domingo, 20 de abril de 2014

¿BRECHA, INEQUIDAD O ABISMO? ▼ La enquistada brecha económica entre negros y blancos en EE UU | Internacional | EL PAÍS

La enquistada brecha económica entre negros y blancos en EE UU | Internacional | EL PAÍS



La enquistada brecha económica entre negros y blancos en EE UU

La disparidad en pobreza y desempleo apenas ha variado en 40 años. Por cada dólar de riqueza de una familia blanca, una negra tiene cinco céntimos

La ONU denuncia que la discriminación racial se da de forma constante en todas las esferas de la sociedad estadounidense





Reparto de comida en Anacostia / KEVIN LAMARQUE (REUTERS)


En ocasiones nada es más revelador que la crudeza de las cifras para comprender con detalle una problemática y darse de bruces con una desigualdad enquistada. En 1970 la tasa de pobreza en Estados Unidosentre los ciudadanos negros era del 33,6%. En 2012 fue del 35%. Entre los blancos también se ha producido un ligero incremento en esos 42 años -del 10% al 13%- , pero lo más acuciante es que la brecha entre ambas razas se ha mantenido intacta. Mientras, los latinos han experimentado un aumento aún más severo, del 24,3% al 33%. Este patrón racial se replica en el desempleo: desde 1972, cuando arrancó la estadística diferenciada, la tasa entre los negros ha sido siempre un 60% más alta que la de los blancos. En marzo la tasa global fue del 6,7; la de los blancos del 5,8% y la de los negros del 12,4%.
Martin, un hombre negro de unos sesenta años, dice desconocer el detallismo de estas cifras -que llevaron a la ONU a denunciar en marzo que "en la práctica" la discriminación se da de forma constante en todas las esferas de la sociedad estadounidense-, pero asegura ver continuamente su traslación real. "Sin duda, que la discriminación ha empeorado", clama en una mezcla de exaltación e impotencia. Sentado plácidamente en un banco en el que parece llevar horas, cuenta que está sin trabajo, que hace equilibrios para sobrevivir con ayudas del Gobierno y que lleva toda su vida viviendo en un apartamento en esta esquina de las calles 7 y U, al noreste del centro de Washington DC. Un barrio que lleva un par de años experimentado una drástica transformación: los humildes establecimientos, edificios y residentes afroamericanos van siendo gradualmente sustituidos por locales e inmuebles modernos habitados por jóvenes blancos de clase media. "El cambio es bonito pero el racismo persiste y está dispersando a la gente por lo escandalosos que son los alquileres. Esto antes era el Broadway negro de EE UU", se queja con la mirada perdida.
Pero lo que más molesta a Martin es que el cambio apenas le beneficie -como tampoco lo hace que las economías de EE UU y Washington crezcan- y genere, además, un doble rasero policial, fundamentado según él en un racismo intrínseco. "Si estoy bebiendo una cerveza en la calle me para un policía, pero si lo hace un joven blanco de los que viven por aquí no le dicen nada", denuncia. Rehúye contar su historia personal, pero deja caer que estuvo preso por drogas y que después, pese a estar licenciado en una profesión técnica, el lastre de la cárcel le ha impedido encontrar trabajos de calidad: "Fuera de la prisión el Gobierno no te ayuda, te lanza de nuevo a las calles. ¿Y qué haces? Es muy fácil volver a hacer lo que hacías antes, delinques y vuelves a la cárcel".
En ese momento se une a la conversación Paul, un amigo negro de Martin de edad similar, que deambulaba por la calle y que también ha estado preso. "La educación es lo más importante", afirma. "Hay que ayudar a los jóvenes. Por el barrio algunos te cuentan que para qué van a trabajar por 500 dólares si vendiendo drogas se sacan 800. Ese es el problema, pero qué le vamos a hacer". Es un círculo perverso que tiene su origen en el entorno socioeconómico y en la educación, que la policía y la justicia pueden agravar, y que merma a la postre el desarrollo de esa persona. Y que el tiempo no cura: la movilidad social se mantiene estancada 50 años después de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles.
La creciente desigualdad de ingresos en EE UU y el freno del ascensor social afectan al conjunto de la población, pero como todo golpean con más dureza a las minorías raciales. Antes del estallido de la crisis en 2007, la renta media de una familia blanca era de 135.000 dólares (muy inflada por los más ricos), mientras la de una de color de 12.000, según un estudio de Darrick Hamilton, profesor de economía en The New School en Nueva York. Esto significaba que por cada dólar de riqueza de una familia blanca, una negra tenía nueve céntimos. Pero tras la crisis la distancia se ha multiplicado: cinco céntimos por cada dólar. Y han salido a traslucir divergencias aún más mayúsculas: el 85% de las familias negras y latinas gozan de una renta total inferior a la media de todos los blancos.
La población es muy consciente de la brutalidad de estas disparidades. Según una encuesta de 2013, un 57% de los blancos consideran que existe algún tipo de discriminación hacia los negros, mientras entre los negros la proporción sube al 88%. ¿Pero qué es, en definitiva, lo que explica estas tristes diferencias económicas? "Mientras no ha habido apenas reducción en la brecha de riqueza en los últimos 50 años, hubo una mejora laboral hasta mediados de los años 70 gracias a varias leyes, programas de afirmación positiva y mejoras en el acceso a la educación", apunta Hamilton por teléfono. "Pero desde entonces la brecha se ha mantenido por una falta de énfasis contra la discriminación". En paralelo, han influido los otros factores que, en general, han acrecentado la desigualdad de ingresos en el país, como el desplome de los sindicatos, el auge de la competencia global, la disparidad salarial o las elevadas ganancias del capital, que han beneficiado a lo más ricos.
Y al margen, sostiene el profesor, se ha incrustado una suerte de prejuicio racial permanente en algunas esferas. Como ejemplo, menciona un estudio que demostró que en un proceso de selección de un trabajo una persona de color que envía un mejor currículum tiene menos opciones de ser contratada que una blanca con peor expediente. Por ello, pide tomar más medidas, como que el Gobierno contrate más trabajadores y a mejores condiciones para forzar al sector privado a mejorar las suyas, que se cree un fondo de ayuda para los niños pobres al cual solo puedan acceder como adultos para "nivelar el terreno de juego" con los más ricos, y que el sistema fiscal sea más progresivo para que las familias con bajos ingresos no permanezcan "encerradas en la pobreza".
Desde que accedió a la presidencia de EE UU en 2009, Barack Obama, ha evitado poner el foco directamente en la discriminación racial. Salvo algunas iniciativas, ha insistido en que el verdadero debate debe centrarse en la creación de puestos de trabajo y ha irritado a algunos sectores afroamericanos al hablar de "responsabilidad personal" y de no abrazar el victimismo. En los últimos meses, la lucha contra la desigualdad se ha convertido en el epicentro discursivo de Obama, queanunció en febrero un aumento del salario mínimo federal de 7,25 dólares por hora a 10,10.
Aunque ahora recobren protagonismo, los reclamos económicos de los negros no son nada nuevo. Basta recordar que la marcha a Washington de agosto de 1963, que culminó con el famoso discurso de Martin Luther King, reclamaba más trabajo y mejores sueldos. Entonces se pedía que el salario mínimo pasara de 1,15 dólares por hora a 2. Según la evolución de la inflación, esos 1,15 dólares supondrían hoy unos 8,80. Al año siguiente la vergonzosa segregación racial terminó oficialmente, pero medio siglo después aún queda mucho recorrido: la crudeza de las cifras hace innegables los efectos económicos de la discriminación.

