jueves, 30 de julio de 2015

EL MAR MUERTO SE ESTÁ SECANDO ▼ Fotos: Los sumideros del Mar Muerto | Actualidad | EL PAÍS

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Fotos: Los sumideros del Mar Muerto | Actualidad | EL PAÍS

Los sumideros del Mar Muerto



 29 JUL 2015 - 21:28 CEST



Cientos de sumideros aparecen cada año a orillas del Mar Muerto. Las autoridades aún no logran medir los daños. "No es un problema que podamos resolver solos", ha dicho Dov Litvinoff, el alcalde de Tamar, la región que cubre la mitad sur del Mar Muerto en Israel.

HUMANIDAD INVISIBLE PARA LOS ESTADOS AUSENTES ▼ LA HUMANIDAD SIN AGUA ▼ Higiene es salud para la mujer india | Planeta Futuro | EL PAÍS

Higiene es salud para la mujer india | Planeta Futuro | EL PAÍS



Higiene es salud para la mujer india

Las condiciones de vida de la población femenina de zonas rurales deterioran su estado físico

El agua, el saneamiento y hábitos de limpieza personal adecuados reducen sus males





Una mujer de Hattie Belgal frente al descampado donde los vecinos van a defecar.VER FOTOGALERÍA

Una mujer de Hattie Belgal frente al descampado donde los vecinos defecan. / LOLA HIERRO


Sanjama se ducha al aire libre y entre escombros, oculta de la vista de sus vecinos por un par de sábanas colgadas de un palo de madera. Laskshmama defeca en un descampado a un kilómetro de su casa. Cuando pasan hombres, se levanta, y cuando se alejan vuelve a agacharse. A sus 65 años ya le pesa esta labor. Nagamma, de 38, no se queja por realizar todas las tareas domésticas, pero le resulta insoportable construir carreteras porque acaba tan cansada que hasta le da fiebre. Y Mashtanama ya no puede trabajar por el dolor que siente en sus piernas y sus brazos, fruto del exceso de flúor en el agua que consume. Estamos en India, en el Estado de Andhra Pradesh, al que pertenecen casi 85 millones de habitantes de los 1.200 millones que tiene el país. En esta tierra inhóspita y baldía donde la sequía es un mal crónico, un 9,2% de sus moradores vive por debajo del umbral de la pobrezala mitad de la población no tiene acceso a letrinas y se registran algunos de los porcentajes más altos del país en enfermedades de transmisión hídrica, como la diarrea. Estas cuatro mujeres viven en pueblos distintos y no se conocen entre ellas, pero comparten padecimientos: son pobres y de castas bajas, trabajan en el campo y en el hogar y no saben lo que es el agua limpia, los váteres o la higiene personal.
Las mujeres en la India constituyen el 48% de la población pero, en un país que las considera menos desde incluso antes de nacer, se llevan la peor parte. “Desde el momento en que una chica nace, no se la considera que pertenezca a la familia sino a la del hombre con la que se casará, así que no se invierte en ella”, describe Doreen Reddy, directora del área de mujer de laFundación Vicente Ferrer (FVF), una organización española que lleva 40 años en este Estado luchando por erradicar la pobreza utilizando como herramientas la educación y el fortalecimiento de la mujer y de las castas más bajas.
La mujer india es responsable de todas las tareas domésticas y de su familia. Su vida es dura, especialmente en el entorno rural. “Trabajan unas 16 horas al día en su casa y en el campo pero, si tienen bebés, se tienen que levantar por la noche para alimentarlos o cambiarles el pañal. Si nun miembro de la familia enferma, deben atenderlo. Al final solo consiguen dormir cuatro horas como mucho, pues al alba tienen que levantarse para trabajar. Viven al día, si no trabajan uno, no reciben el jornal y no pueden comprar comida”, describe Reddy.
A esta excesiva carga de trabajo se une un deterioro de la salud debido a enfermedades sobrevenidas por una mala higiene y por usar agua contaminada. “Las mujeres, en concreto, no se cuidan, no se limpian, no comen bien…” afirma Sirapa, director del área de Salud de la Fundación. “Y, de todas esas dolencias, hasta un 60% podrían evitarse si tuvieran acceso a agua segura según la estimaciones del coordinador médico del distrito de Anantapur”, añade. “Para limpiarse después de defecar solo usan un jarro de agua que se llevan con ellas. No se lavan las manos y luego manejan los alimentos que posteriormente comen todos en casa, y así enferman”, completa Shiva Shankar, coordinador de la FVF en Alluru, una de las regiones de Andhra Pradesh.
Junto con la falta de higiene, la otra causa de este deterioro de la salud de la mujer es la mala alimentación. “La nutrición es la clave, pues previene la anemia y te mantiene fuerte y con las defensas altas”, asegura Sirapa. Pero, en Andhra Pradesh, el 33,5% de las mujeres está por debajo de su peso y el 63% de las solteras entre 15 y 49 años padece anemia, igual que el 56,4% de las embarazadas, cifras muy superiores a las de los hombres, que rondan el 20%, según el último informe disponible sobre salud pública del Gobierno indio, de 2013.

