domingo, 9 de octubre de 2011

DISCRIMINACIÓN e INTOLERANCIA || Mujeres árabes, libres pero no iguales | Internacional | EL PAÍS

Ola de cambios en el mundo árabe

Mujeres árabes, libres pero no iguales

Aunque la primavera árabe ha supuesto un cambio radical en las sociedades del Norte de África y Oriente Próximo, las mujeres no tienen asegurados sus derechos

 
Dos mujeres yemeníes protestan contra el presidente Saleh. / REUTERS
 
Umm Ahmad, una abuela septuagenaria, avanza renqueante tras los manifestantes en Shahba, a unos 90kilómetros al sur de Damasco, apoyada en un bastón que esgrime amenazante cuando los shabiha (milicias paramilitares) se disponen a atacar al cortejo.“¡Estos son mis hijos, hijos de perra!”, les lanza. Algunos jóvenes se le acercan y le besan la cabeza.

Este relato colgado en agosto en árabe en Facebook y autentificado demuestra que, aunque seles ve menos que en Túnez o en Egipto, las mujeres también participan de lleno en la primavera siria. Si se exceptúa Libia, donde solo una joven ingeniera se hizo famosa porque espió para la OTAN, en los demás países abundan los rostros de mujeres que se han apuntado a la revolución.

“Lógico porque la primavera ha sido ante todo caso de jóvenes y hay una nueva generación de jóvenes mujeres que ha estudiado y, en las ciudades, no solo se rebeló contra la dictadura a secas sino también contra las estructuras patriarcales y tradicionales”, señala Laura Feliu, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona. Han logrado agrietar esas estructuras, pero no es seguro que las derriben.

Hace más de 50 años las mujeres ya lucharon, junto a los hombres, en la guerra de independencia de Argelia. Cientos de ellas fueron condenadas en 1958 por rebelión o atentar contra la seguridad del Estado, pero la descolonización dio al traste con el estatuto que adquirieron durante la contienda como explica DianeSambron en su libro “Mujeres musulmanas. Guerra de Argelia 1954-1962”.

“Ahora también,medio siglo después, hay un intento de reconducir las cosas hacia el modelo establecido, de volver al orden patriarcal”, constata Luz Gómez, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. La concesión, el viernes, del premio Nobel de la Paz a la activista yemení Tawakul Kerman “es el mejor regalo para animarnos a seguir peleando”, asegura Salwaal Neimi, novelista siria exiliada en París. “Nos representa a todas”.

Quizá es en Túnez donde las mujeres han sido más protagonistas porque es allí donde gozan,si se exceptúa a algunas comunidades cristianas árabes, de la mejor situación mientras que es en el Golfo Pérsico donde disponen de menos derechos. El estatuto personal promulgado tras la independencia de Túnez, en 1956, las equipara prácticamente ambos sexos. En la enseñanza media y superior el 60% de los estudiantes son mujeres.

Su principal logro ha sido la aprobación, por práctica unanimidad, de una ley electoral de tipo “cremallera” que no solo obliga a incluir en las listas el mismo número de hombres y mujeres sino que estos se deben alternar. Aun así la mayoría de los cabeza de lista son varones y por eso se prevé que menos de un tercio de los escaños de la AsambleaConstituyente que será elegida el 23 de octubre estarán ocupados por mujeres. Ese tercio es, no obstante, un récord.

Hassan Zaghouni,director de la rama tunecina del instituto Sigma Conseils, proporciona otros datos que matizan la imagen vanguardista de Túnez: el 54,4% de las mujeres rechazan que una de ellas pueda ser presidenta de la República, el 21,1%afirman que votarán como sus maridos y el 18% se oponen a que sus congéneres concurran a las elecciones.

Las feministas tunecinas advierten de las intenciones de los islamistas de En Nahna (Renacimiento), que obtendrá probablemente la mayoría relativa, de recortar sus derechos. El único aparente paso atrás es la masiva reaparición del hiyab prácticamente prohibido en tiempos de la dictadura de Ben Ali. “El paisaje vestimentario urbano de Túnez se ha modificado”, constata el periodista Karim Jaffel de Kapitalis,pero el velo islámico es ante todo una manifestación de libertad individual.

En Egipto el retroceso es más palmario desde los tiempos en que ambos sexos se mezclaban en la plaza Tahrir para derrocar a Hosni Mubarak. El Consejo Nacional para los Derechos de las Mujeres ha desaparecido porque era una creación de la dictadura. “A consecuencia de la presión del islam militante los mujeres no participan en ninguno de los comités políticos surgidos tras la caída de Murarak”, escribe AnwaarAbdalla, profesora en la Universidad Helwan de El Cairo.