Educación de peor calidad y más abandono entre negros e hispanos

La ONU denuncia que la discriminación racial se da de forma constante en todas las esferas de la sociedad de EE UU

El fracaso escolar lastra el progreso socioeconómico de las minorías




Obama rinde hoy homenaje al movimiento de derechos civiles que mejoró hace medio siglo las oportunidades para las minorías del país. / RICARDO B. BRAZZIELL/POOL (EFE)

“Definitivamente sigue siendo un factor esencial”. Ayana, una joven negra de 18 años que estudia Ciencias Políticas en la Universidad de Howard en Washington DC, nació 41 años después de la sentencia del Tribunal Supremo que prohibió la segregación racial en el ámbito educativo en Estados Unidos. Pero en pleno 2014, cuando se cumple el 60 aniversario de ese fallo y el 50 de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, deplora que aún son bien patentes en la educación los efectos de la discriminación por color de piel. Y no solo allí. En marzo el Comité de Derechos Humanos de la ONU denunció que, pese a los progresos alcanzados, "en la práctica" la discriminación se da hoy en día de forma constante en todas las esferas de la sociedad estadounidense.
Medio siglo después del fin de la vergonzosa segregación, el racismo es mucho más residual en EE UU, y han aumentado las oportunidades y el acceso de afroamericanos a cargos de responsabilidad -basta recordar la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca-, pero las desigualdades socioeconómicas entre blancos y negros se han disparado, lo que ha enquistado una discriminación más sutil pero aún muy determinante.
La educación, como etapa inicial en la vida, es sin duda el eslabón más definitorio. Las estadísticas revelan que, pese a que se ha expandido el acceso a la formación, los estudiantes negros y latinos siguen en desventaja respecto a los blancos en los factores que determinan su desarrollo educativo. Y, por ende, condicionan enormemente sus oportunidades de progreso a lo largo de la vida: es más probable que reciban una enseñanza de peor calidad, sean más castigados y abandonen sus estudios. Y por ello, gozan de menos opciones que los blancos de acceder a la universidad y aún menos a las de mayor prestigio.
Ayana, de hecho, dice haber notado sobre todo el peso racial en los procesos de aplicación a universidades. En las colmadas mayoritariamente por estudiantes blancos, como Georgetown o Maryland, no fue aceptada, mientras sí lo fue en Howard, el templo educativo afroamericano por excelencia en EE UU. La joven lo achaca a las cuotas por raza que fijan las instituciones más prestigiosas y lamenta que el proceso no se base únicamente en la cualificación académica. "Lo hace mucho más difícil", se queja a las puertas de su facultad.
Las cifras le dan la razón. Según un informe de 2013, solo un 7% de los estudiantes de primer año en las mejores 468 universidades de EE UU eran negros en comparación con el 75% de blancos. En consecuencia, la proporción de alumnos pertenecientes a minorías es mucho mayor en las universidades de menos reputación. "Más negros e hispanos están yendo a la universidad pero a una ratio más baja que los blancos y con grandes diferencias en el tipo de instituciones", apunta por teléfono Joseph Yeado, analista de Education Trust, una organización en defensa de la igualdad educativa.
Así, mientras en 1975 la probabilidad de que un ciudadano de color fuese licenciado universitario era del 11%, en 2013 fue del 20%; mientras la de los latinos ha pasado del 9% al 16%, según datos de esta organización con sede en Washington. Pero, a su vez, la de los blancos también ha aumentado en ese periodo -del 24% al 40%-, lo que mantiene la amplia brecha.
Fuera del ámbito universitario, Ayana niega, sin embargo, que la raza influyera en su educación escolar aunque admite que depende mucho del entorno económico. Algo en lo que coincide Philip, un estudiante de tercer año de Economía en Howard, que critica que "se tienda a hacer un prototipo uniforme" de los afroamericanos.
Los expertos comparten esa tesis pero avisan de que, pese a que las disparidades socioeconómicas afectan profundamente, el papel de las escuelas y la planificación gubernamental también resultan primordiales. "Hay factores no escolares, como que es más probable que los estudiantes de color crezcan en un ambiente de pobreza y tengan menos acceso a sanidad y a una buena alimentación, así como apoyo familiar. Pero las escuelas pueden hacer mucho, pues el sistema empeora las diferencias", sostiene Natasha Ushomirsky, también de Education Trust.
En este sentido, critica que los niños negros e hispanos tiendan a tener profesores nuevos y poco especializados, lo que lastra su aprendizaje. Por ejemplo, una cuarta parte de las escuelas de 14 a 18 años con mayor porcentaje de alumnos de minorías no ofrecen clases avanzadas de matemáticas, según un estudio del Departamento de Educación. Pero, paradójicamente, en algunos colegios los niños de bajos recursos obtienen mejores notas que los más acaudalados por la misma asignatura, lo que es un "gran problema" porque significa que se les exige mucho menos. Y eso no ayuda en nada a acortar la brecha. De hecho, Obama recordó en febrero, en la presentación de un plan para mejorar la capacidad académica de los afroamericanos, que el 86% de los niños negros de 10 años y el 82% de los hispanos leen por debajo del nivel adecuado para su edad, en comparación con el 58% de los blancos.
A la baja preparación académica se le une el hecho de que los estudiantes negros suelan ser castigados con mayor severidad. Según Educación, pese a que los alumnos negros tienen un peso del 16% en las escuelas públicas, suponen el 27% de los remitidos a las autoridades policiales y el 31% de los detenidos en los centros. Unos expedientes policiales que luego merman sus oportunidades laborales. Y en este círculo perverso, todo ello conduce a un mayor abandono escolar. "¿Por qué los estudiantes latinos abandonan la escuela cuatro veces más que los blancos, y los negros dos veces más?", preguntó Yuji Iwasawa, uno de los miembros del Comité de la ONU en las recientes sesiones. A lo que la delegación estadounidense replicó destacando los "esfuerzos" para combatir la disparidad y la mejora -muy ligera- en las cifras, y abogando porque los alumnos no sean enviados a sus casas por faltas menores.
En el ámbito universitario, la brecha de abandono es aún más acentuada para los negros. En las carreras de cuatro años, se estima que es del 37% en blancos, 48% en hispanos y 60% en negros. Además, cuanto más bajo es el nivel del centro, mayor es el abandono. El experto Yeado lo atribuye a dos factores interrelacionados: el menor bagaje académico con el que suelen empezar la universidades y sus aprietos económicos. Los alumnos de bajos recursos tienden a tener que tomar clases de refuerzo, que les suponen un coste extra y que, por tanto, hace que tengan menos dinero -procedente en parte de las ayudas públicas que reciben- para pagar el resto de asignaturas regulares. En paralelo, esto provoca que avancen más lentamente durante la carrera, por lo que se pueden desmotivar y optar a la postre por abandonar.
"Los estudiantes de bajos ingresos y de color sufren una combinación de factores que desatan la tormenta perfecta", lamenta. Por ello, insta a la Administración a aumentar la dotación de ayudas y a los alumnos que necesitan más dinero a optar únicamente a préstamos del Gobierno porque ofrecen mejores condiciones que los de los bancos, y se ha demostrado que cuantos más préstamos piden para poder pagar las asignaturas menos posibilidades tienen de completar la carrera. En resumen, la clave, insisten los expertos, consiste en poner el foco en las barreras que enquistan la disparidad racial, pero medio siglo después del fin de la segregación el avance es desesperadamente lento.