Donde no hay retretes, no hay salud

Uno de los datos más pregonados sobre India en todo el mundo es la ausencia de retretes: casi la mitad de la población, unos 597 millones de personas, defeca al aire libre, una cifra que equivale a la mitad de todas las personas en el mundo en esta situación. “Llevamos 30 años promocionando el uso de aseos pero hasta hace poco no tuvimos éxito, no se entendía su importancia para prevenir enfermedades y la gente no quería letrinas en sus casas porque les parecía sucio. Aunque nosotros las construimos, ellos las usaban como alacenas o hasta cocinas”, explica Sirapa.
Así ocurre en la aldea de Hattie Belgal, donde viven 1.000 personas con algo en común: no poseen letrinas. “Hasta hace poco no sabíamos de su existencia”, corrobora Rangama Kathigera, de 34 años, que es ama de casa y trabajadora sanitaria del Gobierno en esta localidad. Allí los vecinos se han organizado para hacer sus necesidades en un descampado dividido por una vereda que empieza donde el pueblo termina. A la izquierda van las mujeres y, a la derecha, los hombres.
Lo más incómodo es el miedo constante a ser vista. Por eso aguantan las ganas todo lo que pueden durante el día y van de noche, pero para ellas es especialmente peligroso, pues corren el riesgo de ser atacadas sexualmente aprovechando que no hay luz y que están solas en lugares retirados. “El mejor momento es entre las cuatro y las cinco de la madrugada porque ya hay luz para no tropezar pero todavía no hay tanta para que te vean”, explican dos ancianas. Y luego, están los escorpiones y serpientes, hacia los que el miedo no entiende de sexo: hombres y mujeres temen ser picados, y sus razones tienen pues, solo en este Estado, 24.836 personas sufrieron mordeduras de serpiente entre enero y noviembre de 2013. De ellas, 104 fueron mortales.
Estas mujeres de Hattie Belgal, aldea india donde nadie tiene letrinas, afirman que prefieren ir a defecar de madrugada, cuando no hay luz y es más difícil que sean vistas. / L. H.
Para acabar con esta lacra, el primer ministro indio, Narendra Modi, incluyó un ambicioso programa en el paquete de medidas anunciado en agosto de 2014, tres meses después de ganar las elecciones: elSwachh Bharat Abhiyan (Misión Limpiar India) con el que pretende que en 2019 110 millones de personas más tengan un váter. En Andhra Pradesh, la FVF ha iniciado la construcción de los retretes gracias a un acuerdo alcanzado con el Gobierno del Estado para ayudar a todas las familias que no pueden adelantar el dinero de la obra, una condición impuesta a todos los beneficiarios.
En la aldea de Kuruvalli ya están empezando a notar las ventajas de tener un retrete en casa. Un paseo por el pueblo, igual de pobre y austero que los demás, da una idea de que el cambio ha comenzado: aquí y allá proliferan espacios en obras protagonizados por unos profundos hoyos -las fosas- en torno a pequeñas casetas cercanas a las viviendas. Son las letrinas, de las que ya gozan la mitad de los vecinos. “Ahora es muy fácil”, dice someramente Parvati. Frente a ella, Sujatha, de 21 años, y Saravsfati, de 18, escuchan con envidia, pues sus familias aún no han construido la suya. Ambas pertenecen a la primera generación de mujeres de su pueblo que están cursando educación preuniversitaria. Cuando llegaron a su residencia de estudiantes el primer día, en la ciudad de Anantapur, no tenían ni idea de qué era un váter. “Me puse nerviosa porque no sabía cómo se utilizaba, pero mis compañeras me enseñaron”, cuenta Sujatha. De vuelta a casa, les resulta insoportable defecar en el campo. “Es incómodo, pasa gente todo el tiempo”, completa Saravsfati.

La higiene íntima, otro frente abierto

Incómodos problemas que con un poco de limpieza serían inexistentes, en India suponen el día a día de las mujeres. No se trata solo de tener una letrina o de lavarse las manos. La falta de costumbre y de recursos para comprar compresas o tampones cuando viene el periodo es otro caballo de batalla. “Solo las menores de 30 años usan compresas modernas; las mayores usan la misma tela siempre y no la lavan bien, y tampoco se cambian mucho las faldas, quizá cada 15 o 20 días”, señala Bahrhamma, alumna de la escuela de trabajadoras sanitarias de la FVF en Madakasira. En este centro, 50 mujeres reciben formación para ser las futuras enfermeras de sus comunidades. Son la cuarta promoción y han sido seleccionadas porque viven en pueblos donde no hay hospitales, ni ambulatorios, ni farmacias, ni transporte a mano para ir al centro de salud más cercano. Durante los cursos, que comenzaron en 2011 y duran un mes, aprenden a atender enfermedades leves y embarazos y partos con el fin de reducir la mortalidad materna (110 víctimas por cada mil embarazadas) e infantil (39 víctimas por cada mil nacidos vivos).
Las alumnas se aplican en el aprendizaje y entre todas describen cuáles son las patologías que las mujeres de sus aldeas sufren más a menudo: enfermedad inflamatoria pélvica, hongos e infecciones vaginales y enfermedades de transmisión sexual. Según datos del Gobierno, Andhra Pradesh es el Estado con mayor incidencia de gonorrea y la sífilis. De la primera, se diagnosticaron 59.557 casos de los 98.000 que hubo en 2013; de la segunda, fueron 22.272 de los 35.000 de todo el país. “Se duchan, pero no se lavan la vagina, por eso enferman”, lamenta Davamani, coordinadora de salud de la FVF en Madakasira.

