martes, 30 de diciembre de 2014

TRAGEDIA GRIEGA EN RABAT, mujeres a sus suertes ▼ Madres en tránsito | Planeta Futuro | EL PAÍS

Madres en tránsito | Planeta Futuro | EL PAÍS



Madres en tránsito

Son jóvenes y bravas subsaharianas que emigran a pie por el desierto camino de Europa Muchas han quedado varadas en el norte de África con los hijos habidos en el camino, muchos fruto de la explotación sexual.

Un grupo de ellas hace teatro en Rabat para contar su historia







Son ramilletes en las esquinas del centro de Rabat. Solo mujeres y niños revoloteando alrededor. Los hombres parecen no contar en la escena (ya dejaron de confiar en ellos, piensa uno, y pasa). Ojos negros vivísimos, atentos, aparecen entre las telas multicolores que las mujeres se atan a la espalda. Son las mujeres subsaharianas que quedaron varadas en el norte de África, cuando creían que el paso a Europa sería eso, un paso, una frontera más. Llevan dos, tres o cinco años en las metrópolis marroquíes, esperando a ¿Godot?.
En invierno, cartones apilados y alguna palabra en inglés o en francés. No hablan árabe ni quieren hacerlo. "Las palabras que saben en árabe dicen mucho de su situación en Marruecos", comenta Marike Minnema, factótum del Laboratorio Teatro del Oprimido-Rabat. Ella es una actriz y animadora cultural holandesa que también anda todo el día con el bello Rubén atado a la espalda, pero sabe que las condiciones de su parto fueron otras; y con el bebé ya en brazos, decidió que necesitaba acercarse a las mujeres subsaharianas como mamá y desarrollar un proyecto teatral con ellas. Quiso que sus piernas no siguieran caminando cuando su corazón se quedaba helado de impotencia de verlas aguantando el día (y el siguiente) en la acera mojada.
Si nunca te dicen madame, tampoco tienes ninguna gana de aprender francés, apostilla Marike. Y nos cuesta creer que ese madame, que todas las mujeres europeas (u occidentales) escuchamos tan a menudo, por aquí tenga la restricción del color de la piel. Y seguimos pasando; a veces, una moneda; a veces, no; siempre una sonrisa. Ellas devuelven todas las sonrisas. Las saludamos. "I don’t speak french" [No hablo francés], escuchas a veces.
Eso sí, no quieren fotos, tampoco quieren quedarse, pero están: siguen cada día en la misma esquina, y los niños van creciendo en este lugar en el que pensaron que estaban haciendo escala. Cruzaron desiertos y malarias (literales y metafóricas), atravesaron violaciones de militares en todas las fronteras (es posible que cada una de ellas, sin excepción), después de salir de sus países con cinco litros de agua y unas cuantas onzas de chocolate para caminar durante meses, de seis a seis.
Entonces, iban a Europa. Hoy los niños ya empiezan a ir al colegio en Rabat, en Tánger o en Casablanca. Ellas alquilan lo que pueden en Salé o en algún barrio de las afueras metropolitanas, procuran trabajar, piden, se prostituyen o se prostituyeron. Y ahora también hacen cola en Asuntos extranjeros para obtener el permiso de residencia, un trámite que facilita la regularización excepcional que ha dictado el Gobierno magrebí, y al que pueden acogerse todos los inmigrantes irregulares (el énfasis de la legalización está puesto justamente en las mujeres), hasta el próximo 31 de diciembre. Pero siguen yendo a Europa. Todavía están de camino y no piensan abandonar la idea de llegar.
Rabat es húmeda. Los cartones están húmedos. Vienen de Nigeria, Costa de Marfil, Burkina Faso, de Mali… Siete de ellas están involucradas en el proyecto teatral de Marike, financiado por varias ONG de ayuda a inmigrantes. Con todos sus hijos, ellas están haciendo teatro. Y no se trata de un oficio o un arte sino apenas de una manera de expresarse, de un estar (de paso) más saludable que el mero estar sobre los cartones.
En algún día gris, Marike siente que desfallece porque la obra no tiene la repercusión de público que esperaban o porque, en realidad, es "tan poco" lo que hacemos: son tantas las mujeres a las que no se puede ayudar, o tanta la vida injusta que a ellas les queda por delante. Por eso, le pregunta a la cronista si a ella le parece que vale la pena, si hay que seguir. La cronista le describe las miradas profundamente tristes, y sin embargo agradecidas, de muchas mujeres tristes en la sala de espera de la oficina de inmigraciones. Embarrado el suelo por tanta lluvia y llena a rebosar la sala de chicas como sus actrices, con los bebés, haciendo los papeles, poniendo las huellas dactilares para tener la tarjeta de residencia, el permiso que les posibilite trabajar mientras tanto, mientras siguen hacia algún horizonte, siempre al norte. Cada momento de alivio vale la pena; cada sonrisa, cada pequeño trabajo digno que consigan, cada momento lúdico o terapéutico cuentan.
"¿Qué es el teatro para ustedes?", les habíamos preguntado a las siete que se subieron al escenario, tras la función, en una sala del barrio de L’Ocean, en Rabat. "Uno trata de olvidar y aquí debe recordar, acordarse de las familias que hemos dejado atrás", dice la chica que apena contiene las lágrimas. "Fue un placer contar mi historia (de algún modo supongo que cura contar)", apostilla su compañera.
Durante la preparación, en base a improvisaciones hechas sobre el material "narrativo" que ellas traen y en los ensayos, hubo un tema que se silenció estentóreamente: la violencia sexual y, al fin, toda la sexualidad. Marike nunca quiso forzar su inclusión y solo les dio, según sus palabras, "teatro" para expresarse sobre los problemas prácticos a los que se enfrentan en Marruecos. Cantaron, bailaron y cuando se sintieron en confianza, juntas decidieron que querían "mostrar algo", según le confesaron a la directora. Así, para la función de estreno, una de ellas se caracterizó como hombre –un chulo, tratante– y salió a escena. Con el teatro, comenzaron a exorcizar fantasmas.
"Somos bellas pero tenemos estas circunstancias", arremete con ganas la mujer nigeriana. "Si yo hubiera sabido que el sufrimiento sería así, no hubiera dejado mi país", repiten una a una. "Algunas venimos porque no tenemos padres y tenemos que ayudar a nuestros hermanos". Todas asienten. Han tenido que ver lo que había en el desierto y del otro lado del desierto y ya no pueden volver, y menos con hijos, en muchos casos los hijos de sus violadores. Hay una angustia que resplandece, que es común a todas ellas, sentadas en fila, cuando la marfileña asegura que ella no creía en dios pero que, al fin, descubrió que dios es lo que está al otro lado del sufrimiento. Y es que en una parroquia en Marruecos sintió –quizá por primera vez en la travesía– que alguien le echaba una mano.
"Ser cristiana es difícil, aquí", menciona alguna. Pero lo más difícil es el rechazo de gente que vive en la misma ciudad. Esto sí lo dicen todas: "El rechazo en la mirada, o que te digan ‘ébola’, junto con la falta de solidaridad de otras mujeres". De las mujeres, de nosotras, ellas esperan más, seamos cristianas o musulmanas. Porque adivinan en la propia carne que, si acaso, dios es el mismo en todos lados.
"Una de las experiencias más profundas que he tenido trabajando con estas mujeres es que tener un hijo no es una elección –reconoce Marike–. Cuando desde el mundo cómodo nos preguntamos '¿por qué, si es tan pobre, va a tener otro hijo?' no entendemos estas experiencias traumáticas".
Porque no hay un "ellos" o "ellas" sino un "nosotros", y como todo el mundo necesita hablar, según la actriz, ella decidió crear un laboratorio de teatro sin actores, para que la gente conecte con su propio material, "se olvide de actuar y, entonces, pueda llegar al público". Aunque parte de las nociones del teatro-fórum de Augusto Boal, tan vigente en este rincón de África, Marike rehúsa hacer "teatro de sensibilización o decirle a la gente qué debe hacer".
Una holandesa que llegó a Marruecos hace cinco años, persiguiendo preguntas a contramano de las corrientes xenófobas de Geert Wilderspara su tesis universitaria, ahora hace teatro en Rabat. Trabajó tres semanas intensivas con este grupo de mujeres subsaharianas y ellas quieren seguir haciendo teatro. El próximo proyecto juntas es más ambicioso: trabajar con las madres subsaharianas junto a otras madres marroquíes. Teatro para acercarse.