GENÉTICAMENTE MODIFICADOS ▼ La mala imagen fuerza a Monsanto a cambiar de estrategia | Internacional | EL PAÍS

La mala imagen fuerza a Monsanto a cambiar de estrategia | Internacional | EL PAÍS



La mala imagen fuerza a Monsanto a cambiar de estrategia

El gigante agrícola intenta acercarse al consumidor para revertir el rechazo a los transgénicos y destina millones a evitar que sea obligatorio etiquetar los alimentos modificados genéticamente





Un agricultor examina el maíz transgénico que cultiva. / NORBERTO DUARTE


El futuro de los alimentos genéticamente modificados se juega en la opinión pública. La batalla entre partidarios y detractores de los transgénicos es feroz y en Monsanto son muy conscientes de ello. Tras años acumulando una pésima reputación, la mayor compañía de semillas del mundo ha decidido cambiar de estrategia: acercarse más al consumidor para tratar de convencer a escépticos y críticos sobre la seguridad de sus productos, y sus efectos positivos para la agricultura mundial.
"En los últimos veinte años casi todas nuestras actividades de comunicación y educación han estado enfocadas a los granjeros, y han ido muy bien. Pero el error que cometimos es que no pusimos suficiente esfuerzo en los consumidores. Pensamos que ese era el trabajo de la industria de alimentación", admitió el vicepresidente ejecutivo y responsable tecnológico de Monsanto, Robert Fraley, en un encuentro reciente con periodistas europeos en la sede central de la empresa en San Luis. La visita, organizada por el gigante agrícola, es un reflejo de su creciente interés por divulgar más sus actividades.
En 2011 la multinacional estadounidense, especializada desde hace dos décadas en desarrollar semillas alteradas genéticamente para resistir herbicidas y repeler insectos, fue considerada la compañía "más malvada" del mundo en una encuesta en Internet. Y el profundo rechazo que generan sus prácticas en capas de la población a lo largo del planeta se visualizó ampliamente en mayo del año pasado cuando en un mismo día se celebraron manifestaciones contra Monsanto en 436 ciudades de 52 países. La iniciativa la engendró una sola persona en Facebook y tras el abrumador éxito de convocatoria se repetirá el próximo 24 de mayo. Para cerrar el círculo, los sondeos indican que tres cuartas partes de los estadounidenses se declaran preocupados por la presencia de transgénicos en su comida -que están ampliamente autorizados y rondan el 80% de todos los alimentos-, la mayoría por el temor a efectos nocivos. En Europa -que solo permite un tipo de maíz-, el rechazo es del 61%, mientras en España del 53%, según las últimas encuestas, de 2010.
Todo ello ha llevado a Monsanto en el último año a repensar por completo su estrategia. "Los consumidores nos ven como el primer escalón de la cadena de alimentación y quieren oír más de nosotros [...] Tenemos que hacerlo mejor", explicó el directivo. La empresa -que elabora principalmente semillas modificadas de soja, maíz, algodón y colza, al margen de otras convencionales- ha redoblado su comunicación en las redes sociales, donde son muy fuertes sus oponentes, y ha facilitado más información en su página web.
En paralelo, a finales de 2013 amplió su relación con Fleishman Hillard, una de las principales firmas de relaciones públicas, para impulsar una nueva campaña internacional, según Holmes Report, una plataforma que analiza el sector. Un portavoz de Monsanto confirmó que son clientes de esa agencia , pero evitó entrar en concreciones. Además, Monsanto -con una destacada presencia en América Latina, con soja y maíz transgénico, al margen de Estados Unidos- impulsó en septiembre, junto al resto de grandes grupos biotecnológicos, una página web con detallada información sobre estos alimentos.
Los expertos avisan, sin embargo, que la mala imagen no desaparece de la noche a la mañana. “Nunca es fácil. Es como correr un maratón, no un esprín”, apunta por teléfono Aaron Perlut, socio de Elasticity, una consultoría de San Luis especializada en reputación corporativa. Mientras, desde las organizaciones contrarias a los transgénicos creen que el giro conciliador y más transparente de Monsanto es falso y denota nerviosismo. “Se ha dado cuenta de que la era genética ha terminado. El público no aceptará una tecnología impredecible y peligrosa”, clama Ronnie Cummins, de la Organic Consumer Association. “Al mismo tiempo, está gastando millones en luchar contra el derecho a saber de los consumidores, por lo que no importa cuanto destine a refrescar su marca. Es sospechoso”, ahonda, por su parte, Colin O’Neil, del Center for Food Safety.
Se refiere a la multimillonaria ofensiva de Monsanto, junto a otras empresas, para frenar las iniciativas en 27 de los 50 estados de EE UU a favor de que sea obligatorio -como ocurre en más de sesenta países, entre ellos los de la UE y Brasil- especificar en los envoltorios de los alimentos si contienen componentes modificados genéticamente. Ahí es donde se juega la verdadera batalla entre los partidarios y detractores de los transgénicos, pues el etiquetado podría suponer un punto de inflexión en la percepción del consumidor. En las próximas semanas la Cámara de Representantes de Vermont podría aprobar una ley en ese sentido, con lo que se convertiría en el primer estado con etiquetado obligatorio en EE UU. En 2012 California y en 2013 Washington celebraron votaciones populares sobre este asunto, en las que se impuso el 'no' por un estrecho margen. Las multinacionales invirtieron 46 y 22 millones de dólares respectivamente en la campaña contra el sellado forzoso, dos y tres veces más que los grupos a favor.
"No hay estudios que examinen a largo plazo riesgos potenciales de los transgénicos sobre la salud. En ausencia de esa información, los consumidores deberían poder escoger si quieren o no comerlos", sostiene O'Neil. Los activistas recuerdan que el 93% de los estadounidenses están a favor del etiquetado y que en 2007 Barack Obama hizo una promesa en ese sentido antes de convertirse en presidente de EE UU. Desde Monsanto argumentan que "no hay duda" que la comida transgénica es igual de segura que la convencional y que así lo han certificado científicos y reguladores. A lo que opositores, como Cummins, replican denunciando los nexos entre Monsanto y las autoridades estadounidenses. Por ejemplo, el caso de Michael Taylor, que trabajó en la Agencia de Control de Alimentos y Medicamentos, luego se pasó a Monsanto donde fue vicepresidente, y ahora vuelve a estar en la FDA, según revelan los registros oficiales recopilados por el Center for Responsive Politics, una organización civil. No es un episodio aislado: un 72% de los cabilderos de Monsanto en 2013 habían trabajado antes en la Administración o en el Capitolio, según el Center.Se trata de una práctica habitual entre las grandes corporaciones.
El gigante agrícola aboga por el etiquetado voluntario de los transgénicos porque "pone el foco en las empresas que quieren usarlo como una ventaja de mercadotecnia", aduce Fraley, pero se opone a que sea obligatorio porque lo considera discriminatorio al equipararse a la información negativa sobre las grasas y sales que tiene un alimento. En este sentido, Monsanto apoya -a través de una coalición de un centenar de compañías- la propuesta de ley presentada el pasado miércoles por un congresista republicano que busca prohibir el etiquetado obligatorio, para así frenar los intentos de los estados, y dar más poder a la FDA, que se decanta por la vía voluntaria. La norma tiene pocas opciones de prosperar, dada la división que suscita en el Capitolio.
Pero para remediar una pésima reputación, primero hay que explorar las causas. "Realmente no la puedo explicar", reconoció Fraley, que la atribuyó sobre todo al hecho de ser vista como una empresa estadounidense y al "vilipendio" de la agricultura y la producción alimentaria. Pero también, a regañadientes, al pasado oscuro de Monsanto, como su producción del herbicida agente naranja que EE UU usó en la guerra de Vietnam o la contaminación en Alabama de unos componentes químicos. "Indudablemente el legado del pasado es un desafío para toda compañía", admitió. Aunque en su informe anual avisa de que la "aceptación pública" puede afectar sus ventas, de momento los beneficios de Monsanto siguen creciendo: hasta febrero ganó 1.670 millones de dólares, un 13% más que el año anterior. Ahora, su reto es lavar su imagen y ganar la batalla de la opinión pública, pero eso se presume mucho más complejo.

