativos voluntarios, provocó otro enorme incendio. Ira y tiempo contiene un furibundo ataque contra lo que llama “izquierda fascista”, y eso le ha servido para que desde el otro lado del espectro ideológico el filósofo comunista Slavoj Zizek lo haya definido como “un liberal-conservador que ejerce de enfant terrible del pensamiento alemán contemporáneo”.

Los alemanes rezan todas las noches para no tener que gobernar Europa”

La izquierda, según Sloterdijk, ha funcionado históricamente como un mecanismo de “organización política de la ira” o, para ser más precisos, como “un banco de ira”. “La gente depositaba allí sus frustraciones y, como en un banco, otros gestionaban ese capital para devolverle los intereses en forma de autoestima para ellos y desprecio para sus enemigos”, explica Sloterdijk desde su imponente estatura, mirando siempre por encima de unas pequeñas gafas y con un cabello alborotado que corrobora esa imagen de enfant terrible, aún a sus 66 años, Él acabó de escribir su libro en 2006 y, desde entonces, la “atmósfera ha cambiado mucho en el mundo”, advierte. “La ira, la cólera, la indignación, han cobrado más fuerza. Lo que pasa es que ahora no hay un banco mundial de la ira. Ese papel lo jugó la izquierda desde el siglo XIX, pero hoy ya no es capaz de desempeñarlo. El islamismo es únicamente un banco local de ira, sin alcance mundial. Ahora la gente puede quedarse en casa con su cólera y meterla debajo de la almohada o del colchón, porque ya no hay nadie que pueda sacar rendimiento político de eso ni devolverle intereses”.

Su durísimo diagnóstico sobre las consecuencias de organizar políticamente la ira, desde el primer anarquismo de Bakunin hasta el estalinismo o el maoísmo, no implica que Sloterdijk desdeñe el papel que ha desempeñado la indignación en la historia de Occidente. Y lo subraya cuando comenta el fenómeno del 15-M en España: “Esto no es nada nuevo, aunque sí la forma cómo se manifiesta. La República es hija de la indignación. De ella nace el primer movimiento democrático en la antigua Roma, donde la monarquía da paso a la República por la indignación popular contra la violación de Lucrecia por el hijo del rey. Lo mismo vale para la Revolución Francesa. En ese sentido, los jóvenes españoles demuestran que viven la auténtica tradición democrática”. Pero esa energía no puede ser canalizada por fuerzas como “la izquierda francesa, que parece una empresa del Estado, solo pendiente de los funcionarios”. “Se necesita algo completamente diferente, un instinto más emprendedor. Y pensar que no se puede forzar la economía. No vale con masacrar a dos millonarios y repartir su fortuna dando 20 euros a cada persona en paro. No creo que eso sea una solución política”.

La izquierda fue desde el siglo XIX como un banco mundial de la ira”

La disputa entre el Norte y el Sur en Europa tras el estallido de la crisis ha abierto una brecha cuyos peligros resultan muy evidentes para Sloterdijk: “Han vuelto los antiguos demonios a Europa. Ya no se trata del viejo nacionalismo, ahora es un nacionalismo económico venenoso. Y sin duda se debe a los defectos en la construcción política de Europa. El euro fue sobre todo un proyecto político, y los especialistas ya advirtieron entonces de que eso podría llevar a una explosión. Pero los políticos siguieron adelante con lo suyo. Y esa explosión es lo que estamos viendo ahora. Hay un retroceso en el sentimiento transnacional”. El pensador resume la división continental entre países partidarios de la estabilidad económica, como Alemania, y los defensores de “políticas inflacionistas, como los Estados del Sur”. “Las diferencias neonacionalistas vienen de mezclar la política con esos problemas técnicos. Si no evitamos esa mezcla, Europa puede saltar por los aires”, afirma.

Los indignados forman parte de la auténtica tradición democrática”
Un cierto sentido de la ironía impregna la obra de Sloterdijk y aflora cuando se pregunta si de verdad Alemania desea mandar sobre Europa: “Todo esto es un malentendido trágico. Los alemanes rezan todas las noches para no tener que gobernar Europa. Pero qué le vamos a hacer, son grandes y fuertes, y no se pueden esconder como cuando uno es pequeñito y se mete detrás de un árbol. El problema no es que Alemania quiera el poder, sino que se trata de una obligación a la que debe acostumbrarse. Pero los alemanes son muy cuidadosos y muy respetuosos”.

Sus grandes obras

Las principales obras de Sloterdijk han sido publicadas en España por la editorial Siruela. Su primer gran libro, Crítica de la razón cínica, salió en Alemania en 1983, y fue editado en Taurus antes de en Siruela. Ese mismo año, la editorial publicó Normas para el parque humano, que data de 1999.
La trilogía Esferas, entre 2003 y 2006.
Ira y tiempo vio la luz por primera vez en castellano en 2007, el mismo año que En el mundo interior del capital, originalmente editado en alemán en 2005.

domingo, 3 de noviembre de 2013

TRANSEXUALES || Familias en transición de género | Sociedad | EL PAÍS

Familias en transición de género | Sociedad | EL PAÍS

Familias en transición de género

Padres de niños transexuales, en lugar de ignorar su identidad sexual como era habitual en el pasado, ayudan a sus hijos para que sea respetada




Los menores transexuales suelen sufrir rechazo en el colegio. / GARCÍA-SANTOS
Ángela recuerda con pesar aquellas navidades, una tras otra, en las que los Reyes Magos cumplían escrupulosamente con las peticiones de sus dos hermanos, pero desatendían las suyas. Ni el maletín de la señorita Pepis, ni la muñeca sin pelo, ni la de la melena rubia. Al lado de sus zapatos apareció un año una espada de romano; otro, un futbolín; otro, la equipación del Athletic de Bilbao. La hija de M. no ha cumplido cinco años, pero ya el pasado consiguió por primera vez que los Reyes no le dejaran coches y camiones como otras veces sino la muñeca, el carro y la cocina que había puesto en su carta. “Ahí ya le noté el cambio, estaba loca de alegría”, recuerda su madre, que en los meses previos había convencido a la familia para que no le regalaran “cosas típicas de niño”.

Entre las frustrantes navidades de Ángela y las felices de la hija de M. han pasado más de 35 años. Las dos nacieron con genitales masculinos, pero en circunstancias muy distintas. A Ángela le llovían los gritos cuando se ponía la ropa de su hermana y la hija de M. le da las gracias a sus padres cada vez que le compran un vestido o unas horquillas para el pelo. Ángela tuvo que vestir uniforme masculino hasta los 17 años y la hija de M. es una alumna más de su clase de tercero de Infantil en un colegio concertado religioso de un pueblo del cinturón metropolitano de Sevilla. Ángela se fue de casa con 19 años para poder vivir como una mujer y M. ha hablado con los profesores y los padres del colegio de su hija para pedirles que la llamaran por su nombre femenino, le dejaran vestir el uniforme de niña y utilizar el baño de las chicas.

La petición conjunta de una docena de padres y madres de Andalucía para que los centros escolares respeten la identidad de género de sus hijos transexuales ha sacado a la luz la lucha que mantienen decenas de familias para que sus niños puedan vivir de acuerdo al sexo con el que se identifican. Un apoyo del que no disfrutan todos los menores que pasan todavía por esta situación y que no tuvo casi ninguno de los que hoy son transexuales adultos. “Ahora veo a los niños, cómo les ayudan sus padres, lo felices que son, y me da mucha envidia, pero también esperanza”, admite Marco Arias, de 34 años. “Nosotros hemos tenido que hacer casi todos la transición fuera de tiempo y fuera del entorno familiar”.