lunes, 29 de diciembre de 2014

HIDRA ▼ ENEMIGO SIN ROSTRO ▼ La hidra terrorista de tres cabezas >> África no es un país >> Blogs Internacional EL PAÍS

La hidra terrorista de tres cabezas >> África no es un país >> Blogs Internacional EL PAÍS

Lola Huete Machado

África no es un país

"Salvo por el nombre geográfico, África no existe", decía Ryszard Kapucinski. Y sí, desde Europa, acostumbramos a simplificar su realidad hasta hacerla una y pobre, catastrófica y dependiente. Pero África es un continente: 55 países, mil millones de personas, multiplicidad de mundos, etnias, voces, culturas... África heterogénea y rica contada desde allí y desde aquí. Un blog coral creado y coordinado por Lola Huete Machado.

SOBRE LOS AUTORES

Lola Huete MachadoRedactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.
Chema CaballeroChema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.
José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.
Ángeles JuradoÁngeles JuradoPeriodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.
Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.
Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...
mapa de África



La hidra terrorista de tres cabezas

Por:  29 de diciembre de 2014
Al-Shabaab-fighters-014
Combatientes de Al Shabab. / Foto: AP
El terrorismo, la piratería marítima y el tráfico de drogas están más que bien instalados en África y son las principales amenazas en materia de seguridad en este continente. Durante dos días, más de 400 expertos procedentes de 47 países se reunieron en el hotel King Fad de la capital senegalesa en el Foro Internacional de Dakar sobre Paz y Seguridad con la intención de identificar estos retos y plantear soluciones. Bajo los auspicios directos del Gobierno francés y organizado por el Instituto Panafricano de Estrategias (Dakar) y la Fundación por la Investigación Estratégica (París), el foro resultó un éxito de participación y los debates fueron de gran nivel. Sin embargo, la cita volvió a mostrar una verdad ya sabida: el mantra tantas veces repetido de soluciones africanas para los problemas africanos sigue estando lejos de ser una realidad y la intervención militar francesa en Malí y República Centroafricana son la última muestra. 
El terrorismo no tiene rostro ni conoce fronteras”, dijo en la clausura del Foro el presidente de Chad, Idris Déby, un país que se ha convertido en los últimos años en una potencia militar emergente en la región centroafricana y del Sahel, “se alimenta de la pobreza y de interpretaciones erróneas de la religión. Tenemos que combatirlo con todo el vigor posible, lo que exige una fuerte movilización de recursos”, dijo. El ex presidente nigeriano Olasegun Obasanjo se mostró de acuerdo, “en África tenemos las herramientas previstas para combatir este mal, pero nos falta la voluntad política, la coordinación”. Y tanto el comisario africano de Paz y Seguridad, Smaïl Chergui, como el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, coincidieron en que los tres focos más peligrosos en este momento y con relaciones entre ellos, como una hidra de tres cabezas, son el norte de Nigeria-Camerún, el Sahel y su santuario en el sur libio y la Somalia refugio de Al-Shabab.
FORUM INTERNATIONAL DE DAKAR SUR LA PAIX ET LA SÉCURITÉ EN AFRIQUE ARRIVEE SEM IDRISS DEBY PRESIDENT DE LA REPUBLIQUE DU TCHAD (1)Acogida de Macky Sall (dcha.) a Idris Déby durante el Foro de Dakar.
1. Boko Haram (Nigeria-Camerún). Este fue uno de los nombres más invocados durante el Foro de Dakar. Y es que el grupo terrorista nigeriano que tiene en jaque a la primera potencia africana y que en los últimos meses está extendiendo sus redes más allá de las fronteras de Nigeria es una de las mejores muestras de esa amenaza global que sacude a África. La gestación de este grupo de corte islamista radical, cuyo nombre significa “La educación occidental es pecado”, data de 2002 y tiene lugar en Maiduguri, capital del estado de Borno. Sin embargo, su actividad violenta se intensifica a partir de 2009 con la muerte de su líder Mohamed Yussuf y el ascenso a la jefatura del implacable y escurridizo Abubakar Shekau, uno de los terroristas más buscados del mundo. Desde entonces ha mantenido una guerra no declarada con el Ejército nigeriano, una auténtica espiral de violencia que ya está saltando a los países limítrofes.
Matanzas, asesinatos, atentados con bomba, pueblos arrasados. La capacidad destructiva de Boko Haram está fuera de toda duda. Se calcula que sólo este año su actividad terrorista ha provocado unos 3.000 muertos. Sin embargo, su salto a la fama internacional tuvo lugar el pasado mes de abril cuando llevó a cabo el secuestro de doscientas niñas estudiantes en la localidad de Chibok con la intención de venderlas como esclavas y obligarlas a casarse. Esta acción generó una oleada de indignación internacional en las redes sociales que, sin embargo, con el paso de los meses se fue apagando progresivamente. El rastro de la mayor parte de aquellas niñas se perdió, probablemente vendidas en los países vecinos, y otras más fueron secuestradas después, las últimas hace solo unas semanas.