El amplio entramado político de la multinacional

J. F.
Como la mayoría de grandes compañías de EE UU, Monsanto destina mucho dinero en tratar de granjearse una influencia política. En 2013 gastó 6,9 millones de dólares en hacer lobby en el Capitolio y en agencias de la Administración, según datos del Center for Responsive Politics (CRP), lo que la sitúa en la posición 61 de 4.126. Ya en 1998 destinó cuatro millones, y su nivel más alto llegó en 2008 con nueve millones. Otros grupos comparten objetivos similares a los de Monsanto. Por ejemplo, en pleno debate sobre el etiquetado, la Grocery Manufacturers Association disparó en 2013 por cuatro su gasto en lobby, hasta los 14,3 millones.
Monsanto también hace donaciones a políticos. Por ahora, en el ciclo de las elecciones legislativas del próximo noviembre, ha otorgado 424.600 dólares a comités de candidatos (el 72% del Partido Republicano), según el CRP. Desde 2002 sus donaciones han ido creciendo con fuerza hasta llegar a su pico en 2012 (654.300 dólares). Desde la compañía las minimizan y alegan que son "parte del sistema político estadounidense". La Organic Consumer Association y el Center for Food Safety también destinan dinero a hacer lobby e iniciativas políticas, pero en proporciones muy inferiores.
Uno de los más beneficiados por las donaciones de Monsanto es Roy Blunt, senador republicano por Misuri, un estado muy agrícola y en el que se ubica Saint Louis. En el ciclo de 2014, Monsanto es por ahora el séptimo contribuyente a su campaña de reelección por valor de 79.250 dólares. Las cifras han ido en aumento: 10.000 en 2008, 44.250 en 2010 y 74.250 en 2012. En algunos círculos Blunt, que también recibe donaciones de otras empresas agrícolas, ha sido apodado como el hombre de Monsanto en Washington. Él mismo reconoció que elaboró junto a Monsanto la polémica cláusula que se introdujo a última hora hace un año en una ley que forzaba al Departamento de Agricultura a ignorar hipotéticas decisiones judiciales que pudiesen bloquear sus aprobaciones a nuevas semillas transgénicas. La cláusula, que no se renovó a los seis meses, fue bautizada coloquialmente como la 'Monsanto Protection Act'.

RARA AVIS ▲ Argentina sube en los mercados | Economía | EL PAÍS

Argentina sube en los mercados | Economía | EL PAÍS



Argentina sube en los mercados

Los inversores apuestan por un cambio de Gobierno en 2015 y celebran el giro ortodoxo de la presidenta Cristina Fernández en la economía





La presidenta argentina Cristina Fernández / EFE


Argentina no atraviesa el mejor momento de su economía. La actividad apenas creció el 0,5% en el primer trimestre de 2014, según la consultora Ferreres, y la inflación ascendió al 33,4% hasta marzotras la devaluación del peso en enero. El pasado jueves una huelga general paralizó el país. Pero no todo pinta mal en el país austral: los inversores financieros apuestan por sus bonos y acciones.
Desde que en las elecciones legislativas de agosto de 2013 quedó descartada la posibilidad de reformar la Constitución para permitir que Cristina Fernández de Kirchner buscara otra reelección en las presidenciales de 2015, las acciones y los títulos públicos de Argentina han comenzado a subir y la prima de riesgo, a bajar.

El exceso de liquidez en los mercados favorece al país austral
Los mercados han empezado a ilusionarse con que el próximo jefe del Estado sea más condescendiente con ellos que Fernández. Con la devaluación, los indicadores se derrumbaron por temor a que la situación económica y política se desmadrara, pero las autoridades argentinas han adoptado una serie de medidas económicas ortodoxas, combinadas con otras que no lo son, y los inversores las han celebrado con una recuperación de los precios de acciones y bonos.
También influye el hecho de que los mercados mundiales están inflados de liquidez y buscan rendimientos sin reparar en riesgos, como lo demuestra la reciente colocación exitosa de deuda de Grecia, un país que ha sido rescatado por la UE.

Algunos dudan de que el giro de Fernández sea definitivo
En los últimos 12 meses, el índice Merval de la bolsa de Buenos Aires ha subido el 81%, solo superado por el indicador de la plaza de Caracas. En lo que va de 2014 ha mejorado el 17%, con lo que únicamente El Cairo la aventajó, con un 18%. La prima de riesgo, que hace un año superaba los 1.300 puntos básicos, ahora ha descendido por debajo de los 800 puntos. Ya no se encuentra a la par de Ucrania, como cuando la devaluación del pasado enero, pero aún queda mucho por mejorar.
Un juicio en EE UU del grupo minoritario de acreedores que rechazó la reestructuración de la deuda argentina de 2005 mantiene todavía al país en riesgo de una suspensión de pagos.
“Los mercados mundiales están abarrotados de dinero y no encuentran buenos rendimientos, lo que lleva a la subvaloración de riesgos. Las cotizaciones de las acciones y bonos argentinos estaban muy postergadas”, explica Guillermo Nielsen, que durante los primeros años de los gobiernos kirchneristas fue secretario de Finanzas. En dicho cargo, negoció la quita de la deuda, y también ofició de embajador en Alemania.

