viernes, 19 de diciembre de 2014

INCERTIDUMBRE ▼ Ruziya: “¿Comeré hoy?” | Planeta Futuro | EL PAÍS

Ruziya: “¿Comeré hoy?” | Planeta Futuro | EL PAÍS



Ruziya: “¿Comeré hoy?”

Cuando se pone nombre, una mirada, una historia personal a los niños y niñas que mueren de hambre no se puede permanecer indiferente

Así lo relata este pediatra que lucha a diario contra la desnutrición en Etiopía





Iñaki Alegría alimenta a Ruziya y a otra niña, en Gambo (Etiopía). / CORTESÍA DEL AUTOR


Llega a urgencias Ruziya, una pequeña niña que recordaré el resto de mi vida: el día que llegó y el día que marchó. El día que llegó me heló el corazón. El hielo entró en lo más profundo de mi alma, y el hielo se fue fundiendo hasta arder y convertirse en llama de luz. Aún no lo sabía, pero Ruziya iluminó mi vida, y el día que ingresó entró en mí la semilla de esta luz que estaba germinando sin ser realmente del todo consciente.
Ruziya tiene dos años y un mes de vida, seis kilos y 100 gramos de peso; 76 centímetros de los pies a la cabeza. Perímetro braquial de nueve centímetros. Su peso corresponde a menos del 60% del que debería tener para edad y longitud según las tablas internaciones de la Organización Mundial de la Salud. Llega a urgencias en brazos de la joven Abusha, su madre, que no debe tener más de 16 años. Ruziya no tiene fuerzas para sostenerse en pie.
La pequeña Ruziya. / IÑAKI ALEGRÍA


Estas son las medidas antropométricas, las cifras de una pequeña niña muriendo en vida literalmente de hambre. Ante mi atónita mirada se presenta un pequeño esqueleto recubierto de fina y quebradiza piel que transparenta cada uno de los huesos. Se pueden contar sin ningún tipo de problema cada una de las costillas, y seguir cada uno de los huesos sin perder en ningún momento su contacto por una pequeña capa de grasa que ni existe. Una triste y hundida mirada, inocente, que no entiende nada. Unos palillos de hueso sin músculo ni grasa a modo de piernas que no pueden sostener ni los escasos kilos de peso del cuerpo. No puede ni caminar. Yace en la cama. Postrada en la cama, tan sólo los brazos y manos son capaces de desafiar la gravedad.
Más de 800 millones de personas en el mundo no pueden cubrir sus necesidades alimentarias. En otras palabras, el doble de la población que habita en la Unión Europea. La desnutrición es una emergencia, no sólo silenciosa, sino también, y con frecuencia, invisible. Todos los años, 12 millones de niños mueren antes de cumplir cinco años por enfermedades que en los países desarrollados son completamente prevenibles y controladas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de la mitad de toda la mortalidad infantil se debe a problemas relacionados con la desnutrición. Una cifra que no tiene precedentes en la historia de las enfermedades.
En Etiopía, desde 1960 la producción agrícola ha ido disminuyendo sin llegar a alcanzar los requerimientos mínimos para la población. El crecimiento anual de la población es sobre el 2,7% con una tasa de fertilidad sobre 5,4 hijos por mujer, mientras que el crecimiento anual de la producción agrícola es del 2,4%. El agujero entre la población y la producción agrícola no sólo no está disminuyendo sino que cada vez es mayor. Son cifras escandalosas, pero parecemos inmunes a ellas. Nos hemos creado una armadura de hierro.
Y ahora, ya no es el niño que cada segundo muere de hambre en el mundo, ahora es Ruziya, es Firaol, es Abdelkarim... Una vez he puesto un nombre propio, una mirada, una historia personal a los niños y niñas que mueren de hambre no puedo permanecer indiferente.
Ingresa Ruziya en el hospital de Gambo, donde se inicia el protocolo de renutrición de los niños con malnutrición severa. Después de 26 días con sus 26 noches, al fin Ruziya puede marcharse del hospital con un cuerpo renovado, con una nueva vida. Ahora pesa siete kilos y 800 gramos. 76,5 centímetros de longitud. Perímetro braquial de 11 centímetros. Un peso que ya corresponde al 80% de lo que debería tener.
Pero, sobretodo, una mirada que transmite alegría y esperanza. Una sonrisa que enamora. Un caminar desenvuelto. Una niña que vuelve a ser niña, o mejor dicho, que es niña por primera vez. Una niña que quiere jugar cómo cualquiera de su edad. Que piensa en jugar y no en comer. Que al fin ha cubierto la necesidad básica de la alimentación. Ahora ya puede volver a ser niña, recuperar la infancia robada.
Día a día visitaba a Ruziya y a su madre, Abusha. Día a día me iba ganando su confianza. Los primeros días se encontraba postrada en la cama, con miedo y sin fuerzas para sostenerse en pie. Cuando le dimos el alta, salió corriendo y saltando del hospital, ante la sonrisa de su madre. Fue realmente milagroso. Se transformó en este mes y transformó mi alma. Vi renacer a Ruziya. una Ruziya que jamás tenía que haber llegado a ingresar pues no tenía ninguna enfermedad, tan sólo precisaba comida.
Y no nos olvidemos de la otra gran parte de tristeza que también ahora se ha transformado en gran alegría: su madre. Una joven, muy joven, en realidad, adolescente de no más de 16 años, que llegó con una mirada hundida que se hundió más al percibir la gravedad de la situación de su hija, dejando entrever algunas lágrimas. Ahora, tras 26 días en el hospital, se marcha llena de felicidad, encantada con el trato recibido y dejándonos un fuerte y caluroso abrazo y muestras de agradecimiento.
Nunca olvidaré el día que llegaron. Así como nunca olvidaré el día que se marcharon. Es el rostro alegre de volver a vivir, o mejor dicho, de vivir por vez primera. Es la energía de la vida de una pequeñita que tan sólo quería comer. La vitalidad de esta Ruziya que ingiere energía, alimento de vida, de alegría, de felicidad, de salud. Lo que deberían ingerir todos los niños y niñas que habitan en la tierra.
No hay escasez de comida en el mundo, hay escasez de justicia.
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Iñaki Alegría es pediatra y responsable del pabellón de malnutrición infantil del hospital rural de Gambo.

ten en cuenta: EL OLVIDO SE PUEDE CURAR


Desde el terreno, en Líbano, nuestra compañera Claudia Treviño les agradece a todos ustedes por su apoyo. 2014 fue un año de grandes retos, producto de las diferentes crisis humanitarias que ocurren en diversas partes del mundo. #GraciasPorNoOlvidar#CrisisOlvidadas — con Patricia Medina Mejia.

Avaaz - Honremos a los niños y niñas de Pakistán

Avaaz - Honremos a los niños y niñas de Pakistán



Queridos amigos y amigas,

Un grupo de hombres ha entrado en un colegio de Pakistán y masacrado a más de 100 niños y niñas. ¡Más de 100! ¿Quién es capaz de hacer algo así?

Alguien que ve la educación como una barrera para reclutar niños para la guerra. La educación no es solo el mejor antídoto contra la pobreza, también es una de las mejores tácticas para prevenir el terrorismo pues logra que niños y niñas sin esperanza tengan más oportunidades. Respondamos a esta tragedia con un gran pedido global para que todos los niños y niñas puedan estudiar.

Nuestros gobiernos ya se han comprometido ante la ONU a garantizar el acceso universal a la escuela de todos los niños y niñas para 2015. Contribuyamos a que esto suceda en Pakistán y también en otros países. Únete a esta campaña para honrar la memoria de los difuntos de Peshawar. Le entregaremos nuestra petición a Gordon Brown, Enviado Especial de la ONU en Educación, al Primer Ministro de Pakistán y a todos los líderes que puedan ayudar a hacer de esta necesidad una realidad. Súmate:

https://secure.avaaz.org/es/honour_peshawar_children/?tplYYcb

Cuando los talibanes dispararon a Malala a sus 15 años, fuimos casi un millón los que exigimos al gobierno de Pakistán que cumpliera su sueño de garantizar la educación para todos los niños y niñas de su país. Gordon Brown le entregó nuestro llamamiento directamente al Presidente de Pakistán, quien también firmó la petición y anunció un programa de becas para tres millones de niños y niñas. 

No obstante, hoy hay todavía 5,5 millones de niños y niñas sin escolarizar en Pakistán y más de 58 millones en todo el mundo. Desde 2010, los esfuerzos de escolarización han ido disminuyendo, especialmente en zonas de conflicto como Peshawar. Sin embargo, si se destinara ayuda extranjera a financiar las escuelas primarias, solo se necesitarían poco más de seis mil millones de dólares para cubrir la educación de todos los niños y niñas por primera vez en la historia.

Esto ha sido un ataque directo contra los hijos e hijas de los miembros de las fuerzas armadas paquistaníes. Defenderse de los talibanes, convencer a los padres de que los colegios son lugares seguros y garantizar que el gobierno mantenga una postura firme respecto a la educación no será tarea fácil pero, si nos quedamos con los brazos cruzados, los extremistas ganarán a costa de aniquilar los sueños de los más pequeños. Si demostramos nuestro apoyo ahora, podemos ayudar a millones de niños a empuñar lápices en lugar de fusiles. Haz clic abajo para firmar la petición:

https://secure.avaaz.org/es/honour_peshawar_children/?tplYYcb

Desde Siria hasta Sudán, nuestra comunidad se ha unido en repetidas ocasiones para evitar que los más chicos sigan siendo víctimas de más y más violencia. Juntemos fuerzas ahora para exigir su derecho a la educación. Esta es la única solución real y a largo plazo que acabará con la violencia extrema -- y que ofrecerá a los niños y niñas de todo el mundo un futuro mejor. 

Con esperanza,

Alice, Emma, Sam, Pascal, Laila, Ricken, Laura y todo el equipo de Avaaz



Al Primer Ministro de Pakistán, a los países donantes y líderes mundiales:

Para honrar a los más de 100 niños y niñas asesinados en Peshawar, nosotros, jóvenes, docentes, padres, madres y ciudadanos del mundo, hacemos un llamamiento a nuestros gobiernos para que cumplan la promesa que hicieron en el 2000 ante las Naciones Unidas para garantizar que todos los niños y niñas tengan derecho a la educación en 2015. Queremos eliminar las barreras que impiden que niñas y niños vayan a la escuela, como el trabajo forzoso, los matrimonios precoces, los conflictos y los ataques a escuelas, la explotación y la discriminación. Todos los niños y niñas se merecen la oportunidad de aprender y desarrollar su potencial. #UpForSchool

Más Información:

Masacre en Pakistán deja 148 muertos, 132 de ellos niños (El Comercio)
http://elcomercio.pe/mundo/oriente-medio/masacre-pakistan-deja-130-muertos-121-ellos-ninos-noticia-1778666 

Dolor por la muerte de 132 niños en Pakistán (EFE)
http://www.msn.com/es-co/video/ver/dolor-e-impotencia-por-la-muerte-de-132-ni%C3%B1os-en-pakist%C3%A1n/vi-BBgUAWd 

Pakistán reactiva la pena de muerte por casos de terrorismo (El País)
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/17/actualidad/1418806352_713041.html 