Boko Haram, que en buena medida se nutre de la pobreza y de las enormes diferencias entre el rico sur petrolero y el norte del país, tiene sus cuarteles generales en Maiduguri, pero ha sabido ampliar su influencia hacia otras zonas. Desde mayo de 2013 el Gobierno nigeriano declaró el estado de emergencia en los estados de Borno, Yobe y Amadaua, sin que hasta ahora se haya visto capaz de poner fin a tanta violencia. Al contrario, se ha incrementado. De hecho, Boko Haram, que tiene lazos con otros grupos yihadistas radicales como Muyao en Malí o Estado Islámico en Siria, dio un inquietante paso el pasado mes de agosto cuando declaró la fundación de un califato sobre un territorio de 20.000 kilómetros cuadrados y las trece localidades del noreste del país que ya controla.
Sin embargo, uno de los elementos más preocupantes es la expansión de Boko Haram y de su escisión Ansaru hacia otros países próximos aprovechando la porosidad de las fronteras y la falta de cooperación entre las distintas autoridades. Paradigmática es la mala relación que mantienen Nigeria y Camerún, donde el grupo ya ha cometido secuestros y lanzado ataques, pero también el reclutamiento de terroristas en Chad y Níger, país hacia el que se dirige la mayor parte del flujo de refugiados procedentes del norte de Nigeria. Se calcula que un millón y medio de nigerianos se han visto obligados a huir de sus casas tras verse envueltos en tanta violencia, de la que el Ejército nigeriano también es protagonista con una feroz represión.
Kano_2116376bAtentado de Kano protagonizado hace pocas semanas por Boko Haram. / Foto: AFP
2. AQMI y grupos satélites (Sahel). La intervención militar francesa en Malí que debutó en enero de 2013 tenía como uno de sus objetivos declarados combatir a los grupos terroristas que habían convertido el norte del país en su auténtico feudo, pero que en realidad llevaban años campando a sus anchas. El primero de ellos y más peligroso es sin duda Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), la franquicia de Bin Laden en el Magreb dirigida por el emir argelino Abdemalek Droukdel, pero no es el único. Disidentes de este grupo crearon en 2011 elMovimiento por la Unicidad de la Yihad en África Occidental (Muyao) y con el estallido de la rebelión tuareg un histórico rebelde del Azawad, Iyad Ag Ghali, creaba Ansar Dine (Defensores de la Fe).
Estos tres grupos que a mediados de 2012 ya controlaban todo el norte de Malí y que llegaron incluso a amenazar con avanzar sobre Bamako fueron expulsados de las ciudades de Gao y Tombuctú y combatidos hasta sus últimos refugios en el Adrar des Ifoghas por las tropas francesas y chadianas. Sin embargo, su capacidad de actuar no ha desaparecido. El amplio territorio que hicieron suyo sigue albergando a terroristas capaces de lanzar un obús, de poner una mina o de abalanzarse contra una patrulla de la ONU con un cinturón bomba adosado a su cuerpo. Además, otros grupos han surgido en un caótico escenario de señores de la guerra y lucha por el control del tráfico de drogas que desde hace más de una década transita por el desierto, en una especie de caleidoscopio de reivindicaciones territoriales, étnicas, religiosas y, en fin, de poder.
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Detención de un presunto terrorista en Gao en febrero de 2013. / Foto: J. Naranjo
Una de las escisiones de AQMI surgida casi al mismo tiempo que dieron comienzo los bombardeos franceses es la del también argelino Mokhtar Belmokhtar, el emir tuerto, el escurridizo traficante de tabaco y armas que protagonizó el ataque a la planta gasística de In Amenas en enero de 2013. Se cree que Mister Marlboro, otro nombre con el que se le conoce, se encuentra ahora en el sur de Libia, una nueva zona gris que ha surgido en los últimos años y que se ha convertido en un auténtico santuario yihadista, una retaguardia segura para terroristas, según han confirmado los distintos expertos participantes en el Foro de Dakar.
En palabras de Issandr El Amrani, experto del International Crisis Group, no se puede separar la lucha contra la emergencia de una zona gris en el sur de Libia donde se mueven con comodidad grupos radicales de todo pelaje sin la resolución del conflicto libio en sí mismo, simbolizado en la existencia de dos parlamentos rivales en Tubruk y Trípoli, cada uno defendiendo su propia legitimidad. “Hoy es urgente no solo apoyar una solución negociada en Libia con una etapa preliminar de desmovilización de las milicias y de bloqueo del extremismo religioso, sino también abordar la cuestión más duradera del refuerzo de la capacidad del Estado, sobre todo en el sector de la seguridad”, asegura.
Kenya-westgate-attack_23.09.13Soldados kenianos en el centro comercial Westgate durante el ataque de Al Shabab. / AFP
3. Al Shabab (Somalia). Este jueves 25 de diciembre, en pleno día de Navidad, la sede de la misión de la Unión Africana en Somalia recibió un duro golpe. Un comando terrorista del grupo Al Shabab lanzaba un ataque y provocaba la muerte de nueve personas, entre ellas tres soldados de la UA. Este ataque viene a mostrar que pese a algunos reveses militares y la muerte o captura de algunos de sus líderes la capacidad de golpear de este grupo terrorista afiliado a Al Qaeda está intacta. Entre sus acciones más espectaculares de los últimos años cabe destacar el ataque al centro comercial Westgate en Nairobi (Kenia) en septiembre de 2013 y el que tuvo lugar en el palacio presidencial de Mogadiscio, la capital somalí, el pasado mes de julio.
Nacidos en 2006 de la mano de jóvenes islamistas radicales y como brazo armado de la Unión de Tribunales Islámicos, tras numerosos avatares hoy por hoy se presentan como una auténtica pesadilla para las misiones de la UA y la ONU presentes en el país, pero también han exhibido músculo y operatividad en la vecina Kenia. En los últimos años se han atrincherado en las regiones del sur y en torno a la capital, donde se nutren de una peculiar fuente de financiación para mantener a sus aproximadamente 5.000 efectivos: el tráfico ilegal de carbón de acacia.
FORUM INTERNATIONAL DE DAKAR SUR LA PAIX ET LA SÉCURITÉ EN AFRIQUE AU KING FAHD PALACE  (1)
Keita (Malí), Abdel Aziz (Mauritania), Sall (Senegal) y Déby (Chad) durante el Foro de Dakar.
Pero, ¿cuál es la clave de la resistencia de estos tres focos terroristas? En el Foro de Dakar se apuntaron algunas ideas. En primer lugar, las rivalidades y desconfianza entre las potencias regionales africanas, que la hace débil ante una amenaza transnacional. Pero también la capacidad de estos grupos de relacionarse entre sí y prestarse apoyo mutuo beneficiándose de todo tipo de tráficos ilícitos, pero también de imbricarse con las comunidades locales. Según Jean François Daguzan, director adjunto de la Fundación por la Investigación Estratégica, “AQMI, Boko Haram y Al-Shabab se apoyan sobre realidades locales pero defienden objetivos globales (…) el debilitamiento estructural de un cierto número de estados facilita el retorno a la asabiya, concepto que se ha convertido en uno de los elementos clave de la interpretación de las connivencias tribales o clánicas, tanto en el Magreb como en África subsahariana (…)”.

domingo, 28 de diciembre de 2014

MATARÁS A UNO, A DOS, A TRES, PERO EL CUARTO REGRESARÁ POR SU DESTINO Y POR TU ALMA ▼ El peligro de predicar en el infierno | Internacional | EL PAÍS

El peligro de predicar en el infierno | Internacional | EL PAÍS



El peligro de predicar 

en el infierno

En las zonas más conflictivas de México se multiplica 

el asesinato de sacerdotes

Esta semana fue ejecutado un párroco en Guerrero





Funeral por el sacerdote asesinado en Ciudad Altamirano, México / EFE


En la deriva violenta de México se presuponía al menos una regla: no se mataba ni a niños ni a curas. Este código que apelaba al último rastro de humanidad que pudieran tener los asesinos, muchos de ellos devotos de la Santa Muerte, también ha dejado de ser sagrado. El sacerdote Gregorio López, un cura de 39 años que daba clases en el seminario de una ciudad mexicana tomada por el narcotráfico, murió esta semana de un disparo en la cabeza.
Goyito, como le conocían en la parroquia, es el tercer cura asesinado en lo que va de año en Tierra Caliente, una zona conflictiva controlada por el cartel de Los Caballeros Templarios. Los obispos mexicanos, a través de un comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), mostraron su repulsa por el crimen: “Haciéndonos eco del sentir de muchos mexicanos, repetimos: ¡Basta ya! No queremos más sangre, no queremos más muertes, no queremos más desaparecidos”.
En la prensa local de Ciudad Altamirano, donde fue secuestrado el sacerdote, no se leen palabras como sicario, narcotráfico y, ni mucho menos, los nombres de los mafiosos involucrados. El asesinato del párroco no ha merecido ni una línea en la principal publicación, a riesgo de que los periodistas corran la misma suerte que el religioso. Predicar la fe o la libertad de expresión en un sitio como este equivale a una sentencia de muerte.
El domingo por la noche, unos hombres armados se llevaron al sacerdote por la fuerza. Desde ese día sus compañeros de parroquia exigieron su liberación. El obispo Máximo Martínez encabezó una marcha en la ciudad en la que pidió al crimen organizado que devolviera al cura con vida. Eso no ocurrió. El cuerpo de Gregorio fue encontrado en una cuneta. Había sido ejecutado: el cadáver presentaba una herida de bala en el cráneo.
“Es un horror. Este crimen y el de los otros padres manifiesta una situación sin límites. Antes al menos los criminales respetaban a los sacerdotes”, dice el padre Solalinde



La fiscalía de Guerrero investiga el crimen sin que haya dado por ahora a conocer ninguna línea de investigación fiable. Los feligreses señalan que pudo tratarse de un robo, ya que el día que fue secuestrado el párroco llevaba encima la colecta anual del seminario en el que era profesor.
Otro cura combativo, como el padre Goyo, un religioso que ha apoyado públicamente a las autodefensas que se levantaron contra el narco en Michoacán, dijo a la agencia Quadratín que su tocayo había expresado en sus homilías su preocupación por el secuestro de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. La estampa del padre Goyo en día de misa es muy conocida: subido a un altar enfundado en un chaleco antibalas.
“Exigimos a las autoridades el esclarecimiento de este y de los demás crímenes que han provocado dolor en tantos hogares de nuestra patria, y que se castigue a los culpables conforme a derecho”, agregan los obispos en el comunicado. En los dos años que lleva el priísta Enrique Peña Nieto al frente del país, según un informe del Centro Católico Multimedial que cita Excélsior, han sido asesinados ocho sacerdotes y dos están desaparecidos. Tres más fueron rescatados de manos de sus secuestradores.  
En abril, un misionero africano llamado John Ssenyondo, de 55 años, viajó en coche hasta un pueblito de Guerrero para dar misa. Al acabar unos hombres lo interceptaron y lo metieron en el maletero. Desde ese día no se supo más de él hasta que las autoridades encontraron una fosa con 12 cadáveres dentro. Uno de ellos era el suyo. Los forenses identificaron al párroco ugandés gracias a una copia de su historial dental que guardaba un compañero de sotana. El padre Solalinde, reconocido por su lucha en favor de los inmigrantes que se juegan la vida cruzando un México lleno de peligros para llegar a Estados Unidos, dijo en una entrevista a este periódico: “Es un horror. Este crimen y el de los otros padres manifiesta una situación sin límites. Antes al menos los criminales respetaban a los sacerdotes”.

el dispreciau dice: desde luego, el mundo narco, al igual que el mundo de la trata de personas, al igual que el reino del tráfico de órganos, al igual que la violencia social en cualquiera de sus formas, está carente de códigos, tanto dentro de sus ecosistemas, como fuera de ellos... por ende, violencias de los estados ausentes mediante, se han acostumbrado a asesinar a quienes se les crucen en su camino... primero uno... luego dos... inmediatamente tres... y así, miles... cientos de miles... y en dicho infierno, caen destinos de inocentes estudiantes, niños, niñas, periodistas, sacerdotes, o bien, cualquiera que no sea bueno a los ojos de los cárteles, siempre dispuestos a devorar el destino de quien haga falta a como sea... sucede que la ignorancia mata tanto como la vagancia... sucede que el cinismo mata tanto como la hipocresía... sucede que la mentira mata tanto como la traición... sucede que el discurso político mata tanto como la ausencia de los estados recaudadores que han exterminado el estado de derecho en todo el orbe humano, léase, lo que antes proporcionaba bienestares por doquier, hoy mata... y el infierno se ha instalado en la Tierra humana, y dado que el infierno posee distintos niveles de crueldad antes ejercida por el alma víctima, se observan distintos niveles de perversidad en los demonios dominantes... tanto es así que, lamentablemente, México se ha convertido por sí solo en un piso del infierno, al igual que Colombia también lo es, al igual que la Europa Medieval y xenófoba lo es, y al igual que... agréguele condimentos a gusto (Siria, Gaza, Irak, Afganistan, etcéteras varios)... allí, el narco reina, por ende la gentes no guardan valor alguno para el estado ausente que debería protegerlos, sencillamente porque el estado no existe, salvo para el discurso... cabe preguntarse entonces, para no hacerla larga, ¿se habrá dado cuenta la ignorancia del "narco" que cuando no quede más a quien matar, ya no habrá mercado, y entonces no habrá a quién vender la miseria humana que los viste con poder?...?...? se habrá dado cuenta el submundo infernal del narco, que cuando la gente esté definitivamente degradada globalmente, ya no habrá mercado porque no habrá quien les compre sus basuras?...?...?, indudablemente, así como no tienen alma, tampoco les da el coco para darse cuenta, por consiguiente, las muertes seguirán hasta que la solución se sature y se vuelva una masa tan compacta, que estalle... con ellos dentro... entonces ya no habrá más droga, tampoco más lavados, mucho menos... gentes para verlo. DICIEMBRE 28, 2014.- para vuestra información, siempre hay un espíritu, habilitado por Dios, por su inocencia y su luz, para regresar a buscar el alma de sus victimarios... cuidado!.

CHINA INVIVIBLE ▼ La contaminación ahoga al régimen chino | Internacional | EL PAÍS

La contaminación ahoga al régimen chino | Internacional | EL PAÍS



La contaminación ahoga al régimen chino

La lucha contra la polución, que causa gran descontento social, es una prioridad política







Personas con mascarillas pasean por el centro de Pekín. / KEVIN FRAYER (GETTY)


La contaminación del aire, de los ríos y las tierras de cultivo en China es de tal magnitud que no solo amenaza el crecimiento económico y la salud pública: también la estabilidad política. El creciente descontento social ha convertido el combate a la polución en prioridad política del Gobierno de Xi Jinping, junto a la lucha contra la corrupción. Entre enero y septiembre de este año, las denuncias por contaminación se han duplicado respecto al mismo periodo de 2013, según informó esta semana la prensa oficial. Unas 190.000 empresas han sido castigadas en el último bienio por violar leyes medioambientales y las multas impuestas suman 520 millones de euros.
El próximo 1 de enero entrará en vigor una nueva versión de la Ley de Protección Medioambiental, la principal en este ámbito, que prevé multas mucho más fuertes a quienes contaminen y a los funcionarios que lo toleren.
La indiferencia que mostraban hasta hace dos años el régimen ante lo que consideraban una consecuencia inevitable del crecimiento económico está llegando a su fin. Una muestra de lo que puede hacer la voluntad política la vivieron los pequineses en noviembre. Durante una semana, los cielos habitualmente sucios de la capital fueron de un azul brillante. Tan brillante que fue bautizado como “azul APEC”, en alusión a la cumbre Asia-Pacífico que se celebraba entonces en Pekín. Para garantizar un aire prístino durante la reunión, las autoridades impusieron medidas como la prohibición de circular a la mitad de los vehículos de la capital cada día y el cierre de fábricas en 200 kilómetros a la redonda.
El azul no es el color habitual del cielo en la mayor parte de China. El exministro de Sanidad Chen Zhu calculaba en enero pasado que cada año mueren prematuramente entre 350.000 y 500.000 chinos debido a la contaminación. Ya en 2013 un estudio publicado en The British Medical Journal y patrocinado por la Asociación Nacional de Ciencias Naturales de China y el Consejo Nacional Australiano para la Salud y la Investigación Médica vinculaba la polución del aire en Pekín con la pérdida de años de vida.
La venta de purificadores de aire para el hogar o la oficina se ha disparado, pese a que pueden llegar a costar 2.000 euros por unidad. El año pasado el volumen de ventas alcanzó los 463 millones de euros, cerca del doble de 2012, según la consultora Daxue Consulting. En Pekín, algunos colegios internacionales han instalado sofisticadas y carísimas burbujas gigantescas para que sus alumnos puedan salir al recreo sin correr riesgos en los peores días, esos en los que las imágenes de chinos caminando como sombras entre la bruma de aire sucio dan la vuelta al mundo.
Y no es solo el aire. Según ha admitido el Gobierno, el 20% del suelo de cultivo está contaminado, al igual que el 60% del agua en superficie, algo que ha comenzado a impactar una economía que se ralentiza. El malestar de la población del país con respecto a la polución es cada vez mayor, algo tangible en las redes sociales y en las frecuentes manifestaciones de protesta por motivos medioambientales.
Los efectos en la economía y el descontento social han obligado al Gobierno a reaccionar. “Buena parte de la agenda política de los líderes se dirige a aumentar la satisfacción de la clase media urbana. Cuando este sector clave de la sociedad se ha empezado a quejar de la contaminación y generar un gran debate, los líderes le han prestado oídos y lo han puesto en primer lugar de su agenda”, explica el director del programa para China de Greenpeace, Ma Tianjie.
En septiembre de 2013, China lanzó un amplio plan nacional de lucha contra la contaminación. Y en marzo pasado el primer ministro, Li Keqiang, declaraba la “guerra a la polución”, que aseguraba que se combatirá “con el mismo vigor con que nos enfrentamos a la pobreza”.
Esta nueva voluntad política ha marcado una diferencia, a juicio del representante de Greenpeace. Desde el 1 de enero de 2014, las principales empresas contaminantes deben divulgar sus emisiones en tiempo real. Se ha impuesto a las provincias objetivos precisos y su cumplimiento contará al evaluar a los funcionarios para un ascenso. O para un cese.
Este cambio de actitud se refleja también en el giro del Gobierno en su posición sobre el cambio climático. En noviembre acordó un pacto histórico con EE UU para llegar en 2030 (o antes) al máximo de sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero, cerca de una década antes de lo que calculaban los analistas. Pekín se comprometió también obtener el 20% de su energía de fuentes renovables para 2030.
Las medidas parecen haber comenzado a arrojar cierto fruto. Un estudio de Greenpeace indica que en el primer semestre de este año la contaminación en Pekín descendió casi un 10% con respecto al año pasado. El consumo de carbón —que representa dos tercios de la cesta energética china— descendió este octubre por primera vez en la historia moderna.
Aunque no todo es de color de rosa. Está por ver si las nuevas medidas se aplican seriamente o pasan a engrosar el largo archivo de normas chinas que solo existen sobre el papel. Las organizaciones ecologistas advierten también del peligro de iniciativas que simplemente desplacen la contaminación del este desarrollado del país al oeste más pobre. Los analistas echan en falta campañas de educación ciudadana y un impuesto verde antipolución.
Expertos como Zhang Boju, de la ONG china Friends of Nature, advierten también contra la presión de los “intereses creados, basados en el viejo sistema de desarrollo económico, la industria química pesada y las energías fósiles, donde hacer caso omiso del desarrollo sostenible es bastante común”. Incluso en el acuerdo con EE UU persiste una gran incógnita: el nivel que alcanzarán las emisiones chinas cuando alcancen su techo. “Sabemos cuándo llegaremos a la cima de la montaña pero no el tamaño que va a tener esa montaña”, explica Ma.
Mientras, la polución sigue siendo el pan nuestro de cada día: un informe de la ONG Institute of Public and Environmental Affairs (IPE) a mediados de diciembre revelaba que de 2.679 grandes empresas estudiadas, 1.092 contaminaron el aire entre agosto y octubre de este año. Entre ellas, empresas estatales como Chalco, el gigante chino del aluminio.

La energía nuclear se erige como la principal alternativa

El Gobierno planea triplicar en seis años esta fuente

Central eléctrica en la provincia de Hebei. / FRED DUFOUR  (AFP)
El compromiso de China de lograr que en 2030 un 20% de su energía proceda de fuentes limpias supone todo un desafío para un país inmenso que ha tirado del carbón durante décadas. La principal apuesta de las autoridades para cumplir el objetivo recientemente adquirido es la energía nuclear: el país cuenta actualmente con 21 reactores y tiene previsto construir 28 más con el objetivo de incrementar la generación de energía nuclear de 19,1 gigavatios anuales a 58 gigavatios —el triple— en seis años.
La decisión de apostar por la energía atómica es firme tras años en que el país ha pagado las consecuencias de un crecimiento incontrolado y medioambientalmente insostenible. Las necesidades energéticas de China seguirán creciendo en los próximos años, pero la opinión pública y los compromisos adquiridos con la comunidad internacional para frenar el cambio climático impiden que el país siga basando su crecimiento en los combustibles fósiles.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, un 67,5% de la energía producida durante 2013 procedió de la combustión de carbón, seguido del petróleo (16,8%) y del gas natural (5,9%). Los combustibles no fósiles supusieron el 9,8%, entre los cuales se encuentra la energía nuclear, con un 2%. Ésta última supone un 19,4% del total del suministro energético en Estados Unidos y llega al 73,3% en Francia.
“Es la primera vez en la historia de la humanidad que veremos un aumento de tal magnitud en tan poco tiempo. Tenemos razones para estar preocupados solamente desde el punto de vista técnico y de capacidad humana para manejar estas plantas”, afirma Li Shuo, responsable de Energía y Cambio Climático de Greenpeace en China.
Tras el accidente en 2011 de la central nuclear japonesa de Fukushima por el terremoto y el tsunami posterior, China prohibió la construcción de nuevas centrales y reforzó las medidas de seguridad de las que ya están en funcionamiento, todas en la costa del país. El veto, que se levantó a finales de 2012, ha retrasado el calendario en aproximadamente dos años, lo que hace difícil el cumplimiento de la meta establecida para 2020, cuando la energía procedente de fuentes limpias debería alcanzar el 15%.
China necesitará generar entre 800 y 1.000 gigavatios adicionales procedentes de combustibles no fósiles en los próximos 15 años. El Plan Estratégico de Desarrollo Energético 2014-2020 contempla un empujón a la energía hidroeléctrica, eólica y solar, pero fía a la nuclear la consecución de las metas.
“La mayor incógnita es si seguiremos utilizando cualquiera de las energías disponibles para cubrir el cupo o vamos a adoptar un nuevo enfoque más exigente que nos lleve hacia una energía más limpia y segura”, afirma Li, que teme la construcción de centrales en el interior, próximas al río Yangtzé, en cuya cuenca viven unos 400 millones de personas. “En caso de accidente, el impacto potencial sería aún mayor. China tiene escasez de energía, pero también de recursos hídricos”, recuerda Ma Jun, director del Instituto de Asuntos Públicos y Medio Ambiente de China.
Los expertos señalan que, además de la cantidad, la clave radica en asignar de forma más eficiente la energía que ya se produce. China sigue subsidiando los combustibles fósiles e industrias pesadas como el hierro, el acero o el cemento. “No me cabe duda de que la energía nuclear debe ser parte de la nueva estrategia energética, pero incluso con ella no hay forma de que China pueda garantizar la gran demanda de las industrias intensivas en energía”, explica Ma.
La esperanza es que la reestructuración del modelo económico del país conlleve una progresiva pérdida de peso de estos sectores en la economía. En algunos ámbitos se vislumbra una tendencia al cambio: el consumo de carbón cayó por primera vez entre un 1% y un 2% hasta octubre, según datos de la consultoría China Coal Research.