Se frena la huida de capitales

Desde 2007, cuando Fernández sustituyó a su marido Néstor Kirchneren la presidencia de Argentina, las acciones de las empresas de este país han pasado a valer la mitad de lo que cuestan de media las de Brasil, México, Colombia, Chile y Perú, según un estudio del decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, Juan José Cruces. Desde 2013, sin embargo, esa brecha comenzó a acortarse, según el catedrático de la universidad porteña.
“Desde el mes de agosto cambió la huida de capitales por el ingreso porque hay una visión de que en 2015 llegará un gobierno más amigable con el mercado”, explica Claudio Porcel, presidente de Balanz Capital, una de las principales operadoras de bonos de Argentina. Porcel detalla que el mercado predice por ahora que el próximo jefe de Estado sería el peronista opositor Sergio Massa, vencedor de las legislativas bonaerenses de 2013; el kirchnerista moderado Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, o el conservador Mauricio Macri, alcalde de la capital.
Pero Porcel y Cruces coinciden en señalar que los mercados también han aprobado las medidas ortodoxas que Fernández ha comenzado a adoptar este año para evitar un colapso económico. Entre ellas, está una devaluación acotada, la mejora en la calidad de las estadísticas públicas, los ajustes fiscal y monetario, el regreso al mercado interno de deuda después de seis años y el inicio formal de las negociaciones por la deuda impaga con los países ricos del Club de París (incluida España). “Los inversores ven que si no esperan hasta el próximo gobierno pueden conseguir activos más baratos”, comenta Nielsen. Cruces opina que Argentina puede convertirse en la próxima “perla” de los mercados latinoamericanos, pero también hay quienes prefieren seguir esperando hasta que se aclare el panorama. Desconfían de que el Gobierno de Fernández profundice en el giro ortodoxo y dudan ante la actual estabilización cambiaria aunque esta actitud suponga que mañana tengan que pagar más en un país en plena crisis.


Argentina sube en los mercados

ALEJANDRO REBOSSIO Buenos Aires 241
Los inversores apuestan por un cambio de Gobierno en 2015 y celebran el giro ortodoxo de la presidenta Cristina Fernández en la economía
el dispreciau dice: estamos en Semana Santa de 2014, sí ya sé que lo sabes, y entiendo que también sabes que esta vez las pascuas cristiana y judía coinciden, y a su vez ambas lo hacen con los presagios de la Luna ensangrentada por el eclipse poco común... pues bien, en medio de todo esto, Argentina ha sido bendecida con un Papa, Francisco, y con una reina allá por los pagos de Holanda... pero no hay registros de la cantidad de  argentinos desparramados por el planeta humano, haciendo de las suyas, pasando desapercibidos y destacándose en lo que hacen, enseñando que si hay un suelo donde reinan las paradojas este se llama ARGENTINA...

en dicho suelo anda la Cristina, amada y odiada... tal se sabe hacer aquí en el país de los extremos irreductibles... donde todo es bueno y todo es malo simultáneamente... pero por ahora nadie sabe que esta Cristina va a quedar en la historia genuina, como una mujer que no sólo estuvo a la altura de sus circunstancias, sino que además tuvo raras lecturas de la realidad en ciernes, ésa que debe esperar, que aún no es, pero que algunos iluminados saben descubrir antes que se manifieste... 

durante la década infame de los años noventa ARGENTINA fue hecha puré de papas, con todos los argentinos dentro... a unos pocos les fue muy bien a costillas de que a otros les fue muy mal, a la gran mayoría les fue muy mal, pero desde luego eso se riñe con la historia que recitan los favorecidos...

es necesario saber que en ARGENTINA, país bendecido si los hay, convivieron después de la guerra mundial atroz (segunda más que la primera), los refugiados salvados a sí mismos de los campos de concentración... y los escondidos salvados por los propios aliados, por su carácter de jefes de aquellos mismos campos de concentración, enseñando que la guerra había sido una cuestión política y que los victimarios y las víctimas podrían convivir en paz, bajo miradas de soslayo, por las dudas... 

en ARGENTINA convergen los intereses imperiales más disímiles, que podrían rojo de vergüenza a cualquier libro de las historias mentidas del mundo occidental...

ARGENTINA sube en los mercados cada vez que se entrega o entrega los esfuerzos de sus gentes... y baja en los mercados cada vez que se le antoja al imperio y sus demencias, traduciéndose en recetas del FMI, del club de París, de los fondos buitres, o de cualquier oportunismo que ve en esta tierra bendecida, un nicho para hacer playa a sus fechorías... y abundan las miserias de los otros...

indudablemente, encauzar un barco que estuvo sin timón y sin timonel desde el asalto a la democracia representada en y por Raúl Alfonsín... no ha sido simple, mucho menos fácil, más aún cuando durante más de una década, las perversidades de un puñado de oportunistas de la política cínica e hipócrita, hicieron trizas las esperanzas de los argentinos entregando el país para beneficio propio... y miles de argentinos indignados, hartos y heridos, han quedado desparramados entre confusiones y frustraciones, sin respuestas, sometidas por un estado que impide, permanentemente... porque parte de un extraño principio que recita que "para un argentino no hay nada peor que otro argentino"... y si piensa distinto, peor aún...

CFK tiene su estilo, mal que le pese a quien sea, y por más que le echen la culpa de todos los males actuales y pasados, ninguno de los "culpeadores" (echadores de culpas) están en sus zapatos como para poder discernir entre problema y solución... peor aún, cuando cada quien aborda la historia reciente y descubre que el sindicalismo está detenido en la época de un Perón que ya no pertenece a esta época, cuyo pensamiento aún sirviendo de orientador, está desactualizado y ajeno a los tiempos que corren, donde la globalización condiciona el trabajo tanto como la dignidad de las personas atrapadas en urgencias de economías arrasadas intencionalmente...

Cristina es una "rara avis"... que carga con culpas endosadas por un periodismo que caza brujas por impericia así como por negligencia de otro periodismo que vive creando hogueras para quemar a los infieles de sus conveniencias, o a los que van en contra de sus conveniencias... partiendo de la premisa que la única verdad es aquella que responde a los intereses ocultos que convergen desde el imperio hacia el seno de aquella argentina donde los reinos decidieron, hace muchos siglos, establecer sus casas de fin de semana, sus quintas, sus fincas para salvar sus economías pervertidas, y una yerba de recursos que son sus resguardos desde antes de la colonia, antes de los jesuitas, y antes del antes... como sea, esta Cristina que suele ver bajo el agua, está acompañada por algunos impresentables comunes al paisaje político argentino, siempre obsecuentes, siempre felpudos de conveniencias ajenas que contribuyen desmerecer la labor de cualquiera que construya o quiera hacerlo...

desde luego, en ARGENTINA hay muchos desesperados por el poder, mucho más ahora que se acerca el recambio del 2015, donde CFK se subirá al podio de la historia argentina, ingresando por la puerta grande que va por detrás de las consideraciones editoriales de los periodismos corporativos y de los otros mediatismos comunes a las miserias humanas... sería bueno  pensar que ARGENTINA aprendió a repensarse a sí misma... sería mejor creer que esta ARGENTINA se dio cuenta que tiene capacidad suficiente como para estar al resguardo de las perversidades de los otros, pero indudablemente, en el país residen mucho mezquinos y otros tantos miserables que se arrodillan ante el imperio y sus antojos para obtener sus favores... como sea... la historia suele acunar a los que aportan valores genuinos, tales como un Frondizi, un Illia, un Alfonsín, que aún cuando partan de principios disímiles, han agregado valor al ADN nacional... en dicha senda se encuentra esta rara avis de la argentinidad... y más allá de lo que digan los libros... la historia le dará un sitial de privilegio, del antes y el después... y eso, aún cuando no se entienda en lo inmediato... no tiene precio para las gentes en sus rutinas.

LA OTRA ARGENTINA ▼ Atenas: entre la crisis y los dioses | El País Semanal | EL PAÍS

Atenas: entre la crisis y los dioses | El País Semanal | EL PAÍS



Atenas: entre la crisis y los dioses

Grecia lleva seis años de recesión. Su tasa de paro alcanza el 27,4%.

Casi cuatro millones de personas viven en situación de exclusión social o pobreza

En la capital encontramos una ciudad avejentada, rebosante de basura y cubierta de humo

Este es un laboratorio en el que se modela otro tipo de sociedad

Una inmersión hasta este rincón del que Europa no puede prescindir



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JORDI SOCÍAS


Una de las reglas fundamentales del buen periodista dice que, por tratarse de un recurso elemental y facilón, nunca hay que entrevistar al taxista que te lleva del aeropuerto al hotel, pero como Vassilis, el hombre que conduce por la carretera rumbo a Atenas, es filósofo, considero que esa regla de oro no se aplica y le lanzo una nutrida batería de preguntas. Antes de la crisis Vassilis era profesor en la universidad y ahora, para sobrevivir, no ha tenido más remedio que ponerse detrás del volante. En el trayecto del aeropuerto a la ciudad me cuenta que, en los últimos cinco años, el número de taxis que había en Atenas se ha reducido a la mitad y que él, con mucha frecuencia, da vueltas durante dos o tres horas antes de encontrar un pasajero. “Los atenienses ya no viajan en taxi”, me dice, “se ha convertido en un medio de transporte para turistas y para ricos”.
El taxi baja por una de las colinas que rodean Atenas y la ciudad empieza a brotar por todas partes, abigarrada, caótica, con un tráfico intenso y un humo espeso que me remite inmediatamente a la Ciudad de México. El humo ha ganado densidad durante el invierno porque el precio del gasoil, para echar a andar la calefacción, ha aumentado el 48% y la gente ha tenido que optar por calentar sus casas quemando madera en la chimenea, y esto produce una gruesa nube de esmog que, cuando no sopla el viento, se instala encima de la ciudad y multiplica por tres la concentración en el aire de monóxido de carbono y dióxido de azufre. Mientras el filósofo intenta una maniobra barroca para sacar el taxi del nudo de automóviles en el que hemos quedado atrapados, le pregunto que cuál es su perspectiva de la aguda crisis griega. “Vivimos como si estuviéramos en guerra”, dice, dedicándome una mirada filosófica por el espejo retrovisor, en la que me apoyo para preguntarle que, dentro de esa guerra que él vislumbra, ¿quién es el enemigo? “Los bancos y los ricos”, responde inmediatamente, y en cuanto pregunto si ve alguna solución, y sugiero que quizá un Gobierno de izquierdas, encabezado por Alexis Tsipras, conseguiría un panorama social menos asfixiante, el filósofo remata: “La única salida posible es la revolución”.
Grecia, que en enero asumió la presidencia semestral de la Unión Europea, lleva seis años en recesión, tiene una tasa de paro del 27,4% y 3,8 millones de personas en situación de pobreza o exclusión social. Ha recibido dos rescates, en 2010 y en 2012, la economía se ha contraído un 25% y, aunque el primer ministro, Antonis Samarás, y su Gobierno esperan un crecimiento de entre el 0,6% y el 1,5% durante 2014, se prevé que Grecia necesitará, a más tardar en mayo, una nueva inyección financiera. De los 11 millones de habitantes que tiene el país, más de tres no tienen acceso a la sanidad pública y los que lo tienen se encuentran con hospitales colapsados, sin camas, ni médicos, ni medicamentos suficientes. Debido a la escasez de jeringuillas, que los yonquis ahora tienen que reciclar, más la falta de condones ha aumentado el índice de infectados de VIH un 200% desde 2011, y además la malaria ha regresado a Grecia por primera vez en cuarenta años, porque el Gobierno no tiene recursos para erradicar al mosquito que la transmite. Entre 2007 y 2011 el número de suicidios en Grecia se incrementó el 45%.
El panorama es negro, espeso como la nube de esmog que cubre Atenas. Ante este paisaje apocalíptico, entre los desastrosos datos económicos que dibujan la ruina del país, las declaraciones contradictorias de los políticos y las notas periodísticas sobre la crisis griega que aparecen cada día en los periódicos de todo el mundo, es difícil encontrar un hilo narrativo que nos permita vislumbrar la verdadera dimensión del caos, el tamaño real de la crisis. Un coro de voces y una colección de imágenes nos pueden dar una pista sobre lo que sucede en Atenas, y sobre lo que está por venir, porque después de caminar durante una semana de arriba abajo por la ciudad, queda claro que el canon para medir a Grecia no puede ser exclusivamente el económico, basta husmear por los barrios y los mercadillos de la periferia de Atenas para percibir que la crisis no va simplemente a remitir, sino que va a dar origen a una nueva forma de vida, donde las jerarquías económicas, políticas y sociales van a tener que reajustarse.