Malala condena matanza de niños en escuela de Pakistán (El Universal)
http://www.eluniversal.com.mx/el-mundo/2014/malala-condena-matanza-de-ninios-en-escuela-de-pakistan-...

jueves, 18 de diciembre de 2014

MIGRANTES


Día Internacional del Migrante.
“En el Día Internacional del Migrante, debemos reafirmar nuestro compromiso de establecer sociedades diversas y abiertas que brinden oportunidades y aseguren una vida digna a todos los migrantes.” Ban Ki Moon

EL VALOR DE UNA DECISIÓN ► PERTENECER A LOS MIGRADOS ▲ En el Día Internacional del Migrante, una palabra: GRACIAS >> Migrados >> Blogs EL PAÍS

En el Día Internacional del Migrante, una palabra: GRACIAS >> Migrados >> Blogs EL PAÍS



África no es un país

España vista desde la mirada de quienes nacieron en otros países. Migrados es un blog de encuentros y desencuentros, de episodios cotidianos, de integración y de lucha por la supervivencia en un entorno extraño y, a veces, hostil. Es una ventana a las vidas de personas que se han quedado en una tierra donde la crisis ha convertido a sus propios ciudadanos en emigrantes. Coordinado por Lola Hierro.



Lola HierroLola Hierro. Periodista y viajera, está convencida de que su oficio debe entenderse como un servicio público. Cree que una de las obligaciones de los de su gremio es dar voz a los olvidados y a los débiles y, ante la duda, ponerse siempre del lado de las víctimas. Con Migrados quiere llamar la atención sobre un fenómeno social que no siempre recibe la atención que merece a través de las experiencias de héroes y heroínas cotidianos.
Shivan KhalilShivan Khalil. Es licenciado en Arqueología por la Universidad de Damasco (Siria). También es kurdo y vive en España desde hace menos de un año, país al que llegó tras huir de la represión del dictador sirio Bachar El Asad.
Quan Zhou WuQuan Zhou Wu. China de cara, pero andaluza de corazón. Quan es diseñadora gráfica y dibujante del cómic Gazpacho Agridulce. Nacida en Algeciras en el seno de una familia profundamente tradicional, lleva 24 años intentando alcanzar el perfecto equilibrio entre sus raíces orientales y un estilo de vida muy occidental.@Gazpacho_Agri
Mercedes RodríguezMercedes Rodríguez. Colombiana y licenciada en Psicopedagogía. Activista por una vida digna, ha acompañado procesos para la inclusión social y ha participado en equipos de investigación sobre Derechos Humanos en Colombia y España. Miembro de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en España.
John Ekow AmpanJohn Ekow Ampan. Protagonista y coautor del libro ‘Una odisea africana’, John Ekow Ampan tardó cinco años en llegar a España desde Ghana, su país natal. Ekow lleva 20 años en Algeciras, desde donde ayuda a migrantes subsaharianos recién llegados a dar los primeros pasos de su nueva vida.
Sagar Prakash KhatnaniSagar Prakash Khatnani. Escritor español de origen indio, y autor del bestseller internacional “Amagi”. Ha cursado el ciclo formativo de Imagen y Sonido y es Técnico en Protocolo y Relaciones Institucionales. Ciudadano del mundo y convencido acérrimo de que la cultura ha de servir para derribar fronteras, diferencias y dogmas.