En Siria la revolución aún no ha derribado al régimen cuya “represión despiadada casi ha echado a las mujeres de las calles que abarrotan los hombres con sus protestas”, explica la escritora Al Neimi. “Pero aunque no aparezcan en primer plano están en la retaguardia colgando videos en Youtube, preparando pancartas que se exhibirán en la manifestación”, concluye.

Pese a todo la rebelión siria tiene ya en sus filas a un buen puñado de heroínas como la joven actriz May Skaff, detenida,liberada, y pendiente de juicio, y la psicoanalista sexagenaria RafahNached, encarcelada y a la que le pueden caer hasta siete años por organizar unos cursillos, frecuentados por muchos manifestantes, por ayudar a sus compatriotas a superar el miedo.

A ojos de Natana Delong-Bas, redactora-jefa de la “Enciclopediadel Islam y las Mujeres” de la Universidad de Oxford, el éxito del cambio en el mundo árabe debe medirse según un criterio: “la presencia o la exclusión de las mujeres en los círculos y los centros de decisión”. “Esa es la prueba deuna democracia auténtica”, escribe en su publicación.
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el dispreciau dice: el problema de la discriminación contra el género femenino denigra a la condición humana... sin embargo, los fundamentalistas se justifican en expresiones antiguas donde se desmerece la condición de mujer y se prioriza la del hombre. Por caso, la Biblia (no es el único documento antiguo que lo hace) describe las diferencias y de alguna manera, las alienta. Indudablemente no siempre fue así, pero también es necesario reconocer que en algún momento la historia se quebró y aquello que aparecía en equilibrio en las culturas ancestrales europeas, asiáticas y africanas, se rompió a favor de las intolerancias primero, las discriminaciones después, terminando en un maremagnun de inequidades de género y luego sociales. Curiosamente, las discriminaciones no son patrimonio de mundo árabe, antes bien se muestran bien arraigadas en este confundido occidente donde la violencia de género (insisto con la imagen de "bidireccional") está haciendo estragos sociales, irreversibles, incluyendo en ello a niños, niñas, y adolescentes. Más curiosamente aún, se aprecia que los modelos jurídicos imperantes en occidentes son tan intolerantes y discriminantes hacia el género "mujer" que los coloca en un plano de igualdad o semejanza con los de oriente, ambos aberrantes... ya que aquello que se ignora y se desprecia a través de mecanismos por los cuales los estados ausentes miran hacia a otro lado, termina arrasando las culturas sociales, mal que le pese a los defensores de las discriminaciones de género. Léase, la violencia de aquí no es mejor ni menor a la de allá, o viceversa, la violencia de género de allá (mundo árabe) no es distinta (en el fondo) a la que se ejerce aquí... del mismo modo, los estados se aseguran la condición de simuladores a partir de no ver lo evidente. Es así que los mecanismos de seguridad y protección de las personas, no funcionan a la hora de las violencias, tampoco de las violaciones, mucho menos de las vejaciones, que siempre encuentran debida justificación por parte de funcionarios tan violentos y discriminadores como los victimarios del género. Insisto, la violencia de género es bidireccional (del hombre hacia la mujer y desde ésta hacia el varón, lo cual establece una relación tóxica que se envenena progresivamente hasta transformarse en un vínculo insoportable), sin embargo ello no quita importancia al peso de las evidencias, y ellas indican que el mundo humano discrimina al género femenino desde las éticas quebradas, las bioéticas alteradas, las filosofías negadas, y nuevamente los sistemas jurídicos adecuados a "no ver". Claramente, no hay diferencia entre la violencia de género y la violencia que se ejerce cuando se hace un aborto... se diezma, se destruye el sentido y la esencia del ser "persona", denigrándose su calidad tanto como su condición humanas. Detrás, los acostumbramientos terminan deformando la concepción de la realidad que tienen las víctimas, que asumen como "natural" algo que no lo es y muestra lo peor de la raza humana. El mundo es hoy más inequitativo que nunca antes... todo se justifica, todo vale, hay argumentos vacíos para todo. El daño consecuente es de tal magnitud que flota en el aire, un aire que puede cortarse a cuchillo y que expone cuán rotos están los vínculos entre las personas. Traducido, el problema no comienza ni tampoco termina en un "velo", ya que lo propio ocurre a rostros descubiertos. A como se ve la realidad que cursamos, todo indica que el mundo del "hombre" está a la esquina de su extinción, y cuando ello suceda también lo será de la "mujer", indefectiblemente... pero por hoy al menos, ni unos ni otros parecen darse cuenta, y si lo hacen, los estados ausentes (compuestos por hombres y mujeres) lo disimulan demasiado bien, tanto que ellos tampoco miden las consecuencias. Octubre 09, 2011.-