Una asociación estatal agrupa a 55 hogares con hijos transexuales

La “transición” es ese momento en el que los transexuales dejan atrás socialmente el papel masculino o femenino en el que se han visto obligados a vivir hasta entonces. Marco la hizo con 30 años, no solo por falta de apoyo familiar sino porque ni él mismo sabía que el rechazo que sentía hacia su cuerpo femenino y la conciencia clara de que era un hombre tenía un diagnóstico: transexualidad. “Es que yo no conocía qué era eso. Llevaba toda la vida sintiéndome un hombre, pero no sabía qué me pasaba”, dice.

Hasta 2009 la de Marco fue “una vida infeliz”. Se crió en un municipio de más de 40.000 habitantes de la provincia de Cádiz en el que las vecinas le decían a su madre que la niña le había salido “muy marimacho”. Iba a un colegio católico femenino y pasó por varios psicólogos, pero no porque la familia pensara que podía tener un problema de identidad de género sino porque sacaba malas notas y tenía un carácter “difícil”, un rasgo muy habitual en los menores transexuales antes de hacer la transición.

Hace cinco años conoció a varios transexuales en un viaje a Barcelona y, a partir de ahí, fue poniendo en orden su vida. Su familia se negó a ayudarle y contactó con la Asociación de Transexuales de Andalucía Silvia Rivera (Ata), donde encontró información, apoyo y referentes. “Fue mi nacimiento. Si no es por ellos no sé qué hubiera pasado”, admite.

En Ata coinciden hoy adultos con 30, 40 o 50 años que buscan el apoyo que no han encontrado en su familia y padres de niños que quieren ayudar a sus hijos transexuales pero no saben cómo hacerlo. “Yo he notado una gran apertura en la sociedad. Cada vez hay más información y también un amor y una defensa de la libertad y los derechos del hijo que antes no existían”, cuenta Mar Cambrollé, que en 2007 fundó la asociación andaluza con un grupo de mujeres transexuales.


Carolina, Yara y Marco viven ahora de acuerdo a su identidad sexual. / j. rojas

Ella, como muchas de sus compañeras, tuvo que irse de casa siendo adolescente. “En los años setenta estábamos condenadas a salir de casa, con lo que eso conlleva de desarraigo familiar, abandono de los estudios y que, en muchísimos casos, hubiera que recurrir a la prostitución para sobrevivir”, cuenta. Ata nació pensada para los transexuales adultos, pero poco a poco fueron aumentando los casos de familias que llamaban buscando ayuda tras peregrinar por psicólogos, pediatras y unidades de salud mental. La asociación andaluza acabó creando un área de familia y menores de la que, hace unos meses, surgió la Asociación Estatal de Familias de Menores Transexuales (Chrysallis), que hoy reúne a alrededor de 55 familias de toda España.

“El principal problema aquí es que no sabes por dónde empezar”, cuenta G., madre de un niño de nueve años nacido con genitales femeninos. Todavía se le entrecorta la voz cuando recuerda una conversación que mantuvo con su hijo cuando tenía siete años. “Mamá, yo no sé si tu y papá me vais a seguir queriendo, pero es que soy un niño, no una niña”, le confesó el pequeño. “Muy bien, yo ya lo sabía”, respondió G., que para entonces había asumido que el rechazo que sentía su niña hacia su cuerpo femenino no era un capricho pasajero. En la misma conversación, el niño le contó que se había enamorado de una niña llamada Rosario. “Me eché a llorar por lo fuerte y valiente que había sido”, recuerda G., que a partir de ese día se propuso acompañar a su hijo para intentar allanarle el camino.

No ha sido fácil. El pequeño, que vive en un municipio costero de Málaga, acaba de cambiar de colegio después de “un infierno” de dos años en su anterior centro, en el que tuvo que soportar “auténticas burradas”, lamenta la madre. “Los profesores se reían y el niño no tenía amigos. Yo me acercaba de vez en cuando a la hora del recreo y lo veía temblando, solo, sentado en un escalón”, recuerda G., que ha denunciado ante los tribunales el trato que recibió su hijo en aquel centro.

En el nuevo colegio el niño ha empezado una nueva vida en la que solo los profesores saben que es transexual. La orientadora le ha propuesto explicárselo a los demás niños, pero el pequeño prefiere esperar. “Lo ha pasado tan mal que aunque ahora es feliz no se siente seguro”, explica la madre. “Me dice que quiere contarlo, pero cuando todos le conozcan y le quieran tal como es”.

“Veo cómo ayudan los padres a los niños y me da envidia”, dice Marco

El miedo a la reacción de los compañeros del colegio es la razón fundamental que arguye el obispado de Málaga para negarse a respetar la identidad de género de una niña de seis años que estudia en un colegio concertado gestionado por una fundación diocesana. Pero los profesionales que trabajan con menores transexuales y las familias de los niños aseguran que los pequeños suelen ser los que aceptan la transición de una manera más natural. “Los niños tienen menos prejuicios que los adultos. Si se ríen casi siempre es porque lo ven en sus mayores. Hay casos de bullying transfóbico en los que, cuando escarbas, ves que es por información que escuchan de los adultos”, señala la psicóloga Maribel García, directora de Artea, un centro sevillano de psicología y sexología acostumbrado a tratar a menores transexuales y sus familias.

V. escuchó hace un año una conversación entre su hijo mayor, de 11 años, y un amigo al que no veía hace tiempo. “¿Pero tú no tenías dos hermanos?”, le preguntó el amigo al verle con un hermano y una hermana. “Sí, pero es que al final ella era una niña”, respondió el chico. “Ah, claro”, contestó el amigo. “Y siguieron con sus juegos”, recuerda V. Su hija, una niña transexual de nueve años, va a clase desde hace tres como una alumna más en un colegio público de un municipio del sur de Madrid. “Hablamos con el colegio y no ha habido problema. Problemas había antes, cuando la niña tenía que entrar al baño de los chicos y los compañeros le decían que qué hacía allí, que ella era una niña”, recuerda la madre.

Cuando se le pregunta a Carolina Ferrer, de 54 años, qué piensa al ver a estas familias desviviéndose hoy por sus hijos transexuales, responde con un lamento: “¡Cuánto me hubiera gustado estar en sus zapatos!”. Carolina tiene 54 años y hace solo dos que reunió fuerzas para decirle a su madre que es una mujer. A su padre no se lo ha dicho todavía. “No quiero decírselo. A lo mejor lo entiende, pero es mayor y me da miedo que no sea muy bueno para su salud”, asume. Carolina nació en Santiago de Compostela, aunque ha vivido entre Puerto Rico, de donde es natural su padre, y Sevilla, donde vive su madre.

“Yo sabía que era una mujer, pero lo ocultaba porque era consciente de los problemas que me iba a traer. No he sido muy feliz, siempre en una burbuja, aislada, sin amigos”, cuenta. De la capital andaluza se fue a principios de los ochenta para evitar hacer el servicio militar, pero volvió en 1999 dispuesta a vivir como mujer. Y, poco a poco, lo ha logrado. “Mi madre lo va aceptando. Era muy reticente, pero ya lo tiene asumido al 99%. Me llama ya por mi nombre”, dice con orgullo.

La siguiente batalla: los bloqueadores

La hija de V., nacida con genitales masculinos, vive desde hace tres años como una niña. Terminada la transición de género, lo que más preocupa a la familia es que pueda acceder a bloqueadores hormonales, un tratamiento que frena la pubertad y el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, como la barba en los hombres o el crecimiento del pecho en las mujeres. De las nueve unidades de género que hay en España, solo las de Cataluña y Andalucía emplean los bloqueadores en casos excepcionales.

V. vive en Madrid, donde, por ahora, la sanidad pública no financia este tratamiento. “Para mí es muy importante que no se le ponga voz de chico ni le salga nuez. Sería un sufrimiento enorme”, explica su madre. Pero su situación no es facil. “Yo no me puedo permitir pagarlos por lo privado, así que me temo que nos tendremos que embarcar en otra lucha”, augura.

La administración de bloqueadores a los preadolescentes es una de las reivindicaciones que los transexuales quieren que se incluyan en las leyes autonómicas. “Estos tratamientos, que son reversibles, se ponen a niñas con pubertad precoz. Sin embargo, se niegan a los transexuales. Por eso denunciamos que existe una discriminación”, explica Mar Cambrollé, la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía. Miguel Ángel Cueto, secretario general de la Federación Española de Sociedades de Sexología, admite que existe “controversia” al respecto. “A mí me parece bien, pero hay aún un debate científico. Habría que analizar caso por caso”, apunta Cueto.

En esa delicada fase de limar asperezas con la familia sigue sumida Yara Goreira, de 27 años. Se fue de casa con 15 para poder vivir en femenino y a los 17 decidió dejar también atrás su país. “En Brasil no tenía referentes. Necesitaba libertad, realizarme lejos de la gente que me conocía”, cuenta. Hoy ha conseguido vivir como quería, pero le falta un paso que para los transexuales es fundamental: cambiar el nombre en el DNI o el pasaporte.

La Ley de Identidad de Género permite, desde 2007, a este colectivo cambiar el nombre y el sexo en el DNI sin necesidad de someterse a una operación genital y sin procedimiento judicial, pero los inmigrantes no nacionalizados tienen que hacerlo en su país. “En Brasil es muy difícil cambiarlo, como aquí hace años”, explica Yara, que reivindica que la futura ley de transexualidad andaluza contemple una tarjeta identificativa con un nombre acorde con la identidad de género mientras dura el proceso de cambio de la documentación oficial y al margen de su nacionalidad.

La ley de transexualidad del País Vasco, aprobada en 2012, regula la existencia de un documento similar. Junto con la de Navarra, en vigor desde 2009, son las únicas aprobadas hasta ahora en España. El PSOE de Madrid registró este año en la Asamblea un proyecto de ley, pero no se ha tramitado, y el Gobierno de coalición de PSOE e IU en Andalucía se comprometió a aprobar la suya en el primer periodo de la legislatura, pero tampoco lo ha hecho. El objetivo del colectivo transexual es que las futuras normas no se inspiren en la vasca y la navarra, que regulan sobre todo la atención sanitaria, sino en la argentina, aprobada en 2012, que se convirtió en la primera del mundo en no tratar la transexualidad como una patología.

Síntomas claros de una enfermedad es también lo que, según las familias, buscan muchos psicólogos cuando se enfrentan por primera vez a un niño transexual. Los menores obligados a vivir socialmente en un género con el que no se identifican suelen mostrarse apocados, tristes, rebeldes. “Mi hija rechazaba el colegio, no avanzaba, salió del segundo año sin saber ni una letra”, cuenta M. Su niña fue a clase como un niño los dos primeros cursos de infantil y en el centro informaron a los padres de que tenía “retraso madurativo”. Este curso, el colegio dio el visto bueno para que acudiera como una alumna y su madre aún no se cree el cambio: “Está feliz, va por la letra s y lo primero que nos dice por la mañana es que nos quiere”.
Familias en transición de género | Sociedad | EL PAÍS

el dispreciau dice: dada la "sensibilidad" del tema, no haré comentarios... dejando los contenidos a vuestra consideración. NOVIEMBRE 03, 2013.-

EN EL VACÍO || Vientres sin ley | Sociedad | EL PAÍS

Vientres sin ley | Sociedad | EL PAÍS

Vientres sin ley

La maternidad subrogada no es legal en España. Pero cada vez hay más agencias que buscan madres de alquiler en Rusia, India o EE UU


José Hernando y Javier Herraiz de la asociación Son Nuestros Hijos con sus hijas nacidas por subrogación. / Samuel Sánchez


Inés, con un cargo directivo en una empresa de Barcelona; Mar, abogada, residente también en Barcelona, y Elena, de Madrid (los tres son nombres ficticios para conservar el anonimato), han pasado toda esta semana en Los Ángeles cumplimentando los pasos de la compleja burocracia que les puede acercar a su sueño: tener un hijo a través de un vientre de alquiler. Es lo que en los despachos se conoce como maternidad subrogada. En California es legal, pero no en España ni en la mayoría de países del mundo. Inés es soltera. Mar y Elena viajan acompañadas por sus parejas. Las tres tienen problemas de fertilidad y no pueden ser madres por el procedimiento tradicional de concebir un hijo en sus vientres. Por eso están en Los Ángeles.

Han tenido que romper muchas barreras psicológicas y sociales antes de atreverse a cruzar el Atlántico para encontrar el vientre de alquiler que las permita ser madres. Les acompaña Sebastián Expósito, coordinador de la empresa VDA Fertility Consulting, con sede Barcelona, una de las agencias especializadas que han florecido en España en los últimos tres o cuatro años ante el aumento de la demanda.

Expósito abrió la empresa en 2010. Él mismo conoce de primera mano el proceso. Cuatro años antes, en 2006, recorrió las mismas etapas que ahora cumplen Inés, Mar y Elena. Expósito es el padre de Salma, una niña de cinco años que le ha proclamado “el mejor papá del mundo, me dice”, comenta muy feliz. Esta semana, además, tiene motivos para estar radiante porque después de tres años de espera acaba de recibir la sentencia que reconoce a su hija en el Registro Civil de Barcelona (si es que el fiscal no la revoca).

“Yo fui el primer hombre soltero en Cataluña que hizo público, en el programa de televisión de Ana Rosa, que era padre de una niña de madre subrogada. No tuve más remedio que hacerlo para ver si las cosas se empezaban a mover en España y se reconocía legalmente a estos niños. Hasta el día de hoy mi hija era una residente extranjera viviendo con su padre de nacionalidad española. Esto significa que no tenía derecho a beneficiarse de la Seguridad Social ni a asistir a un colegio público ni a ninguno de los beneficios de que gozan los ciudadanos. Afortunadamente, los niños nacidos a partir del 5 de octubre de 2010 ya pueden inscribirse en el Registro Civil”.

“Los homosexuales sacamos la subrogación del armario”

Patricia Peiró
Javier Herraiz y su marido José Hernando compraron hace dos años dos billetes de ida para Estados Unidos y cuatro de vuelta. Tras un largo proceso, Olivia y Gadea, sus dos mellizas, nacieron en una clínica californiana gracias a la subrogación. Estos padres huyen siempre de la expresión “vientre de alquiler”, a la que consideran despectiva. Ese país fue siempre su primera opción, por la seguridad jurídica y médica que ofrecía. Como lo fue para Antonio Vila y su marido. También en 2010 nació su hija Manuela.

Vila recuerda el momento en el que conoció a la mujer que llevaría en su vientre a su hijo. “Es una sensación extraña, conoces a una de las personas que más importancia va a tener en tu vida”. Vila y su pareja rellenaron un formulario con sus características que llegó a las manos de las mujeres gestantes. Ellas hacen el primer filtro, deciden con quien quieren vivir el proceso. Luego llega el encuentro, el de la elección final. Su relación comenzó con una cena en un restaurante, una visita a su casa, para conocerla mejor y una sucesión de correos electrónicos que no finalizaron con el parto. “Nosotros seguimos en contacto con ella, de hecho queremos ir a verla”, apunta Vila.

Vila y Herraiz son el presidente y el secretario de la asociación Son Nuestros Hijos, una organización que agrupa a más de 200 familias y que nació en 2008 de la lucha de una pareja por inscribir a sus mellizos en el Registro Civil. Dos años después de su creación lograron que el Gobierno aprobara una instrucción para regular el registro de los niños nacidos por subrogación. Gracias a la norma, los tres bebés nacidos en 2010 pudieron ser inscritos como sus hijos en los registros consulares. Aquel primer año de aplicación de la norma fue algo confuso, porque los funcionarios no tenían muy claro cómo proceder, explican las dos parejas, pero actualmente, el proceso se lleva a cabo con normalidad. Antes de eso, los niños mantenían la nacionalidad estadounidense.

Marisa Bautista es una abogada madrileña que consiguió el pasado marzo la primera filiación en el Registro Civil, mediante una resolución judicial, de unos mellizos nacidos en 2009 en Estados Unidos. Ella acudió a los tribunales tras la negativa del registro a inscribir a los niños. Bautista es una de las abogadas que se ha especializado en los últimos años en asesorar a las parejas interesadas en el proceso. “Cuanto más difícil se pone el tema de la adopción, más gente piensa en la subrogación”, afirma.

En el momento de la fundación de la asociación Son Nuestros Hijos, la mayoría de los miembros eran homosexuales, ahora el porcentaje se ha invertido, asegura Herraiz. “Nosotros hemos sacado la subrogación del armario. Ya no se ve como algo que haya que ocultar”, apunta Vila.

Su asociación aconseja a las parejas o personas solteras que quieren iniciar el proceso. Vila y Herraiz reconocen que desconfían de algunas agencias y mediadores que han surgido en los últimos años en
España, pero “lo cierto es que no hacen que tú no puedas hacer por tu cuenta”.

Estados Unidos sigue siendo el país al que más parejas recurren para la gestación subrogada. La seguridad jurídica compensa su alto coste derivado del entramado legal, la atención médica y los viajes. Allí hay agencias, abogados y clínicas especializadas en esta práctica en la que cada paso está regulado. Si todo va bien, la pareja desembolsa alrededor de 100.000 euros, pero cualquier circunstancia puede aumentar esa cantidad. Un día en la incubadora, la hospitalización de la gestante, o el retraso de algún documento legal incrementan el gasto.

España, un país con la legislación más avanzada del mundo en materia de reproducción asistida, y al que acuden parejas de toda Europa a tratarse, nunca ha aprobado la maternidad subrogada. “Supone la comercialización del vientre de la mujer, incluso si lo hace cuando ella quiere”, explica Marcelo Palacios, fundador de la Sociedad Internacional de Bioética, redactor de la Ley de Reproducción Asistida, de 1988 y que ha sufrido reformas menores, y exdiputado socialista.

En España está prohibido pagar por la donación de órganos, sea un riñón o un óvulo (las donantes reciben formalmente solo una compensación por las molestias). “En la redacción de la ley se entendía que podía ser un elemento de compra de mujeres con necesidades económicas. Además, veíamos inconvenientes importantes, como que la gestante no quisiera dar al niño al nacer o que el embarazo viniera con malformaciones y los padres que lo habían encargado no lo quisieran”. Palacios prosigue con los inconvenientes que vieron en la maternidad subrogada: “Todos los partos pueden tener complicaciones y algunos pueden dejar consecuencias para la madre. ¿Quién se haría cargo del coste de los problemas?”.

A Expósito no hace falta preguntarle si la experiencia de la paternidad en solitario a través de un vientre de alquiler le ha valido la pena, se nota que se siente tan satisfecho que la ha convertido en su modo de vida. A raíz de dar a conocer su historia en un blog, muchas personas se dirigieron a él en busca de asesoramiento y consejo. Por eso decidió montar la empresa que hoy coordina. Muy comprensivo con las incertidumbres de quienes se aventuran en este proceso, Expósito ejerce en Los
Ángeles de cordial cicerone por entre el vericueto de la reproducción asistida.

Inés, Mar y Elena, junto a las parejas de las dos últimas, pasan el primer día en la clínica California Fertility Partners sometiéndose a chequeos y pruebas médicas. El doctor Guy E. Ringler, especialista en endocrinología y fertilidad, es muy riguroso con los exámenes médicos ya que está en juego la transmisión del material genético que debe cumplir los requisitos de la Sanidad estadounidense. Lleva 23 años atendiendo a pacientes que vienen de España y de distintos rincones del mundo en busca de un vientre de alquiler.

“Tiene que haber una necesidad, un problema de infertilidad claro para autorizar ese paso, no un simple capricho de que otra mujer se quede embarazada por ti porque no quieras arruinar tu figura. Las madres subrogadas están arriesgando mucho de sí mismas quedándose embarazadas para ayudar a las personas que realmente necesitan recurrir a sus servicios para tener un hijo. Mi experiencia es que son mujeres extraordinarias que se sienten felices de ayudar a otras personas a ser padres. La satisfacción que experimentan cuando el bebé nace y se lo entregan a la madre es su principal motivación, no la parte económica, lo oigo una y otra vez. Ellas están donando sus órganos reproductivos para ayudar a otros, y eso es un regalo”. El doctor Guy E. Ringler reconoce que las gestantes reciben un dinero, pero no precisa la cantidad. Otras fuentes apuntan que puede ser 25% del proceso.

Inés acaba de pasar el examen médico, algo que no la sorprende, pues coincide con el historial clínico que ha traído de Barcelona. Y explica sus razones: “Siempre he querido tener hijos, pero por razones de salud y por edad [se acerca a los 40] sería un embarazo de alto riesgo, totalmente desaconsejado por el médico. Además, debido a esos mismos problemas de salud, no puedo hacer una donación de óvulos”, comenta abiertamente. Antes de decidirse a embarcarse en este viaje valoró la posibilidad de adoptar un niño, pero siendo soltera no lo tenía nada fácil y llegó un momento que incluso se hizo a la idea de que iba a tener que renunciar a la maternidad. Fue su doctor quien la puso en contacto con la empresa de Expósito. “Me ha cambiado la vida”, asegura con una sonrisa que lo dice todo.

Tampoco Elena ha tenido ninguna traba para pasar su día de exámenes médicos: “Yo fui madre y perdí a mi hija cuando tenía dos años por una enfermedad. Hemos querido volver a ser padres, pero la verdad es que con 45 años ya es un poco tarde. Primero nos planteamos la adopción, hasta constatar que podríamos estar hasta diez años esperando. Miramos otros países y aunque el coste es bastante inferior, ninguno ofrece las garantías de Estados Unidos. Nos va a suponer un gran sacrificio económico, pues, en contra de lo que pueda pensar la gente, quienes nos metemos en esto no es que seamos ricos. Depende de lo que necesites, el coste puede ascender hasta 120.000 euros, figúrate lo que eso supone”.

Mar ha superado un cáncer de pecho y si se quedara embarazada la enfermedad podría volver a reproducirse. “Leí un libro que me abrió totalmente la mente. Me sentí identificada con el caso de una mujer que había pasado por lo mismo que yo y finalmente consiguió tener un hijo recurriendo a la maternidad subrogada”.

El Tour de la Fertilidad, como lo llama Expósito, continúa el segundo día con la visita a los abogados. Es el momento de sumergirse en el complejo mundo de los seguros médicos. Las dos parejas e Inés se van a pasar parte del día de despacho en despacho. Son muchos los cabos que hay que atar, “el bebé tiene su abogado, la madre subrogada también y cada una de las partes que intervienen en el proceso”, cuenta Mar, quien por experiencia sabe muy bien lo fundamental que es el aspecto legal.

Según el abogado Den Masserman, que lleva 21 años formalizando contratos para maternidades subrogadas, y a quien acaba de visitar el grupo, “California es el mejor Estado para llevarla a cabo. Aquí no discriminamos a nadie por razones de tendencias sexuales, de edad o por estar solteros o casados… Por ejemplo, en Texas no está permitido a parejas de homosexuales. Nosotros somos inclusivos, ayudamos a todo el mundo a tener hijos”, presume. También el seguro médico es vital. “El bebé tiene que tener un seguro médico que cubra todos los gastos hasta el parto. La buena noticia es que tras la reforma sanitaria de Obama buena parte de los gastos están cubiertos”, explica Expósito.

Tras la mañana de abogados, la tarde se dedica a visitar los bancos de esperma. El grupo acude a las instalaciones donde se almacena el semen y las muestras del cordón umbilical de los bebés. A estas alturas del día ya están un poco cansados tras haberse llenado la cabeza de contratos, pero han de prestar atención a la información que la agencia les proporciona a la hora de elegir el donante de esperma. Solo Inés lo necesita. En el caso de Mar y Elena, lo pone su pareja, pero a título informativo nunca está de más enterarse de todo el entramado por si en algún momento tuviesen que recurrir. “Yo creo que para los hombres es importante poder aportar su propio esperma”, opina Elena.

Una vez que se firma el contrato con el banco de espermatozoides, se tiene acceso a la base de datos. “Están muy estandarizados, básicamente se hace a través de Internet. Ves un dossier con las características físicas del donante, los estudios, hábitos, intereses y fotos de cuando eran pequeños, como mucho hasta los 12 años. Me gustaría tener una niña parecida a mí, rubia, ojos azules, aunque si luego nace un niño completamente diferente le voy a querer igual”, explica Inés, quien tiene muy claro el fenotipo que va a elegir, rubio de ojos claros, alto y con estudios superiores.

Todos se alojan en el mismo hotel, así que al final del día siempre queda un rato para distenderse con bromas y comentar la jornada. “Lo que se dice turismo en Los Ángeles, aparte del Tour de la Fertilidad, poco”, comenta Elena. Además, toca acostarse pronto porque al día siguiente hay que seguir. Es el tercer día y van a visitar un par de agencias de madres subrogadas. La primera les presenta el perfil de las candidatas que tiene en ese momento, cuatro chicas menores de 25 años, dos de procedencia hispana y otras dos blancas. En el caso de las hispanas ya han pasado por la experiencia de ser madres subrogadas y vuelven a repetir. Una es lesbiana y la otra pertenece a una familia tradicional, así que solo prestará su vientre a parejas heterosexuales.

“Tanto las futuras madres como las subrogadas eligen, y no es infrecuente encontrar chicas que no desean alquilar su vientre a una determinada pareja”, explica Expósito. “Date cuenta que entre ambas se va a crear una relación muy estrecha y si no hay feeling puede resultar problemática”.

A Mar esta le parece la parte más bonita del proceso. “¿Te imaginas? Voy a poder seguir toda la experiencia del embarazo a través de ella”. La selección que hacen las agencias de las candidatas es muy rigurosa. Son chicas de entre 21 y 38 años, como límite, con un sistema reproductivo completamente sano que previamente han dado a luz al menos una vez y con un perfil psicológico y social completamente equilibrado. Tienes que superar estudios y pruebas. También se miran los antecedentes penales y los hábitos de vida y de nutrición.

La elección se realiza a través de fotos, vía Internet, aunque el último paso incluye una entrevista, que puede ser cara a cara o por medio de Skype. Si no hay afinidad entre las partes no hay contrato y cualquiera de ellas tiene el derecho a negarse. Mar, Inés y Elena, aprovechando la estancia en Los Ángeles, van a dedicar el fin de semana, antes de partir rumbo a España, a hacer entrevistas personales con las madres subrogadas que han despertado su interés, aunque la elección podría alargarse más allá del viaje. “El tour es informativo”, repite una y otra vez el cicerone para aliviarles de la presión de tener que decidir antes de que termine la semana.

Independientemente de cómo se haga la entrevista, cara a cara o por Internet, las partes contratantes deberán conocerse finalmente entre la 20 y 26 semana de gestación, cuando los padres del bebé viajen de nuevo a Estados Unidos para asistir a la sesión judicial que sentencia que el bebé de la madre subrogada no le pertenece a ella sino a quienes la han contratado. Entremedias, llamadas telefónicas y correos forjan una relación que en muchas ocasiones acaba en amistad.

A Inés, lo más delicado le parece que es la donación de óvulos. Van a dedicar el siguiente día a visitar varias agencias. “El proceso es más personalizado que el del banco de espermatozoides, aunque no te llegas a conocer cara a cara. Para mí es una de las partes clave. Busco cierto nivel intelectual, alguna cualidad de la persona que me resulte afín”.

“La agencia de donantes de óvulos dispone de una base de datos en la que figuran las características físicas y psicológicas de las mujeres, así como de aquellas que ya han sido probadas en otras donaciones”, comenta Expósito. “Otra opción es adoptar un embrión, uno de los muchos que producen las técnicas de reproducción asistida. Muchas personas se están concienciando que es bueno traer a la vida esos embriones congelados”, añade.

El supermercado de agencias de óvulos, de madres subrogadas y de bancos de espermatozoides es amplio y variado en Los Ángeles. Es el hospital quien les da una relación de las que ofrecen garantías y, aunque el tour ya está llegando a su fin, una vez en España podrán seguir buscando y seleccionando. Llega el viernes y parece que el grupo ya puede respirar un poco, tras el intenso maratón de los cuatro días. Toca recapitular y valorar lo vivido. Se les ve felices, optimistas y con muy buena impresión de lo organizado que está todo.

“¿Vosotros creéis que en España el día en que por fin se legalicen los vientres de alquiler seremos capaces de montar el proceso así de bien?”, pregunta Mar en voz alta. La expresión de las caras se torna escéptica, aunque la esperanza es que en un futuro próximo la maternidad subrogada se legalice. Supondría, además de un ahorro económico considerable, “evitar a los padres el carrusel emocional por el que han de pasar hasta que ven al anhelado bebé en sus brazos, un proceso más complejo y complicado de lo que parece”, apostilla Expósito.

No parece que la situación vaya a cambiar próximamente. Desde el Ministerio de Justicia se remiten a la instrucción de octubre de 2010 sobre la inscripción de “nacidos por gestación por sustitución” en el Registro Civil y no responden a la pregunta sobre si se plantean cambios en la normativa. La instrucción exige una sentencia judicial del país de origen que atestigüe que la gestante renuncia al bebé. El único país donde un juez emite este documento es en Estados Unidos, por lo que para los que recurren a otros lugares donde la práctica es más barata, la situación no está resuelta. En el acta de nacimiento del bebé en países como India o Rusia los progenitores son la mujer que ha tenido el hijo y el padre. El siguiente paso es en el registro consular, la gestante renuncia a la maternidad y el otro progenitor adopta al bebé.

La Asociación por la Gestación Subrogada está preparando una recogida de firmas para presentar una iniciativa legislativa popular en el Congreso para que se apruebe la subrogación en España. Aurora González, su secretaria, considera “una discriminación enorme que solo puedan tener hijos los que puedan pagar las cantidades que se piden ahora”. Esta organización aboga por una legislación semejante a la de Canadá, donde la gestante recibiría una compensación regulada, como las donantes de óvulos o los de esperma.

De momento la aventura de Inés, Mar y Elena no ha hecho más que empezar. Acaban de dar el primer paso y si todo va bien dentro de un año verán su sueño cumplido, y una vez más viajarán a Los Ángeles para estrechar en sus brazos al niño venido al mundo dentro de un vientre de alquiler, las nuevas cigüeñas.