En el Día Internacional del Migrante, una palabra: GRACIAS

Por:  18 de diciembre de 2014
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Ojos hispano-senegaleses de Seidina Issa. ¡Viva el mestizaje! / (C) Lola Hierro
 Hoy celebramos en todo el mundo el Día del Migrante, el día de esas 232 millones de personas según la ONU que están en países distintos al suyo buscando la manera de mejorar sus vidas. Hoy podría ser el día elegido para enumerar en Migrados todos aquellos problemas que aún está sin solucionar en España y que afectan a este colectivo: la exclusión sanitaria, las devoluciones en calienteel racismo, el atasco burocrático para obtener el estatus de refugiado, la criminalización en los medios... Lo que pasa es que llevamos todo el año denunciando injusticias, criticando políticos y políticas anti-migratorias, contando muertos y desaparecidos en el Mediterráneo, intentando saber qué pasa dentro de los Centros de Internamiento de Extranjeros... pero hoy no. Hoy quiero que Migrados se convierta en un espacio de optimismo, quiero lanzar un mensaje positivo. 
Pensaba que era una gran responsabilidad escribir una entrada en este blog en este día. Numerosas organizaciones que velan por los derechos de los inmigrantes han preparado toda clase de actividades, manifiestos y material audiovisual para conmemorarlo. Yo no sabía a quién darle más espacio, o si dárselo a todos ellos, pues todas lo merecen por el impagable trabajo que realizan cada día
Al final, he decidido que Migrados hoy va a lanzar una sencilla invitación a la reflexión. Os invito a que penséis qué os ha traido la inmigración a vuestras vidas. Qué personas han llegado a vosotros y se han convertido en parte de vuestro día a día, o testigos de algunos buenos momentos, gracias a que una vez tomaron la valiente decisión de hacer la maleta y salir de su casa. Seguro que a todos nos viene a la mente un amigo, un vecino, en un compañero de trabajo o un familiar, incluso. Yo creo que hoy se merecen que les demos las gracias. Gracias por todo lo que suman desde que aparecieron por aquí. 
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Jean Atangana, voluntario de Médicos del Mundo, en Madrid.
Para que nadie pueda decir que en Migrados lanzamos la pelota y escondemos la mano, yo misma voy a compartir con todos los lectores mi agradecimiento colectivo. Mi vida está llena de personas de todos los países posibles, y mucho más desde que arrancó este blog, claro. En los primeros en los que pienso es en mis sobrinos. Mi princesa Belén, que ya tiene siete años, nunca hubiera nacido si sus abuelos paternos, naturales de Ecuador, no hubieran venido con sus hijos a España en los años en que el país iba bien. Lo mismo puedo decir de mi otro sobrino de un año, Seydina Issa, un negrito rosa que le llamamos en casa porque no ha sacado casi nada de la oscurísima piel de su padre, Momar, que es de Senegal pero vive en Madrid desde los 14 años, cuando le fichó la cantera de un club de fútbol de la capital. Mi familia es como la ONU y eso me hace sentir muy orgullosa. En casa cabemos todos. 
Pienso en Natalia, ucraniana, que empezó limpiando en casa de mis padres unas horas al día cuando las españolas no hacían esta clase de trabajos y ahora es de la familia. Ellos le dieron empleo y ella les dio su trabajo y su esfuerzo. Ahora vamos a las bodas de una y otra familia y es como una segunda madre en casa pese a que su castellano sigue siendo desastroso. Pero nos entendemos. Y tengo muy presente a Mazenel mejor pintor de todos los tiempos, que hace muchos años enseñó a mi familia una Siria muy diferente a la de la guerra.
1920211_10152291738650439_1481651760_nVindar, Khaled, y servidora, en Estambul. Tiempos difíciles para estos refugiados que han quedado atrás.
Pienso en amigos que llegaron a mi vida poco a poco pero que llevan muchos años en España como Liz, estadounidense, Oliana, albanesa, Alex, peruano, Gabriel, argentino,Thubten, tibetano... Ellos están plenamente integrados, ya recorrieron la parte más difícil del camino, la de la adaptación, que no tiene que ver con lo fácil o difícil que es conseguir los papeles. Su experiencia les ha aportado una sabiduría que no hubieran adquirido de otra manera. Y de ella me nutro y aprendo cada vez que nos encontramos. 
Hoy también es el día en que pienso muy, muy especialmente, en Vindar y Khaled, mis dos amigos sirios que conocí haciendo un reportaje sobre las condiciones de vida de los refugiados como ellos en Turquía. Vivían en Estambul y su sueño era llegar a Alemania. Menos de un año después, acaban de instalarse allí. No cupe en mi de gozo cuadno Khaled cambió en Facebook su ciudad actual. "Berlín", escribió. No sé cómo lo ha hecho aún, pero sé que es el principio de su nueva vida. Igual que la de Cheikhcuya historia publiqué aquí, en Migrados. Le conocí recién llegado en patera a Almería, no tenía nada: ni dinero, ni amigos, ni familia, ni arraigo... ni el idioma sabía. También consiguió llegar a Alemania y ahora tiene una vida digna.
Igual que Jean Atangana, camerunés y voluntario de Médicos del Mundo en Madrid que saltó la valla de Melilla de la misma manera que tantos otros jóvenes como él. Tiene hasta un máster en relaciones internacionales que de momento no le ha servido de mucho, pero vive en Madrid y está luchando con la organización humanitaria contra la exclusión sanitaria de quienes no tienen papeles. También pienso en los chicos del CETI de Melilla, como Nelly o Souaibou. Les sigo habitualmente en las redes sociales y soy testigo a diario de su valentía y de su tenacidad, de su constante nado a contra corriente en busca de una vida digna pese a que lo tienen todo en contra.
10844848_10152881616771203_880637255_oQuan Zhou Wu, nuestra china más española, o nuestra española más china... 
Por supuesto, en un día como hoy pienso en mis queridos blogueros. En Shivan, quesigue esperando su estatus de refugiado y mientras va encadenando trabajos mal pagados con los que va capeando el temporal. En John, que desde Algeciras nos cuenta mejor que nadie cómo es la vida de los africanos que vienen a España porque él mismo lo hizo en la época de vacas gordas. Y John hoy tiene esposa española y unos hijos preciosos, y vive bien gracias a todos los años que trabajó en la obra. Hoy también pienso en Mercedes y en todas sus chicas latinas y del Caribe, que tan bien me han enseñado lo que significa ser emigrante y, encima, mujer. En Sagar, español hijo de indios que nos trae siempre un punto de vista diferente. Y, por supuesto, en Quan, que aunque nació en España, conoce mejor que nadie lo difícil que resulta la integración de la cultura occidental y la oriental.Gracias a ella me he echado unas cuantas carcajadas este año y es hermoso ver cómo se va abriendo paso en el mundo editorial con sus viñetas. 
Como habréis visto, no tengo un grandilocuente texto lleno de verdades universales sobre los migrantes, la migración, los derechos humanos... Hoy no quiero pensar en la masa, quiero pensar en rostros, nombres y momentos. Me siento muy afortunada y ganadora por conocer a todas estas personas (y las que me dejo). Porque me han aportado muy buenos ratos, me han enseñado otra visión del mundo, me han invitado a ponerme en su piel y, gracias a todo eso, me han ayudado a crecer por dentro y a conocer mejor el mundo que me rodea.
Aunque haya quien quiera echaros del país, aunque haya quienes me ofrezcan docenas de argumentos en contra, yo me alegro de que hayáis venido, y de que sigais viniendo. Porque nunca restáis, siempre sumais. Gracias. 

