miércoles, 29 de mayo de 2013

LUEGO NO DIGAS QUE NO TE AVISÉ ► Quo vadis, China?

Quo vadis, China?

COLUMNA

Quo vadis, China?

El enfrentamiento que definirá el siglo XXI se libra ya en Asia-Pacífico, a 10.000 kilómetros de Europa, el nuevo centro de gravedad del mundo


Sobre un panel de 18 metros de altura por 12 de ancho, la agencia de noticias china Xinhua, el órgano comunista que durante tantos años se ha dedicado a denigrar todo lo norteamericano, proyecta el poder blando del segundo país del mundo en la fachada del número 2 de Times Square, en Nueva York, el centro neurálgico del consumismo mundial. En España, la Biblia rosa de las revistas, utilizada por la Zarzuela para dar carta de naturaleza a las noticias de la familia real, anuncia que la eventual Reina de España a finales de siglo, la infanta Leonor, estudia chino mandarín en su colegio; la Corona, tan zarandeada en los últimos tiempos, acierta esta vez. En un pequeño atolón del Caribe, los cayos de Tobago, dos jóvenes chinos que salen del agua esmeralda después de bucear tras grandes tortugas, me cuentan que trabajan en la cercana isla de San Vicente ampliando el aeropuerto. La huella china, omnipresente en Latinoamérica y África, aprovecha la distracción de Estados Unidos en Asia central para hacerse a bajo coste con los votos de los pequeños Estados caribeños para vetar a Taiwán en Naciones Unidas.

Dominica pudo construir su nuevo estadio nacional, al igual que Costa Rica, con fondos y trabajadores chinos, tras cambiar su voto y romper relaciones con Taipei. Han llovido sobre este mar, la tercera frontera de EEUU, mas de 6.300 millones de dólares producto de la interesada generosidad de Pekín, mientras Washington vuelve a recortar su ayuda al Caribe. Los préstamos a largo plazo de China sirven para construir carreteras, ferrocarriles, hospitales o plantas eléctricas. En las Bahamas, a solo una hora de avión de Miami, en Jamaica, en Trinidad. Pekín no tiene intención de obtener bases militares en el Mediterráneo de EEUU, son otros tiempos y otro mundo.

La huella de China ya es global. Un país que solo produce el 23% de lo que consume, necesita del petróleo del golfo Pérsico, Angola o Sudán, de las materias primas producidas por Brasil o de los minerales africanos, para consolidar su crecimiento, la única ideología que puede legitimar al Partido Comunista Chino y permitir a la nueva dirección que encabeza Xi Jinping acallar a la emergente clase media urbana, a la que ha prometido protección social, sanidad y vivienda digna. Dispone de 10 años para devolver a China su histórica grandeza.

En 1820, antes de la gran humillación y pérdida de soberanía sufrida a manos de las potencias coloniales europeas, China tenía un tercio del PIB mundial, que cayó a un 4% en la cumbre del criminal proyecto de Mao, y actualmente supone un 15%. Xi, comunista o no, es el ultimo eslabón de una cadena que se proyecta hacia atrás 25 dinastías, 4.000 años de historia y cultura imperiales. Como expresó con naturalidad el anterior ministro de Asuntos Exteriores: "China es un gran país, los otros países son pequeños. Es un hecho".


La nueva China se ha lanzado a la hegemonía de Asia-Pacífico, mientras contiene e impide la de EEUU
Xi ya trabaja en el sueño chino, que incluye el de un gran Ejército, que deberá cumplirse antes de mitad de siglo. Sobre esta idea juegan todos los niños chinos en las escuelas mientras los intelectuales estudian el auge y caída de los imperios que fueron. Los dirigentes no quieren exportar ni su ideología ni su forma de gobierno, pero tampoco pueden conformarse con el actual statu quo. Como escribe Robert Kaplan en su libro The Revenge of Geography (Random House), China necesita garantizar suficientes materias primas, que no posee, para soportar el ascenso del nivel de vida del 20% de la población mundial. Su huella global tiene que ver con este interés básico nacional. Estamos ante un poder continental hiperrealista, frente a un relativo declive de Estados Unidos. Para la analista internacional norteamericana Anne Marie Salaughter, "China es el test de Rorschach en el cual nosotros proyectamos nuestras esperanzas y nuestros miedos".