Una bebé argentina desde India a Aranjuez

Patricia Peiró
Elsa y Juan con su hija Cayetana. / Samuel Sánchez


Un recorte de periódico, una entrevista y un nombre: Anoop Gupta. Elsa Saint, argentina afincada en Aranjuez, encontró en una publicación de su país natal la solución para su deseo de ser madre: la subrogación en India. Tras siete tratamientos de fertilidad fallidos y una operación de útero, Elsa y su marido Juan González decidieron intentarlo una vez más. Contactaron con el doctor Gupta, vendieron una propiedad para poder pagarle y comenzó el proceso. Esta intentona se llama Cayetana, es un torbellino de año y medio de ojos grises que trae de cabeza a su padre, que trata de seguirle el ritmo por el parque mientras ella juega con las hojas caídas de los árboles. “En el colegio ya nos han dicho que no le consintamos nada más, que es una tirana”, bromea Juan.

El caso de Cayetana se estudia en las universidades argentinas por el embrollo legal que supuso para sus padres, las autoridades indias y el consulado. Un problema burocrático en su certificado de nacimiento mantuvo a sus padres tres meses atascados en Nueva Delhi. El consulado español no registró a la niña y no podía salir del país. Incluso llegaron a plantearse quedarse a vivir en India si no podían sacar a la niña del país. Pero la solución estaba en el consulado de la madre. Cayetana tuvo que registrarse como argentina para poder llegar hasta a Aranjuez. Ahora sigue siendo argentina pero desde esta semana tiene los papeles de residencia en España gracias a la reagrupación familiar. Ya no se plantean seguir luchando para que su hija sea española, están cansados de pleitos y papeleo. Solo quieren recordar el sabor del champán que degustaron en el aeropuerto de Helsinki, donde hicieron escala antes de emprender el último viaje de vuelta a España con su hija.

India se ha convertido en una de las potencias mundiales en subrogación, donde más de 3.000 clínicas la llevan a cabo, y atrae a parejas de todo el mundo por sus precios. El país asiático ofrece tarifas mucho más asequibles que Estados Unidos. Tener un bebé allí puede costar en torno a los 50.000 euros.

Pero desde el año pasado, las parejas españolas no pueden tener a sus bebés en India por una orden ministerial de ese país que exige que la subrogación sea legal en el lugar de origen de los padres.
India acaba de salir del mapa de la subrogación pero otros destinos como Tailandia y Rusia se postulan como nuevas cunas de los bebés de los españoles que no pueden tener hijos y la razón económica es su principal baza. Tailandia es la opción elegida por Marta (nombre ficticio), que está al inicio del proceso. Ella contactó con la empresa india Sin Cigüeña, que abrió en España en 2007.

“Estados Unidos fue imposible, necesitas mucho dinero, en Tailandia tendremos a nuestro bebé por 20.000 o 30.000 euros”, explica al otro lado del teléfono. Marta no podía tener hijos por una enfermedad y recurrió a la subrogación como última opción. “Si llegas a esto es porque ya lo has intentado todo antes”, apunta.

Rusia empezó a permitir la subrogación hace nueve años y cuenta con al menos 40 centros en los que se puede realizar. Diego Sánchez trabaja en Subrogalia, un departamento que nació hace tres años en una firma de abogados barcelonesa para asesorar a las familias que desean iniciar el proceso, precisamente por el aumento de consultas que detectaron. “Cada mes recibimos unas 400 peticiones de información”, asegura. En Rusia, asegura Sánchez, está regulado cada paso del proceso, que puede costar hasta 80.000 euros. Aún así, Estados Unidos sigue siendo la opción mayoritaria. En Rusia, los padres españoles pueden elegir a la donante del óvulo o el esperma, pero no a la gestante, que viene asignada por el centro.

Sánchez explica que hay otros países que pueden entrar en la oferta. “Ucrania, Kazajistán, Georgia son las otras posibilidades, pero nosotros aún estamos estudiando las garantías legales”, señala.
Vientres sin ley | Sociedad | EL PAÍS


el dispreciau dice: dada la "sensibilidad" del tema, no haré comentarios... dejando los contenidos a vuestra consideración. NOVIEMBRE 03, 2013.-

sábado, 2 de noviembre de 2013

NADA QUE ESCONDER || No queremos que nos desnuden | Opinión | EL PAÍS

No queremos que nos desnuden | Opinión | EL PAÍS

No queremos que nos desnuden

Las nuevas tecnologías no solo facilitan el trabajo de los servicios secretos, sino también el de los periódicos sensacionalistas. Proteger la intimidad personal, sin embargo, es crucial para la libertad y la seguridad

 


ENRIQUE FLORES
 
El Gran Hermano nunca lo ha tenido tan fácil. ¿Por qué? En una palabra, por la tecnología. El volumen de información privada que compartimos en nuestro smartphone y la facilidad de acceso a esos datos que tienen hoy los espías hacen que, a su lado, la Stasi sea una reliquia de la Edad Media. Por desgracia, los espías no son los únicos que “leen nuestras cartas”, por usar una expresión pasada de moda, y que siguen todos nuestros movimientos. También lo hacen periodistas británicos que pinchan teléfonos y empresas estadounidenses de Internet que devoran datos en busca de beneficios.

También basta con una palabra para decir qué bien fundamental es el que está amenazado por todos esos agentes reforzados por la tecnología: la privacidad. “La privacidad ha muerto. Hay que hacerse a la idea”, dijo una vez, por lo visto, un directivo de Silicon Valley. Pero algunos no estamos dispuestos a aceptarlo. Queremos que no nos desnuden por completo. Creemos que proteger la intimidad personal es crucial, no solo para la dignidad humana, sino también para otros dos bienes fundamentales: la libertad y la seguridad.

El problema es que la privacidad es esencial para la libertad y la seguridad pero, al mismo tiempo, está en tensión con ellas. Un ministro del Gobierno que le paga las sábanas de raso a su amante a expensas del contribuyente francés no tiene derecho a protestar cuando la prensa divulga sus vergüenzas. La libertad del ciudadano para examinar la conducta de los personajes superiores es más importante que el derecho a la intimidad del ministro. La pregunta es: ¿Dónde y cómo trazamos el límite entre lo que redunda en interés de la gente y lo que solo “interesa a la gente”? Del mismo modo, si queremos estar protegidos frente a atentados terroristas cuando vamos a trabajar, es necesario pinchar los teléfonos y leer los correos de algunos personajes posiblemente peligrosos. La pregunta es: ¿Quiénes, cuántos y con qué controles?

La conclusión principal de lo que han sacado a la luz las informaciones de The Guardian, The New York Times y otros periódicos sobre las filtraciones de Edward Snowden es que esos controles no han funcionado bien ni en Estados Unidos ni en Gran Bretaña. La NSA y el GCHQ se dedicaron a absorber demasiados datos sobre demasiadas personas particulares en demasiados países, aprovechando el margen que les otorgaban unas leyes caducas y poco específicas y una supervisión insuficiente del Congreso y el Parlamento, respectivamente. El hecho de que, al parecer, el Gobierno de Obama y el Congreso estadounidense quieran establecer ahora unos controles más estrictos y Reino Unido esté avanzando en esa misma dirección indica que algo estaba mal. ¿Tomarían estas medidas hoy si no hubiera sido por las filtraciones y la existencia de una prensa libre? La pregunta se responde por sí sola.

 
La NSA y el GCHQ han conseguido demasiados datos sobre demasiadas personas particulares
En las últimas semanas, el debate se ha desviado hacia el problema de los Gobiernos supuestamente amigos que se espían entre sí. Esa es otra cuestión. Si yo soy el Gobierno del país X, por supuesto que quiero que mis secretos estén totalmente seguros mientras accedo de forma clandestina a los de todos los demás Gobiernos. En la práctica, todos lo intentan. Algunos podrían alegar —y así lo hicieron los espías de los dos bandos durante la guerra fría— que, si los ministerios de Defensa de todo el mundo se miran mutuamente hasta la ropa interior, el mundo quizá acabe siendo un lugar más seguro.