Agua que arrastra enfermedades

El acceso a agua limpia es otro de los grandes problemas en Andhra Pradesh, donde casi nunca llueve y la sequía es una constante en la vida de sus ciudadanos. Ramesh Babu es médico de la Fundación y señala que las enfermedades de transmisión hídrica más corrientes son el tifus, los vómitos, las lombrices estomacales y las diarreas. Su impresión coincide con los datos ofrecidos por el Ministerio de Salud: Andhra Pradesh es el segundo Estado de India con mayor incidencia de enfermedades diarreicas; en 2013 se produjeron 1.721.050 casos, más de la mitad en mujeres, y cien muertes. “La incidencia aproximada es que, de 20 pacientes, cuatro o cinco vengan con alguna dolencia relacionada con este problema. Y durante el monzón hay más casos porque el agua arrastra todos los excrementos a zonas donde hay agua para el consumo y esta se contamina”, apunta el doctor.
En Hattie Belgal, el pueblo sin letrinas, tampoco hay agua potable a diario. Los vecinos disponen de un tanque de 1.000 litros que funciona gracias a una bomba eléctrica situada en otro pueblo. Solo disponen de agua cada cuatro días durante cuatro horas, el tiempo que tienen las 80 familias de esta comunidad para recoger cuantas cántaras puedan. “El depósito es insuficiente, se construyó hace 20 años, cuando la población era la mitad”, se queja Rangamma. En el salón de su inmaculada vivienda almacena ocho tinajas pequeñas cubiertas por un amplio sari para que no entren bichos. En la cocina guarda más agua en otros dos bidones: uno para cocinar y otro para beber. En el exterior, dos más, de unos 100 litros, para lavar la ropa y asearse. Cuando no hay electricidad, algo habitual sobre todo en época de monzón, tampoco funciona la bomba, así que deben irse a otra aldea a cuatro kilómetros de distancia para beber.
Mujeres de la comunidad de Veekajinipalli levantan la mano cuando se les pregunta si han padecido enfermedades de transmisión hídrica.
Mujeres de la comunidad de Veekajinipalli levantan la mano cuando se les pregunta si han padecido enfermedades de transmisión hídrica. / L. H.
En la escuela de Veekajinipalli, un pueblito de 1080 habitantes, se ha reunido un grupo de 50 vecinas para explicar sus problemas con el agua. Ante la pregunta: ¿cuántas han sufrido alguna vez una enfermedad por beber agua sucia?, todas levantan la mano. Y van más allá de una diarrea: Mashtanama, de 55 años, se queja de dolor de huesos y asegura que en el hospital le han dicho que es por culpa del agua que beben de una presa cercana. Sus vecinas asienten porque todas ellas tienen algo en común más palpable que ese dolor invisible que arrastran: sus dientes están marrones y carcomidos. “Es por la fluorosis”, explica Sirapa, de la FVF. Efectivamente, el agua que llega a muchas comunidades de Andhra Pradesh contiene exceso de fluoruro y su consumo provoca a largo plazo problemas como rigidez y dolor en las articulaciones, pérdida de masa muscular, problemas neurológicos y el consabido deterioro del esmalte de los dientes.
Prácticas tan sencillas como hervir el agua para evitar beberla contaminada o lavarse las manos después de ir al baño -o al descampado- no se llevan a cabo pese a la larguísima labor de sensibilización de la FVF y de otras ONG. “Insistimos en que hiervan, pero no ponen en práctica estos consejos hasta que enferman. Entonces lo hacen bien pero, cuando mejoran, lo dejan”, lamenta Sirapa. “Sabemos que hay que hacerlo pero no tenemos tiempo”, cloquean al unísono varias vecinas de Veekajinipalli donde, además, tampoco existen los retretes. La pregunta ha causado debate y algunas vecinas reconocen que saben que beber agua sucia provoca enfermedades, pero advierten que tienen mucho trabajo.”En casa sí, pero cuando vamos al campo no podemos hervirla, así que es mejor acostumbrarse”, sentencia Nagamma. “Y luego hay otro problema añadido -advierte Sirapa- y es que no limpian los tanques de agua. Deberían hacerlo cada 15 días pero solo echan cloro de vez en cuando sin medir las proporciones”. Por si no fuera suficiente, ni siquiera una medida como hervir el agua es una solución definitiva. Hacerlo elimina la contaminación microbiológica que provoca diarreas, pero no el exceso de sustancias inorgánicas como el flúor o el arsénico.