La nueva China ha decidido lograr la hegemonía en la región Asia-Pacifico, al tiempo que contiene e impide la de Estados Unidos. Su geografía terrestre y marítima le permite proyectar su influencia desde Asia central al extremo Oriente ruso, y desde el Mar del Sur de la China al océano Indico, algo que es un dolor de cabeza para EEUU. Sin utilizar la fuerza, construyendo un escudo marítimo a lo largo de sus 2.000 kilómetros de costas, rearmando sobre todo su Armada, evitando los falsos pasos que transforman las amenazas exteriores en desórdenes internos. Lo explican muy bien los periodistas franceses Alain Frachon y Daniel Vernet en su recomendable libro La Chine contre L'Amerique. Le duel du siècle (Grasset). El enfrentamiento que definirá el siglo XXI se libra ya en Asia-Pacífico, a 10.000 kilómetros de Europa, el nuevo centro de gravedad del mundo. Un duelo que no nos debe ser indiferente.


el dispreciau dice: occidente tiene visiones distorsionadas del oriente y sus contenidos culturales y sociales, mucha culpa de ello la tienen los medios corporativos, que pretenden "vender" una imagen homogénea y sólida cuando, en verdad, es todo lo contrario. China se sustenta en el desprecio social que parte de sus concepciones políticas ancestrales, por ende lejos está de ser una estructura coherente... y cabe agregar que, en Asia, en cualquier parte de ella, las fronteras y las banderas que aparecen en mapas y guías turísticas, poco y nada tienen que ver con las realidades que se viven en las comarcas. Lo que occidente no vio, no supo ver, no quiso ver, omitió comprender, es que las sociedades asiáticas no se parecen en nada a las occidentales, y que sus poderes sólo entienden el avasallamiento como método de sostenibilidad... por ende no hay derechos humanos... no hay derechos ciudadanos... no hay garantías constitucionales... y el único imperio aceptable lo son el "partido" (que nadie sabe cuál es) y los funcionarios de turno (inmortales hasta que el tiempo indique lo contrario). Los funcionarios políticos, además de perversos, suelen exhibir cinismos e hipocresías insoportables... enviando un mensaje y haciendo exactamente lo opuesto. Sucede en China... pero en realidad sucede en cualquier lugar del Asia. Cuando sonrien y te miran a los ojos, comenzá a preocuparte. El futuro de China no es cohesivo, ante bien es dispersivo, unido sólo por los imperios del poder y sus obsecuencias... y bien podría entenderse, a pesar de los especialistas en materias internacionales, que allí sucederá lo mismo que cursó con la ex-URSS... todo lo unido antojadizamente, por conveniencias e intereses de oportunidad, terminará indefectiblemente consumido por la estupidez de esos que nunca faltan. Más allá, la perversidad no es buena consejera, aún cuando a veces parezca dar buenos resultados. Hoy, la información está manipulada al igual que las estadísticas, y las gentes, devenidas en prendas descartables de cambios, no guardan valor alguno en estado ausente alguno, ni aquí, mucho menos allá. El avance chino hacia América Latina, además de peligroso aparece como altamente dañino... se transplantan las mafias... se transplantan los tráficos de drogas y personas... se transplantan los modelos esclavistas... se transplantan gentes para quienes la vida no significa nada... se transplantan modelos de vida que son desconocidos e inaceptables para occidente, ya que ellos representan un status peor que el del medioevo inquisidor. Claro está, los intereses para que esto no se vea son muchos... y ello se ve en los discursos políticos de una clase política impresentable, que suele no entender de nada, incluyendo en ello la inexistencia del derecho internacional, algo que además de no estar vigente, suele ser roto según las conveniencias del interesado. El gran responsable de esta estrategia del "qué me importa mientras me convenga", la ostentan y se la reparten entre EEUU y Europa, ambos medievalizados, carenciados de criterios, e incapacitados para las lecturas intermedias, las de entrelíneas claro. La conclusión es simple... China es una gran mentira de los medios, como tantas otras... cuando estalle, mejor estar lejos... de ser factible, en otro planeta. MAYO 29, 2013.-   


No hay comentarios: