viernes, 18 de marzo de 2011

DESIDIAS - "El hambre es un problema político" · ELPAÍS.com

ENTREVISTA: OLIVIER DE SCHUTTER relator de la ONU para el derecho a la alimentación
"El hambre es un problema político"
ÓSCAR GUTIÉRREZ - Madrid - 17/03/2011



Si la crisis alimentaria tuviera receta no podrían faltar como ingredientes la demanda por los aires de países emergentes como China e India, los desastres meteorológicos -cambio climático mediante- al este de Europa, o estos días en Australia, unas reservas de productos agrícolas muy ajustadas, el cultivo de agrocombustibles, la acaparación de tierras... Y como aliño, la especulación. La que, según Olivier de Schutter, relator de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, no estira por sí sola los precios de los productos -en sus máximos, según los datos de la FAO-, pero sí, de la mano de hedge funds, "conduce a reacciones de pánico" en un mercado que ya tiene forma de burbuja. ¿Los perjudicados? Aquellos que, dice este profesor de la Universidad de Lovaina (Bélgica), están en el último eslabón: pequeños productores y consumidores. El Banco Mundial calcula que el alza de los precios de los alimentos registrada desde julio ha empujado a la pobreza a otras 44 millones de personas. Ahora bien, puntualiza De Schutter, alimentos hay para todos.


Pregunta.- ¿Qué o quién está detrás de la especulación financiera del mercado de los alimentos?

Respuesta.- La desregulación de los futuros de productos agrícolas en el año 2000, que comenzó con la Ley de Modernización de Futuros de Materias Primas en Estados Unidos, llevó a la entrada gradual de inversores institucionales (hedge funds, fondos de pensiones) en los mercados de materias primas. Debido a que los inversores institucionales dominan este mercado, la especulación que ha surgido está incrementando la volatilidad e imprevisibilidad. Es un problema para los productores, que tienen difícil anticiparse a la evolución de los precios, y para los países pobres que son compradores netos de alimentos y cuya factura puede crecer de forma repentina por la burbuja formada en el mercado de derivados.

Pregunta.- ¿Cómo funciona la especulación con los alimentos?

Respuesta.- Los especuladores activos en este sector apuestan por precios altos. Los operadores de los mercados reales reaccionan y siguen estas indicaciones: primero retrasan las ventas de las materias al tiempo que pujan por comprar; esto, siempre en un marco de temor por precios más altos, lleva a crear una escasez artificial de productor y a anticipar unos precios altos. Se convierte en una profecía autocumplida.

Pregunta.- Y si se rompe la burbuja...

Respuesta.- Si hay noticias de buenos cultivos, la burbuja puede explotar rápidamente. Es lo que ocurrió en 2008. La tendencia a la baja sería entonces bastante significativa, aunque en el medio-largo plazo habrá todavía una fuerte tendencia hacia precios altos por lo ajustado del suministro y el incremento de la demanda.

Pregunta.- ¿A quién beneficiaría esa explosión?

Respuesta.- Es positivo para los países importadores, pero supone una pérdida de ingresos para los exportadores. Lo que interesa son los productores y consumidores. Y ni los pequeños agricultores se benefician siempre de los altos precios, porque están en el eslabón de la cadena más débil, ni los consumidores de la bajada de precios porque las empresas importadoras o los pequeños comercios no los trasladan al mercado. Dependerá por lo tanto de cómo la cadena de alimentos sea o no regulada y de lo que seconoce comopolítica económica del sistema de alimentación.

Pregunta.- Usted ha defendido la regulación del mercado. ¿De dónde vendría esa regulación?

Respuesta.- El G20 podría enviar una señal fuerte en muchas direcciones. Primero, podría promover la creación de reservas de alimentos a nivel regional para limitar la volatilidad de los precios y mantener los ingresos de los agricultores al tiempo que protege a los consumidores de los picos de los precios. En segundo lugar, podría llevar a que las economías hagan una clara distinción entre inversores privados, que utilizan el mercado de derivados para sortear los riesgos, y los institucionales, que los usan simplemente para ganar a corto plazo en manada, comprando por las expectativas del vecino. Y en tercer lugar podría llevar, siguiendo la ley de protección al consumidor firmada por Obama en julio de 2010, a que las economías limitasen la participación de un inversor institucional en una sola materia para así asegurar que no influyan en su precio.

Pregunta.- Según datos de la FAO, el precio de los alimentos ha alcanzado un récord en marzo y esto no es solo por la especulación.

Respuesta.- La causa más inmediata es el impacto del clima -las sequías en Ucrania y Kazajistán, inundaciones en Pakistán y en Australia, también en Sudáfrica y Lesotho, fuertes lluvias en Canadá-, alteraciones de los patrones del tiempo a causa del cambio climático. Y esto, en contra de una tendencia de crecimiento de la demanda, seguido de mandatos para la producción y consumo de agrocombustibles en las economías de la UE o EE UU, que usa un 38% de su cultivo de maíz en la producción de etanol, algo muy problemático en estos tiempos de crisis.

Pregunta.- ¿Cómo se puede frenar la escalada de precios?

Respuesta.- Con más transparencia en los mercados para limitar el impacto de la especulación. Necesitamos reinvertir en agricultura y ofrecer incentivos a los agricultores para que produzcan, se organice el mercado y se les garanticen precios relativamente estables. Tenemos que cambiar a un sistema agrícola más resistente a los fenómenos climáticos. Y debemos esperar precios del petróleo más bajos: los precios de los alimentos siguen muy de cerca a los del petróleo.