Soluciones definitivas

Para solucionar estos problema se han llevado a cabo iniciativas de éxito durante los últimos años. Una de ellas se ha realizado en la localidad de Chippagiri, un pueblo que antes tenía problemas de escasez y de exceso de flúor en el agua. Ahora, sus 10.000 habitantes están libres de cualquier enfermedad gracias a una planta purificadora que la FVF construyó y que los vecinos mantienen. El agua pasa por dos filtros y por un proceso de osmosis invertida que mantienen los parámetros en valores correctos; luego, se vende tanto a particulares como a escuelas, comisarías de policía u organismos públicos a razón de cinco rupias (unos siete céntimos de euro) por tinaja. El dinero recaudado se ingresa en el banco y con él se mantiene la infraestructura y se paga a un técnico para que se encargue del mantenimiento.
Otra iniciativa con la que se están obteniendo buenos resultados son las colonias integradas que la FVF está construyendo para quienes tienen menos recursos. Una de ellas es la de Vadrahattie, que está a punto de ser ocupada por 77 familias que antes vivían en chozas y ahora tienen viviendas de cemento de dos habitaciones, porche y, lo más importante: una letrina mejorada. En la comunidad, además, se han habilitado electricidad, un pozo de agua limpia, carreteras y una escuela de educación primaria. Los vecinos se unieron en una cooperativa y compraron el terreno al Gobierno. Luego, la Fundación se encargó de construir las infraestructuras y las viviendas.
Bheemappa, de 55 años, y su esposa Jaymma, de 35, son dos de los nuevos inquilinos de Vadrahattie. Al tiempo que muestra su vivienda antigua, de la que no han terminado de mudarse, el cabeza de familia explica que cada vez que llueve se les moja todo porque el techo, fabricado con ramas de palmera y con pinta de desmoronarse de un momento a otro, filtra el agua. “Pero en la colonia no tendremos que preocuparnos más por esto”, asevera. Igual de contentos están Gowaramma, de 35 años, y Gopal, su mujer, de 25, que también se encuentran en pleno traslado. Posa Gopal con su hijo Vinu, de un año, en la puerta de su recién estrenada letrina, y todo son buenas palabras hacia la vida que comienzan desde ahora: “Tenemos una casa bonita, entra mucha luz, está limpia y hay espacio para que nuestro niño juegue. Y aquí el agua está más cerca”. A la altura de su cabeza, unas letras en telugu adornan la fachada principal de su nuevo hogar. La pintada indica que ella, la mujer, es la propietaria de la vivienda, una condición impuesta por la Fundación para que posean algo en caso de quedar viudas. A su marido, Gowaramma, no le molesta en absoluto. “Mi mujer y yo vivimos juntos, ¿qué más da a quien pertenezca? Somos una familia”.

CAMBIO CLIMÁTICO ENVOLVIENDO LA TIERRA ▼ Los científicos están desesperados

Foto de perfil de Avaaz


El cambio climático está causando estragos a nuestro planeta -- y los científicos están literalmente llorando de la desesperación. La cumbre climática más grande de la década está a solo cuatro meses de llevarse a cabo. Si podemosllenar las calles de gente en la manifestación más grande contra el cambio climático de la historia podemos lograr que nuestros líderes decidan terminar con los combustibles fósiles de una vez por todas:


SÚMATE


Un destacado científico rompió en llanto durante una entrevista acerca de la contaminación causada por el carbono, mientras describía un sombrío futuro en el que los océanos están devastados. Depende de nosotros que ésta pesadilla se vuelva una realidad o no.

La cumbre contra el cambio climático más grande de la década se llevará a cabo en solo cuatro meses y nuestros líderes podrían llegar a un acuerdo revolucionario para librar al mundo de los combustibles fósiles. Este acuerdo, podría convertirse en un guía al cual seguir para navegar lejos de una catástrofe climática, enviando una señal a los políticos, a las juntas directivas y a los mercados de valores de todo el mundo de que la era de la energía sucia ha llegado a su fin. Ganar esta batalla no será fácil, pero si logramos que nuestros líderes sientan el poder de éste movimiento, podremos ganar.

El año pasado nuestra comunidad ayudó a crear la movilización climática más grande de la historia con nuestra Marcha Contra El Cambio Climático. Esta vez, el 29 de noviembre -- horas antes de que los líderes mundiales lleguen a París para la cumbre climática-- será el momento de hacer algo aún más grande! Súmate a la Marcha Contra el Cambio Climático de este año y serás el primero en enterarte de lo que sucederá en tu localidad.
 

https://secure.avaaz.org/es/save_the_date_loc/?bplYYcb&v=62587

Paris no es el destino final en la lucha para frenar el cambio climático, pero hay muchos motivos para pensar que un buen acuerdo allí puede desbloquear la inacción que vivimos. El Papa acaba de lanzar un llamamiento que exige acción real, los líderes del G7 ya se han comprometido a ir desprendiéndose de los combustibles fósiles y las renovables se van convirtiendo en una alternativa real día a día.

Por todo el planeta el movimiento contra el cambio climático está ganando importantes victorias, logrando que las energías limpias estén presentes en las agendas políticas de importantes líderes nacionales y logrando que se reduzca la inversión en energías contaminantes.

Ya tenemos la tecnología que necesitamos para prenderle la mecha a una revolución energética que nos aleje de la catástrofe. Pero durante décadas nuestros líderes han sucumbido a los intereses de las poderosísimas compañías de combustibles fósiles, y a menos que les hagamos saber que el planeta entero se está movilizando y luchando por su futuro, podrían caer otra vez en las redes de la industria.

