jueves, 2 de abril de 2026

02 DE ABRIL - SENTIMIENTOS DE MALVINAS

COMBATIENTE. UNA HISTORIA DE AMOR Por Agustina Florencia Guimaraes Garcia Hace 40 años en el silencio de Villa Sarmiento, Morón, frenaron vestidos de verde a golpear la puerta de tu casa, alarmada tu madre, quien tenía claro lo que sucedía, por más que los medios de comunicación de la mano de las Mirtha Legrand, Susana Gimenez, Olmedo y Porcel distrajeran la atención de gran parte de la sociedad, sintió un fuerte dolor en el pecho, no sabía si venían por ella, por tu padre o por vos, y esa vez a quien se llevarían sería a vos. Tenias 19 años, y estudiabas ingeniería, era tu pasión, al igual que tu familia, conocías en profundidad las desapariciones, torturas y muertes que se venían llevando a cabo por los milicos con la complicidad de la sociedad civil y parte de la iglesia, no tenías opción, tu destino, proyectos o como quieran llamarlo, serían cambiados, derrumbados. Agarrate ropa, documento y unos libros y subiste a esa camion militar, tus padres y hermanos, que eran chicos, te despidieron con lágrimas en sus ojos. Llegaste a la Isla el 2 de abril de 1982 a las 11 de la mañana, te pusieron al mando de uno de los radares, hacía muchísimo frío, me contaste luego de muchos años de estar juntos, que tenías miedo. Allá conociste muchos pibes, la mayoría un poco más chicos que vos, quienes peor la pasaban eran los que provenían de las provincias del Norte contas siempre, a ellos los verdugeaban más que a los de otras provincias, muchos, como vos, eran civiles, y quienes eran parte de las fuerzas los maltrataban con saña. 78 días estuviste en las islas Malvinas, tu familia enviaba cartas, vos llorabas a escondidas, dormiste en pozos de pie mientras las balas inglesas no cesaban, tuviste en tus brazos pibes mutilados, también asesinados. Mientras tanto en continente se decía "Estamos ganando" la gente fanatizada con la guerra donaba Plata, joyas y ropa. Muchos pibes nunca más volverían. Los últimos días de marzo te pones muy irritable, supongo que es tu forma de no querer angustiarte. El 22 de junio del 82 saliste de la Isla, en el Barco Hospital Bahia Paiso hasta puerto Santa Cruz, de ahí te metieron en un avión a Río Grande, para luego subirte a otro a Río Gallegos y de allí a El Palomar, donde te tuvieron 5 días encerrado engordandote sin poder todavía ver a tu familia, tu papas estaban a unas cuadras en la casa de tu abuela en Palomar, luego de 5 días te sacaron en camión a la madrugada y te llevaron a Merlo, ahí pudiste volver a tu casa, con lo puesto, una camisa que otro pibe te presto y unas zapatillas que eran puros agujeros. Con vos traías una bolsa con recuerdos: las cartas de tu familia, una cajita con tierra de la isla, billetes de allá, una riestra de balas de los ingleses, un encendedor, fotos del pueblo y estampillas. Cuando empezamos a estar juntos, 20 atrás, me dijiste nuestro primer 24 de marzo: nosotros somos los parias de la dictadura, por nosotros nadie pide, de nosotros no se habla ni somos parte de los documentos. También recuerdo que me contaste que al volver, dormiste más de un año acurrucado en un rincón de tu pieza, en el suelo. Al conocernos me dijiste con el corazón abierto: no tengo nada para darte más que mi lealtad, quizás hablabas por lo económico, yo todavía era puta, y vos solo deseabas darme otro destino, vivías con 150 pesos al mes de la pensión que el Estado te pagaba por ser un "heroe" de esta patria. Siempre me dijiste que no te gusta que te digan ni héroe, ni ex combatiente, te definís como un combatiente, ya que muchas veces me decís que combatís aún hoy contra los fantasmas de las pesadillas, contra la invisibilidad de quienes fueron víctimas de la última dictadura cívico eclesiástica y militar Argentina. Cada noche desde hace 20 años me despierto con tus gritos mientras dormis, oigo tus dientes rechinar, te abrazo lo mas fuerte que puedo, me duele que no tengas paz. Sé que no te gusta te digan héroe, para mí lo sos, así lo siento, sos el hombre que me arranco del sistema prostituyente, quien me abraza en mis dolores, en mis locuras. Hoy somos dos combatientes, y esta travesti siente mucho orgullo del compañero de vida que tiene, del tío colmado de amor que sos, de tus intactas convicciones políticas, de tu presente, de tu pasado, aunque duela, y de todo vos. Por: Revista y Editorial Sudestada

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