Parafraseando a George W. Bush, habrá menos peligro de que unos y otros se valoren demasiado.
Pero ese no debería ser el tema central de este debate. Lo prioritario es la privacidad de los ciudadanos particulares e inocentes. La libertad de prensa ha asestado un golpe a esa privacidad cada vez que los controles legales y parlamentarios no han funcionado. Ahora bien, los espías no son los únicos que aprovechan las posibilidades de las tecnologías contemporáneas de la comunicación, muy superiores a lo que pudo soñar Orwell, para violar la intimidad de las personas sin motivos legítimos. La revista satírica británica Private Eye lo resume de manera genial. Bajo el titular “La furia de Merkel por las escuchas telefónicas de Obama”, muestra una foto de la canciller alemana sujetando su móvil mientras frunce el ceño. En el bocadillo que tiene encima se lee: “¿Pero quién te crees que eres? ¿Rupert Murdoch?”.

Mientras el primer ministro británico David Cameron y los columnistas de los periódicos de Murdoch acusan al Guardian de poner en peligro la seguridad nacional, comienza el juicio de Rebekah Brooks, antigua directora del difunto diario sensacionalista de Murdoch News of the World. Los cargos se remontan a las escuchas telefónicas realizadas a particulares por periodistas que trabajaban a sus órdenes cuando era directora. Unas escuchas que no se practicaron en interés de la seguridad nacional, sino del morbo nacional y cuyo propósito era, por tanto, obtener beneficios económicos con la venta de más periódicos.

 
El diario de Murdoch realizó escuchas telefónicas para alimentar el morbo nacional

Por eso, aunque necesitamos una prensa libre que controle los excesos del Estado con su espionaje secreto, los británicos, en su mayoría, quieren limitar también los excesos que comete esa prensa libre. Pero no quieren dejarlo en manos de los políticos, y hacen bien, a juzgar por el reciente intento del presidente del Partido Conservador, Grant Schapps, de manipular a la BBC con vistas a las próximas elecciones generales, en mayo de 2015. Pese a ello, el miércoles presenciamos un intento torpe y anticuado de reforzar la autorregulación de la prensa británica mediante una Cédula Real aprobada en el Consejo Privado. El Consejo Privado consiste, en la práctica, en unos cuantos ministros de los partidos en el Gobierno que asisten (de pie, no sentados) al acto por el que su británica majestad se limita a decir “aprobado”. Y ya está. Si Estados Unidos tiene su magnífica, clara y sencilla Primera Enmienda, nosotros tenemos a la reina IsabelII que declara que, “gracias a nuestra prerrogativa real y nuestra gracia especial, conocimiento certero y mero gesto”, se establece “un órgano corporativo llamado Comité de Reconocimiento”. Lo único que ha hecho es crear un mecanismo para dar reconocimiento oficial a un órgano autorregulador de la prensa al que muchos de los grandes periódicos (incluidos los de Murdoch) han dicho ya que no se van a someter. Ni Washington podría hacerlo peor.


Más aún, la mera idea de regular algo llamado “la prensa” en un marco puramente nacional se está quedando anacrónica. ¿Dónde termina “la prensa” y empieza una persona que dice algo en Twitter o Facebook? Además, los datos, las palabras y las imágenes se difunden sin tener en cuenta medios ni fronteras nacionales. La UE quiere proteger mejor la privacidad de los europeos frente a los gigantes estadounidenses mediante una nueva directiva sobre protección de datos. Pero eso puede llevar a que Internet se fragmente en territorios soberanos, algo que sería del agrado de regímenes autoritarios como China y Rusia. Defender la intimidad de unos pocos podría costarnos a todos la libertad de expresión en la Red.

¿Qué solución hay? Ninguna fácil; pero al menos no perdamos de vista lo fundamental, que no es que unos Estados espíen a otros, sino la merma masiva de nuestra privacidad.
 
Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, donde dirige www.freespeechdebate.com, e investigador titular de la Hoover Institution, Universidad de Stanford. Su último libro es Los hechos son subversivos: Ideas y personajes para una década sin nombre.Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.


Espionaje de alto coste

La desconfianza de los ciudadanos aumenta a la par que la complacencia de los políticos europeos

 

 
Con cada lote de novedades sobre lo que la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) hace o deja de hacer aumenta el grado de alarma en la opinión pública europea y la complacencia de sus dirigentes políticos. Cada vez resulta más insostenible la resistencia norteamericana a dar explicaciones a países que apenas cuestionan las operaciones de inteligencia de Estados Unidos —entre otras poderosas razones, porque cooperan con ellas— y que habían adoptado un perfil bajo respecto a las cárceles secretas de la CIA, por ejemplo. Las delegaciones del Parlamento Europeo y de Alemania enviadas a Washington logran pocas o ninguna respuestas, mientras la Administración de Obama gana tiempo gracias a la falta de determinación que se advierte entre no pocos dirigentes europeos.

Para indignación de muchos, las filtraciones sobre el espionaje masivo tampoco han provocado una aceleración de la prometida ley de protección de datos, que la última cumbre de la Unión Europea aplazó sin fecha. El escándalo del espionaje se produce en medio del intenso seguimiento ejercido por altos funcionarios y expertos norteamericanos respecto a la nueva ley europea en preparación.

Les preocupan la obligación de guardar los datos de los europeos en servidores alojados en Europa o hasta qué punto las empresas norteamericanas de Internet (Google, Facebook y otras) podrían verse obligadas a responder ante las leyes y la justicia de los países europeos, entre otros asuntos. Teniendo todo eso en cuenta, se comprende aún menos la relación coste / beneficio, para Estados Unidos, del espionaje ejercido sobre dirigentes políticos como la canciller Angela Merkel y, tal vez, sobre la presidencia del Gobierno español o la jefatura del Estado francés. ¿Merece la pena derruir la confianza entre los líderes europeos y la Administración estadounidense por unos gramos de información de más que dudoso alcance?

Cuando el general Keith Alexander, director de la NSA, viene a decir a los europeos que se preocupen de sus propios servicios secretos, ni siquiera se molesta en disimular el menosprecio que le inspiran esas denuncias. Claro que él es un militar y jefe de espías, no un político ni un diplomático, pero la ligereza de su respuesta es una tosca versión del lema “la mejor defensa es un buen ataque”.

Si un Gobierno lo quiere, si los servicios secretos lo quieren, es obvio que la tentación de rastrillar la vida electrónica de los políticos, las empresas o los ciudadanos seguirá siendo muy fuerte, sea por auténticas razones de seguridad o por otras mucho menos confesables. Y en ese terreno, Estados Unidos lleva gran ventaja. Pero la Unión Europea no puede renunciar a la seguridad de las comunicaciones de sus dirigentes y a la protección de sus intereses económicos, ni a dar por olvidado el derecho de los ciudadanos a la vida privada. Europa no debe perder esta batalla.
Espionaje de alto coste | Opinión | EL PAÍS