el dispreciau dice:
donde termina la mentira, comienza la realidad... pero, donde concluye la política, también comienza la realidad... y la realidad no es discurso, tampoco dilación, mucho menos abuso... donde termina la hipocresía, comienza la realidad, entonces, donde concluye el cinismo también se impone la realidad... y cuando la realidad de las personas se torna invivible, definitivamente, comienza el final... cuando la realidad que se vive, pesa... apenas se sobrevive... DICIEMBRE 28, 2014.-

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El barrio del millón de basureros | Internacional | EL PAÍS



El barrio del millón de basureros

Los cristianos coptos de Manshiyat Naser recogen y reciclan los desechos de El Cairo



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La 'Ciudad de la basura' de El Cairo. / ANDREY STENIN (RIA NOVOSTI)


Un espantoso olor a basura impregna las calles de Manshiyat Nasern. La llamada “Ciudad de la basura” es una especie de vertedero donde van a parar la mayoría de desechos que produce El Cairo, una megalópolis de más de 20 millones de almas. El arrabal muestra hasta dónde puede llegar la degradación de la vida urbana en un país subdesarrollado, pero es también un ejemplo del afán de supervivencia de una comunidad que ha demostrado una increíble capacidad de organización. No en vano, sus habitantes, un millón de cristianos coptos conocidos como zabalín (basureros), recogen el 60% de los residuos que genera la capital egipcia (unas 16.000 toneladas diarias), y reciclan un 80%, cuatro veces más que la mayoría de empresas occidentales dedicadas a la gestión de residuos.
Los zabalín viven casi exclusivamente de la venta de los desechos reciclados. Cada material se somete a un proceso industrial diferente en los hornos y prensas especializadas distribuidos por el barrio. De ahí sale materia prima que abastece a las fábricas egipcias e incluso extranjeras. Por ejemplo, después de convertir en polvo el PVC de las botellas de agua y refrescos, lo exportan a China. Además, con el material que no pueden transformar, realizan objetos de artesanía.
La comunidad zabalín forma una especie de gran familia, con una clara división del trabajo. Todo el mundo participa en el reciclaje. Al amanecer, los chicos jóvenes pasan casa por casa a recoger la basura; las mujeres y niños la separan en una docena de materiales diferentes; y los hombres, en los talleres, la transforman en materia prima. “En la escuela, mis hijos no dicen dónde viven. Para ellos es un estigma. Un día me dijeron que haber nacido aquí es un pecado que no se puede purgar en vida”, cuenta con dolor Mariana, de 35 años y madre de tres hijos.
A pesar de que su labor es imprescindible para una megalópolis como El Cairo, las instituciones públicas no les abonan ni un céntimo. Y las comunidades de vecinos, tan sólo una cifra simbólica: unos 50 céntimos de euro al mes por edificio. Actualmente, se calcula que los zabalín recogen más de la mitad de los residuos de la capital egipcia. Desde 2003, del resto se encargan tres multinacionales extranjeras, una de ellas la española Urbaser. La voluntad del Gobierno de imitar el modelo occidental, y de hacer desaparecer a loszabalín de algunas zonas de la capital, le cuesta al erario público unos 40 millones de euros anuales. Los contratos expiran en 2017, y la experiencia cala con dificultad. Los vecinos prefieren a loszabalín,que recogen la basura a domicilio, a las empresas, que les obligan a depositar la basura en contenedores.
La comunidad de zabalín (basureros) está formada por cristianos llegados hace siete décadas del Alto Egipto
Los sueldos los decide la comunidad y varían en función del puesto que cada uno ocupa en la cadena de producción. Los adolescentes, que deben cargar en sus espaldas sacos más voluminosos que sus propios cuerpos, ganan unas 800 libras al mes (100 euros), una remuneración parecida a la de las mujeres. El trabajador de un horno se saca unas 1.100 libras al mes (135 euros), una cantidad sensiblemente inferior a las 1.500 libras de sueldo medio de un obrero no cualificado en una fábrica.
“A pesar de que me levanto cada día a las cinco de la madrugada y mi jornada es de unas 12 horas, apenas me da para vivir y para mantener a mis cuatro hermanos pequeños. Los otros siete ya están casados y son autosuficientes”, cuenta Camille, un hombre de 38 años. Su empleo consiste en fundir latas para convertirlas en moldes de aluminio, y su horno es un solar cercado por unas paredes descuajeringadas. Dentro, los envases de refrescos se amontonan por el suelo desordenadamente, formando pequeñas pilas. Cerca de la puerta, Youssef remueve el fuego con un palo. “Lo peor es el verano. Aquí superamos los 50 grados”, exclama. La media docena de operarios no lleva ningún tipo de protección, más allá de camisetas ennegrecidas, tejanos gastados y chancletas. Cualquier normativa de protección laboral aquí suena a quimera.
En los callejones estrechos y sin asfaltar, apenas penetra el sol. Haciendo gala de su apodo, la basura es ubicua, ya sea esparcida por las calles o apilada en enormes sacos de más de dos metros de largo. Como un vecino más, pequeñas manadas de cabras pasean tranquilamente por las calles sin otra guía que su instinto en la búsqueda de desechos orgánicos entre las bolsas rotas. Completan la fauna del lugar gallinas, algún cerdo bien escondido y moscas. Millones de moscas. Ante falta de espacio, animales y seres humanos comparten a menudo un mismo techo. Además, muchos edificios han convertido sus tejados en granjas. Se calcula que en el barrio viven hacinadas cerca de un millón de personas.
El principal eje de la vida social del barrio es la catedral de San Simón el Curtidor, considerada la mayor de Oriente Próximo