Nuestro movimiento ciudadano de 42 millones de personas se ha construido para retos como este. Las marchas climáticas del año pasado pusieron a los principales líderes sobre aviso del nuevo mundo que se avecina. Ahora necesitamos una marcha que haga temblar París, y muchas más que, como réplicas del temblor, recorran las principales ciudades del mundo junto con miles de eventos más pequeños que recuerden cómo desde cada rincón, los pueblos del mundo se han unido para que los combustibles fósiles no ganen esta batalla. ¡Haz clic abajo para sumarte a la lucha!
https://secure.avaaz.org/es/save_the_date_loc/?bplYYcb&v=62587
O, si eres parte de una organización interesada en participar-- haz clic abajo para hacernos saber si te gustaría trabajar en conjunto con Avaaz para hacer que ésta manifestación sea algo mágico:

https://secure.avaaz.org/es/pcm_2015_org_sign_on/

Con esperanza y gratitud,

Oli, Morgan, Ricken, Iain, Emma, Ari y el resto del equipo de Avaaz.

MÁS INFORMACIÓN

El borrador de la ONU sobre la cumbre de París 2015 alerta del "impacto irreversible" del cambio climático (Europa Press)
http://www.europapress.es/internacional/noticia-borrador-onu-cumbre-paris-2015-alerta-impacto-irreversible-cambio-climatico-20141026130601.html

El Papa hace de la cruzada verde la clave del pontificado (ElPaís)
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/25/actualidad/1437845190_929365.html

Apple, Microsoft, Google y otras empresas de EE.UU se comprometen con 140 miles de millones de dólares para combatir el cambio climático (International Business Times, sólo en inglés)
http://www.ibtimes.co.uk/apple-microsoft-google-other-us-firms-commit-140bn-address-climate-change-1512696 

miércoles, 29 de julio de 2015

GRIFOS SECOS ▼ Un grifo, un derecho | Planeta Futuro | EL PAÍS

Un grifo, un derecho | Planeta Futuro | EL PAÍS



Un grifo, un derecho

El acceso a este recurso básico y a saneamiento adecuado es un derecho humano

Pese a los esfuerzos internacionales para garantizarlo, millones carecen de ellos



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MARÍA JOSÉ DURÁN




El agua es un bien escaso y se ha convertido en un recurso estratégico tan valioso que en algunos países han llegado a producirseconflictos armados por lograr su control. Pese a los compromisos internacionales por mejorar esta situación, en pleno siglo XXI, 663 millones de personas en el mundo siguen sin tener acceso a agua potable, declarado Derecho Humano en 2010. “Se teme que el problema sea más grave de lo que se estima. Tener un grifo cerca de tu hogar te contabiliza como persona con la que se ha cumplido el objetivo de acceder al agua, aunque tengas que recorrer kilómetros hasta llegar a él. No se tiene en cuenta su calidad, cuántas horas al día funciona o cuántas tienes que esperar diariamente para obtenerla”, explica Moisès Subirana, técnico de la campaña de agua de la ONG Ingeniería sin Fronteras. Pobreza, intereses empresariales y gobiernos inestables han hecho que, además, 2.500 millones de personas no tengan acceso al saneamiento y 1.000 niños mueran cada día por enfermedades de transmisión hídrica según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef.
En 1990, la OMS y Unicef comenzaron a monitorizar el acceso a agua y saneamiento en el mundo. En aquel momento, 1.300 millones de personas no disponían de él, casi la mitad de la población mundial carecía de letrinas mejoradas y el 25% de los habitantes del planeta defecaba al aire libre. En el año 2000, la ONU firmó los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), con los que se comprometía reducir estas cifras a la mitad para 2015. Esta fecha límite ha llegado y, aunque la mayoría de países han cumplido su promesa, todavía estamos muy lejos de cumplir el objetivo global en saneamiento en vista de los datos del informe final de las dos organizaciones publicado el en junio de este año.
En 2010, según el documento, el objetivo de acceso al agua ya estaba cumplido y el 77% de la población mundial disponía del recurso. En 2015, la cifra alcanza el 91%, según la ONU. Pese al optimismo que pueden infundir estas cifras, los datos en materia de saneamiento están muy lejos de alcanzarse. En el informe final de la OMS se estima más de un tercio del planeta sigue sin poseer instalaciones mejoradas (cuando debía ser menos de la cuarta parte) y, de ellas, 946 millones continúan defecando al aire libre (cuando debían ser 750).
Los mayores problemas están, cómo no, en los países en vías de desarrollo. La región más afectada del mundo es África Subsahariana, que no ha podido cumplir ninguno de los dos objetivos: cerca del 50% de las personas sin agua limpia en el mundo vive en esta región y el número de personas que no tiene retretes adecuados en esta zona representa casi un tercio del total mundial. En esta área, según datos de la OMS, la defecación al aire libre no solo no se ha reducido en las últimas décadas, sino que ha aumentado por el crecimiento de la población y un desarrollo insuficiente. Asia es la segunda zona más afectada, ya que el 39% de las personas sin agua segura y el 61% de las personas sin letrinas vive en este continente. Pese a la rotundidad de las cifras oficiales, la relatora especial de Naciones Unidas para el agua y saneamiento, Catarina de Albuquerque, las ha puesto en duda porque la debilidad de los indicadores y la ambigüedad de los datos hacen pensar que las cifras reales son aún menos halagüeñas.
El acceso a ambos recursos es muy desigual en zonas urbanas y rurales. La ONU asegura que el 80% de las personas sin agua potable vive en el campo, igual que el 70% de quienes no disponen de saneamiento y el 90% de quienes todavía defecan al aire libre.
“La falta de agua no es problema de escasez, porque las personas viven en espacios donde hay una mínima disponibilidad. El problema es que la calidad de estas fuentes no es suficiente”, explica Moisès Subirana, miembro de Ingeniería sin Fronteras. Uno de los principales escollos para mejorar la calidad es evitar la contaminación biológica. El consumo de agua con bacterias y virus patógenos procedentes de la contaminación fecal supone un problema casi tan grave como la falta de acceso a recursos limpios. Según los últimos datos de Unicef,1.000 niños mueren cada día en el mundo por enfermedades de transmisión hídrica. La instalación de letrinas y la normalización de su uso son los objetivos principales para conseguir controlar enfermedades como la diarrea, el cólera o la hepatitis, con las que podrían evitarse más de 840.000 muertes anuales, según la OMS.
Unas mujeres cargan agua en Mauritania
Unas mujeres cargan agua en Mauritania / FRANCOIS LENOIR (ACH)
Andrés Hueso es experto en saneamiento en la ONG británica Water Aid, que desde 1981 desarrolla proyectos de cooperación en materia de agua en 37 países. “Históricamente, el trabajo en saneamiento ha estado centrado en las infraestructuras pero no en la concienciación, que es la clave para que la gente las utilice ahora y en el futuro. En muchas escuelas de todo el mundo no hay letrinas ni acceso al agua y a la edad en la que adquieres los hábitos no tienes el recurso. Eso es una limitación, especialmente para que las niñas aprendan hábitos de higiene”, precisa.
El 42% de los centros de salud en África no tienen acceso a una fuente de agua a menos de 500 metros. Hueso explica que una de las claves sobre las que incide su organización por las graves consecuencias que tiene para el contagio de enfermedades es que en las consultas médicas muchos profesionales no puedan ni siquiera lavarse las manos. La OMS estima que establecer hábitos de higiene básicos en mujeres embarazadas y lactantes podría reducir un 25% la mortalidad de madres y neonatos.