HIJOS INVISIBLES ▼ EL LADO DESCONOCIDO DE LA TRATA ► “En muchos casos, no puedes probar el desamparo del menor” | España | EL PAÍS

“En muchos casos, no puedes probar el desamparo del menor” | España | EL PAÍS



“En muchos casos, no puedes probar el desamparo del menor”

Joaquín Sánchez-Covisa coordina la lucha de la Fiscalía contra la trata de mujeres





Joaquín Sánchez-Covisa, en su despacho. / ÁLVARO GARCÍA


El madrileño Joaquín Sánchez-Covisa (1952) coordina desde la sede de la Fiscalía de Extranjería toda la labor que realizan los fiscales españoles para luchar contra la trata de personas en un país que, según subraya, es "el paraíso de los proxenetas". Sánchez-Covisa asegura que supone una "compleja" labor el combate contra estas mafias de trata de mujeres, así como la identificación de los menores víctimas de las redes. "Los jueces se niegan muchas veces a adoptar medidas, porque para separar a una madre de un hijo es necesario algo más que conjeturas. Lo preferente para el Derecho es que no se puede separar a un hijo de su madre", recalca el representante del Ministerio Público.
"Es necesario que se acredite fehacientemente la existencia de hechos o de actos que acrediten el desamparo del menor. Y, en muchos casos, no lo puedes probar. Porque no es lo mismo la existencia de un riesgo que de una prueba", continúa Sánchez-Covisa.
Pese a todo ello, incluso en aquellos casos en los que no se ha podido acreditar, el fiscal asegura que tratan de seguir la pista a las mujeres acompañadas de menores"para ver si es un caso de trata". Es una labor de la fiscalía que se suma a otras competencias, como la investigación de los casos de menores extranjeros que llegan a España con unas mujeres que aseguran ser sus madres, pero que, finalmente, no lo son. "En el pasado, detectamos casos de aparentes madres que llegaban en patera a las costas andaluzas —generalmente nigerianas y, en algún caso, camerunesas— y que finalmente no eran la madre de los niños. Ahora ya no hay ninguna que lo diga y no lo sea. Ha desaparecido el problema, porque saben que aquí en España se hacen pruebas de ADN", asegura el coordinador jefe de la Fiscalía de Extranjería. “Esto se lo han comunicado entre ellos y ninguna ya lo dice. Y si dicen que son la madre es porque lo son”, apostilla.
Sentado en su despacho, en la madrileña calle de Ortega y Gasset, este profesional con casi 35 años de experiencia se explaya a la hora de dejar claro cuáles son sus competencias. Explica cómo su fiscalía actúa cuando se descubre a menores extranjeros indocumentados que entran sin sus progenitores en el país. Supone una situación "compleja" que, según asegura, no se produce en los saltos que se suceden en las verjas de Melilla y Ceuta. "No tengo noticias de ningún menor en las vallas", asevera. "No tenemos constancia de que se esté produciendo ni un solo caso [de devolución en caliente de menores]", remacha Sánchez-Covisa, antes de apostillar que el Ministerio Público "actúa desde que recibe la notificación policial" de que hay indicios de la presencia de un menor.



Los niños invisibles | España | EL PAÍS

Los niños invisibles

Centenares de menores circulan por España fuera de los radares tras haber entrado con sus madres de forma irregular. Los tratantes los usan para extorsionar a las mujeres





Un bebé corretea por el antiguo polideportivo abierto por el Ayuntamiento de Tarifa, como centro de recepción de inmigrantes llegados en pateras, el pasado agosto. / MARCOS MORENO (EL PAÍS)