Pregunta.- Hemos tratado de explicar las revueltas en el mundo árabe, en parte, por el alza de los precios de sus alimentos, pero hay regiones más vulnerables...

Respuesta.- Países como Haití, Afganistán y Mongolia están particularmente en riesgo -y, por supuesto, Corea del Norte, aunque por razones muy diferentes. Los países africanos se han beneficiado de unas cosechas en 2010 relativamente buenas y no afrontan un riesgo inmediato, ni siquiera Níger, generalmente en peligro. Los países que importan la mayor parte de la comida que necesitan son más vulnerables. Los menos desarrollados compran el 20% de sus alimentos, y su factura se ha multiplicado por cinco o seis desde los años 90. Esta dependencia de los mercados internacionales es muy peligrosa.

Pregunta.- La producción de cereales en 2010 fue ligeramente menor a la de 2009, según la FAO. ¿Hay un problema de escasez?

Respuesta.- Hay escasez localizada en regiones donde las cosechas han sido bajas o que han sufrido desastres naturales o conflictos o donde las rutas de comunicación son muy pobres. Pero producimos suficiente para alimentar al mundo. Si los mercados funcionasen bien y la gente tuviera la capacidad adquisitiva para comprar la comida disponible no habría hambre. El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución, no solo un problema técnico de incremento de la producción.

Pregunta.- Y ante el crecimiento de la demanda se impone la compra de tierras de cultivo en países extranjeros. ¿Cómo alimenta esta tendencia la crisis?

Respuesta.- Con demasiada frecuencia, la tierra se vende a inversores, nacionales o extranjeros, sin atender a los intereses de las comunidades locales que dependen de estos recursos naturales -tierra y agua. Esto puede ser un problema serio, tanto para los agricultores a pequeña escala, sin remedio ante el desahucio -no poseen títulos de las tierras que cultivan-, como para pastores o pescadores cuyo sustento depende del acceso a terrenos comunales. Me preocupa. Son la gente que precisamente está más en peligro de inseguridad alimentaria. Robarles sus activos no debería estar permitido.

"El hambre es un problema político" · ELPAÍS.com


el dispreciau dice: todos los dramas humanos de esta era se concentran en las deficiencias, impericias, necedades y negligencias políticas. Comienza por la exclusión como estrategia política de subsistencia, continuando por el hambre, el desprecio cierto y verificable de la salud humana como eje fundamental de la existencia de la raza, el acomodamiento de la educación para favorecer intereses ecómicos y producir más aislamiento, y detrás de ello se encolumna la temible depredación de los reecursos del planeta para sostener economías quebradas y vanidades inútiles... más tarde se fabrican conflictos e inmediatamente se autorizan presupuestos que movilizan estamentos militares para infrigir daños a los muchos, a los inocentes, fabricando víctimas que venderán morbos al tiempo que dichos presupuestos producirán más excluidos que serán nuevamente amparados por los desiertos y simultáneamente se sostendrán con vida suficiente y protegida aquellos victimarios que idearon la calamidad... algo anda mal en el mundo humano y de allí que la Tierra se queje y advierta, advierta y amenace, enviando señales y signos de cataclismos mayores y globales. Pero al mundo político eso le importa poco y persiste en su miopía de banderas y fronteras en un mundo que ya no tiene espacio para ello. Asistimos al precio de la globalización y dicho precio no es reversible hacia el pretendido medioevo del Vaticano y sus miserias humanas que pretenden sostener el modelo de atropello como ángulo de presencia y existencia. La civilización humana ya no puede vivir de los pobres ni tampoco de los miserables, por ende no puede hacerlo del hambre y el monumental número de excluidos y marginados que se arrumban por doquier en el planeta del hombre. El ideario es perverso y están quebrados los puentes con las fuentes. Se aprecia en las calles derruidas de un Japón pleno de humildades y vergüenzas, conductas que no se ven en sus políticos que han demostrado ser tan miserables como cualquiera otro de su condición... El ser humano con poder no entiende que se le terminó el tiempo y que ha llegado de pagar las facturas de los desatinos que se viene ejerciendo desde hace más de cinco siglos, sin piedad, sin criterio, y además dejando en evidencia que se vive sin alma... Los poderes están vacíos y carecen de sentido cierto, encaminándose a un fin estrepitoso que llegará por cataclismo global inducido por las sucesivas barbaridades que se han cometido contra el propio suelo, contra la propia casa, contra el propio ser, contra la propia creación. El poder ha dejado en evidencia que no cree en nada ni tampoco guarda FE en nada, salvo aquello que lo mueve, esto es caja, conveniencias, intereses, depredación y atropellos a los muchos, a los ajenos, a los prójimos, robándoles las voluntades y apoderándose de sus esfuerzos, para luego exterminarle las dignidades. El universo mira atento al mundo humano, reconociendo que se encamina a un fin lamentable, el que dará lugar a un nuevo y penoso verbo causal. En este punto es bueno hacer reverencia a las ciencias nahua-quiché que vieron con claridad este triste final y lo pusieron por escrito en sus anales hace mucho más de 26 mil años... Así como hoy el mundo político no tiene respuestas para la calamidad del Japón, tampoco la tiene para nada y eso deja en evidencia el imperio de las desidias... Marzo 18, 2011.-