La industria empeora el problema

Aunque la contaminación biológica es un factor de calidad de agua sobre el que las organizaciones trabajan de manera directa, deben lidiar con un problema mayor que se escapa a su control: la contaminación química industrial del agua.
La pobreza, la falta de legislación de protección al medio ambiente y la influencia que las grandes multinacionales ejercen sobre los gobiernos débiles cuya prioridad no es la defensa de los derechos de la población hacen que la lucha contra la contaminación industrial sea muy compleja.
La ONG Alianza por la Solidaridad ha lanzado el proyecto Tierrra para denunciar el “acaparamiento de tierras y de agua” de las empresas. La campaña ha destapado ya varios casos de abuso de los recursos por parte de grandes firmas de distintos sectores como el de la minería o la industria alimentaria.
“A partir de 2008, coincidiendo con la crisis de los alimentos, empezamos a ver que por mucha tubería que pusiésemos, mucha capacitación que hiciésemos y aunque formásemos a la gente, la cantidad y calidad del agua no mejoraba. Fue entonces cuando decidimos hacer investigaciones para ver cuál era el comportamiento de determinadas inversiones extranjeras de empresas que estaban llegando con un renovado interés por la agricultura y la generación de energía”, explica Almudena Moreno, coordinadora de la campaña.
El caso de la embotelladora de Coca-Cola en El Salvador es uno de ellos. La planta se trasladó a Nejapa en 1999 tras secar el acuífero en su anterior ubicación. Aunque los estándares internacionales así lo recomiendan, la empresa no ha hecho estudios de impacto ambiental y social de la planta ni tampoco ha cumplido su propio compromiso de reducir un 22% el uso de agua en la fabricación de sus bebidas”, detalla Moreno. “Por cada litro de Coca-Cola que fabrican, utilizan 2,5 litros de agua. El resto lo vierten a la naturaleza. Esto supone una amenaza para el derecho a este recurso de 30.000 personas en Nejapa y del 30% de la población de San Salvador que dependen de este acuífero”, precisa.
Tres años de lucha han sido necesarios para encontrar respuestas. Las movilizaciones sociales y las 4.000 firmas recogidas tras la denuncia de Alianza por la Solidaridad han conseguido que el Gobierno salvadoreño establezca una moratoria de un año en la explotación del acuífero para evaluar sus recursos y el impacto de las empresas. Durante este tiempo, no se emitirán nuevos permisos de explotación a la espera de conocer las reservas.
Pero, pese a los esfuerzos de los organismos internacionales para mejorar la legislación y las exigencias en materia de medio ambiente, las empresas siempre encuentran maneras de eludir responsabilidades.
“En Nicaragua hemos estudiado una empresa minera que es claro ejemplo que lo está ocurriendo en todas partes del mundo. A medida que las leyes ambientales y de protección de los trabajadores han ido en aumento, la empresa ha convertido a los trabajadores en autónomos, comprándoles el material que fabrican en las minas de oro. Por supuesto, extrayendo el oro con mercurio y sin ningún tipo de protección. De esta manera, la responsabilidad ambiental no es de la empresa sino de los propios trabajadores”, relata Moreno. “Al ser metales pesados, las comunidades no ven su toxicidad ahora sino a largo plazo y como es un recurso económico inmediato lo aceptan sin tener en cuenta los efectos posteriores”, cuenta la coordinadora de la campaña.
Alianza por la Solidaridad explica que “las inversiones pueden ser rentables pero deben ser responsables” porque, de lo contrario, los beneficios generados son solo para la empresa y no para las comunidades. “Pero claro, la deslocalización seguramente les sale mucho más rentable porque los condicionantes legales son mucho más bajos que los estándares europeos que les obligan a pagar estudios y mediciones. De forma que cierran fábricas aquí y las abren allí”, critica Almudena Moreno, responsable del proyecto.
Una mujer y su bebé posan junto a su nueva letrina en Anantapur, India. / LOLA HIERRO