El llanto de los bebés es un continuo ruido de fondo en el centro de acogida de inmigrantes de una localidad andaluza. En las habitaciones hay cunas de madera, barreños con ropas diminutas en remojo, un andador patas arriba y todo lo necesario para atender a la treintena de criaturas que un día como hoy pululan por este gran edificio. Llegaron hace días a las costas españolas y ahora sus madres y otras mujeres esperan la llamada de teléfono de la red de trata de personas que las ha ayudado a entrar en España y que les informará de qué día y a qué hora abandonarán el centro de inmigrantes para no volver.
De poco servirá que la organización que les acoge alerte de que hay indicios de trata. Las mujeres cruzarán la puerta del centro con los bebés en brazos y desaparecerán ante la impotencia de la policía y las ONG, incapaces de seguirles la pista por los burdeles y polígonos de España. Tal vez meses o años más tarde estos niños salgan a la luz en una operación policial. Tal vez no.
Cientos de menores circulan por España de la mano de las redes de trata de personas y al margen del control de la Administración, según las estimaciones de organizaciones que trabajan con víctimas de trata. Los datos que aporta la fiscalía de Córdoba hablan de 83 menores sospechosos de ser instrumentalizados al servicio de redes delictivas en lo que va de año. El cambio de perfil migratorio en los últimos tiempos —de hombres sanos y solteros a la aparición de mujeres con niños— ha pillado con el paso cambiado a las instituciones, que no acaban de encontrar un encaje legal e institucional capaz de ofrecer protección a estos niños.
Los bebés africanos ejercen de visado para las madres y son, sobre todo, una pieza clave para las mafias, que los utilizan para extorsionar a las víctimas. Si una mujer llega a las costas españolas con un bebé en brazos, acabará en un centro abierto, como el andaluz, del que podrá entrar y salir con total libertad. En cambio, si viene sola, la probabilidad de acabar en un centro de internamiento (CIE) y después ser repatriada a su país se dispara. En parte por eso, los embarazos y los partos son omnipresentes en el largo camino que lleva a las mujeres hasta Europa, en el que sufren violaciones sistemáticas.
Ya en España, fuera del radar de las instituciones, los tratantes separan a los niños de las mujeres y comienzan años de explotación en polígonos y burdeles. A las mujeres se las reparte por el territorionacional o se las envía a prostíbulos en otros países europeos. Los bebés pasan a manos de una mami de la red, que se hace cargo de ellos y que los utiliza para extorsionar a las mujeres. Si quieren que sus hijos coman, si quieren que no les pase nada, deben prostituirse a buen ritmo para pagar la deuda contraída para llegar hasta Europa. “Los niños forman parte del negocio desde el principio”, explica Teresa Fernández, abogada de Womenslink, una organización que sigue de cerca la trata. “La red decide si las mujeres continúan con su embarazo. Cuándo y con quién viajan. Después, las víctimas se mueven mucho en función del acoso policial. Y los niños no acompañan necesariamente a la madre”, añade.
Las operaciones policiales, junto con los escasos testimonios de víctimas que pasan a ser testigos protegidas, arrojan algo de luz sobre este siniestro entramado criminal. Este verano, la policía detuvo a miembros de una red en Madrid, Toledo y Francia que mantenía cautivos a dos niños de tres y cinco años. Meses antes, en Valmojado (Toledo) la policía entró en un piso y encontró a dos niños de unos tres años medio sedados, con síntomas de desnutrición, y marcas en el cuerpo de los trapos con los que les ataban a las camas, según la versión policial. En Puente Genil, hace dos años, una mami nigeriana mató a un bebé de nueve meses que tenía a su cargo.
Los indicios apuntan a que estos casos son solo la punta de un iceberg cuyas dimensiones resultan desconocidas para instituciones y organizaciones humanitarias. Pero sólo entre abril de 2013 y abril de 2014 Cruz Roja ha contabilizado la llegada a sus centros de 89 casos de mujeres acompañadas de niños o bebés y con indicios de trata. “Existe una carencia de datos generalizada respecto al número de menores víctimas de trata”, concluye el informe del Defensor del Pueblo publicado en 2012 y que en buena parte sigue vigente. “Escasean los procedimientos solventes de identificación”, añade. Porque a pesar de que ha habido avances sustanciales y de que, desde el año pasado, una circular policial obliga a registrar a los bebés que llegan a las costas y someterles a pruebas de ADN, nadie sabe a ciencia cierta cuántos menores entraron antes de que empezaran las anotaciones, dónde están, si van a la escuela o si viven secuestrados. Pero además, incluso en el caso de los registrados, tampoco se sabe si siguen en España ni en qué condiciones. Cuando salen de los centros de inmigrantes se vuelven invisibles. No se sabe si ese niño va al colegio, si va al médico o si sufre malos tratos. Están en las bases de datos pero nadie los busca. Cuando se van, su caso se archiva.
Los bebés pasan a manos de una mami de la red, que se hace cargo de ellos y que los utiliza para extorsionar a las mujeres.
“Ahora puede haber cientos de niños por toda España”, estima Rosa Flores, responsable de programas de lucha contra la trata de Cruz Roja. Womenslink comparte esta estimación. La policía contó en operaciones policiales a 29 menores víctimas de trata en 2013, el primer año que empezaron a registrar. “Hay algunos a los que se localiza pronto, pero en otros casos pueden pasar años”, explica José Nieto, inspector jefe de la Unidad Central contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF).
A la fiscalía de menores de Córdoba se la considera puntera en asuntos de menores y trata. Carmen Rubio, la fiscal, piensa que queda mucho por hacer. “El mayor problema es la falta de recursos”, lamenta. “Este verano hemos estado desbordados. Las mujeres que, acompañadas de sus supuestos hijos, negaban ser víctimas y rechazaban la protección, pasaban delante de nosotros y les perdíamos la pista”. Rubio cree que la llegada de niños ha pillado a las instituciones poco preparadas. “Es una realidad muy nueva. Los servicios de protección no estaban preparados”. Rubio cree que ha habido avances, pero no suficientes. “Hace falta sensibilización, formación y audacia como hubo con la violencia de género”. Y pide más lugares donde las mujeres estén protegidas junto a sus hijos. Que se considere al menor desamparado y se le separe de su madre dista de ser la solución ideal para algunas organizaciones. “Corremos el riesgo de que la Administración sea excesivamente protectora y retire a una madre la tutela de su hijo”, cree Rosa Cendón, coordinadora de Adoratrices-Sicar, desde Barcelona. “Si esto ocurre, será doble víctima”.
El 20% de las víctimas de tráfico de personas en Europa son menores, según el reciente informe de Naciones Unidas sobre tráfico de personas en el mundo.
Fue en torno a 2007 cuando empezaron a llegar a España niños en las pateras. “Poco a poco nos dimos cuenta de que esas mujeres no tenían un proyecto migratorio”, recuerda Flores. “No sabían ni en qué país estaban. No conocían a nadie aquí. Al día siguiente, las venía a buscar su brother y no las volvíamos a ver”.
En Cruz Roja empezaron a documentar estos casos y en 2009 tenían ya unos 300 de menores. Se dieron cuenta de que muchos de esos niños no eran hijos de aquellas mujeres. Cuando los ponían en brazos de sus supuestas madres, lloraban llamando a su mamá. Concluyeron que la red los metía y los sacaba de España en brazos de distintas mujeres. A la vez, iban floreciendo menores en las operaciones policiales. Las primeras pruebas de ADN confirmaron que no había vínculo filial. Desde entonces, ha disminuido drásticamente el número de mujeres que llegan a España con niños que no son suyos. El informe del Defensor del Pueblo recomendó después el registro de los pequeños y en 2013 la policía empezó a tomarles huellas, fotos y muestras de ADN. Hasta entonces, el menor no existía a ojos del Estado
Los progresos son evidentes, pero la realidad que aflora con cuentagotas demuestra que queda mucho por hacer. A Milagros Núñez, responsable de Ayuda Humanitaria e Inmigración de Cruz Roja le preocupa como a otros expertos consultados las consecuencias negativas de la descentralización de las competencias, que hace que la solución dependa de la comunidad autónoma en la que caiga la víctima. Núñez pide, para empezar, un registro con carácter nacional; que Interior centralice los datos como hace con las víctimas del terrorismo. Sugiere también “establecer un protocolo de seguimiento para las víctimas de trata que vienen con niños”.
Las mermadas iniciativas oficiales se topan con la desconfianza de unas mujeres que se fían más de los tratantes que del Estado. Piensan que cuando paguen la deuda, la red les devolverá a sus hijos. Con el Estado no lo tienen tan claro. Por eso no denuncian, no cuentan. Son tumbas.