el dispreciau dice: ya he tratado este tema en varias oportunidades... internet, las redes, los navegadores, los mails, los sms, conforman un vínculo extraordinario porque unen personas, ideas, pensamientos, necesidades, reclamos en tiempo real, abriendo un universo de conexiones otrora impensadas... ello ha permitido a las gentes comunes, anónimas, desconocidas quebrar las realidades que describen los medios periodísticos, poniendo sobre el tapete una realidad que contiene más grises que aquellos blancos y negros que proponen los intereses y las conveniencias, corporativas, empresarias, que conllevan otros intereses ocultos, o bien que esconden otras conveniencias no declaradas... traducido... la información ha sido y es manipulada de acuerdo a intereses que no se ven, pero están y tienen peso específico propio, peligrosamente propio... los medios y/o las cadenas de medios, no han escatimado esfuerzos en crear visiones propias de los fondos y de los trasfondos de los conflictos, moviendo opiniones que han determinado la creación de escenarios acordes a otras conveniencias, para nada solidarias, para nada altruistas... morigerando dramas, descalificando víctimas, enalteciendo victimarios, promoviendo un modelo de "inquisición a escala", donde se puede ser brujo sin siquiera haber asistido jamás a un aquelarre... de allí que prevalezca aquello que "el fin justifica los medios", y cuando los medios no tienen escrúpulos, el fin será la cristalización de las peores perversidades... los ejemplos son muchos, demasiados, tediosos... entonces, ¿para qué traerlos a estos renglones?... el buen entendedor sabe de qué se habla.
El mundo se ha achicado... y lo ha hecho tanto, que aún en las distancias, todos estamos hermanados por una vecindad que espanta... nada queda lejos... todo duele... nada es ajeno...
No debemos omitir que los estados políticos están ausentes, y por ende las banderas y las fronteras que otrora cobijaban los nacimientos y sus derechos, hoy ya no contemplan derecho alguno y todo se mueve al antojo de una clase política que ha entregado su dignidad a cambio de poder... hecho lamentable si los hay... hecho espantoso si los hay... hecho vergonzoso si los hay... curiosamente, las corporaciones, con bandera propia, no tienen fronteras y ocupan el mundo asumiendo un poder peligroso, porque parte de la premisa de que "el fin justifica los medios"... y donde hay intereses de pocos, las necesidades de los muchos no encajan en ninguna parte...
No termina aquí...
Tampoco se debe omitir que el mundo humano ha aprendido a inducir circunstancias para fabricar pobres, marginados, indigentes, excluidos, que no encajan en aquellos medios que justifican el fin de algún trasnochado que, nacido en cuna de oro, no tiene escrúpulos para matar a su propia madre, así sea por un centavo, así sea por una pizca de poder... nuevamente los ejemplos abundan, y cada uno de ellos son tan delesnables, que es preferible no traerlos a estas letras... Léase... se han inducido demasiados dramas... y luego se han mentido todas las eventuales soluciones, estableciéndose un universo de necesidades insatisfechas y gentes frustradas que hoy, hoy mismo, representan más de dos tercios de la humanidad, con todo lo que ello significa...
Desde luego, el pensamiento imperial no mira los contraluces de sus aberraciones, antes bien sus facilismos prefieren crear enemigos, perseguirlos, y eventualmente exterminarlos... siempre y cuando no se les pueda sacar jugo...
En este punto, internet, las redes, son el gran aporte de una herramienta singular... todo está bajo observación... todo está bajo sospecha... y no debe pasarse por alto que, dado que el espionaje es en idioma inglés, las convicciones sociales y personales en cualquier otra lengua, es potencialmente "un enemigo declarado", o bien "un enemigo sin declarar"... de allí que el poder se haya convertido un promotor de los terrorismos de estados... esto es, estados ausentes que atentan contra los derechos ciudadanos y humanos de todos aquellos que, siendo anónimos, no caben en la consideración de nadie... en tal caso, Europa es un excelente ejemplo de terrorismos en curso... donde los intereses deciden destruir a España, a Grecia, a Portugal, a Italia, o a quien sea, con tal de salvar a los amigos y salvarse... ¿lamentable?... demasiado... ya que eso quiebra cualquier vínculo... y retrotrae a la civilización a un estado de dinosaurios depredadores donde todos se comen a todos...
desde luego, cada gestión política se llena de argumentos suficientes como para apabullar a la opinión pública con razones y sin razones... pero las evidencias que ha dejado la intromisión de occidente en el mundo árabe, impone reflexionar acerca del lamentable papel cumplido... las víctimas han sido inocentes sin voz... y los victimarios están a buen resguardo...
Traducción final: aunque no tengas nada que esconder, el modelo perverso que domina los escenarios, ha aprendido a exterminar por descalificación a la víctima... por consiguiente, el mundo humano ha ingresado a un estado de indefensión peligroso, porque habla de derechos que son letra muerta en cualquiera de las prácticas... estados ausentes mediante...
Mal que nos pese todos estamos desnudos... así como las corporaciones graban las conversaciones de sus empleados, colaboradores... así como se leen los mails antes de que estos se entreguen a sus legítimos destinatarios... así como se filman y se graban las conversaciones en los baños... la tecnología vigente es suficiente como para espiar a cualquiera en cualquier parte, incluyendo ello el estar bajo tierra... en este punto, el problema ya no es ni facebook ni twitter... en este punto el problema pasa porque los estados son verdaderos terroristas que avanzan contra el hecho privado... y esto, en sí mismo, es inaceptable, aún cuando no se tenga nada para esconder.
NOVIEMBRE 02, 2013.-



 

viernes, 1 de noviembre de 2013

LAS FIEBRES ▼ La fiebre del oro deforesta la Amazonía peruana | ELMUNDO.es

La fiebre del oro deforesta la Amazonía peruana | ELMUNDO.es



MEDIO AMBIENTE Se debe, sobre todo, a la proliferación de yacimientos clandestinos

La fiebre del oro deforesta la Amazonía peruana


Perú es uno de los países que tiene una mayor extensión de selva...
Perú es uno de los países que tiene una mayor extensión de selva amazónica. |


En 2008, la crisis económica en Perú, asociada a un incremento del precio del oro, provocó un auge de la minería del preciado metal. Un estudio ha demostrado, mediante imágenes de satélite, mapas aéreos y datos de campo, que la superficie ocupada por esta actividad en la Amazonía occidental ha aumentado en un 400% entre 1999 y 2012, y que la tasa de deforestación que causa se ha triplicado.
El trabajo, publicado esta semana en la revista 'PNAS' y conducido por investigadores del Instituto Carnegie de Ciencias de Stanford (EE UU) y del Ministerio de Medio Ambiente peruano, analiza la evolución de las prospecciones mineras en torno a los ríos de la región de Madre de Dios (Perú), en plena selva amazónica.
Según los autores, esta zona es especialmente rica en biodiversidad, y "una sola hectárea de la región tiene más de 300 especies de árboles". Además, las reservas de carbono superan las 100 toneladas por hectárea y las poblaciones de depredadores como los jaguares y de grandes primates se incluyen entre las mayores del planeta.
Por todo ello, el estudio señala que "extraer el oro que subyace en la selva supone una amenaza para la biodiversidad y para el carbono secuestrado en las plantas y los suelos que cubren los depósitos".
Para el análisis, los científicos han utilizado imágenes de satélite de alta resolución tomadas entre 1999 y 2012, que contrastaron con los datos basados en observaciones in situ y con mapas aéreos.
Los resultados revelan un aumento de la extensión ocupada por esta actividad de 10.000 hectáreas en 1999 a más de 50.000 en septiembre de 2012. Estas cifras superan todas las mediciones anteriores proporcionadas por el Gobierno peruano y otras organizaciones, que utilizaban técnicas tradicionales de cartografía por satélite.

Minería ilegal

Los autores indican que este fuerte incremento se debe a la aparición de miles de nuevas explotaciones de actividad clandestina que en 2012 constituían el 51% de la minería total de la región."El impacto ambiental que provocan estas pequeñas operaciones es equiparable al producido por las tres grandes minas de zona".
El trabajo pone en evidencia el rápido crecimiento de la minería del oro en esta zona y señala que los métodos de observación de alta resolución son necesarios para cuantificar con precisión el impacto de la actividad humana. "La tasa de incremento y los impactos ecológicos siguen siendo poco conocidos y subestimados", indica el estudio.
Las soluciones propuestas por los investigadores para luchar contra esta situación incluyen una mejor legislación para proteger las selvas tropicales y los cursos de agua, así como un mayor control de la especulación con el oro en los mercados financieros.