Para romper la triste bicromía del cemento y el rojizo de los ladrillos sucios, algunos vecinos han decorado sus balcones con coloridas representaciones de Jesucristo, la Virgen y el patriarca copto. Y es que el 90% de los zabalín son devotos cristianos llegados hace siete décadas del Alto Egipto huyendo de la pobreza rural. Sin educación ni dinero, no les quedó más remedio que dedicarse a la recogida de la basura, un servicio mal cubierto en una ciudad en plena explosión demográfica.
Los signos de su religiosidad son omnipresentes, en los pósteres descoloridos de Jesucristo que adornan portales y cafés, en las maquetas de iglesias colgadas de las ventanas o incluso en la piel. El principal eje de la vida social del barrio es la catedral de San Simón el Curtidor. Con aforo para unos 20.000 fieles, está considerada la mayor iglesia de Oriente Próximo.
Situada a los pies de la Mukatam, una colina convertida en refugio urbano de familias de clase media-alta huyendo del caos y el ruido de El Cairo, la Ciudad de la basura constituye una vergüenza para muchos cairotas. Una especie de cloaca al aire libre de una capital orgullosa de su pasado. Aunque no es una zona insegura, es difícil encontrar un taxista que quiera adentrarse en el abigarrado vecindario. A pesar de sus acuciantes necesidades, los servicios públicos brillan por su ausencia en la zona. 
Aquí no hay conflictos entre cristianos y musulmanes. Todos tenemos los mismos problemas, la misma miseria”
Ramadán, peluquero 
“Una de nuestras principales peticiones al Gobierno es un instituto de secundaria para chicas. Es peligroso que tengan que desplazarse lejos, sobre todo en invierno, cuando cae la noche”, asegura Greis, un anciano tocado con un turbante gris. Los zabalínconceden mucha importancia a la educación de los hijos, pues confían en que así podrán escapar de la pobreza. “Sin embargo, la tasa de escolarización ha caído durante los últimos años, como consecuencia del deterioro de su situación económica”, declara Mohamed Ismail, de la ONG Spirit of Youth, muy activa en el barrio. A pesar del enorme riesgo de incendios, no hay ninguna estación de bomberos. Tampoco ningún hospital público. “Una clínica nos hace mucha falta. La gente, y sobre todo las criaturas, cae enferma muy a menudo entre tanta porquería y virus”, se queja Morice, un anciano. Sentado a su lado, Greis añade: “Hay una pequeña clínica que abrió una monja belga hace más de treinta años. Se llamaba Manuela. Pero el servicio es malo, y encima tenemos que pagar”.
Además de las bacterias, también son habituales las enfermedades en los pulmones provocadas por la polución. El aire que se respira en el arrabal no sólo es pestilente, sino también muy denso. Por si las condiciones de higiene no fueran ya de por sí paupérrimas, en el barrio no hay agua corriente. “Para nosotras, las mujeres, la falta de agua es una pesadilla. ¿Cómo pueden mis hijos librarse de las burlas de sus compañeros de clase por su condición de zabalín si no van limpios a la escuela?”, se pregunta Mariana. Como cada mañana, se sienta frente a la puerta de su casa y se dedica a separar la basura junto a sus vecinas. Mientras tanto, sus retoños corretean y juegan con los residuos.
La suciedad en la Ciudad de la basura y en todo El Cairo es mayor desde 2009. Aquel año el Gobierno de Hosni Mubarak ordenó sacrificar todos los cerdos del país, supuestamente, para evitar el contagio de la gripe A. Los puercos constituían un elemento fundamental en la cadena de reciclaje, pues se comían los residuos orgánicos. Ahora, los restos de comida se pudren en las calles de la megalópolis. Mientras transitan de vuelta hacia la Mukatam con la colecta diaria, ya sea en camionetas o en carros tirados por escuálidos borricos, los jóvenes zabalín se van desembarazando de la basura orgánica.
La matanza de los cerdos supuso un gran perjuicio para los habitantes del barrio. Su carne representaba un complemento rico en calorías para la dieta, y generoso en ingresos. Casi todas las familias criaban gorrinos, cuya carne servía no sólo para abastecer a la comunidad cristiana del país, sino que también se exportaba. “El kilo se pagaba a unas 12 libras, o sea que por la cría de cada lechón, una familia podía llegar a sacarse más de 1.000 libras (unos 120 euros)”, comenta Eyad, un carnicero que tuvo que cerrar sus cuatro tiendas especializadas en carne porcina.
Los lugareños están convencidos de que la amenaza de la gripe A fue una excusa. “No encontraron ni un solo puerco infectado. Su verdadera motivación era de tipo religioso. La intolerancia no empezó con el Gobierno de los islamistas Hermanos Musulmanes”, denuncia Eyad. Algunas familias consiguieron esconder sus cerdos, evitando su sacrificio. Pero la industria no ha vuelto a despegar. “Tenemos todos los permisos en regla, pero el responsable del matadero no quiere reabrir sus puertas por las amenazas de los salafistas”, explica apesadumbrado. El salafismo es una rama ultraconservadora y fanática del islam que ha multiplicado su influencia en la escena política y social en Oriente Próximo desde laprimavera árabe.
“Tras la revolución, hay protestas y huelgas por doquier. No obstante, nosotros no podemos organizarlas. La describirían como una manifestación cristiana y la reprimirían sin contemplaciones”, critica Gamal. Habla por experiencia. En mayo de 2011, con los militares también en el poder, una concentración de condena por el ataque a una iglesia en la provincia de Giza fue dispersada brutalmente. Las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes; dejaron 15 muertos.
“Aquí no hay conflictos entre cristianos y musulmanes. Todos tenemos los mismos problemas, la misma miseria”, apunta Ramadán, el peluquero, tras clarificar que es musulmán, pero no islamista. De hecho, también votó a Ahmed Shafik, el candidato laico que prometió retornar el orden a las calles de Egipto y perdió contra el islamista Mohamed Morsi en las primeras elecciones presidenciales libres.
En julio de 2013, el rais Morsi fue depuesto a través de un golpe de Estado liderado por el actual presidente, el general Abdelfattá al Sisi. El patriarca copto, Tawadros II, respaldó la asonada, como hicieron la mayoría de cristianos, que respiraron aliviados al desembarazarse del temor al hipotético futuro Estado islámico. Aunque el barrio no se ha visto afectado por la intensa violencia posterior, sus habitantes anhelan el retorno de la estabilidad al país. “La falta de seguridad es el mayor desafío que afronta el país en estos tiempos”, sentencia Greis.
Sin perspectivas de futuro, los que pueden piensan en emigrar a Occidente. Dos de los tres hijos de Eyad han hecho varias entrevistas en la Embajada de EE UU para conseguir un visado. En cambio, Camille no considera que la solución pase por abandonar Egipto: “No queremos marcharnos, y tampoco sería práctico. ¿Acaso nos van a aceptar a todos? ¿Y qué pasa con los que se quedan?”.