La gente ha dejado de protestar; cada quien busca una solución personal a su crisis, dice un verdulero en su puesto del mercado
“La gente ha dejado de protestar, ha entendido que la fase de protesta colectiva está agotada y ahora cada quien busca una solución personal a su crisis”, dice Fedro, que tiene un puesto de verduras en un mercadillo de la periferia de la ciudad, y que, según el día, participa de la economía alternativa que ha despertado con la crisis: el trueque, el préstamo, el intercambio de mercancías o de servicios. En los mercadillos de la ciudad se ven puestos con detergentes o jabones fabricados en un garaje, con naranjas y patatas cultivadas en el jardín, y unas mesas enormes llenas de esa mala yerba que en España se desecha y que en Grecia forma parte de la cocina tradicional. Se venden solo los productos de la temporada y se exhiben tal cual han salido de la tierra, hay pepinos torcidos, naranjas todavía pegadas a su rama, patatas contrahechas, una estética, digamos, natural, que sumada al ciclo de las frutas y las verduras, que también se observa en restaurantes y supermercados, nos pinta un pueblo muy apegado a los ciclos de la tierra, esos que quedaron representados y asentados en la mitología griega y que todavía marcan los hábitos de los atenienses y además, me parece, a la hora de una crisis brutal como la que vive el país, los ciclos de la tierra funcionan como base, como asidero, como principio de normalidad.
La crisis también ha modificado los horarios de los mercadillos, según Delia, que tiene un puesto de recipientes para curar aceitunas y garrafas de plástico para almacenar el vino, la clientela asiste cada vez más tarde, “porque los precios de los productos van disminuyendo conforme se acerca la hora de cerrar”.
Basta caminar unas horas por Atenas, oler las especias, oír la música y los gritos de los comerciantes del zoco, ver los rostros y la manera de conducirse de la gente, para darse cuenta de que la cuna de Occidente está, en realidad, en Oriente.
En los restaurantes y en los bares de Atenas todavía se fuma, la pésima cobertura de la red de telefonía móvil, que hace que los comensales se desentiendan del teléfono, propicia conversaciones en las mesas, que siempre son a gritos y generalmente de política. A bordo de los automóviles el uso del cinturón de seguridad es optativo y en las avenidas los pasos de cebra son meras sugerencias.
La cultura que define a Europa proviene de Grecia, de ahí viene la ciencia, la filosofía, las matemáticas, y no sería raro que al final de esta crisis descubramos que en Grecia, que hoy es un laboratorio en donde se modela otro tipo de sociedad, se han redefinido los parámetros del continente, y que en el origen del nombre, en ese episodio en el que Europa, una mujer fenicia que es raptada por un toro blanco, que es Zeus, estaba ya esta cifra del futuro: Europa pendiente de Grecia se encuentra, de cierta forma, nuevamente secuestrada por el toro blanco.

En los bares de Atenas aún se fuma, la pésima cobertura móvil propicia conversaciones, casi siempre a gritos y sobre política
Basta caminar unos días por Atenas para darse cuenta de que medir a Grecia exclusivamente con el canon económico es una insensatez y una canallada, se trata de una sociedad llena de valores solares y de esas estrategias para disfrutar de la vida que al final tanto envidian los europeos del norte. ¿Está Grecia al borde del colapso? ¿Será un Estado fallido?, ya se verá, pero lo que es cierto es que se trata de un país del que Europa no puede prescindir.
Como primera medida, propongo a Jordi Socías, el fotógrafo que me acompaña en las caminatas por Atenas, que evitemos el Partenón, los Propileos, el Teatro de Dionisos, y nos concentrémonos en las pequeñas historias, en buscar ese sutil hilo narrativo que nos vaya pintando un panorama de la crisis. Babis, un profesor de Ciencias Políticas que hace fotos en bodas y bautizos para sobrevivir, dice que frente a la crisis su objetivo es “intentar mantener la calidad en ciertos aspectos de la vida” y cree que la situación poco a poco tendrá que mejorar. Cuando le pregunto si cree que un cambio de Gobierno, pensando otra vez en el izquierdista Alexis Tsipras, mejoraría las cosas, responde: “Tsipras está bien, pero no puede solo, necesitaría el apoyo de todos los partidos europeos de izquierdas”.
En Psiri, un barrio en donde abundan los comerciantes, llamados por la melodía de un acordeonista melancólico, bajamos hasta una taberna de obreros, burócratas de corbata, vecinos del barrio, un agujero lleno de humo y toneles de vino, con luz precaria y lepra en las paredes. Dánae, que hace dos años trabajaba en una empresa farmacéutica y desde entonces se encuentra en el paro, nos cuenta que su hija estudió en Barcelona y que ahora ha encontrado un empleo en Londres, “porque aquí no hay manera de ganarse la vida”, dice. Pedimos lo que hay, vino, sardinas, garbanzos, unas yerbas exquisitas que bien podrían ser cardos, y mientras comemos descubrimos en una de las mesas del fondo a Yorgos Kaminis, el alcalde de Atenas. Cinco minutos más tarde me acerco a hablar con él, le explico en inglés de dónde vengo y qué estoy haciendo en Atenas, y él responde en un español impecable que España es un país fundamental para él porque estudió en Madrid.
Kaminis nació en Nueva York y fue el Defensor del Pueblo en Atenas antes de presentarse como independiente a la alcaldía, respaldado por partidos de izquierda como Pasok o Izquierda Democrática. Hace un año fue noticia porque se enfrentó al partido de extrema derecha Amanecer Dorado; el diputado, y bajista de un conocido grupo de black metal, Yorgos Germenis, pretendía repartir comida para celebrar el Jueves Santo ortodoxo en la plaza del Sintagma, el epicentro de la vida política de Atenas; el reparto tenía la particularidad de que era exclusivamente para griegos que pudieran comprobar su nacionalidad con un carné, y el alcalde, fundamentado en que no habían solicitado autorización para realizarlo, lo impidió.


Dos Puertas, en Psiri, donde se mezclan obreros, burócratas, y donde puede encontrarse incluso al alcalde. / JORDI SOCÍAS
Amanecer Dorado tiene su cuartel general en un edificio situado en una importante avenida, que tiene una escalofriante fachada cubierta de consignas y parafernalia nazi. “Cuesta trabajo digerir que ese edificio esté en una capital europea, en la cuna de Europa”, le digo al alcalde al día siguiente, en su oficina, y Kaminis explica que es un partido que cuenta con 18 diputados en el Parlamento, y que incluso un número significativo de policías vota por ellos. El factor que ha disparado la popularidad de la extrema derecha es la larga crisis que arrastra Grecia, que por otra parte también ha dejado a la intemperie un montón de casos de corrupción gubernamental, a varios niveles y en distintos ministerios, y de paso ha evidenciado las costumbres y los usos griegos a la hora de comparar las horas que se invierten en el trabajo y los resultados que ese tiempo produce.
Cosco, una compañía naviera que pertenece al Gobierno de China, alquiló la mitad del puerto de Atenas y en muy poco tiempo la ha hecho mucho más productiva que la otra mitad que sigue en manos de una empresa griega, y que deja menos ganancias y ofrece menos puestos de trabajo. La compañía china pretende expandirse dentro del puerto y, a la vista de los resultados, no es difícil que en el futuro esa puerta crucial de entrada a Europa esté controlada por los chinos. Le pregunto al alcalde sobre esto, y le hago ver que en ese momento, en el salón que está al lado de su oficina, tiene lugar una reunión entre un grupo de chinos y media docena de funcionarios del Ayuntamiento. “Quizá vienen a alquilar la Acrópolis”, le digo, y él puntualiza que Pireo, la ciudad donde está el puerto de Atenas, no pertenece a su alcaldía, pero que, en todo caso, “no hay ninguna razón para impedir la mundialización”, y cuando le pregunto sobre el malestar de la gente, sobre la forma en que ha golpeado la crisis a las familias de Atenas, dice que se trata de “un pueblo con mucho valor al que los políticos han decepcionado”.
Los años de crisis han dejado en Atenas un velo, un look, un fantasma de decadencia, no es una ciudad ruinosa sino descuidada, con la basura desbordando de los contenedores y una cantidad salvaje de grafitis; está mal iluminada y a los edificios y al mobiliario urbano hace años que les hace falta una intervención. En la zona de Exarchia, el barrio de los anarquistas, hay un despliegue policial que parece desmesurado, la vida bulle por las calles de este barrio lleno de bares, restaurantes y pequeños negocios de una manera inexplicable si se contrasta su alegría con los deprimentes datos económicos que asfixian el país y, sobre todo, en ningún momento se tiene la sensación de peligro o de inseguridad, la gente pasea por la calle y vive la vida con gran desenfado, lo mismo que en la mayoría de los barrios que visitamos. Por ejemplo, en el mercado central de Atenas hay un sitio que se llama Stoa Athanaton (la arcada de los inmortales), un auténtico templo de la música griega al que los atenienses acuden, a partir del mediodía y hasta altas horas de la noche, a bailar con grupos que tocan una contagiosa música rebética, que es el tango o elblues de las zonas marginales de la ciudad.

Este es un pueblo con mucho valor al que los políticos han decepcionado, según Yorgos Kaminis, alcalde de la capital de Grecia
En el barrio anarquista pregunto al dueño de una tienda de bolsos, angustiosamente vacía, que cómo hace para sortear la crisis, y él responde: “No la sorteo, mantenemos la tienda con el sueldo de mi mujer, con la ilusión de tener algo cuando mejore la situación”. La policía es un cuerpo amenazante y omnipresente, una legión de individuos armados hasta los dientes, que se esparce por toda la ciudad, con énfasis en este barrio, en donde tienen aparcado un siniestro autobús gris que les sirve de cuartel móvil. Ahí, al lado del autobús siniestro, mientras el Olympiacos se jugaba la clasificación en la Champions contra el Manchester United, en uno de esos bares en donde los atenienses le dan la espalda a la crisis, hablé con Petros Babasikas, un talentoso arquitecto, que sobrevive dando clases en una universidad que está a dos horas de Atenas, y que pertenece a un colectivo de artistas, escritores, fotógrafos y arquitectos que se llama The Depression Era Project (el proyecto de la era de la depresión), y que trata de documentar la crisis, de narrarla desde diversos puntos de vista, casi siempre artísticos, con la idea central de que esta no va a acabarse sino que tendrán que acostumbrarse a vivir con ella. A los integrantes de este colectivo les queda claro que su país, y el mundo en general, ha cambiado, que nada volverá a ser lo que fue, y que es necesario aprender a vivir en esta nueva era. Están convencidos de que “la entropía, el desastre, la incertidumbre y la insolvencia son también estados mentales que nos conducen a una era en la que la noción de progreso, la idea de crecimiento y el reflejo de mirar hacia el futuro ya no son las formas dominantes ni de percibir ni de crear en el mundo”.
El arquitecto Petros mira Atenas como un palimpsesto, como una serie de capas superpuestas debajo de las cuales la ciudad guarda su identidad múltiple; “está a salvo y nadie lo sabe”. Y yo recuerdo esas líneas de Cavafis, que sitúan a Grecia más allá de la crisis, más allá de la troika y de la Unión Europea, más allá del tiempo: “El que hayamos despedazado sus estatuas, el que los hayamos arrojado de sus templos, no significa que hayan muerto los dioses”.


el dispreciau dice: los dioses no se han olvidado de Grecia, por el contrario, están espantados de la barbarie reinante en la Europa medieval dominada por las perversidades de los inventores de estados de crisis y caos en las sociedades periféricas, entre griegos, españoles, italianos, portugueses, irlandeses, y todo aquel que se unió a un imperio cínico que habla de uniones para luego arrasar con los esfuerzos y las voluntades de los otros, induciéndoles los caos y las pobrezas a través de políticos sin escrúpulos y con abundantes hipocresías, las suficientes como para reirse de sus propios hermanos de sangre...

Grecia viene padeciendo las mismas recetas que arrasaron con la ARGENTINA en los años noventa... sólo que esa misma Grecia fue objeto de recetas perfeccionadas para arruinar adecuadamente la economía de un país con gentes simples, sumándoles deudas fabricadas para diezmar las voluntades y crear futuros hipotecados... 

Europa, la medieval, sede del imperio de familias trastornadas por el poder facilista, creídas de sí mismas por tanto poder demente, está conduciendo a su sociedad a otra tragedia a escala global, prometiendo llevarse puestos a otros terceros inocentes y a otros convidados desprevenidos como es el caso de Ucrania, atrapada entre los zarismos mafiosos del nuevo milenio, el gas de los inviernos crudos, y los desprecios comunes que emanan desde el doble mensaje y las segundas intenciones...

El Fondo Monetario Internacional no tiene autoridad moral para hablar de las economías internas, porque responde a intereses inescrupulosos que proceden y sostienen singulares lavaderos, donde siempre se hipoteca el futuro de los hijos de los otros... nada distinto a la carencia de autoridad moral de la Iglesia Católica que, por siglos, ha fabricado pobres para luego vivir de ellos...

Europa no está unida más que por ilusiones e ilusionismos... y cada vez se hace más evidente un quiebre que la atropellará hasta secarla, exigiendo a sus partes a sobrevivir como se pueda...

las gentes europeas, las de las calles, las que laboran con sus propias voluntades, sus iniciativas, sus esfuerzos, han sido decepcionadas por una clase política perversa que no tiene capacidad para realizar lecturas de realidad alguna, incapacitada para traducir las señales de los tiempos, cínica y perversa al modo eclesiástico de los dogmas vaticanistas de quien ha asumido sus principios mafiosos, negligente de cara a un futuro desconsiderado... de allí que las sociedades europeas vayan acrecentando el número de indignados, hartos de principios corporativos que, sin fronteras y sin banderas, y respondiendo a los principios del FMI (lavado + lavado = hipoteca del prójimo) han creado una hoguera donde la humanidad se torna descartable, siendo arrojada a discreción por gentes inmorales que saben mucho de obsecuencias y mucho más de ser felpudos de intereses que no miden las consecuencias de sus actos...

los dioses no pueden creer que haya tanta miseria humana... como tampoco pueden creer que haya tanta estupidez humana... son esos mismos dioses que asistieron a la tragedia argentina de los años noventa, endosada ahora a las simplezas de griegos inocentes de cualquier culpa que se les endilga por el sólo hecho de pertenecer a una falsa "unión"... donde la moneda condena... y donde la voluntad sirve para esclavizar, igual que en los tiempos medievales...

Europa, la de las personas dignas e indignadas, está por despertar de su pesadilla... y allí será el momento de la muerte de la mentida "unión europea"... que le ha permitido al FMI ser el repartidor de culpas y el cazador de brujas del imperio... a efectos de que unos pocos se apoderen "legalmente" del esfuerzo de los muchos inocentes. Algo inaceptable a estas alturas de la civilización humana globalizada. ABRIL 20, 2014.-