Agua en situaciones de emergencia

En un contexto donde las prioridades políticas y económicas están por encima de las necesidades vitales, no es extraño que el agua sea motivo de conflicto. El control del agua sirve para subyugar a la población y ejercer presión sobre las comunidades. Organizaciones como Médicos sin Fronteras, cuya actuación se centra en conflictos y emergencias, lo saben bien.
El pasado mes de mayo, los sistemas de suministro de agua del campo de refugiados Denthoma 1 en Melut (Sudán del Sur) fueron boicoteados, dejando sin suministro a 20.000 desplazados que huyen de la escalada de violencia que se vive en la zona. Sudán, sumido en un conflicto desde diciembre de 2013, es uno de los países con menor acceso al agua y saneamiento del planeta. La ciudad de Melut es uno de los puntos más críticos y Médicos sin Fronteras (MSF) tiene instalado un hospital de emergencia para atender a miles de personas que huyen de la guerra.
MSF explica que durante la semana en que el equipo médico tuvo que ser evacuado de la zona por el recrudecimiento de los combates, el hospital de campaña fue destrozado, las farmacias saqueadas y el único sistema disponible para el suministro de agua, inutilizado. Diez de los depósitos principales tenían agujeros de bala, los tanques habían sido tiroteados y las válvulas habían sido bloqueadas con botellas de plástico para que el agua potable, si llegaba, no circulase. Durante tres días, los 20.000 habitantes habían estado bebiendo agua del Nilo directamente sin tratar.
“En las zonas de conflicto la población es muy móvil y las soluciones de acceso al agua son diferentes en relación con el tipo de asentamiento”, explica Cristina Imaz, responsable de Logística de la Unidad de Emergencias de Médicos sin Fronteras. “Donde la población es más móvil, como en Yemen, que escasea el combustible y el agua hay que extraerla de pozos, la llevamos con camiones porque, aunque pongamos otro sistema, al día siguiente la gente ya se habrá ido. En esos casos, el acceso continuo al agua es casi imposible”, explica. En asentamientos más estables, con campos de refugiados que pueden estar abiertos durante años, MSF instala sistemas de abastecimiento más definitivos que permitan el mejor suministro posible. Soluciones provisionales que, en muchas ocasiones se acaban convirtiendo en la única fuente de agua potable durante generaciones.

¿Hacia dónde vamos?

En septiembre de 2015, la Asamblea de Naciones Unidas se reunirá para renovar los compromisos y publicar los nuevos “Objetivos de Desarrollo Sostenible” con los retos a cumplir antes de 2030. Todas las previsiones apuntan a que el compromiso en materia de agua y saneamiento será lograr el pleno acceso para todas las personas del mundo. Al no haberse conseguido los objetivos para 2015, con 663 millones de personas que no tienen acceso a la primera y 2.500 millones sin acceso al segundo, el esfuerzo para conseguir el pleno acceso deberá ser mucho mayor. Naciones Unidas advierte ya de que, al ritmo de reducción actual, la defecación al aire libre no se eliminará para 2030.
“Con el escenario de cambio climático, lluvias más erráticas y un aumento del estrés hídrico en los países, el escenario no es muy halagüeño, sobre todo en las zonas rurales. Además, es importante priorizar el uso de agua para consumo doméstico frente al industrial. Si esto no se controla, especialmente en zonas rurales, junto al efecto del cambio climático, el panorama no es muy halagüeño”, explica Almudena Moreno, miembro de Alianza por la Solidaridad.
“La parte técnica no tiene tanta complejidad. Lo complejo es la parte institucional”, afirma Andrés Hueso, miembro de Water Aid. “Si los financiadores no establecen un plan y cada ONG va por separado, liamos a los gobiernos porque hay muchos pequeños proyectos que solo llegan a áreas muy concretas. Hay que ponerse a trabajar en la misma dirección y ese proceso deben liderarlo las autoridades públicas del país”.
Ingenieria Sin Fronteras explica que hará falta algo más que eso para conseguir que el pleno desarrollo sea real. “Las políticas de inversión en desarrollo deben cambiar porque ahora no dependen en primer lugar de la necesidad humana sino del retorno que pueda haber de esa inversión”, critica Moisès Subirana. “Las políticas internacionales de desarrollo, desde mediados de los ochenta, han desprestigiado lo público por obsoleto, corrupto o estático y a finales de los noventa dos tercios de los créditos que dio el banco mundial a los países para su desarrollo estaban condicionados a alguna forma de privatización del servicio del agua”, explica. Subirana acusa al Banco Mundial de estar dando más ayudas al desarrollo a los países que mejor pueden garantizar el retorno de las inversiones y no a los más las necesitan.
Pedro Arrojo, miembro de la Fundación por la Nueva Cultura del Agua, asegura que para conseguir los objetivos en 2030 habrá que hacer un cambio profundo: “El derecho humano no es lo único, no vivimos solo de derechos humanos. Está en juego un modelo de democracia, qué cosas dejamos en manos del libre mercado, qué cosas son de todos y todas y no podemos permitirnos dejar en manos de la mercantilización”.