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Crecer con el carbón

Miles de familias malviven con el negocio ilegal de carbón en Jharkhand. Empresas y autoridades lo ignoran mientras India basa su crecimiento en esta fuente de energía



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En India, los niños trabajan en las minas de carbón pese a estar prohibido. / ÁNGEL L. MARTÍNEZ CANTERA


Los susurros guían los pasos torpes en la oscuridad, sobre un suelo resbaladizo e irregular; el aire espeso, de humedad y gases, embriaga los pulmones mientras se van iluminando las grutas, intrincadas, con la intermitencia de las linternas, creando así una danza de sombras en una galería de poco menos de dos metros de altura. En ella trabajan una veintena de personas: en cuclillas, arrodilladas, en sandalias, descalzas... Los hombres pican la roca al bermellón tenue de un candil. Los niños y las mujeres sacan baldes con kilos y kilos de carbón y se desvanecen en la luz cegadora de la mañana.
Kishor Kumary, de ocho años, frunce el ceño al salir de la mina y unas diminutas líneas blancas se le dibujan en la comisura de los párpados, sobre el negro del hollín: “Trabajamos en el rat-hole —agujero de rata, concepto usado al referirse a las galerías abandonadas— por la mañana antes de ir a la escuela y mis padres me dan algo de dinero a la semana”. Los colegios ya han abierto mientras Kishor y su familia martillean las rocas de carbón que embalan en sacos. “Cuando llegamos a los 200 kilos, los transportistas nos pagan 200 rupias (2,6 euros). Pero también tenemos que descontar los sobornos a la policía”, cuenta el padre, Gulzar, quien perdió a su hermano en el derrumbamiento de una cueva que debía haber sido cerrada pero no lo fue. Como los Kumari, cientos de familias del pueblo de Kuju, en el estado oriental de Jharkhand, viven y mueren para la industria ilegal del carbón.
Según los últimos datos desglosados del Censo de 2001, hay medio millón de indios trabajando en el sector del carbón. Aunque no existen datos del número de personas dependientes de su extracción y venta ilegal, la fundación local Srijan ha identificado más de 1.000 familias y alrededor de 500 niños que trabajan en las minas del pequeño pueblo de Kuju. Esta organización local se dedica a ofrecer educación a menores para salir de la marginación social y económica, pero sus escasos medios no pueden hacer frente a un problema de mayor envergadura. La Comisión Estatal de Jharkhand por la Protección de los Niños (JSCPC) planea un estudio que certifique el número de niños implicados en la minería ilegal, pero entretanto no se atreven a dar cifras aproximadas. Los trabajadores de Srijan, sin embargo, estiman que existen 100.000 niños y otras tantas familias involucradas en este negocio a nivel estatal.


La Ley de Minas y Minerales de 1952 no sólo prohíbe el empleo de menores de 18 años, sino también su presencia en el terreno donde se realicen extracciones. “No hay niños trabajando en esta zona”, responde Ragendra Prashad, supervisor sobre el terreno de Central Coalfields Limited (CCL), cuarta en producción de carbón en toda India. Como las otras dos empresas que operan en Jharkhand, CCL es subsidiaria de la nodriza Coal India Limited (CIL), mayor productor de carbón del mundo. En el horizonte se distinguen familias recogiendo restos de la mina a cielo abierto, a un kilómetro escaso de las excavadoras. Ragendra se excusa con una sonrisa pretenciosamente ingenua: “Necesitamos más seguridad. El problema es de la gestión porque sólo hay dos guardias cada cinco kilómetros. Nosotros cerramos las canteras, pero los lugareños rompen la entrada y sacan carbón”.