El primer mundo no se libra

Las situaciones más graves de acceso al agua se dan en los países subdesarrollados pero elprimer mundo no está exento de problemas con el agua. Unos problemas que hunden sus raíces en el sistema económico capitalista.
“Vivimos en una trágica paradoja: la crisis global del agua en el planeta azul”, afirma Pedro Arrojo, miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua. La entidad, compuesta por expertos españoles y portugueses trabaja por un cambio en las políticas hídricas y contra la privatización de un recurso cuyo acceso es derecho humano.
“El agua ha entrado en la dinámica del mercado porque prima la visión neoliberal. Según esta visión, es el mercado quien debe regir la gestión de la vida pública, porque lo que no sea así, entorpece el progreso. Para conseguirlo, se ha impuesto el modelo francés, que acepta un criterio mercantilista: el agua es pública y las infraestructuras también pero los derechos concesionales de explotación son privatizados. Es decir, que el agua no es de las empresas gestoras pero es como si lo fuera porque pueden vender el derecho a usarla”, detalla Arrojo.
“En esta dinámica perversa, con el agua convertida en un bien económico, no tiene sentido hablar del acceso universal porque, si no pagas, como no es un derecho humano sino un bien comercial, se te corta el suministro y punto. La privatización transforma a la ciudadanía en clientela y cuando la clientela es pobre es expulsada”, critica.
La Asociación Española de Operadores Públicos de Agua y Saneamiento, compuesta por entidades que promueven una gestión pública, participativa y solidaria del agua, calcula que en 2013 se tramitaron más de 500.000 avisos de corte, un 30% más que al inicio de la crisis en 2007. De estos, un 60% fueron finalmente ejecutados con lo que, en 2013, 300.000 hogares en España se quedaron sin agua, según sus datos. La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de un millón de personas en Europa no tiene acceso al agua potable.
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el dispreciau dice: que te quede claro, las noticias que importan a la humanidad no salen en ningún medio, ni de los hegemónicos, ni de los corporativos, ni de los otros... porque todos son funcionales a los poderes económicos que los nutren para formar opinión... la realidad es bien otra... primero te conceden un grifo siempre que "votes" democráticamente al de turno... luego te permiten que lo gires (grifo) siempre que "votes" democráticamente al de turno... pero inmediatamente se dan cuenta que es necesario hacer un pozo para conectar el grifo a las cañerías, entonces será necesario otro "voto" democrático a efectos que el de turno de la orden... pero en verdad, dicha orden no llegará jamás porque los votos se anticiparon a los hechos supuestamente solidarios, transformándose en una simple extorsión que sucede todo el tiempo, en todo el planeta humano, repleto de miserables que se creen dioses de intendencias y alcales que necesitan robar por impaciencia...



los dueños del "agua" son muy pocos... los suficientes como para extorsionar a la humanidad que no dispone de ella, que no tiene acceso a ella, pero que sirve para facturar miles de millones de euros/dólares/rupias/dracmas por un bien que debería ser un derecho universal, pero que es escaso debido al nazismo-sionista reinante... una estrategia Belga-Israelí que se come todo lo que toca, porque la avaricia no tiene límites, y la angurria tampoco, por consiguiente la codicia menos... 



imaginate... qué bueno!, vender agua a los que tienen sed... 



en lo profundo de la ética, se trata de un delito de lesa humanidad... pero en este mundo, los delitos no se juzgan y los delincuentes tienen apellidos de linaje, son reyes, son primeros ministros, o son idiotas ocupando sillas poderosas en una multinacional corporativa o de las otras... o lo que es lo mismo, el nazismo-sionista ocupa todos los ángulos de la estafa pública y social que rige en el planeta Tierra... de allí la necesidad de sostener vigentes las intolerancias y las discriminaciones...



imaginate... qué bueno!, vender agua a los que necesitan acceder al servicio...



¿cuánto vale el agua?... pues, a apropiársela esgrimiendo derechos bíblicos ancestrales donde Dios dijo que sólo el nazismo-sionista sería propietario del agua corriente, y si no era corriente también... porque para eso sé es "elegido", para denigrar al prójimo... 



raro este mundo donde la mentira es discurso y donde los hechos demuestran que el poder... ha sido, es y será miserable. JULIO 29, 2015.- 



de una cosa estoy tranquilo... el poder en cualquiera de sus formas, tiene su lugar en el infierno y sólo allí... mucho más si es nazi-sionista.