El 70% del suplemento energético procede del carbón. La dependencia obliga a Coal India Limited (CIL), mayor extractor del mundo, a doblar su producción
Desde las oficinas centrales de CCL en la capital de Jharkhand, un directivo que pide mantenerse en el anonimato por su posición dentro de la empresa, contesta con displicencia: “No es problema nuestro quien entra en las minas. Es cierto que deberíamos sellar todas las canteras abandonadas, y poner más seguridad en las que están a cielo abierto. Pero es costoso y nuestra empresa busca beneficios”. El directivo de CCL, compañía que facturó 25,26 millones de rupias (328.000 euros) el pasado año, se escuda en la presión del gobierno central para incrementar la producción. En noviembre, el Ministerio Energía anunció que Coal India Limited pretende alcanzar las 1.000 millones de toneladas anuales para finales de la década; lo que supone redoblar sus extracciones actuales.
Para reducir costes aumentando la producción, la cara manutención de minas subterráneas se ha sustituido por canteras a cielo abierto en los últimos años. El informe ‘Tierra rica, gente pobre’, elaborado por Centro de Ciencia y Medioambiente (CSE), describe cómo esta maniobra ocasiona el abandono de minas inseguras y genera tres o cuatro toneladas de residuos por cada tonelada de carbón extraída.
El negativo impacto social de la explotación del suelo rico en minerales se ha dado en llamar la maldición de los recursos. La tierra lleva ardiendo durante décadas en Jharia, al norte de Jharkhand, llegando a temperaturas insoportables. Los fuegos incontrolados han hecho que el gobierno estatal planee desplazar alrededor de 250.000 habitantes, que se encontrarán sin tierra, casa, ni sustento. La decisión también permitirá la explotación de reservas de carbón estimadas en 600 billones de rupias (cerca de 8.000 millones de euros).
Organizaciones locales esperan que Ley para Compensaciones Justas en Adquisición de Tierras, Rehabilitaciones y Reasentamientos, aprobada a comienzos de año, cambie desprotección de estas comunidades. “Siempre prima el interés económico. Por ejemplo, el Programa Social Mahatma reducía las muertes por enfermedades relacionadas con la minería. Pero los fondos se han reducido en un 5% para destinarlos al crecimiento económico”, comenta escéptico Xavier Drias, director del Comité para la Coordinación del Área de Minera de Jharkhand (JAMACC). Esta organización, coordinadora de una decena de grupos de diferentes distritos, ha documentado la reducción de la esperanza de vida de los habitantes de la región en 10-20 años y el incremento de pacientes con problemas respiratorios en clínicas locales. “Se les ha negado sus derechos sobre la tierra, la vivienda y hasta la salud. Su tierra arde, sus casas se destruyen y sus recursos se malgastan en nombre del interés nacional”, subraya Xavier Drias.
La obsesión por el crecimiento económico del país así como la promesa del gobierno de Modi de dotar de electricidad continua a todos los hogares indios para 2022, dependen en gran medida del carbón. Alrededor del 70% del suplemento energético nacional procede de este combustible. Pero no es suficiente. El propio ejecutivo estimó que la escasez doméstica superará los 200 millones de toneladas en el próximo año fiscal. Aunque Jharkhand es el tercer estado indio con mayor producción de carbón, el pequeño pueblo de Kuju se sumerge en tinieblas cuando cae la noche, a falta de electricidad.
Noche y día cientos de trenes repletos de carbón cruzan India para proveer de energía eléctrica a las empresas de telecomunicaciones y las casas de las grandes ciudades. Como ellos, miles de cyclewallah(hombres en bicicleta) recorren kilométricas carreteras hasta llegar a Ranchi, la capital de Jharkhand, para abastecer a hostales, restaurantes y cocineros ambulantes de carbón ilegal barato. Día y noche. Dilip Kumar transporta una tonelada de roca en su bicicleta y también ha crecido con el carbón. “Estuve recogiendo carbón desde los 12 años, cuando dejé de estudiar para ayudar a mi familia. Un par de años más tarde empecé a transportarlo en bicicleta”, cuenta mientras paga las 60 rupias (0,7 euros) al conductor. Grupos de cinco a seis cyclewallah atan sus bicicletas a furgones para subir los tramos con pendientes de las principales arterias de Jharkhand. Los conductores de las camionetas ganan alrededor de 6.000 rupias (77 euros) al día en diferentes viajes; y destinan 500 rupias (6,5 euros) en sobornos a la policía, que aguarda tras las curvas de las carreteras.

Las compañías de Jharkhand, subsidiarias de CIL, incumplen las normativas y pierden millones de euros mientras sólo unos pocos se benefician
Pero sólo unos pocos se benefician del negocio de la minería ilegal del carbón. Una investigación realizada en 2009 por el Instituto Xavier de Investigación Laboral (XLRI) a petición del propio gobierno estatal, analizó los pormenores del negocio y las estrategias de control necesarias. El estudio estimó que se traficaron 1,37 millones de toneladas ilegales al año en Jharkhand, lo que supuso pérdidas de 20,5 millones de euros para el sector y de 4,5 millones para el estado en impuestos. El informe final estableció algunas recomendaciones para paliar el impacto negativo, como la inclusión de las comunidades locales en la toma de decisiones que les afecten o la aplicación de la regulación referente a la Responsabilidad Social Corporativa. Raghu Ram, principal autor del estudio, describe el poco éxito de sus sugerencias: “Si se cumpliesen las medidas de responsabilidad social corporativa, por las que un 2% del beneficio de las empresas se debe destinar a proyectos locales, beneficiaría a todas las partes”. Pero los últimos datos publicados por Coal India Limited revelan que sólo uno de los 24 programas de responsabilidad social corporativa se ha realizado en Jharkhand.
La opacidad en la forma de proceder de las empresas productoras de carbón no ayuda a acabar con la minería ilegal. El pasado agosto, el Tribunal Supremo canceló más de 200 minas de carbón abiertas desde 1998, por considerarlas ilegales. “No hay cifras claras, pero creemos que hay alrededor de 80.000 minas ilegales. De las legales, sólo se informa de un tercio de ellas a la Oficina de Minas (el regulador)”, explica Nishant Alag, responsable de comunicación deMinas Minerales y Gente (MM&P). La alianza nacional que aglutina a comunidades afectadas por la minería propuso aumentar la protección de los colectivos afectados por la minería en la nueva Ley de Minas de 2011, y destinar un 26% de los beneficios del sector para el desarrollo de esos distritos. Aunque está por aprobar, en MM&P confirman que la ley sólo contribuirá al desarrollo local con el 26% de los impuestos recaudados por actividades mineras. “Todo gira en torno al negocio y al desarrollo económico”, resume Nishant.
Empieza a oscurecer y Kuju sólo queda iluminado por el fuego de las hogueras. “El carbón quemado se vende mejor en los hornillos de los puestos callejeros”, cuenta Sulekha mientras observa el humo denso. El contraluz del ocaso dibuja figuras portando baldes en el horizonte gris. Algunos cyclewallah se arropan bajo los sakhuas —árboles endémicos del subcontinente— para dormir a orillas de las carreteras de Jharkhand. Otros desaparecen en el tráfico de entrada a las ciudades, confundiéndose en la noche ya alumbrada.